Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 12 La noche que no fue un refugio
La orden llegó entrada la noche.
No como castigo.
No como protección.
Como medida.
Un desplazamiento de guardias mal calculado, un aviso de movimiento sospechoso en la frontera menor, y el ala este del castillo quedó momentáneamente cerrada. No por peligro inmediato, sino por control del flujo interno.
Draven decidió rápido.
—Se quedan aquí —dijo—. Hasta que confirme rutas.
No explicó más.
La estancia no era pequeña, pero tampoco cómoda. Una habitación intermedia, usada cuando el castillo necesitaba reorganizarse con rapidez. Una sola mesa. Dos sillas. Una cama amplia, sin adornos. Una ventana alta, estrecha.
Sethiel observó el lugar sin comentar.
—No es una celda —dijo Draven.
—Nunca pensé que lo fuera —respondió Sethiel—.
Alzó la vista.
—Pero tampoco es un refugio.
Draven cerró la puerta tras ellos. El sonido resonó más de lo necesario. No había cerrojo visible. No hacía falta. Nadie entraría.
El silencio se acomodó entre ambos como algo vivo.
—Podrías haber elegido otra habitación —continuó Sethiel—.
—O mandarme lejos.
—No quise —respondió Draven.
La honestidad fue directa. Sin adornos.
Sethiel dejó escapar una exhalación lenta. No sonrió. No provocó de inmediato. Se apoyó en la mesa, cruzándose de brazos.
—Entonces no me pidas que finja calma —dijo—.
—No después de hoy.
Draven se quitó los guantes con movimientos controlados. Los dejó sobre la mesa.
—No estoy fingiendo —respondió—. Estoy conteniéndome.
Sethiel alzó una ceja.
—Eso es nuevo.
Draven lo miró.
—No para mí.
Se quedaron a distancia prudente. No por miedo al contacto, sino por conciencia del efecto.
—Cuando aparecieron esta mañana —dijo Sethiel—, no dudé.
Hizo una pausa breve.
—Porque sabía que vendrías.
—No vine a salvarte.
—Lo sé —replicó Sethiel—.
—Viniste a decirle al mundo que no soy una variable.
Draven asintió.
—Y ahora lo saben.
Sethiel dio un paso hacia él. Uno. Deliberado.
—Eso te compromete.
—Lo acepté.
Otro paso. El aire se tensó.
—No te pedí que lo hicieras —continuó Sethiel—.
—Pero me gusta que no te escondas detrás de excusas.
Draven apretó la mandíbula.
—No me mires así.
—¿Así cómo?
—Como si supieras exactamente lo que provocas.
Sethiel sonrió, lento, sin suavidad.
—Lo sé.
No avanzó más. No hacía falta.
—Te deseo —dijo—.
La palabra no fue susurro.
—Y no voy a moderarla para que esta habitación se sienta segura.
Draven cerró los ojos un segundo. Cuando los abrió, algo había cambiado.
—No soy gentil —dijo—.
—No prometo cuidado si cruzamos esa línea.
—No te lo pedí —respondió Sethiel—.
—Te pedí honestidad.
Se acercó otro paso. Quedaron a una distancia mínima. El aroma de ambos se mezcló, denso, eléctrico.
—No estoy aquí para ser contenido —continuó Sethiel—.
—Estoy aquí porque te quiero completo. Incluso cuando no sabes dónde poner las manos.
Draven levantó la suya. Se detuvo a centímetros del rostro de Sethiel. No tocó.
—Si te toco —dijo—, no será para probar.
Sethiel sostuvo su mirada, firme.
—Cuando lo hagas —respondió—, no retrocederé.
El silencio se volvió pesado, cargado.
Draven bajó la mano lentamente. Dio un paso atrás.
—No esta noche.
Sethiel no mostró decepción. Tampoco alivio.
—No te estaba apurando.
Se apartó y se sentó en la silla junto a la ventana. Cruzó las piernas con calma.
—Pero no te voy a facilitar la huida —añadió—.
—Dormiré aquí.
Draven lo observó un segundo más. Luego asintió.
—Yo también.
La noche avanzó sin palabras innecesarias. No durmieron de inmediato. La presencia del otro era demasiado consciente.
Cuando finalmente la luz se apagó, no se tocaron.
Pero nadie durmió solo.
En la oscuridad, Sethiel habló en voz baja.
—No voy a cansarme —dijo—.
—Ni de desearte.
—Ni de quedarme.
Draven respondió después de un largo silencio.
—Eso… —dijo—
—me obliga a decidir.
Sethiel sonrió en la oscuridad.
—Para eso me quedé.
La noche no fue un refugio.
Fue una frontera.
Y ninguno de los dos tenía intención de retroceder.
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/