Lucas siempre ha hecho lo correcto.
Una carrera impecable. Una vida estable. Una boda en camino.
Hasta que Ethan regresa.
Doce años después, su antiguo mejor amigo vuelve convertido en su mayor rival… y en alguien completamente distinto. Más frío. Más seguro. Más peligroso.
Ethan no ha vuelto por negocios.
Ha vuelto por él.
Lo que comienza como una competencia entre empresas pronto se transforma en algo mucho más personal. Más intenso. Más difícil de ignorar.
Porque Ethan no juega limpio.
Y Lucas ya no puede seguir fingiendo que nada le afecta.
Entre decisiones correctas y deseos que no debería tener…
Lucas tendrá que elegir:
¿La vida que construyó…
o a quien nunca logró olvidar?
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Capítulo 17
Lucas
Después de lo que pasó esta mañana con Ethan, tener que reunirme con la familia de Isabella no me entusiasma en lo más mínimo.
Estaciono en la casa familiar. Una casa mucho más grande que la de mi familia o la de Ethan.
A ellos les gusta aparentar, incluso si están pasando un mal momento.
Isabella sale a recibirme y besa mi mejilla como saludo.
—Gracias por venir —me sonríe.
—No hay problema.
Entramos a la casa y, como cada vez que soy invitado, no están solos sus padres. También hay varios tíos, primos y sus hermanas.
En total, unas quince personas.
—Voy a ayudar con la comida —me avisa Isabella.
Quiero decirle que no me deje solo… pero me contengo.
Cuando se va, inmediatamente me arrastran a la sala para ver un partido.
Rápidamente empiezan a hablar de negocios. Y aunque no preguntan directamente, insinúan querer apoyo. Financiero, sobre todo, pero también buscan mi imagen y prestigio.
Los ignoro.
Ese “Estoy de vuelta” sigue resonando.
Clavo la mirada en el televisor… pero no veo nada, sino la imagen de la foto que vi esta mañana.
Y con ella vienen un montón de sentimientos que creía olvidados.
Con Ethan… podía ser yo mismo. No importaba si estaba triste, enojado o feliz. Él lo tomaba todo y seguía a mi lado.
—¿Lucas, estás escuchando? —pregunta uno de esos tipos del que ni siquiera recuerdo el nombre.
—¿Podrías dejar de molestar? No me interesa tu negocio —dejo salir.
El silencio cae de golpe en la sala.
Levanto la mirada. Isabella y su madre están entrando con bebidas.
Maldición.
Debería disculparme.
Pero en su lugar me levanto, dejo la sala… y la casa.
Una vez fuera, respiro hondo.
Paso una mano por mi cabello, sabiendo que tengo que volver y disculparme, pero sin ningún entusiasmo por hacerlo.
Sabía que era una mala idea venir.
He estado al límite desde esta mañana, sin saber qué pensar o qué sentir.
—Lucas —es Isabella.
Se acerca.
—Sé que es incómodo para ti, pero por favor, intenta soportarlo. Ellos son mi familia.
Toma mi mano, tratando de convencerme.
—Volvamos —pide.
La miro. Su expresión es suplicante.
Suspiro.
—Dame un minuto. No ha sido un día fácil.
—Por supuesto. Vuelve cuando estés listo.
Aprieta mi mano y regresa al interior.
No vuelvo al minuto. Ni a los cinco.
Me quedo allí, atrapado en recuerdos que creí sepultados.
Y aunque duelen… también son preciados.
Ethan sabe exactamente cómo revolver la vida de alguien.
Sonrío con amargura.
Porque esos momentos no pueden volver.
Ahora somos personas diferentes.
Y aun así… parece seguir sabiendo todo lo que pienso.
¿Qué se supone que haga con él?
Me giro hacia la casa.
Sé que estoy tardando demasiado en volver, pero hay algo en esas personas que me incomoda profundamente.
No es solo insistencia.
Es la sensación constante de que quieren algo de mí. Como si eso fuera todo lo que soy para ellos.
Y ellos serán tu familia una vez que el matrimonio se concrete.
Doy un paso. Luego otro.
Y por primera vez… me cuestiono si casarme es realmente una buena idea.