Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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XII — LLAMADA DEL HOSPITAL
Una cena, velas, exquisito vino, frutas, bocadillos, y un hermoso arreglo de rosas rojas, me esperaban. Todo eso pasó mientras me duchaba y me ponía un precioso vestido de seda floreados, con una abertura en mi pierna derecha, al salir él estaba ahí, vestido casual, con una camisa blanca, arremangada hasta los codos y su sonrisa de hoyuelos, tomó mi mano y me hizo sentar, para después dejar un beso casto en mis manos.
— Estas hermosa Tabatha —Me observa con esos ojos negros preciosos y sus dos lindos hoyuelos, que me enamoran.
— Gracias, tú también estás guapo — le guiño un ojo graciosa, tomo su mejilla y la acaricio con mis dedos, con delicadeza; son tan suaves — Gracias por este día Felipe, todo fue —Suspiro emocionada — Increíble — reímos, de verdad fue increíble, él toca la punta de mi nariz con su dedo, para acercarse más y darme un beso, otro suave beso, es.... Todo un príncipe, y si estoy soñando, que no despierte nunca.
— Quiero proponerte algo, esta noche —Me observa mientras le miró fijamente — Tabatha, lo que te dije temprano en la mañana, aún no termina mi declaración, pero ahora lo hago más formal —Me toma ambas manos, y continua — Tabatha ¿Quieres ser mi novia? ¿Quieres ser la novia de este viejito, SugarBoy, y que se babea por cualquier cosa? —Lo dice tan serio y a la vez tan divertido que ambos reímos, es un loco romántico.
— Acepto viejitoSugarBoyBabeante —Le respondo sus tres apodos en una sola línea y él sonríe, nos levantamos para darnos un abrazo, y otro beso más, pero más hermoso.
— Me haces tan feliz Tabatha, que tiraría fuegos artificiales ahora mismo — El ríe nervioso, y en solo un par de segundos comienzo a saltar del susto porque sí, sí, sí, en seguida sonaron esos estruendos de fuegos artificiales, que yo saltaba de la emoción, y gritaba de alegría, por tan hermosa sorpresa, mientras lo abrazaba y le daba muchos, muchos besos, lo amo, amo a Felipe Windsor.
COLUMBUS GROUP.
Después de mi hermoso fin de semana. Seguimos en labores de trabajo, pues así es señores, lo personal afuera y lo laboral adentro, aunque le dije que mantuviéramos nuestro noviazgo en secreto, para que no haya habladurías que me estoy sacando al Jefe y cosas así, aunque eso no quita que me robe un beso de vez en cuando, cuando él quiere, y yo solo acepto con gusto. Una voz me saca de mis pensamientos.
— Señorita Tabatha, ¿Mi amigo Felipe está ocupado? —Yo le veo y al cabo de los segundos reacciono.
— Sí, si está, digo, no, no está ocupado —Tartamudeo, que estúpida Tabatha, ¿Porque te pasa eso?
— Gracias — ¿Qué? ¿Eso es todo lo que me dice? Idiota, le volteo a ver y le entrecierro mis ojos con rabia, el solo me observa y ríe fríamente, el muy imbécil.
2 hora después...
¿Qué carajos? Son las 1 de la tarde ¿Felipe no va a almorzar? Debe estar bien entretenido chismeando con el tal Adrien ése, me dirijo a su oficina y toco la puerta, me habla Felipe que pase, abro y entro, encaminándome directamente a su escritorio y me planto a su lado.
— ¿Que pasa princesa? —Le miro molesta, y lo tomo de la mano, Adrien observa incrédulo por mi acción, pero no me importa Felipe es mi novio y debo cuidarlo — ¡Hey! ¿Princesa adónde vamos?
— ¡A almorzar Felipe! — exclamo rabiosa.
— Pero aún estoy hablando Adrien — Me detengo con Felipe en la puerta y aún agarrados de la mano le miro, observo a Adrien querer asesinarme con la mirada.
— Ya pasaste tu hora de almuerzo, y con respecto a el —Señalo a Adrien— Ustedes están hablando tonterías —Y así sin más lo saco de la oficina y nos encaminamos a la cafetería.
— Princesita, oye para ¿sí? —Toma mis mejillas para darme un pequeño besito en mi nariz — No seas tan odiosa, discúlpame... me pase las horas hablando con Adrien, tiene problemas y quiero ayudarlo — Me mira haciendo pucheros —Te prometo que no me volveré a saltar la hora del almuerzo ni nada más. — Me mira — ¿Ok? —Pregunta de nuevo —Y yo asiento.
En la cafetería...
Mientras almorzamos, entre risas y bromas, suena mi teléfono una "llamada desconocida"
— ¿Hola? ¿Quién habla?
— Buenas tardes ¿Señorita Tabatha Blanc?
— Sí, ella misma habla ¿qué pasa?
— Le hablo del hospital, su madre ha sido ingresada hace una hora, fue traída por transeúntes de la calle, su madre tuvo un paro respiratorio.
— ¿Que dice? —Me sobresalté y me puse de pie por el impacto, que hasta Felipe se levantó y frunció su ceño, tomándome de la mano y preguntándome lo que sucede.
— Señorita Blanc debe venir urgente, su madre está mal —Y cuelga, y así sin más dejo caer mi teléfono para salir como una flecha, pero unos brazos me detienen, y me abrazan, yo solo reacciono a llorar a cascadas, Felipe se separa de mí y me lleva de la mano, me dijo cosas que no sé qué fueron, no tengo cabeza en estos momentos, yo solo asentía a lo que me decía, subimos a su auto y llegamos al hospital, yo iba a mares, mientras Felipe tomaba mi mano y dibujaba círculos para calmarme.
Hospital...
— Buenas tardes señorita, soy Tabatha Blanc, han traído a mi mamá hasta acá Madeline Blanc, al parecer tuvo un paro respiratorio —Lo último lo dije con voz quebrada, casi inaudible, ella asiente y busca.
— Está en UCI Piso 10, diríjase hasta allá y regístrese con la recepción de allí — Le doy las gracias y corro, mientras Felipe me toma hacia él antes de subir al ascensor y me abraza.
— Va a estar bien ¿ok? —Yo asiento, en seguida empiezo a llorar mientras entramos al ascensor, me tiene en sus brazos, y acaricia mi cabello, hasta que llegamos al piso 10, mi corazón bombea a mil, me paro en la recepción de UCI.
— Señorita mi madre Madeline Blanc —Hablo con voz quebrada, no puedo hablar, se siente horrible.
— Señorita lo siento la señora Madeline Blanc entró en coma una vez que la trajeron aquí, solo queda esperar, lo siento mucho señorita —Me dice mientras acaricia mi brazo, y yo enseguida me derrumbo a mares en los brazos de Felipe, mi madre ¿Por qué? ¿Por qué? Me sigo removiendo internamente, este dolor tan horrible.
— Vamos princesita — Sigue acariciando mi espalda y mi cabello — La vieja loca va a estar bien ¿De acuerdo? —Dejo de llorar y le veo, y empiezo a reír por su comentario, sonríe. Felipe si sabe cómo sacarme una sonrisa hasta en el peor momento, y yo asiento en respuesta, mientras me doy ánimo a mí misma, Felipe tiene razón la vieja loca va a estar bien, tiene que estar bien.
Han pasado dos días y mamá sigue sin reaccionar, está conectada a un respirador, me duele ver a mi mama así.