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Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / BL / Omegaverse / Completas
Popularitas:37.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné en el omega destinado a morir por amor.
Abandonado por el protagonista, incluso estando embarazado.
Esta vez no rogaré.
Me iré con mi hijo… y escribiré mi propio final feliz.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5 — Aprender a ocupar espacio

El mercado del barrio del río despertaba antes que el sol. La luz era todavía azul, un poco sucia, y se colaba entre los toldos mojados dejando sombras torcidas sobre los adoquines. El aire olía a pan recién hecho, a fruta abierta a cuchillo, al hierro caliente del yunque golpeado sin ritmo. La ciudad no abría los ojos de golpe: gruñía, carraspeaba, se acomodaba con ruidos pequeños; cajas arrastrándose, monedas chocando en bolsillos medio dormidos, voces que todavía no sabían si querían ser amables o ásperas.

Lysien caminaba despacio.

No solo porque el cuerpo se lo pidiera —esa punzada en la espalda, el mareo que iba y venía como una ola baja—, sino porque necesitaba mirar. Mirar sin apuro. Aprender ese lugar donde nadie sabía quién había sido antes. Donde su nombre no abría puertas ni hacía bajar cabezas. Su abrigo sencillo se perdía entre los otros. Nadie se detenía a observarlo. Nadie se hacía a un lado al verlo pasar.

Eso le pinchó algo en el pecho.

Y, al mismo tiempo, le aflojó la respiración.

Entró en una imprenta pequeña, atraído por el olor espeso de la tinta. El hombre del mostrador tenía las manos negras hasta los nudillos. Lo miró de arriba abajo sin disimulo.

—¿Qué buscas?

—Trabajo —dijo Lysien. Se aclaró la garganta—. Sé copiar, ordenar papeles. Leer en voz alta, si hace falta.

El impresor se detuvo un instante más en su vientre, apenas marcado bajo la tela. No sonrió. No dijo nada.

—Aquí se trabaja de pie.

Lysien sintió el reflejo de justificarse. Lo tragó.

—Puedo hacerlo. Si no sirvo… me voy.

No sonó orgulloso. Sonó cansado.

El hombre chasqueó la lengua y señaló una mesa. —Esos folletos. Si tu letra es legible, hablamos.

Lysien se sentó. Al tomar la pluma, la mano le tembló un poco. La primera línea salió torcida. Se le frunció el ceño. Volvió a intentarlo, acomodando el codo, respirando despacio. La tinta empezó a caer mejor. Las letras encontraron su ritmo, como si el cuerpo recordara algo antiguo: tardes copiando textos para no pensar en nada más.

—Mmh —gruñó el impresor, asomándose por detrás—. No escribes mal.

A media mañana entró una mujer con un niño. El pequeño se quedó mirándolo, con la boca un poco abierta.

—Mamá… ¿por qué él escribe tan bonito?

—No molestes —susurró ella, incómoda.

Lysien levantó la vista. La sonrisa le salió rara, chueca.

—Porque me equivoco mucho —le dijo al niño—. De tanto equivocarte, la mano aprende sola.

El niño soltó una risa aguda. La mujer también sonrió, sin querer. Algo en el pecho de Lysien se aflojó. No fue alegría. Fue como quitarse una piedra del zapato.

Al salir, con la promesa de unas monedas si volvía al día siguiente, el sol ya calentaba el suelo. Kaelen lo esperaba en la esquina, apoyado contra una pared descascarada. No parecía vigilar. Parecía, más bien, asegurarse de que nadie lo empujara al pasar.

—¿Y? —preguntó.

Lysien levantó la bolsa con los folletos.

—No me echaron.

La sonrisa que se le escapó duró poco, como si no se atreviera a dejarla estar.

Caminaron hasta el río. El agua arrastraba hojas secas, rompía el cielo en reflejos torcidos. Se sentaron en un banco gastado. Lysien dejó caer los hombros. El cansancio le pesó de golpe en el cuerpo.

—No tienes que demostrar nada hoy —dijo Kaelen.

—No estoy demostrando —murmuró Lysien—. Estoy intentando no desaparecer.

Pasó un grupo de comerciantes. Un par de miradas se quedaron un segundo de más en su vientre. Nadie dijo nada. Ese silencio era lo que dolía.

Lysien sostuvo la mirada de uno de ellos hasta que el hombre apartó los ojos.

Kaelen apretó la mandíbula.

—No deberían…

—Lo harán —lo cortó Lysien, sin dureza—. No necesito que me cubras. Necesito aprender a no achicarme.

Kaelen no respondió al tiro.

—De acuerdo —dijo al final, aunque no le salió fácil.

Por la tarde, la posadera le ofreció una habitación más clara a cambio de ayudarle con las cuentas. Lysien aceptó. Se equivocaron. Corrigieron. Rieron torpes. Al despedirse, ella le apretó la mano con fuerza.

—Mientras trabajes, aquí tienes lugar —dijo.

No era cariño. Era permiso. Y eso era suficiente.

Por la noche, Lysien se dejó caer en la cama. Le dolían los pies, los hombros, la cabeza. Y aun así no quería que el día terminara.

Dos golpes en la puerta. —Traje sopa.

Kaelen entró cuando Lysien dijo que pasara. El vapor les nubló la cara.

