Gabriela es una adolescente. Quien no gusta mucho de estudiar. Pero un día. recibe una llamada, no sabe de quien se trata. Pues es número desconocido., cuelga pero al día siguiente. Vuelve a recibirla. Esta vez contesta. Escucha una vez. Que pregunta ¿Eres tú? Cada día recibirá la misma llamada e intentará no contestar. O ser lo más cortante posible. Aunque al final. Deja alargar la llamada y descubre algo sorprendente e inmaginable.
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Capítulo 16
¿No tienes problema, verdad? Decía Carolina con una sonrisa de ganadora, la chica al otro lado se mantuvo en SILENCIO. Parecía que iba a colgar. Pero al final. No paso.
—claro, tengo algo de tiempo. ¿Qué quieres preguntar?
—oh, creí que ibas a colgar después de lo que te dije.
—claro que no. Bien, ¿cual es la pregunta?
—Ah, si. Dime, ¿cómo es que tú tienes información de mi amiga?
—por ti.
—¿Eh?
—por ti crees que te lo diré.
—no, claro que no. No estoy presionándote. Pero, ¿no crees injusto que mi amiga siga sin saber quien eres?
—eso no puedo decírtelo a ti y menos el porqué lo sé.
—¿ah, no? ¡Oye, mocosa!
—ja, ja, ja. ¿Mocosa yo? ¿Y tú qué eres?
—¡no me respondas así!
—ja, ja, ja. Sigues siendo así.
—¿Ah?
—bueno, sé muchas cosas de ella y de ti. Así que, si quieres saber algo. Aquí estoy. Hasta luego. —corta la llamada.
—¡E Y! ¡Oye! ¡Aaah! ¡Esa...!
—tranquila, no te molestes por eso. Sé que no es agradable que nos hable así. Pero de alguna forma u otra vamos a hacer qué nos diga quien es y porque sabe todo eso.
—pero... Esa mocosa me hace enojar con esa su actitud tan altanera. Como si supiera todo de Nosotras!!
—lo entiendo, pero hay que calmarse no ganas nada enojandote por eso...
—Aaaah, lo sé, pero no pude evitarlo.
—mejor, hablemos de otra cosa. ¿Si?
—está bien.
—Oye, ¿mañana tienes que ayudar en la el negocio verdad?
—sí. Mañana después del desayuno tengo que irme hacia allá. En fin de semana suelen llegar muchas personas entre ellos extranjeros. El día sábado trabaja un chico que sabe inglés y otro idioma y una chica que es masajista. Pero amabos estudian el día domingo. Así que, tengo que cubrir el puesto del chico y una hermana de mamá cubre a la chica. aunque no se si podra está vez. Ya que ella enfermo hoy y vive algo lejos.
—oh... ¿¡EH!? ¿No podrá llegar tu tía?
—no, al parecer no.
—¡perfecto!
—¿Eh? ¿Qué cosa?
—ya sabes, puedo acompañarte y trabajar en los masajes. En recepción si no podría. Porque tú ya sabes qué problemas tengo con el inglés. Si no fuera por ti. Ya hubiera reprobado esa clase.
—¿no se te ha quedado nada de inglés?
—bueno... Un poco. Pero no como a ti que hasta lo hablas fluidamente.
—no lo hablo fluidamente, solo tengo una mejor comprensión del idioma.
—¿ves? Incluso hasta dices que no lo haces. Eres tan buena amiga que dices ese tipo de cosas para no hacerme sentir mal.
—no lo dije con ese pensamiento. Aaaah, si tengo un buen manejo del idioma. Pero no al nivel que tú crees. A veces no entiendo unas palabras y tengo que usar el traductor. Solo trato de esforzarme. Por mi bien y del negocio familiar. Que es, muy genial. Pero Bueno, dejemos eso de lado. ¿Sabes dar masajes?
—¡claro! Vi un tutorial sobre como hacer un buen masaje. He visto como alrededor de cinco videos.
—oh, muy bien, vamos a ver que aprendiste. Yo seré tu primera clienta y si haces que mi cuerpo se sienta relajado después de lo que dijo esa mocosa. Entonces hablaré con mamá para que te deje ayudar.
—bien, ¡no te arrepentirás de ello!!
—eso espero.
Carolina se recostó sobre la cama y espero a que su amiga comenzara, ella estaba ahí. Algo nerviosa. Parecía que no iba a poder hacerlo. Respiro profundo y empezó. Empezó con suavidad. Hasta que...
—¡oye! Eso duele.
—¿no se supone que debe ser así?
—debe doler un poco. Pero no como si te estuvieran facturando los huesos.
—ay, no creo sea para tanto.
—tu dices eso. Por que tu no eres la que esta recibiendo el masaje.
—¿y tú puedes hacerlo?
—¿quiere probar?
—Mm, sí. ¿Por qué no?
—muévete entonces. Que veras de lo que soy capaz.
(diez minutos después)
—uh..., ¡ah! Eso se sintió maravilloso. Tienes manos mágicas. Dolio un poco. Pero, me siento magnífica. Senti hasta un choque eléctrico en mi útero. Fue... Magnífico.
—gracias. Pero con decir que te sentías bien era suficiente.
