Lucia tiene que vivir bajo el odio de su propia familia sin saber el porqué, toda su vida ha sido así. En la escuela conoce a Liam, un chico que parece interesarse en ella, pero para su sorpresa, Fernanda, la hermana de Lucia, está enamora de Liam, lo que causara mayores problemas para Lucia…
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Recuerdos de una hermana perdida
Narra Jeremy
—Hola Jeremy, me llamo Lucía. Un gusto… ¿serás mi nuevo amigo?
Esa voz... no lo sé, tenía algo especial. Sonaba feliz, pero no una felicidad fingida, era de esas que te contagian sin querer, que te atrapan sin permiso. Desde ese momento supe que algo dentro de mí se iba a desordenar.
Pero todo cambió en la cafetería. Cuando Fernanda apareció… fue como si una tormenta oscura se metiera por la ventana. Vi a Lucía palidecer. Su sonrisa se desdibujó y su cuerpo se tensó como si hubiera visto a un fantasma. Ahí entendí que por más luz que tenga una persona, siempre hay algo —o alguien— que la hace temblar.
No sé cómo explicarlo, chicos. Hoy ella me hizo reír. Y ni siquiera puedo recordar la última vez que lo hice. Tal vez desde que era un niño. Lucía me hizo sonreír… y eso fue suficiente para sacudir mi mundo.
La conocí hace apenas unas horas y ya la he visto rota, alegre, nerviosa, valiente, frágil. En tan poco tiempo, me mostró más de sí que otras personas en años. Y... la quiero. La amo. No sé cómo pasó ni cuándo. Solo sé que quiero protegerla.
No la amo como un hombre a una mujer. No… esto es distinto. Es un amor que nace desde las entrañas, que pide cuidarla, que exige no permitir que nadie la lastime. Es el mismo amor que sentí una vez... antes de olvidar.
Porque cuando se soltó de mi mano y salió corriendo, un recuerdo me golpeó como una ola. Vi a un niño pequeño llorando, corriendo tras alguien que se llevaba a una bebé. Gritaba desesperado: "¡No se la lleven, por favor! ¡Devuélvanmela! ¡Ella es mi hermanita!".
Y más tarde, cuando fuimos a buscarla, no me pregunten por qué, pero supe que estaba en el bosque. Era como si mi corazón me llevara hacia ella.
Y entonces la vi. Dormida en las piernas de Abby, tan serena como un ángel cansado del mundo. En ese instante, otro recuerdo me sacudió. Una cuna rosada. Una bebé dormida. Un niño a su lado, tomándole la manito mientras le susurraba promesas. "Ella es mi pequeña dulcinea, siempre la cuidaré". Su belleza era como las flores de durazno, suaves y radiantes. Yo era ese niño. Ella… era esa bebé.
Chicos… no sé qué pasa conmigo. Pero con Lucía me siento bien. Me siento en paz. Y si la quiero, es como se quiere a la sangre, a la familia, a lo más preciado. No la veo como una novia. La veo como la hermana que me arrebataron.
—Satisfechos —dije con voz quebrada, mientras las lágrimas me rodaban por el rostro.
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Narra Liam
Lo dijo con lágrimas en los ojos. Nadie se atrevía a hablar por unos segundos.
—Amigo, no te preocupes —dijo Alan, poniéndole una mano en el hombro—. Te entendemos.
—Sí, solo queríamos saber qué pasaba —agregó Max con suavidad.
—Pequeño mocoso, todo está bien —dije intentando bromear para aligerar el ambiente—. Pero… ¿no crees que deberías contarle estos recuerdos a tus padres? Se pondrían felices de saber que estás empezando a recordar.
—Sí, hermano. Les agradaría mucho —añadió Alan.
—Totalmente. Sería un notición para ellos —dijo Max sonriendo.
Pero la paz duró poco...
—Ahora te toca a ti, Liam —interrumpió Max, mirándome con cara de pillo—. Y no te hagas el pendejo. ¿Qué te pasa con ella? Hoy no fuiste tú mismo. Hasta pensé que alguien te había cambiado por un clon.
—¡Calla, idiota! —respondí, sintiendo el calor subir a mis mejillas.
Jeremy y Alan me miraban con atención. Max se acomodó como esperando ver una película.
—¿Cómo que "no el mismo"? —preguntó Alan, arqueando una ceja.
—Ya les contaré después —murmuró Jeremy—. Que Liam se explique primero.
¡Maldito Max! Me tiró al agua sin piedad.
—Bueno... —suspiré resignado—. Resulta que hoy choqué con una chica. O bueno, más bien ella chocó conmigo. Estaba perdida buscando su salón, así que la acompañé. El profesor no la quería dejar entrar, así que me metí por ella. No fue gran cosa… solo fui amable.
—¡¿QUÉEEE?! —gritó Jeremy como si hubiera dicho que me casé.
—¿What? —dijo Alan incrédulo.
—¡Lo juro! —saltó Max—. Si lo hubieran visto... hasta miedo daba. ¡Liam amable! ¡Un evento histórico!
—No seas pendejo, Max. Solo fui amable con ella. Punto. Y ya.
—¿Con quién? —preguntaron Alan y Jeremy al unísono.
Max sonrió con cara de “esto se va a descontrolar”.
—Con Lucía —respondió.
Y ahí... se hizo el silencio otra vez.