—No tienes que cuidarme —murmuró Lysien.

—No te cuido —respondió Kaelen—. Te acompaño.

Eso le apretó el pecho de una forma rara.

—A veces siento que me quedé donde no debía —dijo Lysien, mirando el cuenco—. Que confundí aguantar con amar. Y me perdí ahí. No quiero volver a hacer eso.

Kaelen bajó la vista.

—Yo también me mentí con el deber —admitió—. Siempre hay otra opción. Solo que a veces duele elegirla.

El aviso del consejo llegó con un golpe seco en la puerta. El papel era frío, impersonal. Registro obligatorio para omegas embarazados.

Los dedos de Lysien temblaron al leerlo. —No quiero ser un expediente —dijo, la voz un poco rota—. No quiero que me guarden como un problema.

—No lo eres —respondió Kaelen, más áspero de lo que pretendía.

—Lo sé —dijo Lysien—. Pero cansa tener que probarlo.

No rompió el papel. Lo dobló y lo dejó sobre la mesa, como quien deja algo que no va a decidir hoy.

Al apagar la vela, la ciudad murmuraba: pasos tardíos, una risa lejana, un perro ladrando a nada. Lysien apoyó la mano en su vientre.

—Vamos a aprender a ocupar espacio —susurró—. Aunque tiemble. Aunque cueste.

No sonó a consigna bonita.

Sonó a alguien que se está prometiendo no desaparecer otra vez.

...****************...

❤️ Si te está gustando la historia, puedes seguirme para no perderte los próximos capítulos.

1
Andrea Ortiz
Me encanta el personaje, cero dramas cero show, hechos simplemente hechos ☺️
Annyely: 🥹 Gracias por notarlo
Quería que el personaje hablara más con lo que hace que con lo que dice
¿Qué fue lo que más te gustó de él hasta ahora?
total 1 replies
Andrea Ortiz
Me encanta el personaje, cero dramas cero show, hechos simplemente hechos ☺️
Marcela Ponce
aprecen filosofos estos dos...
Marcela Ponce
autora en todas las historias de Abo los betas no tiene olor ni pueden oler las feromonas... crotica constructiva
Estrella Guadalupe Martinez Vera
muy linda novela en donde enseña a qué uno nunca está solo siempre va haber alguien que sea tu apoyo ❤️❤️para
Annyely: Gracias por tus palabras, Estrella 💙
Me alegra muchísimo que te haya gustado la novela y el mensaje que transmite. A veces creemos que estamos solos, pero siempre puede aparecer alguien que cambie nuestro destino.
Gracias por leerla y por comentar.
total 1 replies
Estrella Guadalupe Martinez Vera
y que pasó con el Ducado 🤔 y ese duque que fue de el nunca reclamo la paternidad del pequeño eso si es raro pero bueno al final de cuentas lo que cuenta es que Lysien encontró paz
Annyely: En realidad ese duque nunca se preocupó por el protagonista ni por el niño. Prefirió ignorar todo antes que asumir la verdad.
Estrella, dime algo… si algún día regresara arrepentido, ¿crees que merecería ser perdonado? 👀
total 1 replies
Estrella Guadalupe Martinez Vera
siiii ❤️❤️❤️❤️ me encantó
Annyely: “¡Me alegra muchísimo que te haya gustado! ❤️ Gracias por leer y comentar, eso anima mucho a seguir escribiendo.”
total 1 replies
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que bello ahora son un gran equipo juntos por siempre 😍😍😍😍
Annyely: “Sí, después de todo lo que pasaron merecen estar juntos. Gracias por seguir la historia hasta aquí ❤️.”
total 1 replies
Estrella Guadalupe Martinez Vera
💕💕💕💕
Estrella Guadalupe Martinez Vera
por fin nació su bebé ❤️❤️❤️❤️
Annyely: “¡Sí! Fue un momento muy esperado. Gracias por acompañar toda la historia hasta este punto ❤️ ¿Te imaginabas que el nacimiento sería así?”
total 1 replies
Estrella Guadalupe Martinez Vera
está en labor de parto donde está el curandero 🤨
Annyely: “¡Exacto! En ese momento todo estaba pasando demasiado rápido… y no todos estaban preparados para lo que venía. ¿Creíste que algo malo iba a pasar?”
total 1 replies
Estrella Guadalupe Martinez Vera
cielos
Estrella Guadalupe Martinez Vera
es que está estresado por todo lo que le sucede al barrio y es lógico que su cuerpo se recienta
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que tensión eso es lo que busca ese infeliz del Duque 😡😡😡
Estrella Guadalupe Martinez Vera
haaggggrrr😡😡😡😡 ese Duque
Estrella Guadalupe Martinez Vera
🥹🥹🥹🥹
Estrella Guadalupe Martinez Vera
si a de ser difícil para Lysien ya que en su mundo no conoció ese afecto al perder a sus padres a tan joven edad y luego llegar a otro mundo desconocido y encima embarazado
Estrella Guadalupe Martinez Vera
haaaay me encanta esa imagen es tan tierna y dulce 🥹🥹🥹🥹❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
creo se repitió el capítulo 😅
Estrella Guadalupe Martinez Vera
😍😍😍😍 hay el amoooor
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