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Un Amor En Medio Del Caos

Un Amor En Medio Del Caos

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:27.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yingiola Macosay

Amanda Quiroz una mujer de belleza no evidente, su cabello de rizos rubios, y su sonrisa cautivadora es capaz de suavizar el día de cualquiera. Su vida se verá envuelta en un caos con la traición de su novio, y una noche pasión con un desconocido. Y con la llegada de Sebastián a la empresa, su vida se convertirá en un verdadero caos, de la noche a la mañana.

NovelToon tiene autorización de Yingiola Macosay para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

De vuelta

Sebastián regresó a la empresa sin ceremonias.

No hubo comunicado grandilocuente ni titulares espectaculares anunciando su retorno. El edificio seguía siendo el mismo, pero él no lo era. Entró una mañana temprano, cuando los pasillos aún estaban casi vacíos y el eco de sus pasos parecía acompañarlo con una familiaridad incómoda.

Volver a tomar su lugar como presidente no fue una victoria.

Fue una responsabilidad asumida sin ilusiones.

El consejo lo había votado semanas antes, tras meses de transición, auditorías y reestructuración. No todos estaban convencidos. Algunos aceptaron por pragmatismo, otros por falta de alternativas. Sebastián lo sabía. Y lo aceptó.

Su primer acto como presidente no fue estratégico, fue simbólico.

Solicitó que la oficina principal —aquella que durante décadas había sido un bastión de poder vertical— se abriera al equipo directivo. Quitó la puerta maciza, cambió el escritorio imponente por una mesa más funcional y pidió que las reuniones se realizaran con luz natural siempre que fuera posible.

—El poder no necesita esconderse —dijo simplemente.

Algunos lo miraron con escepticismo. Otros, con curiosidad. Nadie aplaudió. Y eso estaba bien.

Sebastián entendía que el respeto no se recuperaba con discursos, sino con coherencia sostenida.

Los primeros meses fueron intensos.

Retomar la presidencia significó enfrentarse a decisiones que no podían seguir postergándose. Proyectos suspendidos, áreas debilitadas, alianzas que debían redefinirse desde cero. Cada contrato era revisado. Cada promesa, medida con cautela.

Sebastián instauró algo que antes habría parecido impensable: pausas deliberadas antes de las decisiones clave. No se votaba nada importante sin al menos dos rondas de discusión. No se firmaba ningún acuerdo sin entender plenamente sus consecuencias humanas, no solo financieras.

—No somos una máquina —repetía—. Somos un sistema que impacta vidas.

El cambio no fue cómodo.

Hubo directivos que renunciaron al sentirse desplazados por una cultura menos jerárquica. Otros se adaptaron con dificultad, acostumbrados a órdenes claras y rápidas. Sebastián no los juzgó. Sabía que no todos estaban hechos para ese tipo de liderazgo.

Pero también aparecieron voces nuevas.

Personas que antes callaban comenzaron a hablar. Mandos medios propusieron soluciones innovadoras. La empresa empezó a respirar distinto. Más lento, sí… pero con más oxígeno.

Sebastián no delegó su autoridad, delegó confianza.

Volver a ser presidente también implicó exponerse de nuevo.

Las entrevistas regresaron. Las preguntas incómodas también. Sebastián ya no respondía a la defensiva. No justificaba el pasado, no lo borraba. Lo integraba.

—Aprendimos de una forma dolorosa —decía—. Y no repetirlo es ahora parte de nuestra responsabilidad pública.

Algunos medios lo acusaron de construir una narrativa conveniente. Otros reconocieron la consistencia entre discurso y acción. Sebastián no se obsesionó con ninguna reacción. Había aprendido que la validación externa era un terreno inestable.

El verdadero termómetro estaba dentro.

El primer año de su presidencia fue de consolidación.

No hubo crecimiento explosivo, pero sí sostenido. La empresa recuperó clientes que valoraban la transparencia por encima de promesas infladas. Se firmaron acuerdos más modestos, pero más sólidos. El nombre de la empresa dejó de aparecer asociado al escándalo y comenzó a vincularse a prácticas responsables.

Sebastián se mantuvo cercano.

Recorrió oficinas. Visitó plantas. Escuchó a empleados que jamás había conocido en su etapa anterior. Se sorprendió al descubrir cuánto desconocía del funcionamiento real del negocio. Esa humildad —aprendida a fuerza de caída— se convirtió en su mayor herramienta.

Por las noches, revisaba informes solo.

No por desconfianza, sino por compromiso. Sabía que cualquier descuido podía interpretarse como una recaída en viejos vicios. El margen de error era mínimo. Y lo aceptaba.

Volver a la presidencia también implicó redefinir su relación con el poder.

Sebastián ya no se sentía cómodo en la cima. No porque no pudiera sostenerla, sino porque entendía que el poder debía circular. Creó comités independientes, fortaleció los controles internos y estableció límites claros incluso para sí mismo.

—Nadie es indispensable —dijo una vez—. Ni siquiera yo.

Esa frase incomodó a muchos. Pero también marcó una diferencia.

Con el tiempo, el ambiente cambió.

Las reuniones dejaron de ser campos de batalla silenciosos. Las decisiones comenzaron a compartirse. El miedo a hablar disminuyó. La empresa no se volvió perfecta, pero se volvió más honesta.

Sebastián observaba esos cambios con atención contenida. Sabía que cualquier retroceso podía ser fatal. Que la confianza, una vez rota, tarda mucho más en reconstruirse.

A nivel personal, la presidencia ya no ocupaba todo su ser.

