Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 16
Dominic
Pasaron los días. Todos iguales. Juntas. Firmas. Llamadas. Mi madre insistiendo con la boda. Roma apareciendo por la oficina sin avisar. Carmina llamándome para preguntar si estaba bien, porque me notaba raro.
Yo le decía que sí. Que todo estaba bien. Que era el trabajo. Que estaba cansado
Mentiras. Todas mentiras
Porque no podía sacarla de la cabeza. A ella. A Melanie. A la loca que me había secuestrado. A la mujer que me había dado todo sin pedir nada a cambio. A la que me dijo feote y me hizo reír por todas sus ocurrencias
La buscaba en las redes, no me sabía su apellido, nunca se lo pregunté. La busque dos días que fui al club y no estaba
Y el sábado, cuando mi madre nos sentó a Roma y a mí en la mesa con los Francinelli para hablar de la boda, lo único que podía pensar era en ella. En su cara. En su risa. En la forma en que me dijo que no le importaba que mi vida fuera complicada
— Dominic, estás escuchando?
La voz de mi madre me devolvió al presente. La mesa estaba llena. Los Francinelli, con sus trajes impecables y sus sonrisas falsas. Roma, a mi lado, con su mano sobre la mía. Mi madre, al frente, con su copa de vino y su sonrisa de victoria, mi hermana a su lado mirandome con compasión
— Sí, madre
— Decíamos que la boda podría ser en junio. En la iglesia de Santa María. Te parece?
— Lo que digan está bien por mi
Roma me apretó la mano. Sonrió. Yo no sonreí. No podía
— Y el banquete?
siguió mi madre
— Había pensado en el club de campo. Es elegante. Discreto. Lo que necesitamos
— Perfecto
Dijo la madre de Roma
— Y los invitados? Roma hizo una lista. Unos doscientos. Solo lo esencial
— Está bien, de nuestra parte solo amigos de la familia
Mi madre me miró. Con esa mirada que usaba cuando sabía que no estaba prestando atención. Pero no dijo nada. Siguió hablando de flores, de música, de mantelería. Y yo seguí pensando en ella
En Melanie
En la forma en que se movía. En la forma en que me besaba
Terminó la cena. Besé a Roma en la mejilla. Me despedí de los Francinelli. Y me subí al auto sin dar más explicaciones, solo cansancio y trabajo
Pero no fui a mi apartamento. No fui a ningún lugar. Manejé sin rumbo. Hasta que me encontré frente al club
No había quedado con Dante ni con Lin. No quería compañía. Quería estar solo. Quería tomar. Quería olvidar
Entré. Me senté en el reservado de siempre. Pedí una botella de whisky. Sin hielo. Sin vaso. Y empecé a beber
La música retumbaba. Las luces giraban. La gente bailaba. Y yo bebía. Como si el alcohol pudiera llenar el vacío que tenía dentro
Y entonces la vi
Estaba en la pista. Con sus amigas. Con un vestido negro que no le había visto nunca. Bailando. Riendo. Feliz
Con un hombre uno que no era yo
Un tipo alto, moreno, con una sonrisa de anuncio. Bailaba con ella. La hacía reír. Le decía cosas al oído. Y ella respondía. Con esa sonrisa que era mía. Con esa mirada que era mía
Sentí que la sangre me hervía
Apreté la botella. Me levanté. Pero no fui hacia ella. Me senté de nuevo. Bebí otro trago. Y otro. Y otro
Ella me vio. Estoy seguro. Me miró de reojo. Y luego me ignoró. Como si yo no existiera. Como si no hubiera pasado nada entre nosotros
Y eso me dolió más que cualquier otra cosa
El tipo seguía bailando con ella. Tocándola. Acercándose. Y ella se dejaba. Sonreía. Le seguía el juego
Me levanté. Sin pensarlo. Caminé hacia la pista. Con la botella todavía en la mano. Y cuando llegué a su lado, no dije nada. Solo le di un golpe al tipo. Un golpe seco. Directo. Que lo mandó al suelo
— Qué te pasa!?
gritó él, desde el piso
No respondí. Agarré a Melanie del brazo. La cargué sobre el hombro. Y caminé hacia la salida
— Brandon, bájame, estás loco!
— Cállate Melanie
— Suéltame, me estás haciendo daño!
— No te estoy haciendo daño. Y no me voy a detener
— Brandon!
— Cállate, Melanie. O juro que te daré de nalgadas
La gente nos miraba. Algunos se reían. sus amigas la llamaban. Yo no me detuve. Salí del club. Llegué al auto. La metí en el asiento del copiloto. Y me senté al volante
— Estás borracho?
preguntó, mirándome con los ojos abiertos
— Un poco
— No puedes manejar así, estás loco, déjame salir de aquí
— No me importa
— Brandon…
— Qué hacías con ese tipo?
— Bailar. Y no es asunto tuyo
— Todo lo que hagas es asunto mío
— Ah, sí, desde cuándo?
— Desde que me besaste. Desde que me secuestraste y todo eso
— Y tú no me llamaste. Ni una maldita vez. Ni un mensaje. Nada!
— No tenía tu número, se te olvidó agendarmelo
— Pudiste buscarlo!
— No sabía cómo. No te encontré en ningún lado, no sé tú apellido
— Eso es mentira!
— No es mentira. Te busqué. dos veces vine aquí y no estabas, recién hoy apareciste!
Se quedó callada. Mirándome. Con los ojos brillantes. De rabia. De tristeza. De algo que no supe descifrar
— estaba molesta por eso no viene... Y ahora qué?
preguntó, en voz baja
— Ahora nos vamos
— irnos a dónde? estás muy tomado
— A dónde me secuestras te, no te voy a dejar ahí con ese tipo
— No estaba con él
— Estabas bailando con él, te vi Melanie
— si pero, solo bailamos no pasó nada
— A no? Y como te tocaba? Su mano estaba en tu cintura y te hablaba al oído!
— Y por qué te importa tanto? Tu no quieres nada conmigo, o es que estás celoso?
No respondí. Porque no podía. Porque no quería admitir lo que sentía
Arranqué el auto. Manejé en silencio. Ella miraba por la ventana. Sin hablar. Sin protestar
Llegamos a la casa, abrí la puerta. La dejé pasar. Y cerré con seguro
Nos quedamos en la sala. Frente a frente. Sin saber qué decir
— Por qué me trajiste aquí?
preguntó
— Porque no podía dejarte allá con ese, ya te lo dije
— No debería importarte con quién esté o no, además tu no...
No la deje terminar de hablar
— Porque te quiero para mí
Se quedó helada. Mirándome. Con los ojos abiertos. Con la boca entreabierta
— Qué?
— Te quiero para mí, Melanie. No sé cómo. No sé por qué. Pero es así
— Brandon…
Ya no podía más, y se que esto era una locura pero me mataban los celos, no la deje terminar de hablar y la bese, con toda la urgencia que sentía de necesitar la todos estos dias