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Contrato De Medianoche

Contrato De Medianoche

Status: En proceso
Genre:Casada con el millonario / Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Romance
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Elizabeth Valdéz

Adrián Vega necesitaba una esposa falsa. Camila necesitaba dinero para salvar a su madre. El trato era simple: un año de matrimonio y millones de dólares. Sin amor. Sin preguntas. Sin romper el contrato. Pero cuando Camila entra al peligroso mundo de los Vega descubre algo aterrador… Las mujeres que se acercan demasiado a Adrián terminan desapareciendo. Y ahora ella podría ser la siguiente.

NovelToon tiene autorización de Elizabeth Valdéz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: La verdad que nadie debía descubrir

El silencio dentro de la oficina se volvió tan profundo que parecía que el tiempo se había detenido.

Las palabras de Adrián seguían flotando en el aire.

“Ricardo Salazar está aquí.”

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

—¿Estás seguro? —preguntó con voz baja.

Adrián sostenía el teléfono con firmeza.

—La seguridad lo confirmó hace unos segundos.

Sebastián frunció el ceño.

—Eso no puede ser una coincidencia.

Lucas soltó una pequeña risa.

—Nada en esta historia lo es.

Camila miró a Adrián.

—¿Dónde está?

Adrián bajó la mirada hacia la pantalla.

—En la entrada principal.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Camila sintió un escalofrío recorrer su espalda.

Después de todo lo que habían descubierto…

El hombre que estaba detrás de todo finalmente estaba allí.

—Entonces vino por nosotros —murmuró.

Sebastián cruzó los brazos.

—O vino a ver cómo reaccionábamos.

Lucas caminó hacia la puerta de la oficina.

—Hay una forma sencilla de averiguarlo.

Camila lo miró.

—¿Cuál?

Lucas sonrió.

—Bajando a conocerlo.

Sebastián soltó un suspiro.

—Siempre tan directo.

Adrián guardó el teléfono.

Su expresión se había vuelto más fría.

Más dura.

—Vamos.

Camila sintió que el corazón le latía más rápido mientras caminaban por el pasillo.

Cada paso parecía más pesado que el anterior.

La mansión estaba silenciosa.

Pero esa calma no duraría mucho.

Cuando llegaron al vestíbulo, los guardias estaban de pie cerca de la puerta.

La puerta principal se abrió lentamente.

Y entonces apareció él.

Ricardo Salazar.

Era un hombre de unos cincuenta años.

Cabello oscuro con algunas canas.

Traje elegante.

Una presencia que imponía respeto… y peligro.

Sus ojos recorrieron el vestíbulo con tranquilidad.

Cuando vio a Adrián, una leve sonrisa apareció en su rostro.

—Adrián Vega.

Su voz era tranquila.

Demasiado tranquila.

Adrián se detuvo frente a él.

—Salazar.

Camila observó al hombre con atención.

Había algo en su mirada que resultaba inquietante.

Como si estuviera disfrutando ese momento.

Sebastián dio un paso adelante.

—Han pasado muchos años.

Salazar inclinó ligeramente la cabeza.

—Demasiados.

Lucas se apoyó contra la baranda de la escalera.

—Nunca pensé que volverías a aparecer.

Salazar respondió con calma.

—Nunca me fui realmente.

El silencio llenó el vestíbulo.

Camila sintió que el aire se volvía más pesado.

Salazar giró la mirada hacia ella.

—Así que tú debes ser Camila Torres.

Camila sostuvo su mirada.

—Sí.

Salazar la observó durante unos segundos.

—He escuchado mucho sobre ti.

Camila frunció el ceño.

—No creo que cosas buenas.

Salazar sonrió levemente.

—Depende de cómo se mire la historia.

Adrián habló con voz fría.

—¿Qué quieres?

Salazar caminó lentamente por el vestíbulo.

Observando los cuadros.

Los muebles.

Como si estuviera visitando un lugar familiar.

—Solo vine a hablar.

Sebastián levantó una ceja.

—¿Después de ocho años?

Salazar respondió con calma.

—A veces la verdad tarda en salir.

Camila sintió un pequeño escalofrío.

