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Donde Florece El Barro

Donde Florece El Barro

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor-odio / Amor Campestre
Popularitas:837
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Noah tenía todo: 24 años, Milán, su regreso a la pasarela. Hasta que su hermana Lila murió mientras él se probaba un abrigo. Dejó todo botado, recayó y lo echaron de Europa.

Sin nada, vuelve al sur, a la casa chueca de su abuela cerca de Traiguén. Al lado vive Tomás, 32, agricultor, callado, conservador. Lo odia a primera vista.

Tres meses es el trato. Tomás le enseña a trabajar la tierra. Noah le enseña a no tenerle miedo a sentir.

Entre gallinas metidas, un tractor chocado, un invernadero saboteado y un desfile en un granero, se enamoran lento. Con barro en las manos y miedo de volver a caer.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: El segundo bloque

Segundo bloque nos quedó más feo que primero. Mucho más feo.

Habíamos aprendido a hacer primera piedra que aguantó lluvia bajo zinc. Pensamos que ya éramos expertos en barro. No éramos expertos en nada.

Tomás llegó con balde con agua, con paja seca y con cal. Yo llegué con botas rosadas y con ganas. Eso teníamos. Ganas y barro.

¿Te acuerdas cómo se hacía? Pregunté.

Sí, dijo Tomás. Se pisa, se mezcla, se hace bloque con manos.

Fácil, dije. Como hacer pan.

No es como hacer pan, dijo. Pan tuyo se quema. Bloque no se tiene que quemar.

Nos sacamos botas de nuevo. Pies a pata pelá en barro que ahora ya no estaba tan helado porque había salido sol un poco en mañana y barro se había tibido.

Pisamos. Uno, dos, uno, dos. Como bailando cueca pero sin música.

【entity-Sofía¦canonical_name\=Sofía】 no vino hoy porque estaba con una vaca que estaba pariendo y dijo que vaca es más importante que bloque y tenía razón.

Pisamos como media hora. Barro se hizo mezcla café clara con paja pegada.

Ahora hacemos bloque, dijo Tomás.

Tomamos barro con manos. Manos se hundían. Barro pesaba. Olía a tierra mojada y a pasto.

Hicimos forma. Forma de ladrillo pero ladrillo hecho por niños de básica en clase de arte. Chueco, con un lado más gordo que otro, con paja saliendo por todos lados como pelo mal cortado.

¿Así? Pregunté levantando cosa que hice.

Tomás miró mi bloque y se rió. No risa mala. Risa buena que me contagió.

Está... está original, dijo para no decir feo.

¿Feo? Dije. Di feo nomás.

Feo, dijo. Muy feo. Pero feo con cariño.

Mi bloque parecía pan que hice la primera vez que intenté hacer panqueques y me quedó como suela de zapato.

¿Y el tuyo? Pregunté.

Tomás levantó su bloque. Su bloque también estaba feo pero menos feo que mío. Un poco más parejo, un poco más cuadrado.

El tuyo está menos feo, dije.

Porque yo hice como cinco bloques antes en mi vida, dijo. Cuando era chico hice casita para mis gallinas con barro. Se cayó al día siguiente y gallinas se enojaron.

¿Gallinas se enojaron?

Sí, dijo. No pusieron huevos dos días por enojo. Como protesta.

Me reí con barro en manos.

Pusimos bloques al lado de primera piedra. Primera piedra ya estaba seca y dura. Segunda y tercera, que eran nuestros bloques feos de hoy, estaban blandos y se movían si los tocabas.

¿Ahora qué? Pregunté.

Ahora esperamos que se sequen, dijo Tomás. Tres días sin lluvia idealmente.

¿Y si llueve?

Le ponemos zinc de nuevo como a primera piedra. Sombrilla para bloques feos.

Nos sentamos en piedras que eran sillones futuros a mirar nuestros bloques feos.

¿Sabes? Dije. En Milán una vez hice colección inspirada en bloques. Bloques perfectos, de colores, todos iguales. Me pagaron harto. Y ahora no puedo hacer un bloque que no se caiga.

Porque allá bloque era idea, dijo Tomás. Acá bloque es barro de verdad. Pesa, se pega, huele. Idea no pesa. Barro sí pesa.

