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ENTRE CORAZONES Y SOMBRAS

ENTRE CORAZONES Y SOMBRAS

Status: En proceso
Genre:Amor de la infancia / Mafia / Reencuentro
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Chris Arellano

Violetta Bianchi tiene veinte años, estudia Administración de Empresas y sueña con construir una vida lejos del mundo al que pertenece. Nacida en una de las familias más poderosas de la mafia italiana, Violetta ha crecido rodeada de lujos, secretos y reglas que nunca pidió. Sin embargo, hay algo que siempre ha deseado más que cualquier otra cosa: encontrar el amor verdadero y escribir su propia historia. Oleg Petrov tiene veinticuatro años y es el heredero de un enorme imperio ruso. Empresario brillante, reservado y temido dentro del mundo criminal, aprendió desde muy joven que confiar en alguien puede convertirse en una debilidad. Y, sobre todo, no cree en el amor. Sus familias se conocen desde hace décadas y, cuando eran niños, Violetta y Oleg fueron inseparables. Pero cuando la familia Petrov regresó a Rusia, los dos perdieron el contacto y sus caminos tomaron rumbos completamente diferentes. Años después, sus padres toman una decisión que ninguno de los dos está dispuesto a aceptar: comprometerlos. Violetta y Oleg se niegan rotundamente. Sus familias, sin embargo, tienen otra idea. Antes de decidir definitivamente, deberán reencontrarse y pasar tiempo juntos para descubrir si aquellos dos niños que alguna vez fueron amigos todavía existen detrás de los adultos en los que se han convertido. El problema es que Violetta ya no recuerda al niño que conoció. Y Oleg parece haber olvidado por completo cómo sonreír. Entre familias poderosas, secretos, enemigos, negocios peligrosos, celos, discusiones y una atracción que ninguno de los dos quiere admitir, ambos descubrirán que algunas historias de amor comienzan exactamente donde menos las esperas. Porque quizá el destino ya había decidido por ellos mucho antes de que aprendieran a decir que no.

NovelToon tiene autorización de Chris Arellano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA CUENTA REGRESIVA

El reloj marcaba las dos de la madrugada.

Violetta seguía despierta.

El pequeño medallón descansaba sobre la mesa frente a ella.

No podía dejar de pensar en las palabras de Isabella.

“La llave.”

Y después…

“Cuando Violetta cumpla veintiún años, la llave deberá abrirse.”

Tres meses.

Solo tres meses para descubrir qué significaba.

Un golpe suave en la puerta la hizo sobresaltarse.

—¿Quién?

—Soy yo.

Reconoció la voz de inmediato.

Abrió.

Oleg estaba frente a ella.

—¿Tampoco puedes dormir?

—No.

—Yo tampoco.

Violetta sonrió.

—¿Quieres pasar?

Oleg asintió.

Entró y cerró la puerta.

—He estado pensando en el medallón.

—Yo también.

—Mañana regresamos a Italia.

Violetta lo miró sorprendida.

—¿A casa?

—Sí.

—¿Y la investigación?

—Continúa.

—¿No es peligroso?

Oleg la miró fijamente.

—Sí.

—Entonces ¿por qué regresamos?

—Porque hay algo que necesitamos encontrar.

—¿Qué?

Oleg sacó una fotografía.

—Esto.

Violetta la tomó.

Era una imagen antigua de sus padres.

Pero había algo extraño.

En el fondo aparecía una habitación.

—¿Qué tiene?

Oleg señaló una pared.

Había un cuadro.

Debajo del cuadro se veía un pequeño símbolo.

Una serpiente rodeando una rosa.

—Ese símbolo aparece en todos los lugares relacionados con el acuerdo.

Violetta acercó la fotografía.

—¿Dónde fue tomada?

—En la antigua casa de tu abuelo.

Ella levantó la mirada.

—La casa que cerraron después de su muerte.

—Exactamente.

Violetta respiró profundamente.

—Entonces tenemos que ir.

Oleg sonrió.

—Sabía que dirías eso.

—¿Y qué esperabas? ¿Que me quedara sentada?

—Una pequeña parte de mí tenía esperanza.

Ella soltó una risa.

—No me conoces nada.

Oleg se acercó.

—Te conozco más de lo que crees.

Violetta sintió que su corazón se aceleraba.

—¿Oleg?

—¿Sí?

—¿Por qué siempre haces eso?

—¿Qué cosa?

—Decir cosas que me hacen sentir…

Se quedó callada.

—¿Qué?

Violetta negó con la cabeza.

—Nada.

Oleg sonrió.

