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El Omega Que La Muerte Juró Proteger

El Omega Que La Muerte Juró Proteger

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance / BL
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15 La noche en que comenzó la guerra

La explosión en la muralla norte sacudió todo el palacio.

El sonido de piedra rompiéndose resonó por los corredores como un trueno.

Durante un segundo, todo quedó en silencio.

Luego llegaron los gritos.

—¡Intrusos en la muralla!

—¡Defiendan la entrada!

—¡Arqueros, preparen posiciones!

El caos se extendió por el palacio.

Las antorchas comenzaron a encenderse una tras otra mientras los soldados corrían por los pasillos.

Dentro de la enfermería, Darian Valerius ya estaba en movimiento.

Tomó su espada y se dirigió hacia la puerta.

—Se acabó el tiempo.

Aren Solaris lo observó.

El alfa parecía completamente concentrado.

Su expresión había cambiado.

La calma que había mostrado antes ahora era reemplazada por algo más peligroso.

Instinto.

Darian abrió la puerta.

El corredor estaba lleno de soldados corriendo hacia las escaleras.

Uno de los capitanes se detuvo al verlo.

—¡Comandante Valerius!

—¿Cuántos?

—No estamos seguros.

—Estimación.

El capitán tragó saliva.

—Treinta… tal vez más.

Elric frunció el ceño detrás de ellos.

—Eso es demasiado.

Darian respondió con calma.

—No.

El capitán lo miró confundido.

—¿No?

—Es exactamente lo que esperaba.

Aren levantó una ceja.

—¿Esperabas un ejército?

Darian lo miró.

—Si realmente enviaron al ejecutor… no vendría solo.

Aren suspiró suavemente.

—Eso es lógico.

Darian dio una orden inmediata.

—Cierren todas las puertas interiores.

—¡Sí, señor!

—Protejan el ala médica.

El capitán dudó.

—¿Y usted?

Darian sonrió ligeramente.

—Voy a recibir a nuestros invitados.

Aren habló entonces.

—Voy contigo.

Darian se giró inmediatamente.

—No.

Aren lo miró con calma.

—Soy el objetivo.

—Precisamente.

—Entonces esconderme no resolverá el problema.

Darian frunció el ceño.

—No es negociable.

Aren cruzó los brazos.

—Soy médico.

—Eso no significa que puedas pelear contra asesinos.

Aren respondió con tranquilidad.

—Puedo ayudar a los heridos.

Darian abrió la boca para responder…

Pero Elric intervino.

—Tiene razón.

Ambos lo miraron.

—El poder Solaris se activa cuando el portador está bajo presión —continuó Elric.

—Eso es una teoría.

—Es historia.

Elric sostuvo la mirada de Darian.

—Si los Cazadores están aquí… tarde o temprano lo encontrarán.

El silencio se volvió pesado.

Darian suspiró.

—Maldita sea.

Aren levantó una ceja.

—Eso significa que aceptas.

Darian lo miró fijamente.

—Significa que no te perderé de vista.

Aren asintió.

—Eso es aceptable.

Las escaleras que llevaban al patio interior estaban llenas de soldados.

El sonido de acero chocando ya se escuchaba desde abajo.

Los Cazadores habían entrado.

Cuando Darian llegó al último escalón…

La escena se volvió clara.

El patio estaba en combate.

Soldados del palacio luchaban contra figuras vestidas de negro.

Movimientos rápidos.

Precisión brutal.

Los Cazadores no peleaban como soldados.

Peleaban como sombras.

Uno de ellos derribó a un guardia con un solo movimiento.

Darian desenvainó su espada.

—Atrás.

Aren y Elric se detuvieron.

Darian avanzó hacia el combate.

El primer Cazador lo vio.

Sus ojos se abrieron ligeramente.

—Valerius.

Darian respondió con un golpe directo.

El choque de acero resonó con fuerza.

El Cazador retrocedió.

—Así que es verdad.

Darian no respondió.

El combate se intensificó.

Dos Cazadores más se unieron.

Tres contra uno.

Pero Darian no retrocedió.

Sus movimientos eran rápidos.

