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EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

Status: En proceso
Genre:ABO / Hombre lobo / Reencarnación
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

El reino de los hombres bestia prospera bajo el mando del rey alfa Samuel Costa… o al menos así lo cree el mundo.
Porque detrás de la reina falsa que ocupa el trono, Samuel oculta un secreto mortal: su verdadero cónyuge es un omega humano, Camilo, cuya mera existencia está prohibida por la ley.
Cuando la verdad sale a la luz, la traición cae como un golpe implacable. Uno a uno, sus aliados son asesinados. Samuel y Camilo mueren juntos sin haber podido aceptarse como los destinados que siempre fueron… hasta que el destino les concede un milagro.
Samuel renace en el instante en que su tragedia comenzó. Ahora, con la memoria intacta y el corazón ardiendo de arrepentimiento, hará lo que no hizo antes: proteger a su omega, desafiar al consejo real y reescribir el futuro, aunque para ello deba destruir enemigos ocultos y el propio sistema que lo traicionó.

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

ESCAPE

Las campanas sonaron en el momento exacto en que Samuel y Camilo regresaron al salón junto con los invitados.

El eco metálico se extendió por todo el castillo como un anuncio solemne de un nuevo comienzo. Camilo aún mostraba señales de preocupación; sus manos temblaban ligeramente al sostener la de Samuel.

Sin embargo, todas sus dudas comenzaron a disiparse cuando dieron inicio a su primer baile como esposos.

Samuel lo atrajo con suavidad, guiándolo con seguridad. Sus movimientos eran firmes, pero delicados, como si temiera romper algo demasiado preciado.

—Estás muy hermoso —susurró Samuel junto a su oído—, y mi corazón se regocija de tenerte a mi lado.

Camilo sintió cómo el rostro se le encendía. Cada giro, cada paso, venía acompañado de nuevas palabras murmuradas solo para él. Promesas silenciosas, confesiones contenidas durante meses.

—No apartes la mirada de mí —añadió Samuel en otra vuelta—. Hoy el mundo puede esperar.

Camilo sonrió, apoyando la frente en su pecho por un instante, sintiéndose seguro por primera vez en mucho tiempo.

Los omegas les miraban con envidia al verlos tan enamorados y los alfas solo esperaban el momento para poder hablar con su nuevo rey.

Una vez terminada la celebración con los nobles, ambos tuvieron que salir para presentarse oficialmente ante el pueblo.

El carruaje en el que viajaban dejaba ver por completo sus trajes; la gente se agolpaba en las calles solo para observarlos pasar.

Su primer destino fue el templo.

Allí rindieron homenaje a la diosa Luna, frente al pueblo y a los sacerdotes. El aire estaba cargado de incienso y murmullos reverentes.

—Que la diosa bendiga prontamente a nuestro reino con un heredero de su vientre —pronunció el sacerdote mayor, alzando los brazos.

Camilo se tensó apenas, pero Samuel entrelazó sus dedos con los suyos.

—Gracias —respondió Samuel—. Que la bendición de la diosa sea para con todos.

Su segundo destino fue la plaza principal, donde el pueblo celebraba sin reservas.

Había música, risas, comida y fuego encendido. Por los recuerdos de Samuel, sabía que a quienes debía temer no eran los nobles ni los sacerdotes, sino el pueblo. Si algo no les agradaba, estaban dispuestos a perder la vida con tal de que sus quejas fueran escuchadas.

El sabio Vandal se encontraba allí, mezclado entre la gente. Su sorpresa fue tan evidente como la del resto al verlos bajar del carruaje.

Jamás un rey había celebrado con el pueblo.

—Bienvenidos, sus majestades —dijo Vandal, inclinándose apenas.

—Gracias —respondió Samuel—. Hemos venido a cumplir nuestra promesa. Queremos disfrutar con todos.

Los niños corrían alrededor de ellos sin miedo, riendo, tirando de las capas reales. Los omegas observaban a Camilo con admiración, cautivados por la serenidad que irradiaba bajo la luz del sol.

