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The Silent Luna of Silver Crown

The Silent Luna of Silver Crown

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Mujer despreciada / Enfermizo / Completas
Popularitas:52.8k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Celeste Marín fue abandonada frente a toda la manada el día de su ceremonia. Sin Alpha, sin voz y con su madre agonizando en una clínica privada, quedó marcada como la esposa muda que nadie quería proteger.
Dos años después, Damián Valcárcel regresa a Silver Crown decidido a cerrar un matrimonio político que nunca deseó. Pero en cuanto se acerca a Celeste, su lobo reconoce un aroma imposible: jazmín nocturno, lluvia fría y una promesa de luna que ningún contrato puede romper.
Celeste no quiere un dueño. Quiere recuperar la voz que le arrebataron, destruir a la familia que la usó y descubrir por qué su madre desapareció al despertar. Damián no quiere otra Luna. Quiere a la mujer que su lobo ya eligió, aunque los Ancianos, una falsa salvadora y una manada entera intenten separarlos.
Cuando la verdad del incendio salga a la luz, Celeste tendrá que decidir si acepta el vínculo que la consume o si rechaza al Alpha que una vez la dejó sola ante todos.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

Capítulo 16: Sangre en la puerta

Damián no llevó a Celeste a la hacienda.

La llevó a una clínica privada del Grupo Valcárcel que no aparecía en mapas humanos, un lugar blanco y silencioso donde los guards bajaban la mirada antes de que él cruzara la puerta.

Dr. Elías llegó quince minutos después.

—Perfume negro otra vez —dijo al olerla—. Y acónito.

Damián seguía con la camisa manchada de sangre que no era suya. No había soltado la mano de Celeste desde el hotel.

Ella no tenía fuerzas para reclamar.

Eso la irritaba.

También la calmaba.

El vínculo no confirmado palpitaba donde sus dedos tocaban los de él. Cada vez que Damián intentaba apartarse para dejar trabajar al doctor, el pecho de Celeste se cerraba. Cada vez que volvía a acercarse, el aire entraba un poco mejor.

Dr. Elías lo notó.

No dijo nada.

Solo preparó una inyección.

—Esto va a doler.

Celeste lo miró con cansancio.

Damián gruñó.

—¿Cuánto?

—Menos que morir.

Mateo, desde la puerta, murmuró:

—Me encanta la calidez médica.

La antitoxina entró como fuego azul.

Celeste se arqueó sobre la camilla. No pudo gritar. Su garganta produjo un sonido áspero, roto, que hizo que Damián se acercara tanto que su scent cubrió el dolor.

—Mírame —dijo.

Ella lo odiaba.

Lo miró.

—Respira conmigo.

No podía hablar, pero podía respirar.

Uno.

Dos.

El calor sucio empezó a romperse en oleadas. Su loba gimió, exhausta.

*Cerca.*

Celeste cerró los ojos.

Damián apretó su mano.

—No.

Los abrió.

La orden no fue un comando Alpha, pero su cuerpo obedeció por algo peor: confianza momentánea.

Cuando el dolor bajó, Dr. Elías limpió la herida en el brazo de Celeste.

—Mordiste a uno.

Mateo levantó el pulgar.

—Estoy orgulloso.

Celeste intentó sonreír. Falló.

Damián no.

Él miraba la marca de dientes en el reporte como si fuera una prueba sagrada.

—¿Quién organizó esto? —preguntó.

Mateo abrió su tableta.

—El conductor recibió pagos desde una cuenta pantalla. La cámara del hotel estaba conectada a un servidor externo. Estoy rastreando. Pero el mensaje con video de Elena salió desde la red de la clínica.

El cuarto se congeló.

Dr. Elías se puso de pie.

—Imposible.

—No dije desde su terminal —aclaró Mateo—. Dije desde la red.

Celeste intentó incorporarse.

Damián la sostuvo por el hombro.

El contacto volvió a encender pequeñas descargas.

Ella lo miró.

Suéltame, quiso escribir.

No podía.

Damián entendió de todos modos y retiró la mano.

El frío que siguió fue inmediato.

Celeste odió a su cuerpo.

Damián también pareció odiar el suyo.

—La mudaremos —dijo él—. Elena sale de Santa Luna esta noche.

Dr. Elías negó.

—Moverla sin preparación puede matarla.

—Dejarla ahí también.

Celeste golpeó la camilla con los dedos.

Todos la miraron.

Señaló su teléfono. Mateo se lo dio.

Ella escribió despacio, con manos temblorosas:

No moverán a mi madre sin un plan.

Damián leyó. Su mandíbula se tensó.

—Celeste...

Ella escribió otra línea.

No soy una excusa para que decidas por ella.

El golpe fue limpio.

Mateo miró a otro lado.

Dr. Elías fingió revisar una bandeja.

