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Tentaciones Prohibidas

Tentaciones Prohibidas

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Amor de la infancia
Popularitas:18.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yance

El destino vuelve a reunirlos bajo el mismo techo, pero nadie sabe qué traerá consigo este reencuentro.
¿Encontrará Emma a alguien capaz de comprender su corazón?
¿Descubrirá que el amor puede llegar cuando menos lo espera?
¿O será una tentación inesperada la que ponga su mundo de cabeza?
En esta historia, nada está escrito todavía. Los sentimientos crecerán, los secretos saldrán a la luz y las decisiones de sus protagonistas irán marcando el rumbo.
Porque a veces, el corazón desea algo que la razón no sabe explicar… y la vida nos enfrenta a elecciones que jamás pensamos tener que hacer.
Bienvenidos a Tentaciones prohibidas.

NovelToon tiene autorización de Yance para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El pasado que regresa

El viernes por la mañana, Isabella recibió una llamada que la hizo sonreír de inmediato.

—¡Camila! ¡No puedo creer que estés llamándome! ¿Ya no me quieres o qué?

Al otro lado de la mesa, Leonardo, que había ido a visitar a su hermano y desayunaba tranquilamente con la familia, levantó la cabeza al escuchar aquel nombre.

Camila.

Hacía mucho tiempo que no oía hablar de ella.

Era la mejor amiga de Isabella desde hacía años, una mujer elegante, alegre y acostumbrada a decir lo que pensaba. Pero, además, había sido la novia de Leonardo durante cinco años.

La relación más larga que había tenido después de su matrimonio con Valentina.

Isabella se alejó un poco de la mesa para continuar la conversación.

—¿Cómo estás? ¿Cómo va todo?

La respuesta de Camila debió de ser emocionante, porque Isabella se llevó una mano al pecho.

—¡¿Te casas?!

Leonardo dejó la taza sobre la mesa y miró a Alessandro, levantando las cejas con una expresión tan exagerada que Daniela, Alessandra y Nicolás soltaron una carcajada.

Aquella noticia había captado toda su atención.

¿Había escuchado bien?

Isabella comenzó a reír.

—¡Por supuesto que iremos! No tienes ni que preguntarlo. Somos familia.

Después de unos minutos más de conversación, colgó y regresó a la mesa con una sonrisa enorme.

—¡Tengo una noticia maravillosa!

Alessandro, que acababa de servirse un poco más de café, levantó la mirada.

—¿Qué pasa, cariño?

—¡Camila se casa!

Leonardo intentó mantener una expresión neutral, aunque por dentro la noticia lo había tomado por sorpresa.

—¿Camila? ¿Tu amiga Camila?

—Exactamente. Mi mejor amiga —respondió Isabella, acercándose para besar a su esposo—. Se casa dentro de unas semanas y ha invitado a toda la familia.

Leonardo esbozó una sonrisa.

—Eso suena a una gran fiesta.

—¡Y estás invitado, por supuesto! —añadió Isabella—. Toda la familia irá. Tenemos que avisarle a Emma. También puede llevar a Lenna si quiere.

Leonardo asintió, tratando de aparentar tranquilidad.

Isabella hizo una pausa y lo miró directamente.

—Y te recuerdo, cuñado, que tú también estás invitado. Camila tiene muchas ganas de verte.

Leonardo dejó escapar una risa nerviosa.

—Será magnífico volver a verla en su boda. Eso es… normal. Le pasa todos los días a cualquier persona.

Alessandro lo miró, divertido.

—¿Acabas de decir que es normal que tu exnovia te invite a su boda?

—Sí, bueno… No exactamente. Una cosa es saber que se casa y otra muy distinta es presentarme allí como si nada hubiera pasado.

Isabella se cruzó de brazos.

—¡Leonardo, vamos! Ustedes quedaron como amigos.

—Sí, pero de ahí a presentarme en su boda… No sé. Es extraño.

—¿Qué tiene de extraño? Han pasado tres años —replicó Isabella—. Camila ha seguido adelante y tú también. No veo por qué no podrían compartir ese día con tranquilidad.