Sebastián aprendió a salir del edificio sin culpa. A tener espacios propios. A no confundirse con su cargo. Esa distancia le permitió liderar con mayor claridad.

A veces, al final del día, pensaba en Amanda.

No como una ausencia dolorosa, sino como un punto de referencia. Ella había elegido otro tipo de liderazgo: uno íntimo, cotidiano, silencioso. Y aunque sus caminos eran distintos, Sebastián sentía que ambos habían aprendido la misma lección desde lugares opuestos.

Ser dueño de una vida no significa dominarla todo el tiempo.

Dos años después de retomar la presidencia, la empresa celebró su aniversario sin excesos. Un evento sobrio, interno, centrado en reconocer procesos y personas, no figuras.

Sebastián habló poco.

—No estamos aquí para demostrar que somos distintos —dijo—, sino para sostenerlo en el tiempo.

Miró a su alrededor: rostros cansados, comprometidos, reales. No había idolatría. Había respeto crítico. Y eso era suficiente.

Al terminar el evento, Sebastián volvió a su oficina —esa que ya no era un trono— y se quedó solo unos minutos. Observó la ciudad desde la ventana. Recordó al hombre que había sido cuando llegó por primera vez a ese lugar, creyendo que liderar era imponer.

Sonrió con una mezcla de nostalgia y alivio.

Había vuelto a tomar su lugar como presidente, sí.

Pero ya no para ocuparlo…

sino para sostenerlo con responsabilidad.

Y entendió, con una certeza tranquila, que esta vez no estaba repitiendo la historia de su padre.

Estaba escribiendo su propia historia.

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Ana Elena Jiménez
muy conmovedor este reencuentro 🥺🥺
Laura Escudero
hermosa historia 🥰 gracias
Josefina Giovanna Distefano
EL MUNDO, DESGRACIADAMENTE ESTÁ LLENO COMO EL PADRE DE SEBASTIÁN Y CUAN EQUIVOCADOS ESTÁN
Jacqueline Rivero
hermosa historia
carolina morales
excelente historia siempre el amor triunfa
mariela
Que cambio tan drástico y necesario para Sebastian empezar desde abajo con honestidad, con mejor enfoque, buenos planes y un futuro prometedor.
mariela
Sebastian le puso las cartas sobre la mesa a su padre porque ya el no es el mismo y cerro ese capitulo con su padre de una vez fue liberador lo que hizo.
mariela
Sofia para mi no eres amiga de Amanda porque cuando mas te necesito le diste la espalda eso no es ser amiga en las buenas y en las malas que Amanda te entienda es otra cosa.
mariela
El cambio para los dos fue brutal Sebastian dejo el lujo el egocentrismo y aprendió a vivir humildemente con lo necesario y levantar la empresa paso a paso y Amanda se fue a un pueblo y monto su cafetería y aprendió que no todo era su carrera profesional si no su paz y tranquilidad ser su propia jefa.
mariela
Sebastian esta haciendo limpieza profunda antes de sacar adelante el dinosaurio que dejo su padre y todos sus secuaces cómplices de toda la corrupción.
Y el viejo desgraciado disfrutando fuera del país peto pendiente de todo reprochando que su hijo insiste con la empresa.
mariela
Sebastian si no te dejan entrar por la puerta principal entra por la de atrás allí encontraras la olla podrida que dejo tu padre el traidor.
Y todavía piensas en Amanda están enamorados aunque se niegue.
mariela
Que padre desnaturalizado prefirió sacrificar a su hijo lo desmoralizó y lo difamo con su corrupción y fraude financiero arrastrando a Amanda junto con su hijo.
mariela
Pero quien es la persona que lo esta haciendo y porque aquí hay algo que no cuadra lo siguieron a el entrando al edificio donde vive Amand y ahora le huyen como si tuviera peste ninguno de sus compañeros que paso como se filtro todo. 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Ese arroz ya se cocino a Sebastian le gusta hacer el delicioso con Amanda pero ella ya se enamoro de el y ahora viene la primera desilusión veremos que pasa 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Sebastian es un depredador que no dejara su presa que es Amanda se le vaya de las manos va a su conquista pero ella después de la infidelidad de Alvaro desconfía no se dejara por lo que se ve tan facil.
mariela
Eran muchos y la abuela la clonaron con el desconocido que hizo el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 esa noche fue Sebastian un bombón bello.
Así que no te arrepientas sigue siendo profesional lo que paso en esa habitación Amanda se queda allí.
mariela
Alvaro eres un traidor la llamas para recriminarle porque no contestas sus llamadas que mas le importa su trabajo que el y sorpresa 😯😯Amanda fue a verlo estaba revolcándose con otra eso se llama infidelidad, traición y cobardía si no la quieres haz una cita con Amanda y dile que esto se termina ya no hay amor pero querer andar con dos a la vez se te daño el teatrico que tenias estúpido.
Amanda te fuiste a desahogar a un bar y te encuentras a un chico guapo sera Sebastian el hijo brillante de tu jefe pero con un carácter insufrible veremos que pasara esa noche.
mariela
Un buen comienzo veremos que pasara entre Amanda y Sebastian
Autora te deseo éxito y mucha suerte con esta nueva novela.
Maria Gudiño
es desgraciado, querer matar a su propio nieto,sabastian,ya debe ponerle un alto y dejar esa empresa,y dedicarse a su bebé y esposa 🤬🤬😡😡😡🤬🤬🤬🤬
Mar Sol
Escritora, es muy bonita la novela, diferente, los personajes principales,, se hablan con honestidad, sin caretas expresan su sentir, sin rodeos, es sensacional.
Gracias.
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