Mei es una chica a la que le encantan las novelas de época antigua. La cuál reencarna en la novela, la flor negra; como la exesposa del villano. Ella creía saber el final de esa historia, pero se dará cuenta que no todo final está escrito.
NovelToon tiene autorización de Angelina Fernández Quesada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 16: Bajo la misma mirada
La mansión ducal nunca había estado tan llena.
Incluso antes de entrar al salón principal, Aurelia podía escuchar el murmullo constante de voces mezclándose con la música suave de fondo.
Nobles.
Sonrisas falsas.
Conversaciones disfrazadas de amabilidad.
Honestamente, comenzaba a cansarse un poco de ese tipo de reuniones.
Beatriz terminó de acomodar cuidadosamente los últimos detalles de su vestido antes de retroceder un paso.
—Se ve hermosa esta noche, duquesa.
Aurelia observó su reflejo en el espejo unos segundos.
El vestido era elegante.
Negro con detalles plateados discretos.
Mucho más sobrio de lo que la antigua Aurelia normalmente habría elegido.
Y aun así…
le gustaba más así.
—Eso no evitará que hablen.
Beatriz soltó una pequeña sonrisa.
—La nobleza siempre hablará.
Sí.
Lamentablemente, eso era completamente cierto.
Aurelia soltó lentamente el aire antes de levantarse.
—Mientras no hagan algo más molesto, supongo que podré soportarlo.
—
El salón principal estaba completamente iluminado cuando Aurelia finalmente entró.
Varias conversaciones se detuvieron apenas unos segundos.
Lo suficiente para notarlo.
Pero no tanto como para hacerlo evidente.
Aurelia ya comenzaba a acostumbrarse a ese tipo de reacciones.
Desde la gala, la forma en que los nobles la observaban había cambiado.
Algunos parecían confundidos.
Otros desconfiados.
Y varios…
simplemente curiosos.
Damián permanecía cerca de una de las enormes ventanas conversando con algunos nobles importantes.
Vestido completamente de negro.
Como siempre.
Frío.
Impecable.
Intimidante incluso cuando permanecía en silencio.
Y aun así…
era imposible ignorarlo.
Los ojos de Damián se movieron lentamente hacia ella apenas entró al salón.
Solo un instante.
Pero suficiente para que Aurelia sintiera otra vez esa incómoda sensación en el pecho.
Mala señal.
Muy mala señal.
—La duquesa luce diferente esta noche.
—Escuché que lord Ravenhart también asistirá.
—Últimamente la residencia ducal se volvió bastante interesante.
Ah.
Los rumores otra vez.
Aurelia mantuvo una sonrisa tranquila mientras avanzaba lentamente entre los invitados.
Fingir normalidad ya se estaba convirtiendo en una habilidad.
—Duquesa.
Aurelia levantó ligeramente la vista.
Kael acababa de acercarse.
Elegante como siempre.
Con esa expresión tranquila que parecía esconder demasiados pensamientos al mismo tiempo.
—Lord Ravenhart.
Kael inclinó apenas la cabeza.
—Me alegra verla nuevamente.
Aurelia casi sonrió.
Qué manera tan formal de decir que seguía observándola demasiado.
—No esperaba que aceptara la invitación tan rápido.
—¿Eso significa que dudaba de mí?
Ah.
Ahí estaba otra vez.
Esa pequeña sonrisa apenas visible que aparecía cuando Kael parecía divertido.
Aurelia abrió la boca para responder, pero una presencia familiar apareció cerca de ellos antes.
Damián.
El ambiente cambió inmediatamente.
Incluso Kael lo notó.
—Lord Ravenhart.
La voz de Damián fue tranquila.
Pero fría.
Como siempre.
Kael sostuvo su mirada unos segundos antes de responder:
—Duque.
El silencio entre ambos duró apenas un momento.
Aunque honestamente…
se sintió mucho más largo.
Aurelia comenzaba a sospechar que esos dos jamás podrían mantener una conversación normal.
—Espero no estar causando problemas con mi visita —dijo finalmente Kael.
—Mientras respete las reglas de esta residencia, no habrá inconvenientes.
Qué respuesta tan típicamente Damián.
Aurelia tuvo que contener una pequeña risa.
Kael pareció notarlo.
Porque la observó apenas un segundo antes de volver a mirar a Damián.
Y entonces ocurrió otra vez.
Esa sensación rara.
Como si hubiera algo invisible tensándose lentamente entre ambos hombres.
Qué agotador.
Un grupo de nobles se acercó rápidamente para saludar a Damián, rompiendo finalmente el ambiente incómodo.