—Algún día terminarás la frase.

—Quizá.

Él se acercó un poco más.

—Espero que sea pronto.

⸻

A la mañana siguiente regresaron a Italia.

La antigua propiedad de los Bianchi estaba rodeada de árboles y parecía abandonada desde hacía años.

Violetta bajó del automóvil.

—Aquí pasaba los veranos cuando era niña.

—¿Lo recuerdas?

—Algunas cosas.

Miró la casa.

—Pero hay algo extraño.

—¿Qué?

—Siento que ya estuve aquí después del 19 de julio.

Oleg frunció el ceño.

—¿Después?

—Sí.

Caminaron hasta la entrada.

La puerta estaba cerrada.

Oleg sacó una llave.

Violetta lo miró.

—¿De dónde salió?

—Tu padre me la dio.

—¿Cuándo?

—Antes de venir.

—¿Y no pensabas decirme?

Oleg sonrió.

—Quería sorprenderte.

—No eres bueno con las sorpresas.

—Estoy aprendiendo.

La puerta se abrió.

Dentro, todo estaba cubierto de polvo.

Fotografías antiguas decoraban las paredes.

Violetta caminó lentamente.

Hasta que se detuvo.

—Oleg.

Él se acercó.

—¿Qué pasa?

Ella señaló una fotografía.

Era ella de niña.

A su lado estaba Oleg.

Pero había alguien más.

Una mujer.

Isabella.

Violetta tocó la imagen.

—¿Por qué nunca recuerdo esto?

Oleg observó la fotografía.

—Quizá eras demasiado pequeña.

—No.

Ella negó con la cabeza.

—Recuerdo este vestido.

Oleg la miró.

—¿Qué más recuerdas?

Violetta cerró los ojos.

—Una puerta.

—¿Qué puerta?

—Una puerta roja.

Abrió los ojos.

—Y alguien me dijo que nunca debía abrirla.

Oleg sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Violetta miró la fotografía.

—No lo sé.

⸻

Buscaron durante horas.

Finalmente encontraron una puerta roja al final de un pasillo.

Violetta se quedó inmóvil.

—Es esa.

Oleg se acercó.

—¿Estás segura?

—Sí.

La puerta tenía una cerradura antigua.

Violetta sacó el medallón.

La serpiente y la rosa encajaban perfectamente en la cerradura.

Oleg la miró.

—Violetta…

Ella introdujo el medallón.

Clic.

La puerta se abrió.

Ambos se quedaron en silencio.

Dentro había una habitación pequeña.

En el centro había una caja de madera.

Y encima…

Una fotografía.

Violetta la tomó.

Su rostro palideció.

Era una fotografía de ella recién nacida.

Pero había algo escrito detrás.

“No es la hija de quien todos creen.”

Violetta dejó caer la fotografía.

—¿Qué…?

Oleg la recogió.

—Violetta.

Ella retrocedió.

—No.

—Tenemos que averiguar qué significa.

—No quiero saberlo.

Oleg se acercó.

—No tienes que hacerlo sola.

Violetta levantó la mirada.

—¿Y si toda mi vida es una mentira?

Oleg tomó su rostro entre sus manos.

—Entonces encontraremos la verdad juntos.

Ella cerró los ojos.

—Prométemelo.

—Te lo prometo.

Violetta apoyó la frente contra la de él.

Y por primera vez, dejó de luchar contra lo que sentía.

—Gracias por quedarte.

Oleg la miró.

—Te dije que no iba a dejarte sola.

Sus labios estuvieron a punto de encontrarse.

Pero un ruido proveniente del piso superior los hizo separarse.

Oleg inmediatamente se giró.

—Quédate aquí.

—No.

—Violetta…

—Voy contigo.

Subieron lentamente las escaleras.

Al llegar al segundo piso, encontraron una puerta abierta.

Dentro había alguien.

Una mujer estaba de espaldas.

Violetta se quedó paralizada.

—¿Mamá?

La mujer se giró.

No era su madre.

Era Anastasia.

Y tenía en las manos un documento antiguo.

—Creo que esto te pertenece, Violetta.

Oleg dio un paso adelante.

—¿Qué estás haciendo aquí?

Anastasia sonrió.

—Lo mismo que ustedes.

—¿Qué?

Ella levantó el documento.

—Buscando la verdad.

Violetta la miró confundida.

—¿Por qué?

Anastasia dejó de sonreír.

—Porque mi familia también está involucrada.

Hizo una pausa.

—Y si quieren descubrir quién eres realmente…

Miró el documento.

—Van a necesitarme.

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