Leonardo sonrió con educación.

—Tienes razón.

Sin embargo, en su interior había una pregunta que no se atrevía a formular.

¿De verdad Camila quería verlo? Las cosas habían terminado bien, pero tampoco había sido fácil.

¿Tal vez aquella invitación era simplemente una cortesía por los años que habían compartido?

Psicóloga tenía que ser, pensó con ironía. Camila siempre había sido capaz de hacerle preguntas que lo dejaban sin respuestas, incluso cuando ya no estaban juntos.

Isabella interrumpió sus pensamientos.

—Voy a llamar a Emma para organizarlo todo. Estoy segura de que estará encantada.

Leonardo bajó la mirada hacia su desayuno.

La sola idea de volver a encontrarse con Camila le produjo una sensación extraña en el estómago.

Se recompuso y se dio varias palmadas mentales.

¿Qué te pasa, Moretti? Ya no eres un adolescente.

Pero, inevitablemente, su mente regresó a Camila.

¿Qué habría pasado si hubiera decidido dar aquel paso con ella?

Cinco años de recuerdos, promesas y una historia que había comenzado mucho antes de que él comprendiera lo que significaba enamorarse.

Leonardo y Camila se habían conocido cuando eran más jóvenes. Se enamoraron con la intensidad de quienes creen que el tiempo siempre estará de su lado.

Al principio fueron felices.

Había sorpresas, conversaciones interminables, viajes improvisados y planes que parecían no tener fecha de vencimiento. Camila conocía sus manías, sabía cuándo estaba preocupado incluso si intentaba disimularlo y tenía una manera particular de hacerlo reír cuando él se tomaba la vida demasiado en serio.

Sin embargo, con los años llegaron las responsabilidades, las costumbres y los silencios.

La monotonía fue ocupando el lugar de las sorpresas.

Las conversaciones comenzaron a girar alrededor del trabajo y las obligaciones. Las muestras de cariño se volvieron menos frecuentes. Lo que alguna vez había sido una relación llena de ilusión terminó convirtiéndose en un vínculo en el que ambos sentían que estaban perdiendo algo.

No hubo una única discusión que acabara con todo.

Fue el desgaste, la falta de atención y la sensación de que seguían juntos por costumbre, no porque todavía supieran cómo amarse.

Finalmente, ambos aceptaron que la relación había terminado mucho antes de despedirse.

Se separaron hacía tres años.

Desde entonces, Camila había reconstruido su vida y encontrado a un hombre con quien deseaba casarse.

Leonardo, en cambio, había continuado adelante, concentrándose en su hijo, su trabajo y relaciones que nunca llegaban a durar demasiado.

Al menos, eso era lo que todos creían.

---

Emma recibió la llamada de su madre mientras estaba en el departamento con Lenna.

—¡Mi niña! —saludó Isabella, emocionada—. Tengo una noticia que darte.

Emma sonrió al escuchar su voz.

—Hola, mamá. ¿Qué pasó?

—¡Camila se casa!

Emma abrió los ojos.

—¿Camila? ¿Tu mejor amiga Camila?

—¡La misma! La boda será dentro de unas semanas y nos ha invitado a todos.

—¡Mamá, qué emoción! Me alegro mucho por ella.

Isabella continuó hablando sobre los preparativos, la fecha y la posibilidad de organizar el viaje con suficiente anticipación.

Emma la escuchaba, pero una idea comenzaba a abrirse paso entre sus pensamientos.

Leonardo estaría allí.

Lo vería frente a la mujer con quien había compartido cinco años de su vida. Una mujer que había conocido una versión de él que Emma apenas podía imaginar.

Una parte de ella quería saber cómo reaccionaría Leonardo al reencontrarse con Camila. Otra temía descubrir que existía una historia entre ambos que jamás podría igualar.

—¿Estás bien, cariño? —preguntó Isabella al notar su silencio.

Emma parpadeó.

—Sí, mamá. Solo estaba pensando en la universidad.

Leonardo, que se encontraba junto a Isabella y escuchaba parte de la conversación, levantó la cabeza.

Se preguntó qué estaría pensando su pequeña.