—Su piel se ve suave… —susurraron algunos al verlo de cerca.

Camilo bajó la mirada, un poco abrumado, pero Samuel lo sostuvo por la cintura, como recordándole que no estaba solo.

Los alfas y betas brindaban con Samuel, dándole consejos sin pudor.

—La felicidad de un omega es la felicidad de su alfa —dijo un hombre semibestia, alzando su copa—. Si el omega está feliz, todo está bien.

Samuel asintió con una sonrisa sincera.

En cada momento bebían y comían lo poco que la gente les ofrecía, recibían con alegría los pequeños regalos que la gente había preparado con tan poco tiempo, los niños hicieron una corona de flores para Camilo.

Y por un momento breve, olvidaron que ahora eran los reyes de ese pueblo, los gobernantes de todo un reino.

La gente estaba genuinamente feliz de que su nuevo rey los tuviera tan presentes. Cuando el sol comenzó a ocultarse, fue el mismo pueblo quien les pidió volver al castillo; sabían que era su primera noche como esposos.

Ambos regresaron con unas cuantas copas de más.

—La gente del pueblo sí que sabe celebrar —dijo Camilo, apoyándose un poco en Samuel.

—Habrá más ocasiones como esta, Camilo —respondió él, rodeándolo con el brazo.

Brisa los esperaba en lo alto de las escaleras, con los brazos cruzados y una expresión imposible de leer.

—Nunca he oído de un rey y un consorte que abandonen a sus invitados para ir a celebrar con el pueblo.

—Mamá, no te enojes —respondió Samuel con una sonrisa ladeada—. Los nobles solo buscan llamar la atención para hablar de dinero y oro. La gente del pueblo es más sincera al celebrar.

Ni siquiera permitió que su madre hablará.

—No nos quedamos… iremos a celebrar solos, a cualquier lugar del mundo que no sea este castillo.

—Espera un momento, Samuel… —dijo Brisa, quedándose sola de nuevo—. ¡Samuel!

Gritó eufórica al ver cómo su hijo y su yerno desaparecían rumbo al bosque.

—Ese muchacho salió igual a ti —dijo, girándose hacia su esposo.

—¿Yo? —respondió Klaus—. Que yo recuerde, tú y yo no tuvimos luna de miel. No fui tan valiente como él.

—Hmm… de tal padre, tal hijo —murmuró Brisa, negando con la cabeza, —Ambos me provocan dolores de cabeza.

—Que podemos hacer, nuestro hijo en verdad lo ama— dijo Klaus abrazándola.

Brisa estaba molesta pero feliz de ver que su hijo había aceptado con tanto cariño al omega.

—Solo espero que no lo lastime.

Samuel ya había soltado las correas de los caballos, mientras su madre lo regañaba a lo lejos, alzó a Camilo como si no pesara nada y lo sentó sobre el caballo.

Luego subió él y emprendieron el viaje hacia su luna de miel.

—Samuel… ¿a dónde vamos? —preguntó Camilo, aferrándose a él.

—A cualquier lugar lejos de todos —respondió Samuel—. Donde solo estemos tú y yo. Donde nadie se atreva a separarnos ni por un segundo.

Camilo apoyó la cabeza contra su pecho, cerrando los ojos.

Sería una noche larga, pero especial. Única.

Mientras se alejaban entre los árboles, una figura los observaba desde la distancia. Alexandra apretó los puños con furia.

Por culpa de Samuel, sus planes de interponerse entre ellos se habían arruinado una vez más.

Y no estaba dispuesta a rendirse, no ahora que Félix no estaba a su lado.

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Dayavi
Me gusta tu trabajo sigue así te deseo muchos éxitos 😘🥰🥰🥰
Afrodita Hada♥️
muchas gracias por el capítulo 🫶🫶♥️♥️♥️
Afrodita Hada♥️
😭😭😭
Afrodita Hada♥️
😭😭😭😭
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