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EL CONTRATO

EL CONTRATO

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:9.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis YEPES

Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DESPUÉS

El reloj marcaba las doce en punto cuando Monserrat abrió los ojos.

Por unos segundos no supo dónde estaba.

El techo alto, demasiado elegante para resultar cómodo, las cortinas pesadas moviéndose apenas con el viento nocturno y el olor desconocido de la habitación la envolvían en una sensación extraña, distante. Todo parecía ajeno, como si hubiera despertado dentro de una vida que no le pertenecía.

Parpadeó lentamente.

Su mente tardó en reaccionar.

Durante un instante creyó estar en su pequeño apartamento, esperando escuchar el ruido lejano de los autos o el murmullo constante de la ciudad despertando. Pero allí no había sonidos familiares.

Solo silencio.

Un silencio demasiado perfecto.

Entonces la memoria regresó de golpe.

La mansión.

Alexander.

La noche.

Su cuerpo se tensó inmediatamente.

El lado de la cama estaba vacío.

Frío.

Alexander no estaba.

Monserrat permaneció inmóvil varios segundos, mirando el espacio donde él había estado antes. Las sábanas aún conservaban la marca hundida de su peso, como si su presencia siguiera allí aunque él ya no estuviera.

El silencio era profundo, apenas roto por el sonido lejano de la lluvia golpeando los ventanales.

Respiró hondo.

El aire parecía más pesado dentro de su pecho.

Cada pequeño movimiento le recordaba lo ocurrido. Una molestia sorda recorría su cuerpo obligándola a moverse con cuidado, como si incluso respirar demasiado fuerte pudiera romper algo dentro de ella.

Pero el verdadero dolor no estaba allí.

Estaba más profundo.

En el pecho.

En la garganta.

En esa sensación incómoda de vacío que aparecía después de haber cruzado un límite del que ya no se podía regresar.

Y también ese ardor íntimo que la hizo cerrar los ojos un instante, apretando los labios.

No quería pensar en eso.

No quería recordar cómo había llegado hasta allí.

Se incorporó lentamente, sosteniendo las sábanas contra sí misma. El contacto frío del aire sobre su piel le provocó un leve estremecimiento.

Se sintió vulnerable.

Expuesta.

Como si las paredes mismas fueran testigos silenciosos.

No quería pensar.

Solo quería irse.

Salir antes de que él regresara.

Antes de tener que enfrentar su mirada.

Antes de escuchar palabras que no sabía si podría soportar.

Se levantó de la cama y comenzó a buscar su ropa con movimientos rápidos, torpes por momentos. El vestido rojo estaba sobre una silla, ligeramente arrugado, la tela caída como un recuerdo imposible de ignorar.

Lo tomó y empezó a vestirse sin mirar alrededor.

Evitar observar la habitación era más fácil que aceptar lo que significaba estar allí.

Cada segundo aumentaba la urgencia.

Necesitaba salir antes de romperse completamente.

Cuando terminó de acomodar el cierre del vestido, caminó hacia la puerta.

Y justo entonces se abrió.

se detuvo al verla vestida.

Sus cejas se fruncieron ligeramente, sorprendido.

—¿A dónde vas?

La pregunta salió baja, firme natural como si estuviera hablando de cualquier tema, sn sentir que ella se esta derrumbando. Como si la respuesta no tuviera sentido para él.

Monserrat se quedó quieta. Su garganta se cerró antes de poder responder.

Sentía las palabras atrapadas en ese laberinto de donde no se puede salir, donde siente que no tiene espacio para escapar, para pedir ayuda, en una ayuda que siente que no llegada pero llega es espacio entre el orgullo y el dolor.

—Me voy… a mi casa.

dijo finalmente, la voz quebrándose en un grito ahogado que intentó contener.

—Mañana tengo compromisos.

Alexander la observó en silencio.

No hubo enojo inmediato.

Ni reproche.

Solo desconcierto.

Como si algo hubiera salido mal sin que entendiera exactamente qué.

—Puedes quedarte

dijo después.

—Mañana temprano el chofer te lleva el esta para cuando lo necesite no es necesario que te valla ahora.

Quedate

Ella negó suavemente.

—Estoy cansada… solo quiero irme a descansar.

Las palabras salieron rápidas, casi defensivas.

Porque quedarse significaba permanecer allí… con todo lo que sentía.

Alexander dio un paso hacia ella.

y la beso suave y la intento llevar de nuevo a la cama pero sintio la resistencia de ella

por un instante pareció que insistiría.

Que usaría ese tono autoritario que nadie cuestionaba.

Pero algo en su rostro lo detuvo.

La rigidez.

El cansancio evidente.

Los ojos húmedos evitando los suyos.

Alexander apretó la mandíbula.

—Está bien.

