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Ni Tan Viuda

Ni Tan Viuda

Status: Terminada
Genre:Mundo mágico / Época / Duque / Romance / Reencarnación / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:160.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en la novela que estaba leyendo y en el personaje que más odiaba.. Pero, dispuesta a cambiar su destino.

* Historia parte de un universo mágico.
** Todas novelas independientes.

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Biblioteca

Cuando salieron de la posada, el aire fresco de la tarde las envolvió con suavidad. El cielo estaba teñido de tonos dorados y rosados, y el murmullo tranquilo del pueblo acompañaba sus pasos. Ginger soltó una risita mientras se llevaba una mano al estómago.

—Creo que… oficialmente he comido más de lo que una persona debería comer en un solo día —dijo divertida.

Florence no pudo evitar reír también.

—Yo igual. Pero ha valido totalmente la pena.

Entre carcajadas, decidieron caminar un poco para “bajar la comida”, como ambas dijeron casi al mismo tiempo. Se tomaron del brazo, caminando sin prisa por las calles empedradas. A su alrededor, las casas de madera y piedra parecían sacadas de un cuento, con macetas llenas de flores en las ventanas y faroles recién encendidos que proyectaban una luz cálida.

Florence comenzó a observar con más detenimiento el lugar. Soldados discretamente apostados en esquinas estratégicas, guardias mezclados entre los aldeanos, vigilancia en los tejados casi imperceptible… pero ella sí lo notó.

—Aquí hay… demasiada seguridad —comentó en voz baja, aunque sin preocupación. Más bien con curiosidad.

Ginger soltó una risa suave, de esas que nacen del amor más que del humor.

—Oh, eso —respondió con naturalidad—. Bueno… digamos que mi amado esposo tiene una pequeña tendencia a exagerar cuando se trata de protegerme.

Florence ladeó la cabeza, divertida.

—¿Pequeña?

Ginger sonrió con dulzura, mirando a lo lejos como si pudiera ver a James incluso sin estar allí.

—Está convencido de que si tropiezo, el reino entero debería estar preparado para sostenerme.

Ambas rieron, pero Florence también sintió un calor suave en el pecho. No era solo protección… era devoción. Y eso se notaba.

—Debe amarte muchísimo —dijo Florence con sinceridad.

—Y yo a él —respondió Ginger, sin dudarlo.

Siguieron caminando entre charlas, confidencias y risas, mientras la tarde lentamente se convertía en noche. Y aunque estaban rodeadas de guardias invisibles, lo único que realmente las acompañaba era la paz.

El suave murmullo del pueblo comenzaba a apagarse cuando regresaron. Ya en la casa, el ambiente tenía esa calma acogedora que solo existe en los hogares llenos de amor. En la habitación principal, un ligero gemido infantil rompió el silencio. Alban se movió en su cunita, frunciendo el ceño como si protestara por haber dormido demasiado.

Ginger fue la primera en acercarse. Sus pasos eran automáticos, impulsados por ese instinto que nace junto con la maternidad. Con una ternura infinita, lo alzó en brazos, acomodándolo contra su pecho. El pequeño la reconoció al instante.. sus manitas se aferraron torpemente a su vestido y sus párpados pesados parpadearon varias veces antes de abrirse del todo.

—Hola, mi cielo —susurró Ginger, rozando su nariz con la de él.

James, que estaba allí, la observaba con una mirada que mezclaba orgullo, amor y una calma profunda. Cada vez que veía a Ginger con su hijo, algo dentro de él se apaciguaba, como si todo en su mundo estuviera justo donde debía estar.

Florence notó esa expresión. Sonrió, comprendiendo sin necesidad de palabras. Entonces, con naturalidad, casi como si el gesto hubiese sido ensayado miles de veces, se volvió hacia Greofrey y le dijo en voz baja..

—¿Te gustaría mostrarme la biblioteca? Dijiste que tenías algunos textos interesantes sobre la historia del reino.

Greofrey la miró por una fracción de segundo… y entendió. No hizo falta más. Asintió con una leve sonrisa.

—Claro. Estoy seguro de que encontrarás algo que te guste.

Ambos se retiraron con tranquilidad, conversando suavemente, dándole espacio a James y Ginger sin que pareciera un gesto forzado. Todo fue tan natural, tan fluido, que incluso James lo notó. Miró un instante hacia la puerta por donde se habían marchado y luego volvió la vista a su esposa y su hijo.