Recordaba que, cuando Emma era más joven, nunca había sentido demasiada simpatía por su relación con Camila. En más de una ocasión, la chica había dejado claro su desagrado, y Leonardo había tenido que llamarle la atención por la forma en que se dirigía a ella.

En aquel entonces, él lo había atribuido a los celos de una niña que no quería compartir su atención.

Ahora, al recordar aquellas escenas, no podía evitar preguntarse si Emma había llegado a comprender sus propios sentimientos mucho antes que él.

—No te preocupes —continuó Isabella—. Tendrás tiempo para organizar tus compromisos. Esta boda será una ocasión especial para todos. También hablaré con la mamá de Lenna para que puedan coordinarse.

Emma sonrió débilmente.

—Está bien, mamá. Voy a organizarme.

Alessandro, que había permanecido cerca de su esposa, se acercó al teléfono.

—Dile que la amo.

Isabella sonrió.

—Tu padre dice que te ama, Em.

—¡Yo también! —gritó Nicolás desde el otro lado de la mesa.

—¡Nosotras también te amamos! —añadieron Alessandra y Daniela casi al mismo tiempo.

Emma soltó una carcajada.

—¡Yo también los amo! ¡Y los extraño muchísimo!

Isabella sintió una punzada de nostalgia. Quería tener a su hija cerca, abrazarla y escucharla hablar de sus días sin tener que conformarse con una llamada.

—Nosotros también te extrañamos, mi niña.

Entonces buscó la mirada de Leonardo y le hizo una señal para que se acercara al teléfono.

Él vaciló apenas un instante antes de inclinarse hacia ella.

—Dile que la extraño y que quiero verla pronto.

—¿Escuchaste, Em? Leonardo también te extraña y quiere verte.

El corazón de Emma dio un vuelco.

—Yo también te extraño, León. Quiero darte un abrazo.

Leonardo sonrió ampliamente.

—Pues organiza todo con tus profesores, pequeña. Nos vemos pronto.

—Lo haré.

Emma intentó que su voz sonara despreocupada, como si aquella invitación no hubiera despertado en ella un torbellino de emociones.

Todavía no tenía derecho a sentirse celosa por el pasado de Leonardo. Además, era la boda de Camila. Ella estaba comenzando una nueva etapa y Leonardo tendría que reencontrarse con alguien que había sido importante en su vida.

No había motivos para convertir aquello en un problema.

Y, aun así, la sola idea de verlo frente a Camila le había dejado una extraña sensación en el pecho.

Cuando terminó la llamada, Emma se quedó mirando el teléfono.

Lenna, que había escuchado parte de la conversación, se sentó a su lado.

—¿Todo bien?

Emma respiró hondo.

—Sí. La mejor amiga de mi mamá se casa y vamos a ir a la boda.

—Eso suena emocionante.

—Lo es.

Lenna la observó unos segundos.

—Pero hay algo más, ¿verdad?

Emma apretó los labios.

—Leonardo va a estar allí.

Lenna no respondió de inmediato. No necesitaba hacer demasiadas preguntas para comprender lo que estaba ocurriendo.

—Em, una boda no cambia lo que tú sientes. Pero tampoco puedes controlar lo que él sintió antes de conocerte como lo conoces ahora.

Emma bajó la mirada.

—Lo sé.

Y precisamente por eso le daba miedo.

---

Esa tarde, en la oficina, Matteo encontró a Leonardo mirando distraídamente la pantalla de su computadora.

Se acercó y le dio un golpe amistoso en el hombro.

—¿En qué estás pensando, Romeo?

Leonardo ni siquiera levantó la mirada.

—En nada.

—Claro. Y yo soy el presidente de la República.

Leonardo soltó un suspiro.

—Matt, no empieces.

Su amigo se sentó frente a él, con una sonrisa que anunciaba problemas.

—Me enteré de lo de Camila. ¿Qué se siente saber que pudiste estar tranquilamente casado, organizando tu propia boda, en lugar de andar hecho un ocho por Emma?

Leonardo levantó la cabeza de golpe.

—¿Puedes callarte?