—pero, es que... Se sintió tan bien. que no puedo pensar en otra cosa
—aaaah, te entiendo, son los años que llevo viendo a mamá hacerlo y también el que ella me enseñara. Fue decisión mía hacerlo. Fueron varias semanas de intensas clases. Al principio hacia lo mismo que tú. Lo siento.
—no, entiendo lo que dices. Después de lo que me has hecho sentir. Entiendo que tengo mucho por aprender. Mi cuerpo se siente más ligero y con muchos ánimos. Y siento mucho causarte más estrés del que ya tenías y dejarte adolorida.
—aaaah, está bien, no hay problema. Hazme un pequeño masaje en los hombros.Te dire Qué debes hacer.
—sí.
—Muy bien. —Carolina se sentó en la cama. —empieza suavemente, con las llemas de los dedos.
—¿asi? —lo hacía despacio.
—sí. Así. Ah, eso se siente bien. Ahora haz un poco más de presión. No mucha. ¡Ah! Bajale un poco. Así. Esta muy bien...
—creo que ya le estoy entendiendo.
—parece que si. Pero sigue. Con un poco más de fuerza alrededor del cuello. Presiona fuerte.
—con la llemas de los dedos. ¿No?
—sí. Así. Ya me estoy sintiendo mejor.
—qué bueno...
(cinco minutos después)
—bueno... —Carolina movía los hombros. —me siento más relajada ahora. En verdad lo hiciste bien. Pero...
—sabía que había un pero.
—todavía no puedes entrar con las masajistas. Mamá intentará ponerte a prueba y ella es más dura que yo cuando se trata de eso. De no hacerlo. Solo con ver como mueves las manos o los dedos sabe si estas calificada o no.
—¿en serio?
—sí.
—¿a poco es tan así?
—sí. Una chica que llego a pedir trabajo. Mamá le pidió que hiciera unos movimientos con las manos y después de que ella lo hizo. Le agradeció su interés. pero que no estaba calificada para el puesto.
—¿Eh?
—todavía eres un poco torpe al hacer los masajes y te pones un poco nerviosa. Seguramente te pondrías más nerviosa, si otros te ven.
—¿por que dices eso?
—bueno, por que en la sala donde se suele examinar a las postulantes. hay hasta 6 camillas de masajes. Y todos ellos verán que tal lo haces. Eso claro. si pasas la primera prueba.
—¿la primera prueba?
—sí. La de los movimientos con las manos.
—oh... ¿Sabes qué? Ya lo pensé bien y creo que en el área de recepción me iría mejor. ¿Pero solo atenderé a los locales, ¿si?
—ja, ja. Está bien.
—no me dejaras sola por si alguna extraña razón tu mamá te llama a ayudar a las masajistas, ¿Cierto?
—Mm, tienes razón, te diría que no. Pero puede ser que si pase. Bueno. —toma un marcador y un pedazo de hoja y escribe. —ten.
—¿qué es esto?
—ahí dice, Not speak English, sorry. Osea, no hablo hablo inglés. Disculpe.
—oh, bien, me lo quedo. ¿Y si pierden clientes por que yo no sé inglés?
—bueno... Te dejaré a la mano. Una lista donde están los precios y los tipos de masajes que manejamos. En Español e inglés. Si ellos llegan. Les muestras el listado o menú más que todo. Para que escojan y el que ellos te señalen. Solo tienes que apuntarlo en nuestro idioma o el número que esta a la izquierda. Y lo colocas en una tabla de pedidos. La colocas ahí y en unos minutos llegará quien este libre o no y tomará el pedido o lo pasará a quien este libre.
—oh... Ya veo. —confundida.
—mejor cuando estemos allá te lo volveré a explicar.
—gracias, ¿eso creo? Bueno... Espero que mañana sea genial.
Gabriela hizo lo de siempre. Que era hacer que Carolina durmiera con ella en su cama. Cada vez que esta durmiera en su casa. Ya que decía que sentía feo hacerla dormir en el suelo e hizo que sus padres compraran una cama matrimonial por esa razón. La cual ya tiene con ella. Más de tres años. Se levantaron muy temprano, desayunaron rápido y se fueron siendo despedidas en la puerta. Por su mamá.
—qué les vaya bien, pon atención y has caso a todo lo que te diga, Karen. Cuida bien de ella, ¿si, Carol?
—claro que sí!!
—¿tu no iras?
—hoy no, hoy es turno de mi pequeña. La próxima semana quizás si lo haga. Además. Papá estará todo el día en casa. —sonriente.
¿Ah? —confundida.
—a veces creo que no lo entiendes. Ja, ja, ja. —Hablo Carolina. —y eso es adorable.—dijo carolina en voz baja. —en fin, vámonos. —la mamá de Gabriela coloco su dedo índice en sus labios y Carol asintió levemente. —por qué Hay mucho por hacer. —empieza a caminar.
—adiós mamá.
—adiós querida. -viendo a Carol y Gabriela alejarse cada vez más y su hija seguir preguntando.
—¡Oye! ¿¡sabes qué quiso decir!?
—ja, ja, ja. Quizás luego.
—¡Oye! ¡Carol! ¡No me dejes con la duda! ¿¡Que quiso deci!? ¡Caro...l!