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Confiando En Mi Destino

Confiando En Mi Destino

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Malentendidos / Embarazo no planeado
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Alana es una joven que ha enfrentado numerosas dificultades desde muy pequeña. A la edad de solo cinco años, sufrió la pérdida de su madre, quien falleció, y poco tiempo después, su padre decidió abandonarla al encontrar una nueva pareja y formar una nueva familia con dos hijos más. Desde ese momento, Alana fue ingresada en un orfanato, donde pasó su infancia y adolescencia.

Ahora, al llegar a los 18 años, se encontraba en el umbral de una nueva etapa de su vida. Era el momento de abandonar el orfanato y dar un paso hacia la independencia, pero la situación le resultaba abrumadora. Con lágrimas brotando de sus ojos, dejó aquel lugar que había sido su hogar por tantos años. Mientras cruzaba la puerta, no podía evitar preguntarse cómo habría sido su vida si su madre estuviera a su lado. La melancolía y la incertidumbre la acompañaban, ya que se sentía sola en una ciudad que apenas conocía; su tiempo había estado casi completamente dedicado a los estudios en el orfanato, y ahora se enfr

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capítulo 16

Yuly: ¿Por qué eres así de tonto, Alejandro? Te llamo para saber de ti, quería escuchar tu voz. Te extraño muchísimo, extraño esos momentos íntimos que compartimos, quiero volver a estar contigo lo más pronto posible y tú solo me respondes eso.

Alejandro: Ya te dije que no mezcles las cosas, Yuly. Esto que tenemos no significa nada entre nosotros.

Yuly: ¿Acaso estás con otra persona?

Alejandro: Siempre estaré con alguien más. No soy alguien que se limite a estar con una sola mujer, y tú lo sabes perfectamente. Ahora, dime, ¿qué es lo que realmente necesitas?

Yuly: A ti. Necesito tu cuerpo, tus besos, tu pasión.

Alejandro colgó el teléfono de manera abrupta. Yuly, visiblemente frustrada, gritó su nombre y volvió a marcar el número. Al otro lado, Alejandro atendió la llamada con tono cansado y dijo: Dime.

Yuly, confundida y dolida, le respondió: ¿Por qué me cuelgas así, acaso?

Sin dejar que ella terminara de expresarse, Alejandro interrumpió con rapidez: No tengo tiempo ahora, me están esperando en la cama. Ya te he dicho que no eres la única ni lo serás. No vuelvas a llamar, estoy ocupado.

Yuly, aún en estado de shock, replicó: Alejandro, ¿qué dices? ¡Alejandro!

Pero él, ignorando sus palabras, volvió a colgar el teléfono.

Mientras tanto, Alana se estaba preparando, ya que eran las 9 de la noche. Alejandro, por su parte, tomó sus pertenencias y salió tocó la puerta de la habitación de Alana.

Alana abrió la puerta con una sonrisa y exclamó: ¡Lista!

Alejandro la miró y, con una expresión decidida, respondió: Vamos.

Llegaron a la casa vacacional de Maximus y Alana, al verlo, pensó para sí misma: ¡Qué grande y hermoso es este lugar!. Alejandro, al notar la belleza del entorno, sugirió: Entremos.

Maximus los recibió con una gran sonrisa y una cálida bienvenida. Les mostró una habitación a cada uno, donde pudieron guardar sus pertenencias antes de unirse al resto del grupo. Después, los invitó a dirigir sus pasos hacia el jardín en la parte trasera de la casa, donde el ambiente se llenaba de aromas deliciosos, ya que estaban preparando comidas y bebidas. En ese jardín también había una piscina, que lucía refrescante bajo el sol.

Alana, emocionada por la atmósfera festiva, decidió prepararse para disfrutar de la jornada y bajó hacia el jardín. Cuando llegó, ya estaba Alejandro junto con todos los demás amigos. Ella se puso su traje de baño, pero sobre este llevaba un hermoso vestido azul que resaltaba su belleza.

Cuando Juan vio a Alana, se acercó a ella con una sonrisa y le dijo: ¡Bienvenida!, mientras le ofrecía un trago. Alana, con un gesto amable, aceptó la bebida cordialmente. En ese momento, Alejandro, que observaba la situación, se puso un poco serio al mirarla. Juan, en un intento de romper el hielo, le comentó a Alana: Te ves muy linda. Alana sonrió y respondió con un agradecimiento: Gracias.