Matteo alzó las manos.

—Lo siento, amigo. Sé que estás sensible.

—No estoy sensible.

—Por supuesto que no. Y yo no me estoy divirtiendo con esto.

Leonardo lo fulminó con la mirada.

Matteo soltó una risa y después adoptó una expresión más seria.

—Fuera de bromas, me alegro por Camila. Si ha encontrado a alguien con quien quiere compartir su vida, se lo merece.

Leonardo asintió.

—Yo también me alegro por ella.

—Entonces, ¿qué te preocupa?

Leonardo se reclinó en la silla.

—No sé cómo será volver a verla después de tanto tiempo. Fueron cinco años, Matt. No es como si hubiéramos salido un par de meses y después cada uno hubiera seguido con su vida.

—Lo sé.

—Compartimos muchas cosas. Había momentos en los que creí que terminaríamos juntos para siempre.

Matteo lo escuchó sin interrumpirlo.

—Pero eso no significa que todavía la ame —añadió Leonardo—. Terminamos hace tres años. Acepté la separación y nunca he querido volver con ella.

—Entonces no tienes por qué sentirte culpable por haber seguido adelante.

Leonardo se quedó en silencio.

—Lo que no entiendo —continuó Matteo— es por qué te preocupa tanto una boda cuando tienes asuntos mucho más complicados en tu propia vida.

Leonardo le lanzó una mirada de advertencia.

—¿A qué te refieres?

Matteo sonrió.

—A nada. Absolutamente a nada.

Antes de que Leonardo pudiera responder, la puerta del despacho se abrió y Alessandro entró con unos documentos en la mano.

—¿Interrumpo algo?

—No —respondió Leonardo demasiado rápido.

Alessandro dejó los documentos sobre el escritorio y miró a su hermano.

—¿Estás seguro de que estás bien?

—Por supuesto.

Alessandro entrecerró los ojos.

—Acabo de escuchar el nombre de Camila desde el pasillo. ¿Hay alguien más en tu vida?

Leonardo se quedó inmóvil.

Matteo abrió los ojos y miró a su amigo con una expresión que parecía decirle que no se le ocurriera cometer una imprudencia.

—No… Bueno, sí. Es decir, no hay nada importante.

Alessandro arqueó una ceja.

—¿Cómo que sí, pero no hay nada importante?

—Se llama Enna —intervino Matteo, improvisando—. Una mujer que conoció hace un tiempo. Pero nuestro querido Leo todavía no se decide.

Leonardo volvió lentamente la cabeza hacia su amigo.

Voy a matarte, pensó.

Alessandro pareció aceptar la explicación.

—Ah, ya veo. Entonces deberías invitarla a salir. No puedes pasarte la vida trabajando, hermano.

Matteo asintió con entusiasmo.

—¡Exactamente! Eso mismo le digo yo.

Alessandro guardó silencio un instante y luego añadió:

—Por un momento pensé que estaban hablando de Emma. Estoy loco.

La sangre de Leonardo pareció detenerse.

Matteo se puso rígido.

—¿Emma? —repitió, fingiendo sorpresa—. No, no. ¿Cómo se te ocurre?

Alessandro soltó una carcajada.

—Dios mío, sería la peor idea que podrías tener, Leo. Me preocuparía seriamente por tu salud mental.

Matteo rio nerviosamente.

Leonardo le dirigió una mirada asesina a su amigo antes de volver a mirar a su hermano.

—¿Te la fumaste verde, Aless?

Alessandro soltó otra carcajada.

—También te quiero, hermano.

Recogió los documentos que necesitaba y salió del despacho sin sospechar que acababa de acercarse peligrosamente a una verdad que ninguno de los dos hombres estaba preparado para reconocer.

Cuando la puerta se cerró, Leonardo se volvió hacia Matteo.

—¿Enna? ¿En serio?

Matteo se encogió de hombros.

—Tenía que improvisar.

—Podrías haber dicho que estaba saliendo con una mujer llamada Claudia, Patricia o cualquier otro nombre que no pareciera inventado en medio de una crisis.