El tono fue corto.

Frío.

Se giró y salió nuevamente de la habitación.

La puerta se cerró detrás de él con un sonido seco que resonó demasiado fuerte.

Monserrat soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo.

Sus manos temblaban.

Permaneció inmóvil unos segundos intentando recomponerse antes de caminar hacia el pasillo.

Alexander estaba al final del corredor cuando la vio salir quería insistir para que se quede tenia las armas para a hacerlo, pero no quería obligarla algo en su pecho sentía que no debía hacerlo así.

Pero de su boca no salio palabra algunas... simplemente no dijo nada, solo la observó avanzar hacia las escaleras.

Algo dentro de él se tensó incómodamente.

Había esperado que se quedara.

Que eligiera quedarse.

No por obligación.

No por contrato.

Sino porque quisiera hacerlo, porque deseaba quedarse con el esa noche.

El rechazo silencioso dejó un sabor amargo difícil de aceptar.

Quiso llamarla.

Decirle que volviera.

Que no se fuera esa noche.

Pero el orgullo fue más fuerte.

Siempre lo era.

Se quedó quieto mientras ella desaparecía.

Antonio ya tenía el auto listo.

—Buenas noches, señorita.

Monserrat asintió sin responder.

Se sentó y cerró los ojos cuando el vehículo comenzó a avanzar.

El silencio dentro del auto era pesado.

Las luces de la ciudad pasaban rápidas mientras intentaba mantener el control.

Sentía el llanto subir lentamente quemandole la garganta, presionando para salir; pero alli no podia ...

Pero no quería hacerlo allí.

No frente a nadie.

Apretó las manos sobre su regazo hasta que dolieron.

Respiró profundo.

Una lágrima escapó.

Luego otra.

Después otra más.

Silenciosas.

Sin sonido.

Antonio fingió no notar nada, sabia que no podia intervenir en eso, que no tenia derecho a pregunrale si estaba bien, si necesitaba algo.

El trayecto se volvió eterno.

Cada calle parecía prolongar el momento de enfrentarse a sí misma.

Cuando el auto se detuvo frente a su edificio, apenas murmuró un agradecimiento.

Subió rápidamente.

Las piernas le pesaban.

Cada escalón era más difícil que el anterior.

Buscó las llaves con manos temblorosas.

Las dejó caer.

Las recogió con mas dolor.

Abrió la puerta.

Y en cuanto entró… todo se rompió.

El bolso cayó de su mano al suelo.

Sus rodillas cedieron.

El llanto salió finalmente, fuerte, descontrolado, acumulado durante horas… quizá durante años.

Se cubrió el rostro mientras los sollozos llenaban el pequeño apartamento

No era solo esa noche

Era el pasado regresando.

El miedo.

La impotencia.

El contrato.

La sensación devastadora de haber entregado algo que jamás quiso perder.

Lloró hasta quedarse sin fuerzas.

Hasta que el aire faltó.

Hasta que el cansancio venció al dolor.

Y cuando finalmente el silencio regresó, Monserrat permaneció en el suelo, abrazándose a sí misma.

Intentando sostener lo poco que aún sentía intacto dentro de ella.

Sola...

Completamente sola.

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Martha Alvarez
sería bueno saber si vas a terminar de escribir la novela por respeto a los que la estábamos leyendo
GENESIS YEPES: la novela será escrita y termianada. Solo estoy esperando información de contrato de la aplicación.
gracias por la compresión🥰
total 2 replies
Abdona Ozuna
siempre lo mismo no hay nada completo en las publicaciones. una lástima
Abdona Ozuna
siempre lo mismo no hay nada completo en las publicaciones. una lástima
Edith Quintana
Y la actualización
Rosmery beltre
es muy buena
Rosalía Reyes
me encanta, es muy interesante
Rosalía Reyes
me encanta, es muy interesante
evangelina roger
me encanta❣️
Wendy Yasmin Garcia izquierdo
hermoso 😍
Linda Casalins
Hermoso !!!💕
Nefer Adriana Rodrìguez Soto
Me gusta como describe cada situación.
Nefer Adriana Rodrìguez Soto
Me gusta la historia, aún mucho por desarrollar; qué ocurrió con los padres, la fortuna; quién está detrás de toda esa desgracia de l familia Villarreal.
lisbeth mijares
ahí Monserrat tendrás que entregarte por tu familia 🥹
lisbeth mijares
🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
pobre Monserrat 🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
super guapo el protagonista 😍
lisbeth mijares
quieres rendirte a ese papacito 🤣🤭
lisbeth mijares
pobre Monserrat si que le ha tocado duro muy duro 🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
interesante comienzo 👌
mitsuja
es hermosa está obra no la dejes de escribir yo te apoyo/Drool//Drool/
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