—¿Qué verdad?

Salazar se detuvo frente a ellos.

—La verdad que nadie debía descubrir.

El silencio se volvió absoluto.

Adrián lo miró fijamente.

—Deja de jugar.

Salazar sonrió ligeramente.

—Siempre tan impaciente.

Lucas cruzó los brazos.

—Si viniste hasta aquí, será mejor que digas lo que sabes.

Salazar miró a Camila nuevamente.

—Tu madre era una mujer muy valiente.

Camila sintió que el corazón se encogía.

—No hables de ella.

Salazar continuó como si no hubiera escuchado.

—Demasiado valiente.

Adrián habló con voz baja.

—¿Qué significa eso?

Salazar respondió con calma.

—Significa que estaba demasiado cerca de descubrir algo.

Camila frunció el ceño.

—¿Descubrir qué?

Salazar levantó ligeramente las manos.

—El verdadero fraude.

El silencio llenó la habitación.

Sebastián habló con tono serio.

—Mi madre también estaba investigando ese fraude.

Salazar lo miró.

—Lo sé.

Camila sintió que algo no encajaba.

—Entonces si las dos estaban investigando lo mismo…

Camila respiró profundamente.

—¿Por qué una murió y la otra desapareció de la historia?

El silencio cayó.

Salazar sonrió levemente.

—Porque alguien tenía que pagar el precio.

Adrián dio un paso adelante.

—¿Fuiste tú?

Salazar negó lentamente.

—No.

El silencio volvió a caer.

Camila frunció el ceño.

—Entonces ¿quién?

Salazar observó a cada uno de ellos.

Luego habló con una calma inquietante.

—Alguien que está mucho más cerca de ustedes de lo que imaginan.

Sebastián cruzó los brazos.

—Eso es demasiado conveniente.

Lucas levantó una ceja.

—Pero también interesante.

Camila apretó los dedos.

—Deja de hablar en acertijos.

Salazar la miró.

—¿Quieres la verdad?

—Sí.

Salazar respiró profundamente.

—Tu madre y la madre de Adrián estaban trabajando juntas.

El silencio llenó el vestíbulo.

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Eso ya lo sabemos.

Salazar negó.

—No saben todo.

Adrián habló con voz fría.

—Entonces dilo.

Salazar respondió lentamente.

—Las dos descubrieron que el fraude no estaba siendo dirigido por una empresa.

Camila frunció el ceño.

—Entonces ¿por quién?

Salazar miró a Adrián.

—Por alguien de la familia Vega.

El silencio fue absoluto.

Camila sintió que el mundo se detenía.

—Eso es imposible.

Sebastián habló con voz baja.

—¿Estás diciendo que uno de nosotros estuvo involucrado?

Salazar sonrió ligeramente.

—No uno de ustedes.

Hizo una pausa.

—Uno de los Vega originales.

Camila frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Salazar respondió con calma.

—El fraude empezó dentro de su propia familia.

El silencio volvió a caer.

Camila miró a Adrián.

Su expresión estaba llena de tensión.

—Eso es una mentira —dijo Adrián.

Salazar lo observó.

—¿Estás seguro?

Camila sintió un escalofrío.

—Si eso fuera verdad…

Sebastián terminó la frase.

—Significaría que nuestras madres estaban intentando detener a alguien de nuestra propia familia.

Salazar inclinó ligeramente la cabeza.

—Exactamente.

Lucas soltó una pequeña risa.

—Esto se vuelve cada vez más interesante.

Adrián habló con voz fría.

—¿Quién?

Salazar guardó silencio unos segundos.

Luego respondió con una frase que hizo que el aire en la habitación pareciera congelarse.

—La persona que realmente inició todo esto…

Hizo una pausa.

—Todavía vive en esta casa.

El silencio fue absoluto.

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

Porque si Salazar decía la verdad…

Entonces el enemigo no estaba en las sombras.

Estaba allí.

Dentro de la familia Vega.

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Elizabeth Valdéz
Contrato de medianoche es algo a lo que normalmente escribo y me gusta experimentar historias nuevas. Espero les guste esta historia!
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