NovelToon NovelToon
Enamorada De Un Zorro

Enamorada De Un Zorro

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Demonios / Mundo de fantasía / Polos opuestos enfrentados
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Marceth S.S

Lolo siempre ha creído que los mitos pertenecen a los libros… hasta que regresa al valle de su infancia y descubre que el bosque esconde secretos que nadie quiere nombrar.

Entre leyendas de kitsune, advertencias silenciosas y una familia que parece saber más de lo que dice, Lolo se adentra en un mundo donde lo sobrenatural no solo existe, sino que observa, espera… y recuerda.

Cuando conoce a un ser tan hermoso como peligroso, Lolo deberá decidir si está dispuesta a confiar en alguien que no pertenece al mundo humano. Porque amar a un zorro no es solo un riesgo para el corazón, sino una amenaza para todo lo que cree conocer.

NovelToon tiene autorización de Marceth S.S para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 17: El no es como yo

Apenas nos acercamos al porche, lo vi. Evan estaba de pie al borde de los escalones, con los brazos cruzados y la mirada fija en nosotros. O, mejor dicho, clavada en Yoshuro. Tenía el ceño fruncido y la mandíbula tan tensa que parecía que se le iba a romper.

Esa aura extraña que siempre lo envolvía vibraba ahora con una energía eléctrica que me erizaba la piel, era como estar cerca de una tormenta a punto de estallar.

Evan fue el primero en hablar, y su voz destilaba un mal humor que se podía cortar con un cuchillo.

—¿Quién es este chico? —preguntó, señalándolo apenas con la cabeza mientras lo escaneaba de arriba abajo con desprecio.

—Es un amigo. Es nuevo en la ciudad y estaba perdido —respondí, tratando de sonar casual y sin dar demasiados detalles.

—Ajá... ¿Y qué hace aquí exactamente? —soltó de forma altanera, sin quitarle los ojos de encima a Yoshuro, quien se mantenía extrañamente tranquilo ante la hostilidad de Evan.

¿Bueno, y a este qué le pasa ahora? ¿Se le olvidó que hace diez minutos quería "darme espacio"?

—¿Podrías dejar de ser tan grosero? —le solté, fulminándolo con la mirada. Pero Evan ni siquiera parpadeó.

—Loraine, ¿podemos hablar? A solas —sentenció. No fue una pregunta. Me tomó del brazo con firmeza y me arrastró lejos de la vista del abuelo y de Yoshuro antes de que pudiera protestar.

Me llevó detrás de los grandes cerezos, donde la sombra era más espesa. En cuanto nos detuvimos, me soltó y se giró hacia mí con una urgencia que me asustó.

—Quiero que saques a ese chico del templo ya mismo —ordenó.

—¿Qué? —me quedé boquiabierta—. ¿Y a ti qué te dio? ¡Ni siquiera lo conoces! ¿Por qué carajos debería hacerte caso? —le espeté, cruzándome de brazos—. Acabas de conocerlo, ha sido muy amable y...

—Él no me inspira confianza. Tiene un aura extraña —me interrumpió, mirando de reojo hacia donde Yoshuro charlaba con el abuelo—. Hay algo en él que no encaja, Loraine. Siento una estática en el aire desde que puso un pie aquí.

No entendía por qué estaba tan molesto. Me parecía una excusa barata para controlar con quién hablaba.

—¿Qué? No. ¿Por qué estás actuando así? Estás exagerando, Evan. ¡Es solo un chico que busca el templo!

Él no respondió con palabras. Se acercó con paso lento, pero firme, como un lobo acorralando a su presa. Su mirada dorada brillaba con una furia contenida que hacía que el aire a mi alrededor se volviera denso, casi difícil de respirar.

—Te digo que lo saques —repitió, su voz bajando una octava.

—¡Él no ha hecho nada! Es un buen chico —insistí, plantándole cara a pesar de que mis piernas empezaban a temblar.

Fue entonces cuando se acercó del todo. En un segundo, mi espalda chocó contra el tronco rugoso de un árbol y Evan plantó sus manos a ambos lados de mi cabeza, bloqueándome cualquier salida. Su cuerpo quedó a milímetros del mío. Mis pulmones se llenaron de su aroma, madera, tierra húmeda y ese rastro salvaje que solo él tenía.

—¿De dónde lo conoces? —su voz era un gruñido suave, casi un ronroneo peligroso—. Dime la verdad, Loraine.

Intenté apartarme, pero no me dejó ni un centímetro de espacio. Estaba tan cerca que podía sentir el calor de su aliento golpeando mi piel, el mismo lugar donde horas antes me había dejado esa marca invisible.

—Tú y yo tenemos un lazo, ¿recuerdas? —dijo entre dientes, entrecerrando sus ojos ámbar—. Puedo leer tus pensamientos, pequeña. Y sé que no lo conoces de nada. Sé que lo acabas de recoger en la calle. Es un extraño, y lo has traído al centro de este santuario.

Me quedé sin habla. El hecho de que usara nuestra conexión para espiarme la mente me indignaba, pero la forma en que me miraba, con esa mezcla de posesividad y advertencia, me dejaba el corazón galopando contra las costillas.

