La vida de Alina Levine se ve arruinada cuando es llevada a prisión acusada de un crimen que no cometió. Gracias a eso pierde a sus amigos y al amor de su vida: Christian Walton.
Años más tarde, Alina sale de prisión y está dispuesta a luchar por demostrar su inocencia ante las personas que la acusaron años atrás.
No obstante, siendo acusada injustamente, encerrada, sin la posibilidad de defenderse, ¿podría aquella nueva oportunidad ser suficiente para limpiar su nombre?
NovelToon tiene autorización de Paoo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 14.
CAPITULO 14.
—¿Papá? —preguntó dulcemente la niña.
—Puedes pasar. —Habló él y Alina se quedó sorprendida. Intentó levantarse de la cama, pero él la tomó del brazo y no la dejó moverse.
Ambos se sentaron esperando que la pequeña ingrese. Cuando ella lo hizo, miró a Ali sorprendida.
Se acercó a ellos y se acurrucó en los brazos de su padre.
—¿Quién es ella papá?
—Ella es Ali. —Dijo. —¿La recuerdas?
—¿La chica de las fotos?
—Sí, la chica de las fotos. —Exclamó él, tiernamente, mientras acariciaba el cabello de la niña.
Alina lo observó sonriente y Joseph estaba algo avergonzado, ya que su hija habló un poco demás.
La pequeña se giró y observó a Ali con una tímida sonrisa.
—Hola Nirvana. —Exclamó ella, sonriéndole. —Me llamo Ali. Tienes un hermoso nombre.
—Tú eres bonita. —Exclamó la niña, tímidamente.
Alina sonrió y acaricio a la pequeña. Joseph sonreía viéndolas interactuar.
—Ali, ¿quieres conocer mi cuarto? —pregunto ella.
—Claro, ¿me llevas?
Nirvana salió de la cama y estiro su pequeña mano para tironear de Alina y dirigirla hacia su cuarto. Alina aún conservaba la remera de Joseph y unos shorts que traía en su bolso.
A pesar de que ya había visto la noche anterior el cuarto de la niña, no quería decepcionarla. Por eso no puso objeción en acompañarla.
—Veo que te gusta Barbie. —Exclamo Ali, sonriéndole.
—Papa me compra muchas muñecas. —Dijo la pequeña.
—Tienes un cuarto muy bonito. —Dijo ella.
La pequeña sonrió. Su cabello negro algo despeinado y sus ojos de un color celeste como el cielo la hacían verse como la princesa que es.
Mientras que Nirvana le mostraba a Ali sus muñecas y juguetes, Joseph las observaba apoyado en el marco de la puerta.
—¿Y ella como se llama? —pregunto Ali, señalando a una de las muñecas de la nena.
—No tiene nombre aún. —exclamo.
—Bueno, ya pensaremos en uno. —exclamo Alina, acariciando el cabello de la niña.
—O puede llamarse Ali. —Dijo la pequeña.
—¿Eso te gustaría?
—Sí, porque además es bonita como tú. —Dijo la pequeña sonriendo, con complicidad.
—¿Quién quiere desayunar? —pregunto Joseph desde la puerta.
—¡YO! —Grito Nirvana mientras corría a los brazos de su padre. Alina comenzó a reír. Ese acto fue tan simple y tierno que sintió una energía extraña en su interior.
Minutos después, los tres estaban en la cocina desayunando entre risas. Joseph y Ali estaban apoyados en la barra de la cocina sobre su brazo, mientras escuchaban atentamente las anécdotas que la pequeña le contaba a su nueva amiga.
Pero como lo bueno no dura para siempre, llego el momento en que Ali debía regresar a su apartamento.
—¿Por qué tienes que irte? —pregunto la pequeña.
—Debo regresar a mi apartamento, princesa. —exclamo Ali.
—¿Prometes venir a verme otra vez? —pregunto.
—Vendré a verte cuando tú quieras. —Dijo Ali.
Nirvana sonrió y se despidió de Alina con un beso. Ella la observaba feliz, era una niña tan dulce. Joseph ha hecho un grandioso trabajo con ella.
—¿Te veré mañana? —pregunto Joseph, despidiéndose en la puerta.
—Seré puntual, jefe. —exclamo ella sonriendo. —Te devolveré la camiseta, limpia.
—Puedes conservarla. —Dijo él. —Te queda perfecta y… A Nirv le encanta que lleves su nombre escrito en ella.
Alina rio.
—Cuídate, Joey. —exclamo, yéndose finalmente.
Al llegar a casa, Alina se veía feliz. Algo dentro de ella estaba cambiando y se lo debía a Joseph y a esa pequeña.
El resto del día, Ali se dedicó a ordenar y limpiar el apartamento. El cuarto que había pertenecido a sus padres estaba vacío, así que decidió usarlo para recibir visitas, lo cual era poco probable, y también para guardar algunas cosas que no cabían en su cuarto.
Comenzó a ordenar unas cajas apilables en las cuales guardaba algunos recuerdos, sonrió al encontrar una pulsera que le había regalado Joseph cuando finalizo sus estudios. Se trataba de una joya de color plateada con tres pequeñas flores talladas en oro y piedrecitas de color rosa.
Alina tomó la pulsera y se la coloco. Decidió comenzar a usarla a partir de ahora.
Después de que la casa haya quedado limpia, decidió ducharse. Al salir, volvió a ponerse la remera que Joey le había dado y se preparó algo sencillo para cenar mientras, buscaba en su vieja laptop, un curso de repostería. Finalmente, comenzaría a pensar en su futuro.
Por un largo rato, Ali estaba analizando los cursos, pero, termino por decidirse en un curso que abarcaba tanto gastronomía como repostería. De esa forma, podría adquirir conocimientos que puedan ser útiles para apoyar a Joseph en su negocio.
Antes de irse a dormir esa noche, Alina le envió un mensaje a Joseph.
A:“Hola, acabo de anotarme a un curso de gastronomía”:
A:“Solo quería que lo sepas”.
A:“Te veré mañana”.
J: “Me alegro mucho por ti”.
J: “Me agrada que decidas compartir mi pasión”
J: “Estaré para lo que necesites”.