Ginger balanceaba al pequeño con suaves movimientos, susurrándole palabras dulces, palabras que solo una madre y un hijo comparten realmente. Alban, relajado, volvió a cerrar los ojos, pero esta vez con una expresión tranquila, segura. James se acercó despacio, rodeando a los dos con sus brazos.

Nadie dijo nada. No hacía falta.

El silencio estaba lleno de amor.

La biblioteca del palacio estaba envuelta en una luz suave, filtrada por los ventanales altos. El aroma de papel antiguo y madera encerada llenaba el aire, creando un ambiente sereno, casi sagrado. Sin embargo, dentro de ese espacio solemne, se escuchaban risas suaves.

Florence y Greofrey caminaban lentamente entre los estantes, cada uno sosteniendo un libro que había tomado como pretexto para entrar allí… porque en realidad, estaban demasiado cómodos conversando.

—Te lo digo —insistió Greofrey con tono divertido—, el Imperio Volt es claramente el más poderoso. Cuatro príncipes, todos con títulos altos… y el emperador Vittorio todavía en el trono. Es como si el poder se multiplicara solo.

Florence arqueó una ceja, dispuesta a no ceder ni un paso.

—Pero eso no tiene sentido —respondió con una chispa de picardía en los ojos—. El Imperio Lennox puede que tenga menos príncipes, pero es más antiguo, más estable. Y el antiguo emperador no solo reinó… organizó todo como si estuviera colocando piezas en un tablero de ajedrez perfecto. Uno de sus hijos como emperador, otro como gran general y el tercero como gran mago del imperio. Eso es estrategia real.

Greofrey rió bajito, girándose hacia ella.

—Estrategia, sí. Pero poder real es tener a todos los hijos ocupando posiciones fuertes al mismo tiempo mientras el emperador aún gobierna. El Imperio Volt es… intimidante.

Florence negó con la cabeza, incapaz de borrar la sonrisa.

—Lo intimidante no siempre es lo más eficiente. El Imperio Lennox ha sobrevivido a incontables guerras y crisis. Su estructura es sólida y su reputación también. Además —añadió con tono alegre—, no olvides que su gran general es casi una leyenda viviente.

Greofrey chasqueó la lengua fingiendo derrota.

—Eso es trampa. Si hablamos de héroes legendarios, entonces también deberíamos contar a los hijos de Vittorio tienen magia de fuego.. Esos hombres también son una fuerza de la naturaleza.

Ambos se miraron… y soltaron una carcajada al mismo tiempo.

El eco de sus risas sonó entre los estantes, rompiendo por un momento la solemnidad del lugar. Eran discusiones en broma, sí, pero se notaba que ambos disfrutaban del intercambio. Ni uno quería realmente ganar.. lo que querían era seguir hablando, seguir compartiendo.

En un momento, Florence apoyó el libro sobre una mesa y comentó con suavidad, aunque aún con humor..

—Supongo que al final, lo importante es que ninguno de esos imperios esté enojado con nosotros.

—Totalmente de acuerdo —respondió Greofrey con una sonrisa ladeada—. Y si alguna vez lo están… espero que estés de mi lado.

Florence lo miró, divertida.

—Depende. ¿Imperio Lennox o Imperio Volt?

Greofrey fingió pensar.

—El que tenga la mejor repostería.

Y otra vez, las risas llenaron la biblioteca.

La noche había caído por completo sobre el palacio, pero en la biblioteca el tiempo parecía haberse detenido. Las lámparas de aceite proyectaban luces cálidas y temblorosas sobre los lomos de los libros, creando sombras suaves que danzaban en silencio. Afuera ya no se escuchaban pasos de sirvientes ni el murmullo lejano del personal… todo estaba en calma.

Florence y Greofrey, sin darse cuenta, habían pasado del tema de los imperios a los libros de cuentos que llenaban los estantes más bajos de la biblioteca.

Greofrey tomó uno con una portada ilustrada.

—Este era mi favorito cuando era niño —dijo con una sonrisa inesperadamente suave—. Trata de un caballero torpe que siempre arruinaba las misiones… pero aun así terminaba salvando al reino porque tenía buen corazón.

Florence lo miró con ternura.

—Suena… adorable.

—Y frustrante —añadió él riendo—. Siempre me preguntaba cómo alguien tan despistado podía seguir vivo.

Ella hojeó el libro con cuidado, como si sostuviera algo frágil.

