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Entre La Lluvia Y El Destino

Entre La Lluvia Y El Destino

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO
Popularitas:820
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Margarita Salcedo Estrada

¿Crees que el destino puede unir a dos personas en el peor momento de sus vidas?

NovelToon tiene autorización de Tania Margarita Salcedo Estrada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El regreso

La puerta de la vieja casa se abrió lentamente.

El hombre permaneció junto a la ventana, mirando hacia la carretera.

Habían pasado quince años desde la última vez que había visto a su hija.

Quince años desde que había decidido desaparecer.

Quince años viviendo con la esperanza de que algún día pudiera regresar.

—¿Estás seguro de que ella está a salvo? —preguntó.

El hombre que había llevado el sobre asintió.

—Por ahora.

Él cerró los ojos.

—Entonces ya no puedo seguir escondiéndome.

Se giró lentamente.

Su rostro mostraba cansancio, pero también una determinación que había perdido durante años.

Era Roberto Rojas, el padre de Valeria y Daniel.

—Tengo que ver a mis hijos.

En otro lugar, Valeria seguía intentando comprender lo que estaba sucediendo.

Esteban había confirmado que su padre estaba vivo.

Pero ahora el sobre había desaparecido.

Y Camila no parecía decir toda la verdad.

—Tenemos que encontrar a Adrián —dijo Valeria.

Camila la miró.

—Lo haremos.

—¿Cómo sabes dónde está?

Camila tardó unos segundos en responder.

—Tengo una pista.

Valeria la observó cuidadosamente.

—¿Qué clase de pista?

—Uno de los lugares donde Montenegro suele llevar a las personas que considera una amenaza.

—¿Y cómo sabes eso?

Camila bajó la mirada.

—Porque he estado allí.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Cuándo?

Camila no respondió.

—Camila.

Finalmente dijo:

—Hace tres días.

Valeria dio un paso atrás.

—¿Estuviste con Montenegro?

Camila cerró los ojos.

—Sí.

—¿Y qué hiciste?

—Intentaba sacar a mi padre de allí.

Valeria quedó en silencio.

Entonces comprendió que Camila también estaba atrapada.

—¿Tu padre está vivo?

Camila asintió.

—Montenegro lo tiene.

—¿Por qué?

—Porque mi padre sabe dónde está tu padre.

Valeria se quedó sin palabras.

Las dos familias estaban unidas por un secreto que parecía no tener fin.

Mientras tanto, Adrián seguía frente a Sergio.

—Dijiste que mi padre está vivo.

Sergio asintió.

—Sí.

—¿Dónde está?

—No lo sé.

—¿Entonces cómo sabes que está vivo?

Sergio sacó una fotografía.

Adrián la tomó.

Era una imagen reciente.

Su padre aparecía sentado en una habitación.

Adrián sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

—¿Cuándo fue tomada?

—Hace dos semanas.

Adrián levantó la mirada.

—¿Por qué Montenegro lo mantiene escondido?

Sergio respondió:

—Porque tu padre conoce el secreto que puede destruirlo.

—¿Cuál?

—El mismo que está en ese sobre.

Adrián comprendió.

—Por eso quieren encontrar a Valeria.

—Exactamente.

Sergio guardó silencio unos segundos.

—Pero hay algo que todavía no entiendes.

—¿Qué?

—Montenegro no quiere matar a Valeria.

Adrián frunció el ceño.

—Entonces, ¿qué quiere?

Sergio respondió:

—Quiere utilizarla para obligar a su padre a salir de su escondite.

Adrián sintió una mezcla de rabia y miedo.

—Tenemos que sacarla de aquí.

—Sí.

—¿Me vas a ayudar?

Sergio lo miró fijamente.

—Ya cometí demasiados errores.

Sacó una llave.

—Esta abre la puerta.

Adrián la tomó.

—¿Por qué cambiaste de opinión?

Sergio respondió:

—Porque Montenegro cruzó una línea que yo jamás quise cruzar.

Esa misma noche, Valeria recibió un mensaje.

“Ven sola a la estación abandonada. Tengo información sobre Daniel.”

No había nombre.

No había número conocido.

Solo un lugar y una hora.

Valeria miró a Camila.

—Tengo que ir.

—No.

—Puede ser una pista sobre Daniel.

—Es una trampa.

—¿Y si no lo es?

Camila guardó silencio.

Esteban apareció detrás de ellas.

—No puedes ir sola.

Valeria lo miró.

—¿Entonces qué hago?

Esteban respiró profundamente.

—Vas a ir.

Camila lo miró sorprendida.

—¿Estás loco?

—Si quieren atraerla, necesitamos saber quién está detrás.

Valeria tomó su abrigo.

—Entonces vamos a descubrirlo.

A varios kilómetros de allí, Roberto Rojas recibió una llamada.

—Tu hija va a la estación.

Roberto cerró los ojos.

—No.

—Si quieres protegerla, tendrás que regresar.

La llamada terminó.

Roberto tomó una vieja fotografía familiar.

En ella aparecían Valeria y Daniel cuando eran niños.

La sostuvo contra su pecho.

—Perdónenme.

Después tomó las llaves de su automóvil.

Había llegado el momento de regresar.

A las once de la noche, Valeria llegó a la estación abandonada.

El lugar estaba completamente vacío.

Las antiguas vías estaban cubiertas de maleza.

Un reloj detenido marcaba las once y cinco.

Valeria miró alrededor.

—¿Hay alguien?

Nadie respondió.

Entonces escuchó pasos.

Se giró.

Un hombre apareció entre las sombras.

Valeria retrocedió.

—¿Quién eres?

El hombre se acercó lentamente.

La luz de una farola iluminó su rostro.

Valeria dejó de respirar.

No podía ser.

Había visto ese rostro solamente en fotografías.

El hombre la miró con lágrimas en los ojos.

—Valeria…

Ella no podía moverse.

—¿Papá?

Roberto asintió.

—Soy yo.

Valeria sintió que el mundo entero se detenía.

Su padre estaba vivo.

Pero antes de que pudiera acercarse a él, se escuchó un ruido detrás de las vías.

Roberto cambió de expresión.

—Tenemos que irnos.

—¿Por qué?

Él miró hacia la oscuridad.

—Porque Montenegro sabe que estoy aquí.

Y entonces las luces de varios automóviles aparecieron a lo lejos.

Continuará…

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Tania.S_luna
Me encanta 🥰
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