—No todos en este mundo son demonios, Evan —susurré, tratando de recuperar mi valor—. Tal vez el "aura extraña" que sientes son solo tus propios celos.

Él soltó una risa seca, sin pizca de gracia, y se inclinó un poco más, obligándome a inclinar la cabeza hacia atrás contra la corteza del árbol.

—No son celos, Loraine. Es instinto. Y mi instinto me dice que si ese chico se queda aquí, uno de los dos va a terminar muy mal. Y te aseguro que no seré yo.

Sentí un escalofrío recorrerme la columna, una vibración que parecía nacer del contacto de su cuerpo contra el mío. Mi corazón latía con tanta fuerza que temía que él pudiera sentirlo a través de su túnica.

Estaba atrapada en un torbellino, confundida entre el miedo instintivo a su naturaleza salvaje y el deseo oscuro que él despertaba en mí con cada gesto.

—Eso no importa —dije, tratando de que mi voz sonara firme a pesar de que me temblaban las manos—. ¡A ti también te conozco desde hace poco, Evan! Bajo esa lógica, podría decir exactamente lo mismo de ti. No eres más que un desconocido con colmillos.

Sus ojos se oscurecieron al instante, pasando del dorado brillante a un ámbar profundo y peligroso, como el cielo antes de un tornado.

De pronto, su mano se deslizó con rapidez hacia mi nuca. Sus dedos se enredaron en mi cabello y tiró con firmeza, sin llegar a hacerme daño, pero con la fuerza suficiente para obligarme a inclinar la cabeza hacia atrás, exponiendo mi garganta y enfrentando su mirada de fuego.

Jadeé, mi cuerpo reaccionando a su toque antes de que mi mente pudiera articular una protesta. Estaba completamente a su merced, inmovilizada contra la rugosa corteza del cerezo.

—No me compares con él —susurró, y su aliento cálido rozó mis labios, enviando una descarga eléctrica a través de mis nervios.

Y sin darme tiempo a respirar, me besó.

Su boca aplastó la mía con una mezcla de rabia y necesidad contenida. No fue un beso suave, ni hubo rastro de la ternura que había mostrado en la cueva. Fue un beso duro, exigente, una invasión absoluta de mis sentidos.

Sentí la presión de sus colmillos —porque eso eran, armas ocultas tras esa fachada perfecta— morder mi labio inferior con la fuerza justa para hacerme sangrar apenas.

Un sabor metálico, cálido y dulce, se mezcló con el calor de su lengua mientras él reclamaba cada rincón de mi boca. Solté un gemido que no pude controlar, un sonido que se perdió entre sus labios y que solo pareció incitarlo más. Mis manos, que antes intentaban apartarlo, terminaron aferrándose a sus hombros, buscando estabilidad en medio del caos.

Cuando finalmente se separó, lo hizo solo unos centímetros. Respiraba de forma agitada, y sus ojos dorados brillaban con una intensidad que parecía fuego líquido quemando las sombras del bosque.

—Él no es como yo —dijo, rozando mis labios con los suyos mientras hablaba, como si no pudiera soportar romper el contacto del todo—. No intentes ponerme nunca al mismo nivel que un simple humano.

Me quedé allí, con los labios palpitando y el sabor de mi propia sangre recordándome que nada de esto era un juego. Evan no era un chico normal, y lo que acababa de hacer no era una simple escena de celos, era un reclamo de soberanía.

—¡Loraine! ¡Evan! ¿Dónde se metieron? —La voz del abuelo llegó desde el porche, rompiendo la burbuja de tensión.

Evan se apartó lentamente, recomponiendo su túnica y recuperando su máscara de indiferencia, aunque el brillo de sus ojos todavía lo delataba. Me miró una última vez, limpiando con su pulgar la gota de sangre de mi labio antes de darse la vuelta.

—Límpiate la cara antes de salir —ordenó con frialdad—. No queremos que el "invitado" haga preguntas que no pueda entender.

1
EYAM
ya quiero más capítulos porfavor está súper buena la novela ☺️
Lisandra Alvarez
exelente,me gusta mucho esta novela
Yooung
que lindo 😩
~Mio^Mio~
Que maravilla de historia... Me encanta 🤗
~Mio^Mio~
🤣🤣 ¡Diablos senorita!
Me encanta la referencia ... o asi lo entendí 🤣🤣🤣
tamaky
Que montón de cosas están pasando 😩
pero está muy interesante, es la primera vez que leo un libro de romance que tenga tanto folklore japonés 🤭
tamaky
Ay yo JAHSJAJAJA
Yooung
Que atrevido 🤭
~Mio^Mio~
Que emoción!
~Mio^Mio~
Me gusta 🤗. Esta interesante
~Mio^Mio~
🤣
MONICA GODOY RIOS
🤯🤯🤯🤯😱😱😱😤
MONICA GODOY RIOS
Ella no estudia, no trabaja ,🤔
MONICA GODOY RIOS
Interesante 🤔y original
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play