Damián guardó silencio largo.

Luego asintió.

—Tienes razón.

Celeste no esperaba eso.

Él se volvió hacia Dr. Elías.

—Plan seguro. Hoy.

El doctor asintió.

Mateo carraspeó.

—También hay otro asunto. Los medios recibieron una versión editada del hotel. No se ve nada grave, pero quieren insinuar infidelidad, drogas, escándalo. Si publican...

—No publicarán —dijo Damián.

Su voz bajó demasiado.

Mateo lo miró con cautela.

—Alpha...

—Compraremos el servidor.

—Eso puedo hacerlo.

—Y si no venden, lo cerramos.

—Eso también puedo hacerlo, pero con menos abogados y más delitos.

Celeste escribió:

No.

Damián la miró.

Ella siguió:

Que publiquen una parte. Luego mostramos la cámara completa.

Mateo parpadeó.

—¿Quieres usar el ataque?

Celeste sostuvo su mirada.

Quieren una mujer arruinada. Les daremos rogues, acónito y evidencia.

Damián leyó en silencio.

El orgullo volvió a su aroma, mezclado con furia.

—Te drogaron hace una hora y ya estás tendiendo una trampa.

Celeste escribió:

Aprendí de ellos.

No era una frase triste.

Era una promesa.

Damián se inclinó, apoyando ambas manos en la camilla, sin tocarla.

—Entonces aprende también esto: no tienes que sangrar sola para ganar.

El vínculo tiró.

Celeste sintió la frase en la garganta, justo donde la voz no salía.

Por primera vez, quiso responderle con algo más que una pantalla.

No pudo.

Así que escribió:

Entonces no estorbes.

Mateo soltó una risa ahogada.

Damián miró el mensaje.

Y, contra todo pronóstico, sonrió.

Pequeño. Oscuro. Peligroso.

—Sí, mi esposa.

Celeste debería haber odiado cómo sonó.

Lo odiaría después.

Cuando su cuerpo dejara de buscar el calor de su mano.

La clínica privada no permitió visitas.

Damián discutió exactamente una vez. Elías lo miró por encima de los lentes y dijo:

—Si la quiere proteger, empiece por dejarla dormir sin su ansiedad respirándole encima.

Celeste, desde la camilla, levantó el pulgar.

Mateo se rió.

Damián no.

Pero salió.

La ausencia dolió de inmediato, un tirón bajo el esternón. Celeste apretó los dientes y se obligó a medirlo como Elías le había enseñado: intensidad, duración, respiración. El vínculo no iba a gobernarla por sorpresa si ella aprendía sus patrones.

Valeria se sentó junto a la cama.

—Mañana el video sale.

Celeste abrió los ojos.

Valeria sonrió sin alegría.

—No todo. Lo suficiente para que quien te puso allí tenga que moverse.

Celeste escribió con dedos cansados: Que muerda primero.

—Exacto.

Valeria se quedó hasta que Celeste se durmió.

No como amiga todavía. Como cómplice profesional con ojeras y demasiada cafeína. Cuando el monitor marcó un pulso más estable, bajó la voz.

—No sé qué eres para Damián. Pero sé lo que eres en una sala de crisis.

Celeste abrió un ojo.

Valeria sonrió.

—Peligrosa. Descansa, peligrosa.

Celeste quiso responder.

La garganta no pudo.

Su loba, en cambio, aceptó el título con un parpadeo lento.

Peligrosa.

Por primera vez, la palabra no sonó como acusación.

Sonó como posibilidad.

Una posibilidad con dientes, cansancio y una vía intravenosa en el brazo.

Pero posibilidad al fin.

1
Marleys Sofia Cervantes
Me gustó muy diferente a la que he leído que más son conejos todo el tiempo aquí ni supimos en qué horas fue 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos como debe ser
Marleys Sofia Cervantes
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
que víva los novios
Sofia Carruso
por algo se empueza
Sofia Carruso
La ley llegó tarde pero llego
Sofia Carruso
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Celeste
Sofia Carruso
A patear el trasero 👏🤣👏🤣👏🤣
Sofia Carruso
Una madre siempre será una madre
Dmary
linda , merecía su final feliz
Sofia Carruso
Juntos por la libertad y el amor
Sofia Carruso
Espectacular 👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
Arturo faltas tu por caer
Sofia Carruso
Mateo y Valeria hacen una bonita pareja
Sofia Carruso
Con madres así para que enemigas
Sofia Carruso
Bien Paloma
vamos tu puedes
Sofia Carruso
Juntos
siempre
luchando
Sofia Carruso
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Que lindo
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Sofia Carruso
Entre cielo y tierra no hay nada oculto
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
De aquí tu eres dueña de tu destino
Sofia Carruso
Todos están aprendiendo lecciones de vida
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