Me quedé con eso. Barro pesa.

Esa tarde vino Elisa con Juana a ver qué hacíamos. Elisa tiene 70 y algo y camina con bastón pero camina rápido cuando quiere.

¿Qué hacen? Dijo Elisa mirando bloques feos.

Estamos construyendo casa, dije orgulloso.

¿Casa? Dijo Elisa acercándose con bastón. ¿con esos?

Sí, dije. Segunda y tercera piedra.

Elisa tocó mi bloque con bastón. Bloque se hundió un poco.

Está blando, dijo.

Sí, dije. Se está secando.

¿Y esa es tu técnica? Dijo Elisa mirando a Tomás. ¿dejar que se seque al sol como tomates?

Es técnica de quincha, dijo Tomás poniéndose rojo. Es antigua. De campo.

Mi abuela hacía bloques mejores, dijo Elisa sin maldad, solo diciendo verdad. Hacía bloques con forma de corazón para su horno.

¿En forma de corazón? Pregunté.

Sí, dijo Elisa. Porque decía que si haces cosas con forma de corazón quedan más firmes. Porque les pones amor y amor pega más que cal.

Me gustó eso. Amor pega más que cal.

¿Y podemos hacer bloques en forma de corazón? Pregunté a Tomás.

No, dijo Tomás serio pero con risa en ojos. Si hacemos bloques en forma de corazón Elisa se va a reír más y se va a caer de risa y no queremos que se caiga.

Elisa se rió con bastón.

Háganlos en forma de corazón nomás, dijo. Yo no me río. Me gusta corazón.

Se fue con Juana que no había dicho nada pero que había mirado bloques feos con cara de estos cabros no saben construir.

Nos quedamos de nuevo los dos solos con bloques feos.

¿Hacemos uno en forma de corazón? Pregunté bajito.

Ya, dijo Tomás. Pero que Elisa no vea porque si nos queda feo en forma de corazón es más vergonzoso que feo cuadrado.

Intentamos hacer corazón con barro. No salió corazón. Salió cosa redonda con punta aplastada que parecía papa.

¿Esto es corazón? Dijo Tomás mirando cosa que hice.

Es corazón de papa, dije. Corazón que comió mucho.

Nos reímos harto. Con manos con barro, con pies con barro, con bloques feos que no eran corazón ni cuadrado ni nada.

Al final dejamos corazón de papa al lado de bloques cuadrados feos.

Ahora tenemos tres bloques, dijo Tomás contando con dedo. Uno bonito que es primera piedra y dos feos y un corazón de papa.

Cuatro, dije. Tenemos cuatro.

Cuatro, dijo. En un año tenemos como cien y tenemos casa.

¿Cien bloques feos hacen una casa? Pregunté.

Sí, dijo. Casa fea pero casa. Y si la hacemos con forma de corazón queda firme porque amor pega más que cal como dijo Elisa.

Esa noche dejé bloques tapados con zinc para que no les cayera rocío. Les puse piedra encima a zinc para que no se volara con viento.

Les dije buenas noches a bloques como si fueran mascotas.

Buenas noches primera piedra bonita, buenas noches bloques feos, buenas noches corazón de papa, dije.

Tomás que estaba al lado me escuchó y dijo buenas noches casa futura.

Nos fuimos a dormir con manos limpias pero con uñas todavía con barro adentro que no salía aunque te lavaras con jabón.

Y soñé que casa ya estaba terminada pero toda hecha de bloques feos y corazones de papa y que no se caía nunca porque amor pegaba más que cal y porque Elisa había dicho que corazón queda firme.

Desperté y fui a ver bloques. Seguían ahí. Un poco más duros. Corazón de papa seguía ahí también, un poco aplastado por zinc pero corazón igual.

Y pensé que aunque fueran feos eran nuestros. Y que casa hecha de bloques feos propios es más linda que casa hecha de bloques perfectos comprados en Milán.

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Michel Yandi
me encanta esta historia 🦆✨
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Muy buena narrativa y, buen contenido.
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Me gusta esta Novela, es diferente tiene un buen contenido urbano.☺️
Brisa Romero
/Sweat/
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