Continuaron recorriendo estantes. Cada libro parecía abrir un recuerdo, una reflexión, una risa compartida. Hablaron de fábulas antiguas, de dragones, de princesas que salvaban reinos, de magos distraídos, de finales tristes… y de otros tan dulces que parecían sueños.

A ratos se sentaban en los sillones mullidos, a ratos caminaban con un libro en las manos, comentando personajes y moralejas. La conversación fluía sin esfuerzo.. ligera, profunda, tierna, divertida… todo a la vez.

El ambiente era tan amable que ninguno sintió cansancio. La biblioteca, iluminada suavemente, era como un refugio en medio del mundo. Y ellos, dos personas que habían cargado tantas responsabilidades, se descubrían compartiendo cosas sencillas… casi infantiles.

—Creo que me había olvidado de lo que se siente hablar… sin tener que medir cada palabra.

Greofrey la miró con la misma calma.

—Y yo… me había olvidado de lo que es escuchar a alguien de verdad.

No hubo nada más que agregar. Solo continuaron conversando, en voz baja, como si temieran despertar a los libros.

Fue entonces cuando una tenue claridad comenzó a filtrarse por los ventanales. El cielo, antes negro, tomó un tono azul pálido. Los primeros sonidos del amanecer comenzaron a revivir el palacio.

Florence parpadeó, sorprendida.

—¿Es… de día?

Greofrey miró hacia la ventana… y soltó una pequeña risa incrédula.

—Creo… que sí.

Se miraron y luego estallaron en una risa suave, casi infantil, intentando contenerse para no despertar a nadie.

—Conversamos toda la noche —dijo él aún sonriendo.

—Y no lo sentí en absoluto —respondió Florence, con una expresión entre maravillada y divertida—. Juraría que solo habían pasado unos minutos.

—Yo pensé exactamente lo mismo.

Y nuevamente rieron juntos, compartiendo esa coincidencia como un pequeño secreto.

No había prisas.

No había incomodidad.

No había expectativas.

Solo la sensación cálida y liviana de haber pasado una noche entera en compañía… y que el tiempo, por primera vez en mucho, había sido amable con ambos.

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Sabri Nahir Zapata Zini
Será el amor para la hermana ??? ☺️
RiYue87🇻🇪
excelente trabajo me encantó, felicitaciones por esa manera hermosa de escribir.
Rose M
linda novela!
Mariela Serrano
Hermosa!!!! gracias autora 👏👏👏😍😍😍
Diana Gpe Martinez
merecía su final
Sara Rojas Retamal
ah que fome, todo lento y sin emoción, es monótono 😭
Sara Rojas Retamal
ya autora, muchas vueltas y repeticiones que aburre, avance más rápido con la trama 🥰 quier luego casorio e hijitos y el difunto qué se joda🤭
lei didy
Hermosa.... Aunq me falta saber los pensamientos de greofrey... Pero la trama en sí hermosa... ☺️
Maria Kupke Probst
Típico de la mayoría de los hombres machistas. Hacen sus vidas sin importarles los sentimientos y sufrimiento de los demás. Me alegro que Florence no se deje pisotear y siga adelante.
juana maria meneses bautista
ese cucaracho si que no picha ni cacha ni deja comer a los demás, que quería que ella le guardara luto hasta que el quisiera regresar como si nada, hacerse el aparecido solo por su ego de macho herido si que tiene mucha seguridad en el. mismo....
Luci Ana
excelente historia,me encantó
Sara Rojas Retamal
Florence no tiene magia? que fome😭
Bertha M
Como siempre autora un placer leer tus historias, esta historia me hace creer nuevamente en el amor, en la pareja que se construye día a día, que se elige todos los días y se crece, se confía y se siente protegida, que bello amor, tan real y centrado! Gracias de verdad por compartir tus bellísimas historias con nosotros! Y nos vemos en la próxima novela!
Bertha M
Aaah amé esta historia! Autora será que Felicity tendrá su historia?
LunaDeMandala: si.. Felicity tiene su propia historia ✨
total 1 replies
Hanna
maravillosa 🥰🥰🥰 como siempre eres increíble autora
Hanna
jajajajajjajaja.. no sea celoso Gareth 😂😂😂
Hanna
solo queda que Gareth encuentre un amor🥰
Hanna
😱😱😱😱😱 que hermoso 🥰🥰
Hanna
pero Greofrey ya no les había hablado por cartas??
Una_Éire: yo también había entendido que ya se los había dicho ni bien se enteraron
total 1 replies
Hanna
como un hombre enamorado, un amigo, un esposo debe ser. 🥰🥰🥰
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