Ella renace en un nuevo mundo, y quiere ser la mejor hermana menor.. en esta nueva oportunidad para vivir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
*Todas las novelas son independientes**
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Daniel 2
El salón quedó en silencio después de la risa de Daniel.
David seguía de pie frente a la chimenea, con los brazos tensos y la mente llena de pensamientos nuevos y confusos.
Ahora que su hermano lo había dicho en voz alta… parecía imposible negarlo.
Le gustaba Naomi.
Y no un poco.
Lo suficiente como para enfurecerse al imaginar a otro hombre cortejándola.
Lo suficiente como para sentir un nudo incómodo en el pecho al recordar su expresión cuando él no respondió.
David suspiró y se dejó caer en una silla frente a su hermano.
Por primera vez en mucho tiempo, no sabía qué hacer.
Miró a Daniel con cierta duda.
—Hermano…
Daniel levantó la vista de los documentos que había retomado.
—¿Qué?
David dudó un momento.
—¿Cómo arreglaste las cosas con Emma cuando te equivocaste?
Daniel frunció el ceño inmediatamente.
—Yo no me equivoco.
David lo miró con escepticismo.
—Claro que sí.
Daniel cerró el documento con un golpe seco.
—Solo una vez.
Su tono tenía un dejo de molestia.
David se inclinó un poco hacia adelante.
—¿Y qué hiciste?
Daniel guardó silencio unos segundos.
Su expresión se volvió seria.
—Casi me cuesta el matrimonio.
David parpadeó.
Eso sí lo sorprendió.
Porque Daniel Devlin no era un hombre dado a dramatizar.
Daniel continuó con voz firme.
—Y eso que siempre he amado a Emma.
Hizo una pausa.
—Y siempre le he sido fiel.
David lo observó con atención.
Daniel apoyó los codos sobre la mesa.
—Pero aun así… me equivoqué.
El silencio se volvió más pesado.
Finalmente David preguntó..
—¿Entonces qué hiciste?
Daniel respondió con simpleza.
—Le escribí una carta.
David parpadeó otra vez.
—¿Una carta?
Daniel asintió.
—Una carta.
David se recostó en la silla.
Miró el fuego de la chimenea mientras pensaba.
[Una carta… Eso sonaba razonable. Educado.]
Pero después de unos segundos murmuró..
—No sabría cómo escribirla.
Daniel lo miró lentamente.
Como si estuviera perdiendo la paciencia.
—¿Cómo que no sabes?
David se encogió de hombros.
—No sé qué decir.
Daniel lo observó unos segundos más.
Y entonces…
¡PAM!
Otro golpe en la nuca.
David saltó en su asiento.
—¡¿Otra vez?!
Daniel habló con voz seca.
—O lo arreglas…
Hizo una pausa.
—O la pierdes.
David se sobó la cabeza.
—¡Estoy intentando arreglarlo!
Daniel lo miró con seriedad.
—Entonces deja de pensar tanto. Y haz algo.
David suspiró.
—No es tan fácil.
Daniel se cruzó de brazos.
—Claro que lo es.
Luego añadió con una mirada muy significativa..
—Porque no pienso mandarte a otro reino como hicimos con Damian.
David levantó la cabeza.
—¿Qué?
Daniel se encogió de hombros.
—Cuando le rompieron el corazón.. Recuerdas.
David sí lo recordaba.
Su hermano gemelo Damian había estado tan devastado por el rechazo de aquella cadete del ejército que la familia prácticamente lo envió lejos durante un tiempo para que se recuperara.
Daniel lo miró con expresión severa.
—No voy a pasar por eso otra vez.
David frunció el ceño.
—No exageres.
Daniel levantó una ceja.
—Entonces arréglalo.
David guardó silencio.
Daniel dio el golpe final.
—Porque si no lo haces… vas a ver cómo otro hombre empieza a cortejar a Naomi Darcy.
David apretó los dientes.
Daniel añadió con calma..
—Y entonces sí vas a entender lo que es una pena de amor.
El silencio volvió a llenar el salón.
David miró el fuego de la chimenea.
Pensando.
Muy profundamente.
Porque por primera vez en su vida… no quería perder algo que apenas estaba empezando.