Reencarnado en un mundo de magia y aventuras, Ren solo quiere una vida normal. El problema es que todo a su alrededor insiste en convertirlo en algo que no quiere ser.
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Capítulo 16: La maga del castillo
El enorme salón permanecía en silencio.
La tensión seguía flotando en el ambiente después del relato de Ren.
Un humano de otro mundo.
Sin conocimiento de magia.
Acompañado por un espíritu venerado.
Y con una fuerza que claramente no era normal.
—
El rey permaneció sentado en su trono, observándolo fijamente.
Analizando.
Pensando.
—
Ren, por otro lado, seguía tranquilo.
Aunque empezaba a sentirse ligeramente cansado de tantas miradas.
—
Finalmente, el rey habló:
—Por favor…
Pausa.
—Llamen a Lydia.
—
Varios guardias reaccionaron inmediatamente.
—¡Sí, majestad!
—
Uno de ellos salió rápidamente del salón.
—
Ren ladeó un poco la cabeza.
—¿Esa es la maga de la que hablaban?
—
Alicia asintió suavemente.
—Sí.
—
Arit y Lily intercambiaron miradas discretas.
Como si ya imaginaran lo que iba a pasar.
—
Ren notó eso.
—…
—No me gusta esa expresión.
—
Lily evitó mirarlo directamente.
—Es que… Lydia puede ser un poco intensa.
—
—¿“Un poco”…?
Murmuró Alicia en voz baja.
—
Ren suspiró.
—Cada vez me convenzo más de que mi vida tranquila murió conmigo.
—
Silencio.
—
La tortuga giró lentamente sobre su cabeza.
—
El rey observó la escena unos segundos antes de volver a hablar.
—Ren Sato.
—
—¿Hm?
—
—Dices no entender tus propias habilidades.
—
Ren asintió.
—Sí.
—
—Entonces Lydia será capaz de confirmar si dices la verdad.
—
Pausa.
—
—Sus artefactos pueden detectar y analizar la magia de una persona.
—
Ren se quedó en silencio unos segundos.
—
Eso definitivamente suena peligroso.
—
Pero antes de que pudiera responder—
Las enormes puertas del salón se abrieron bruscamente.
—
¡BAM!
—
Varios guardias se sobresaltaron.
—
Una voz femenina resonó inmediatamente:
—¡¿Quién fue el idiota que apareció con un espíritu legendario y causó medio caos en la ciudad?!
—
Silencio absoluto.
—
Una chica entró caminando rápidamente al salón.
Cabello oscuro.
Ojos verde zafiro brillando con emoción.
Vestimenta parcialmente cubierta por cinturones, bolsillos y pequeños artefactos mágicos colgando de distintas partes.
—
Lydia.
—
Su presencia era completamente distinta a la de Alicia.
Más agresiva.
Más energética.
Y muchísimo más invasiva.
—
Entró sin protocolo alguno.
Sin preocuparse por el ambiente formal.
—
Hasta que—
Sus ojos encontraron a Ren.
—
Silencio.
—
Luego subieron lentamente…
hacia la pequeña tortuga sobre su cabeza.
—
Y entonces—
sus ojos literalmente brillaron.
—
—…No puede ser.
—
Ren dio un pequeño paso hacia atrás instintivamente.
—
Porque la expresión de Lydia…
no era normal.
—
Era la expresión de alguien que acababa de encontrar algo que llevaba años buscando.
—
Y eso…
nunca era buena señal para alguien que solo quería vivir tranquilo.
Capítulo 16: La maga del castillo (Parte 2)
El salón quedó completamente en silencio.
Lydia seguía mirando fijamente a Ren.
O más específicamente—
a la pequeña tortuga sobre su cabeza.
—
Sus ojos verde zafiro brillaban con una intensidad inquietante.
Como si acabara de descubrir el artefacto más importante de toda su vida.
—
Ren, por otro lado…
solo estaba confundido.
—…Eh.
—
Silencio.
—
Lydia avanzó un paso.
Luego otro.
Muy rápido.
Demasiado rápido.
—
—¡¿Cómo la encontraste?!
—
Ren parpadeó.
—¿La encontré?
—
—¡Sí, la tortuga!
—
Ren levantó ligeramente la vista hacia arriba.
La pequeña criatura seguía acomodada tranquilamente sobre su cabeza.
—
—Bueno…
Pausa.
—Salió de unos arbustos.
—
Silencio absoluto.
—
Uno de los guardias casi se atragantó.
—
Alicia cerró los ojos lentamente.
Como si ya esperara esa respuesta.
—
Lydia se quedó completamente inmóvil.
—…
—¿Unos… arbustos?
—
—Sí.
—
Ren respondió con total honestidad.
—Luego empezó a seguirme.
—
Lydia se acercó todavía más.
Ahora estaba demasiado cerca.
Invadiendo completamente su espacio personal.
—
Ren inclinó ligeramente el cuerpo hacia atrás.
—…Estás muy cerca.
—
Pero Lydia no parecía escucharlo.
Sus ojos analizaban cada detalle.
La tortuga.
La ropa.
La presencia de Ren.
—
—No tiene sentido…
Murmuró.
—No detecto un vínculo espiritual formal…
—No hay contrato mágico visible…
—Y aun así el espíritu está completamente cómodo contigo…
—
Ren ladeó ligeramente la cabeza.
—¿Eso es malo?
—
—¡Eso es imposible!
—
Silencio.
—
La tortuga giró lentamente sobre la cabeza de Ren.
—
Lydia levantó una pequeña herramienta metálica de uno de sus bolsillos.
Un artefacto circular lleno de pequeños símbolos mágicos.
—
Ren la miró.
—Eso definitivamente parece peligroso.
—
—Quédate quieto.
—
—Eso suena todavía más peligroso.
—
Antes de que pudiera retroceder—
Lydia acercó rápidamente el artefacto hacia él.
—
Y entonces—
El objeto comenzó a emitir luz.
—
Primero azul.
Luego roja.
Después verde.
Y finalmente—
¡CRACK!
—
El artefacto explotó en pequeñas chispas mágicas.
—
Silencio absoluto.
—
Lydia quedó inmóvil.
Mirando los restos del aparato en su mano.
—
Ren parpadeó.
—…
—¿Lo rompí?
—
Alicia abrió ligeramente los ojos.
Los guardias también parecían sorprendidos.
—
Lydia lentamente levantó la mirada hacia Ren.
—
Y sonrió.
—
Una sonrisa peligrosa.
Demasiado emocionada.
—
—Oh no…
Murmuró Alicia.
—
Ren dio un pequeño paso atrás.
Instintivamente.
—
Porque incluso él…
podía sentir que esa mirada significaba problemas.
—
Muchos problemas.