Violentos.

Cada golpe obligaba a sus oponentes a defenderse.

Desde el borde del patio, Aren observaba.

Había visto heridas.

Había visto muerte.

Pero esto era diferente.

Era brutal.

Uno de los guardias cayó cerca de él.

Aren se arrodilló inmediatamente.

—Respira.

El soldado sangraba del abdomen.

—N-no puedo…

Aren presionó la herida.

—Sí puedes.

Sus manos se movían con rapidez.

Mientras trabajaba…

Algo extraño ocurrió.

El soldado dejó de temblar.

Su respiración se volvió más estable.

Elric lo observó desde atrás.

—Ahí está…

Aren levantó la mirada.

—¿Qué?

—El poder Solaris.

Aren frunció el ceño.

—Solo estoy deteniendo la hemorragia.

—No.

Elric señaló al soldado.

—Mira.

El hombre ya no estaba en pánico.

Su mirada se había calmado completamente.

Aren se quedó en silencio.

Mientras tanto…

En el centro del patio…

Darian seguía luchando.

Había derribado a dos Cazadores.

El tercero retrocedió.

Pero entonces…

Un nuevo sonido resonó.

Pasos.

Lentos.

Firmes.

Todos se detuvieron.

Incluso los Cazadores.

Una figura apareció en el arco del patio.

Alta.

Vestida con una capa negra más larga que las demás.

El rostro cubierto por una máscara metálica.

Elric palideció.

—El ejecutor.

El silencio cayó sobre el campo de batalla.

La figura caminó lentamente hacia el centro.

—Así que este es el lugar.

Su voz era fría.

Metálica.

Sus ojos se fijaron inmediatamente en Aren.

—El último Solaris.

Darian se interpuso en su camino.

—No darás otro paso.

El ejecutor lo observó.

—Darian Valerius.

Hizo una pausa.

—Esperaba conocerte.

Darian levantó su espada.

—Vete.

El ejecutor inclinó ligeramente la cabeza.

—No.

El aire en el patio se volvió pesado.

Darian atacó primero.

Su espada cortó el aire con fuerza brutal.

Pero el ejecutor bloqueó el golpe con facilidad.

El choque fue tan fuerte que ambos retrocedieron un paso.

Los soldados alrededor quedaron en silencio.

El ejecutor habló.

—Impresionante.

Darian atacó otra vez.

Los movimientos se volvieron imposibles de seguir.

Acero contra acero.

Golpes rápidos.

Chispas saltando.

Pero el ejecutor no parecía esforzarse.

—Eres fuerte.

Bloqueó otro ataque.

—Pero no suficiente.

Darian gruñó.

—Cállate.

El ejecutor empujó su espada hacia atrás.

Darian retrocedió medio paso.

El ejecutor levantó la mirada hacia Aren.

—Ahora entiendo.

Elric gritó.

—¡No lo mires!

Pero ya era tarde.

El ejecutor observaba fijamente al omega.

—Así que este es el equilibrio Solaris.

Aren sintió algo extraño.

El aire a su alrededor parecía moverse.

El ejecutor dio un paso hacia él.

Darian se interpuso nuevamente.

—Te dije que no.

El ejecutor levantó su espada.

—Entonces muere primero.

El golpe que siguió fue brutal.

Darian bloqueó.

Pero la fuerza del impacto lo obligó a arrodillarse.

Aren dio un paso adelante sin pensar.

—¡Darian!

Y en ese momento…

Algo ocurrió.

El aire del patio cambió.

Una calma repentina se extendió.

Incluso los Cazadores se detuvieron.

El ejecutor frunció ligeramente el ceño.

—Interesante.

Aren no entendía lo que estaba pasando.

Pero Darian sí lo sintió.

La misma calma.

La misma fuerza invisible.

El poder Solaris.

El ejecutor sonrió detrás de su máscara.

—Perfecto.

Sus ojos brillaron.

—Ahora sí comenzó el juego.

1
Annyely
“¡Gracias por leer! Me alegra que te esté gustando. ¿Hay algún personaje que te llame más la atención?”
Annyely
Gracias por leer ✨
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