Kareena es una joven de 16 años que será forzada a contraer matrimonio con un hombre para salvar a su familia.
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Llenos de felicidad
Bella llegó a casa, después de saludar a sus padres, y contarles como le había ido en el Palacio, su madre se sintió feliz por ella, Bella se veía emocionada, tenía nuevos amigos y se había sentido cómoda, era raro en ella, pues al ser tan tímida, hablaba poco y no tenía amistades, después les contó que el Emperador no era como creía, era un hombre serio pero muy amable. Sus padres se despidieron para ir a descansar ella hizo lo mismo, pero no lograba conciliar el sueño, sentía su mano arder al recordar el beso de Albert, ese joven era realmente atractivo, pero tenía miedo de enamorarse, pues ella había tenido la mala fortuna, de conocer a un joven del que se enamoró, y él solo se burló de ella, pues bella no quiso tener intimidad con él, y el joven se ofendió y la trato mal. Por esa razón ella no confiaba en las personas, sobre todo los hombres. No podía permitirse dejar que la volvieran a lastimar.
Donovan, Carl y Albert terminaron de trabajar tarde, Albert llegó a la Mansión donde vivía, él se alojaba con su hermana mayor y su esposo, ella estaba feliz de que Albert viviera con ella, pues siempre se habían llevado muy bien, y él era muy amable con su pequeño sobrino, el pequeño Arthur, tenía 2 años, y era muy parlanchín, al despertar corría a la habitación de Albert, y subía a su gran cama, Albert al sentirlo se hacía el dormido, Arthur se acercaba a Albert y lo asustaba con un pequeño grito que era tan tierno, Él hacía como si estuviera aterrado, y el pequeño Arthur sonreía, daba unas carcajadas y Albert era muy feliz, su sobrino era tan lindo, él lo abrazaba y se preparaban para desayunar antes de que Albert fuera a el Palacio.
- Y cuéntanos Cuñado como te va con el Emperador.
- La verdad es que últimamente está de muy buen humor, es agradable trabajar con él, le sentó bien el matrimonio.
- Y tú cuando nos darás la sorpresa hermanito, mis padres quieren que te cases que les des nietos, tantas jóvenes que morirían por estar casadas contigo.
- No lo sé, tal vez no ha llegado la indicada, los dejo tengo trabajo. Adiós pequeño Arthur.
Y el niño lo abrazo y dijo Adiós.
Albert no podía dejar de pensar en la hermosa joven, Bella, era un nombre tan hermoso, esperaba pronto poder volver a verla.
Kareena y Donovan terminaron de tomar su desayuno, pero Kareena no tenía buena cara, Donovan le pregunto si algo le pasaba.
- Te vez un poco pálida, creo que deberías descansar mi amada Emperatriz, tal vez anoche fui muy brusco contigo, te pido me disculpes.
- Kareena se sonrojó al recordar la noche anterior, Donovan era un joven con mucho vigor, él la había amado en varias ocasiones, y Kareena estaba agotada tal vez, así que decidió ir a descansar, pues realmente se sentía un poco mal, no había podido desayunar bien, sentía náuseas, y mareo, así que pidió a Donovan que la acompañara, ellos iban caminando cuando de pronto Kareena no pudo más, no pudo sostenerse en pie, y sus lágrimas comenzaron a brotar, Donovan al ver al mayordomo pidió inmediatamente que llamara al médico, Kareena estaba enferma, él la llevo a su habitación, le dio un poco de agua, pero Kareena volvió el estómago, Donovan estaba asustado, que le sucedía a su esposa, estaba totalmente amarilla.
El médico llegó y sacó a todos de la habitación, regaña dientes Donovan dejo a Kareena, dos sirvientas que la ayudaban a desvestirse que quedaron ayudando al médico. Pues él no podía quedarse a solas con ella, Donovan estaba al pie de la puerta esperando que se abriera, estaba nervioso y muy preocupado, su esposa realmente se sentía muy mal, pensaba que tal vez era algo grave, estaba muy ansioso, ella era lo único que él tenía en el mundo, perderla sería perder su propia vida, los minutos se hicieron eternos, que pasaba porque no salía nadie a avisar que estaba sucediendo.
De pronto se abrieron las puertas, el médico llamó a Donovan, él entró de inmediato, y al ver a Kareena se relajó, ella se veía mejor.
- Que es lo que le sucede a mi esposa doctor.
- Su Majestad, no es nada malo, aunque si será bochornoso para la Emperatriz por unos meses, ustedes serán padres dentro de aproximadamente 8 meses, felicidades a ambos, ya deje instrucciones sobre el cuidado de su Majestad, tiene que comer cosas saludables, y deje algunas cosas para los mareos y náuseas.
Donovan estaba serio, y después fue a abrazar a su esposa, Kareena no sabía si él estaba feliz o molesto hasta que hablo.
- Me acabas de hacer el hombre más feliz del mundo mi amada Emperatriz, vamos a tener un hijo, un hermoso hijo nuestro, que felicidad, quiero que todo el imperio se entere que seremos padres, haremos una gran fiesta, con abundancia de todo, estoy feliz mi bella esposa.
Y la beso innumerables veces, Kareena se sentía muy feliz, aunque tenía miedo, ella se sentía mal hacia un momento, sería difícil soportar esas cosas mareos náuseas, pero valdría la pena por qué tendría un hijo de su amado Emperador.
Donovan se acostó con ella y pidió no ser molestado, Carl y Albert se encargaron de los asuntos del Palacio e imperio, Donovan no dejaría solos a su esposa e hijo estaba feliz.
Ese día no vieron a los Emperadores, salvo la servidumbre que les llevo la merienda comida y cena, Kareena comió poco, pero se sentía feliz, su esposo estaba ahí cuidando de ella y su bebé, la vida era tan buena, tan feliz, que no recordaba lo malo del pasado, ella solo pensaba en lo bueno que les deparaba el futuro, ambos charlaron sobre a quién se parecería, cuanto tiempo después de la llegada del primer hijo encargarían el siguiente, Kareena sonreía pues Donovan ya pensaba en los demás, sin ni siquiera había nacido el primero.
Ambos estaban llenos de felicidad por la llegada del futuro príncipe o princesa imperial.