Alejandro, sintiéndose que era el momento adecuado, se acercó un poco más y, con un tono de voz amable, pidió disculpas antes de decir: Quiero presentar a Alana a los demás invitados para que se reúna con las otras muchachas. Juan, al escuchar esto, lo miró y sonrió, asintiendo con la cabeza y diciendo: Adelante.

Así, Alejandro tomó la iniciativa de presentar a Alana a las novias y demás asistentes que estaban en el lugar. Ella se quedó un rato conversando y socializando con ellas. De repente, una de las chicas, llamada Laura, la miró inquisitivamente y le preguntó: ¿Y tu novio?

Alana aclaró con serenidad que en ese momento no tenía pareja. Explicó que su prioridad ahora era enfocarse en su trabajo y en sus estudios.

Laura, un poco sorprendida, respondió: “Mmm, está bien. Pensé que el chico atractivo que te presentó era tu novio. Entonces, ¿no hay inconveniente si me acerco a él?”

Alana, mirando a Laura con un toque de extrañeza, le aclaró: “Él es mi jefe. No se preocupe, no tengo problemas con eso, pero tú no viniste acompañada.”

Laura respondió: “Sí, pero eso no es un problema. La casa es bastante grande y mi novio no se dará cuenta. De hecho, es solo por un momento.”

Mientras todas las demás se reían de la situación, Alana permanecía seria, sin unirse a la risa.

Celine, una de las chicas del grupo, comentó de manera juguetona: Solo lo queremos para un ratito. Es demasiado guapo y debemos probarlo. Luego, se volvió hacia Alana y le preguntó: Dime, Alana, ¿no te gusta alguien de aquí?.

Alana, mirando a su alrededor y evaluando a todos los presentes, respondió con cierto desdén: No, la verdad es que no. Necesito observar algo más de cerca. Con estas palabras, se tomó un momento para reflexionar sobre la situación y, a continuación, pidió permiso, se levantó y comenzó a caminar, mientras pensaba para sí misma: Estas mujeres son lo último. Tienen pareja, pero aún así buscan a otros hombres.

Mientras tanto, Alejandro, que la había estado observando desde lejos, decidió acercarse a ella. Al llegar junto a la barra, le preguntó con curiosidad: ¿Por qué estás aquí sola?.

Alana, sin perder la calma, le respondió: Vine por un trago, tengo un poco de sed.

Alejandro le sirvió a Alana un poco de vino y le dijo: Toma, este es más suave. Alana aceptó la copa mientras lo miraba con atención. Cerca de la medianoche, Laura propuso a todos que formaran un círculo o que jugaran algo para pasar el rato y divertirse. Alana se sentó junto a Alejandro y, justo al lado de ella, se acomodó Juan.

Laura sugirió: Juguemos a la botella. La haremos girar y quien le toque deberá darle un beso a alguien que no haya besado antes. Maximus, un poco escéptico, comentó: ¿En serio van a jugar a eso? Celine le respondió con entusiasmo: ¡Ya verás, se van a divertir muchísimo! Sara, emocionada, añadió: ¡Comencemos!

Todos estaban un poco animados por las bebidas. En ese ambiente festivo, Alejandro interrumpió el bullicio y planteó una pregunta: ¿Y qué pasa si hay alguien que no quiere besar a nadie? ¿Qué debería hacer en ese caso?

Sara, siempre con una sonrisa en el rostro, respondió: Pero, ¡vamos! Hay tantas personas guapas aquí, ¿quién no querría besar a alguien? Luego continuó, aunque si alguien se niega, debería tomar una copa de ful, refiriéndose a una bebida que tenían a mano como parte de un juego. Después de eso, giró la botella que estaba en el centro de todos.

La botella giró varias veces, y al detenerse, apuntó a Celine, quien, con una risita nerviosa, se acercó a Juan y le dio un beso. El ambiente se llenó de risas y comentarios.

Más adelante, el juego continuó y, después de varios giros, la botella se detuvo nuevamente, esta vez apuntando a Alana. Alana miró a su alrededor, sintiéndose un poco insegura y nerviosa por la situación. Se levantó lentamente, sin estar muy segura de a quién debía besar. Después de un momento de reflexión, decidió que lo mejor sería besar a Juan, ya que Alejandro, su jefe, estaba presente y prefería evitar esa opción. A pesar de que había bebido un poco, sintió que era la decisión más adecuada y, con una tímida sonrisa, se acercó a Juan para darle un beso.

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Mariadelosangeles Londoño
buena
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