—De nada, amigo. Te acabo de salvar la vida.

Leonardo negó con la cabeza, exasperado.

—Algún día voy a vengarme.

—Haz la fila.

Matteo recogió sus cosas y salió del despacho, todavía riéndose.

Leonardo se quedó solo.

Miró las fotografías que tenía sobre el escritorio y, casi sin darse cuenta, tomó el teléfono.

En la pantalla apareció una imagen reciente de Emma.

Su sonrisa.

Sus ojos claros.

La expresión traviesa que ponía cada vez que estaba a punto de hacerle una broma.

Dejó el teléfono sobre el escritorio y cerró los ojos.

No sentía deseos de recuperar su relación con Camila. Eso pertenecía al pasado.

Había aceptado la separación hacía mucho tiempo y deseaba sinceramente que ella fuera feliz.

Pero sabía que volver a verla después de tantos años despertaría recuerdos que creía completamente enterrados.

Y, de pronto, volvió a pensar en Emma.

En su cabello rubio cayéndole sobre los hombros.

En sus carcajadas durante las videollamadas.

En la forma en que le contaba hasta el detalle más insignificante de su día.

Y en Adrián, apareciendo cada vez con más frecuencia en aquellas historias.

La ironía le arrancó una sonrisa amarga.

Iba a reencontrarse con una mujer que había formado parte de su pasado mientras la mujer que empezaba a desordenar su presente seguía construyendo una vida en la que él no tenía ningún lugar definido.

La boda de Camila prometía ser una celebración hermosa.

Leonardo empezaba a sospechar que también sería una prueba para todos.

Especialmente para él.

Porque en aquella fiesta no solo estaría la mujer con quien había compartido cinco años de su vida.

También estaría Emma.

Y Leonardo no sabía cómo comportarse frente a ambas sin dejar al descubierto la confusión que llevaba dentro.

Camila pertenecía a una historia que había terminado.

Emma, en cambio, se había convertido en el centro de unos sentimientos que ya no podía seguir ignorando.

El problema era que todavía no sabía qué hacer con ellos.

Y, por primera vez, comprendió que quizá no bastaría con esconderlos detrás de una sonrisa y fingir que todo estaba bajo control.

...****************...

¿Cómo creen que será ese encuentro entre Emma y Leonardo?

¿Podría Adrián ocupar un lugar en el corazón de Emma?

Del 1 a 10 ¿Cuanto crees que Leonardo esta enamorado de Emma?

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1
Yaz
los dos tienen razón, ella es audaz y el habla desde la experiencia 💔💔💔
Yaz
Emma es esa chispa de emoción que le hacía falta a la vida de Leonardo 💥💥💥
Yaz
👍👍👍si Mahoma no va a la montaña
Yura Ran
zyance, gracias por tus hermosas líneas.👌
Yaz
Leonardo está más que enamorado 🤩🤩🤩
Yaz
lo que tiene lenna se llama envidia aquí y en china
Betty Saavedra Alvarado
Emma hará sus locuras de amor por Leo que es puro trabajo ella lo sacará de su rutina
Betty Saavedra Alvarado
Muchas veces actuamos a la loca sin pensar en las consecuencias después vienen los problemas Leo Emma tiene razón las cosas tienen su lugar y su tiempo no hay que apresurarse
Betty Saavedra Alvarado
Emma si que estás enamorada ya hiciste tu locura de amor viajas y s encontrar a Leo ahora a vivir su amor
Natalia Cm
EMA está cediendo a la presión, no creo que esté preparada todavía
Natalia Cm
🤣🤣🤣🤣jajajajajajaajajajaaj
Ana Elena Jiménez
pienso que ese momento se da por si solo sin presión de ningún lado ,ya llegará cuando ninguno de los dos lo espere 🥰🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
si,y todo por las palabras de lenna ella no las olvida
Ana Elena Jiménez
si porque pienso que él quiere que ese momento sea muy especial para ambos sobre todo para ella
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦🤦🤦
Natalia Cm
Yo creo que también le pusieron el cuerno por Camila
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🥺🥺🥺no es eso Emma
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja totalmente
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