Kael soltó un leve suspiro.
—Empiezo a entender por qué no le agradan demasiado este tipo de reuniones.
Aurelia levantó apenas una ceja.
—¿Y quién dice que no me agradan?
—Su expresión.
…
Ah.
Honestamente, comenzaba a cansarse de que las personas leyeran tan fácilmente sus expresiones últimamente.
—Entonces debería practicar mejor.
Kael soltó una pequeña risa.
Y por un instante, el ambiente se volvió mucho más ligero.
Peligrosamente ligero.
Porque Aurelia podía sentir varias miradas alrededor de ellos otra vez.
Nobles observando.
Susurrando.
Inventando historias.
Kael también pareció notarlo.
Pero curiosamente, no se alejó.
Mala idea.
Muy mala idea.
—Parece que la nobleza ya comenzó a crear rumores nuevos —comentó él tranquilamente.
—La nobleza se aburriría demasiado si no hablara de la vida ajena.
—Eso sonó bastante cruel.
—Solo realista.
Kael volvió a sonreír apenas.
Y entonces…
la música cambió lentamente.
Varias parejas comenzaron a acercarse al centro del salón.
Un baile.
Perfecto.
Exactamente lo que faltaba.
Aurelia estaba considerando seriamente desaparecer antes de que alguien la invitara cuando Kael habló:
—¿Me concedería esta pieza?
Ah.
Muy tarde.
Aurelia parpadeó apenas un segundo.
Honestamente, esperaba que ocurriera.
Pero no tan rápido.
Antes de que pudiera responder…
una voz tranquila interrumpió:
—La duquesa ya tiene pareja para esta pieza.
El silencio cayó apenas un instante.
Aurelia giró lentamente la cabeza.
Damián estaba allí otra vez.
Claro.
Porque aparentemente esa noche había decidido aparecer exactamente en los momentos más incómodos posibles.
Kael sostuvo la mirada de Damián unos segundos.
—No sabía eso.
—Ahora lo sabe.
Ah.
Definitivamente había algo raro ocurriendo ahí.
Aurelia comenzaba a sentirse absurdamente atrapada entre ambos.
Y lo peor era que varios nobles ya estaban observando la escena discretamente.
Perfecto.
Exactamente lo que necesitaba.
Kael guardó silencio unos segundos más antes de retroceder finalmente.
—Entonces no interrumpiré más.
Su tono seguía siendo tranquilo.
Pero Aurelia alcanzó a notar algo diferente en su expresión antes de que se alejara.
Algo incómodo.
Damián extendió lentamente una mano hacia ella.
—Duquesa.
Aurelia observó su mano apenas un segundo.
Mala idea.
Definitivamente mala idea.
Y aun así…
terminó aceptándola.
El centro del salón se sentía demasiado silencioso para estar lleno de personas.
O tal vez era solo imaginación suya.
Damián apoyó lentamente una mano sobre su cintura mientras comenzaban a moverse al ritmo de la música.
Aurelia intentó concentrarse únicamente en el baile.
En los pasos.
En la música.
En cualquier cosa que no fuera la cercanía entre ambos.
Pero honestamente…
era difícil.
Especialmente porque Damián seguía observándola demasiado.
—Está distraída.
Aurelia levantó apenas la vista.
—¿Y eso le molesta?
—Podría tropezar.
Qué respuesta tan seria.
Aurelia soltó una pequeña risa sin poder evitarlo.
Y por un instante…
algo cambió en la expresión de Damián.
Muy leve.
Casi imperceptible.
Pero estaba ahí.
Aurelia sintió el corazón detenerse apenas un segundo.
Mala señal.
Muy mala señal.
Porque comenzaba a notar demasiado ese tipo de pequeños cambios en él.
—Lord Ravenhart parece bastante interesado en usted.
Ah.
Ahí estaba realmente el problema.
Aurelia sostuvo su mirada unos segundos.
—¿Eso le preocupa?
—No.
Respuesta rápida.
Demasiado rápida.
Aurelia casi sonrió.
—Claro.
Damián entrecerró apenas los ojos al notar el tono burlón en su voz.
—Solo creo que debería tener cuidado.
—¿Con Kael?
—Con la nobleza en general.
El silencio cayó nuevamente entre ambos.
Pero esta vez no fue incómodo.
Y eso…
honestamente comenzaba a preocupar demasiado a Aurelia.
Porque mientras más tiempo pasaba cerca de Damián…
más difícil se volvía recordar que él debía ser el villano de la historia.