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Destinada a Cinco Bestias

Destinada a Cinco Bestias

Status: En proceso
Genre:Romance / Poli amor / Mujer despreciada / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:24.7k
Nilai: 5
nombre de autor: elmira brazil

Aitana nació como la omega más débil de su manada. Sin garras, sin colmillos y sin una marca digna de respeto, fue humillada por todos, incluso por su propia sangre.
Pero la noche en que la venden como si no valiera nada, la Diosa Luna despierta en ella un poder que llevaba mil años dormido.
Aitana no es una omega cualquiera.
Es la Luna Sagrada, la Elegida destinada a cambiar el mundo de los cambiantes. Y su destino no pertenece a un solo hombre, sino a cinco bestias de clanes distintos: Leandro, la serpiente dorada que la protegería con su vida; Mateo, el curandero lince que sana sus heridas; Quirón, el halcón orgulloso que arde como un fénix; Iván, el tigre blanco que desafía todo por ella; y Nereón, el sireno que guarda secretos bajo el mar.
Mientras antiguos enemigos codician su sangre y los clanes se preparan para la guerra, Aitana deberá construir una nueva manada desde las cenizas, proteger a las hembras olvidadas y demostrar que la omega que todos rechazaron puede convertirse en la fuerza más poderosa del mundo.
Cinco vínculos. Cinco destinos. Una sola Luna.

NovelToon tiene autorización de elmira brazil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Capítulo 14: Mateo, el segundo pretendiente

La sal cambió el modo en que la manada miraba a Aitana.

No de golpe. No de forma limpia. Algunos seguían bajando la cabeza solo porque temían a la marca de la Luna. Otros fingían respeto mientras calculaban qué podían obtener de ella. Pero en las cocinas, en el almacén y junto a los fogones nuevos, las mujeres empezaron a mirarla con una pregunta distinta.

No "¿qué eres?".

Sino "¿qué más sabes?".

Aitana no estaba segura de saberlo.

Esa mañana, Renato repetía el método de limpiar sal con tres trabajadores y Paloma discutía con un anciano sobre por qué no debían poner carne gruesa directamente sobre el fuego. Leandro estaba cerca, reparando una tira de cuero del toldo con una paciencia que nadie esperaba de un guerrero del Clan Serpiente.

—Pareces doméstico —le dijo Paloma.

Leandro ni levantó la vista.

—Pareces ruidosa.

Paloma abrió la boca, ofendida y encantada.

Aitana se rio.

La risa se le cortó cuando vio a Mateo al borde del almacén.

El joven del Clan Lince llevaba una canasta de hierbas contra el pecho. Parecía debatirse entre entrar o fingir que nunca había llegado. Abuela Remedios, que estaba detrás de él, lo empujó con el bastón.

—Si vas a mirar, mira de frente.

Mateo casi tropezó.

—Abuela...

—Tampoco soy tu abuela.

Aitana se acercó antes de que el pobre muchacho se hundiera en la tierra.

—¿Traes hierbas?

Mateo asintió.

—Para el ungüento de las quemaduras. Algunas mujeres se lastimaron usando los fogones nuevos.

Aitana se alarmó.

—¿Mucho?

—No. Quemaduras pequeñas. Están bien. Solo... pensé que tal vez querrías saberlo para cambiar la forma de las piedras.

Eso la sorprendió. No venía a criticarla. Venía a ayudar a que funcionara mejor.

—Gracias.

Mateo apretó la canasta.

—Puedo mostrarte dónde se queman más.

Leandro se levantó.

El aire cambió.

Mateo lo notó y bajó los ojos.

—Si no molesta.

Aitana miró a Leandro.

—No molesta.

Leandro sostuvo su mirada un segundo. No había enojo abierto, pero sí una tensión que ella ya empezaba a reconocer: el vínculo lo hacía sentir cualquier amenaza cerca de ella, incluso cuando la amenaza tenía orejas de lince y manos temblorosas.

—Iré con ustedes —dijo.

Mateo se puso más pálido.

—Claro.

Paloma se inclinó hacia Renato.

—Esto va a ser divertido.

Aitana la oyó.

—No ayudes.

Fueron hasta los fogones. Mateo señaló con cuidado dónde las piedras quedaban demasiado bajas y obligaban a las mujeres a acercar las manos a la llama. Aitana lo escuchó, movió algunas piezas y pidió que elevaran el soporte con dos rocas planas.

—Así el calor sube, pero la mano no entra tanto —dijo.

Mateo asintió con entusiasmo.

—Y si dejan un hueco aquí, el humo sale hacia el lado.

—Eso es buena idea.

El rostro de Mateo se iluminó como si Aitana le hubiera entregado una joya.

Leandro cruzó los brazos.

—Es una piedra con un hueco.

Aitana lo miró.

—Es una buena piedra con un buen hueco.

Paloma, desde lejos, soltó una carcajada.

Mateo intentó no reír. Fracasó. Fue una risa suave, breve, pero cambió su cara por completo. Aitana entendió por qué Abuela Remedios lo defendía. Mateo no parecía débil. Parecía alguien que había aprendido a hacerse pequeño para no molestar.

Al mediodía, cuando terminaron, Mateo se quedó frente a ella con la canasta vacía entre las manos.

—Luna Sagrada.

—Aitana —corrigió ella—. Si vas a enseñarme piedras con huecos, puedes llamarme Aitana.

Leandro la miró.

Mateo también.

—Aitana —repitió él, como si probara una palabra prohibida.

El vínculo en el cuello de Aitana se calentó. Leandro lo sintió; lo vio en la forma en que su mandíbula se tensó.

Mateo dio un paso atrás.

—Perdón. No quise...

—No hiciste nada malo —dijo Aitana.

Abuela Remedios apareció como si hubiera estado esperando ese momento.

—Entonces dilo de una vez, muchacho.

Mateo se volvió hacia ella, horrorizado.

—No.

—Sí.

—No es el momento.

—Nunca lo será si esperas dejar de temblar.

Aitana sintió que todos los sonidos del patio se alejaban.

No era la primera vez que alguien hablaba de segundos o terceros esposos delante de ella, pero hasta ese momento siempre había sonado como una discusión sobre tierras, tropas o vientres. Palabras que otros movían sobre una mesa mientras ella estaba obligada a quedarse quieta.

Mateo, en cambio, no sonaba como un acuerdo.

Sonaba como una persona temblando.

Varias mujeres dejaron de moler grano. Un par de jóvenes del Clan Jabalí se acercaron con la falsa excusa de cargar leña. Don Romualdo, al otro lado del patio, no intervino, pero Aitana vio cómo levantaba la cabeza. En una manada, una declaración pública no era solo romance. Era posición, riesgo y desafío.

Y Mateo lo sabía.

Por eso sus manos apretaban tanto la canasta vacía.

Mateo cerró los ojos un instante. Cuando los abrió, miró primero a Leandro.

—No quiero faltarte al respeto.

Leandro no respondió.

Mateo tragó saliva y se volvió hacia Aitana.

—Sé que acabas de cerrar tu primer vínculo. Sé que no tengo derecho a pedir nada. Pero cuando la marca se cerró anoche, yo... sentí algo. No sé qué fue. Y hoy, al verte trabajar con la manada, al verte escuchar incluso detalles pequeños, pensé que si la Luna alguna vez te pide otro guardián...

La voz se le quebró.

Paloma dejó de sonreír.

Mateo bajó la cabeza.

—Quisiera ser considerado. No ahora. No para presionarte. Solo... quisiera que supieras que mi intención existe.

El silencio fue enorme.

Aitana no supo qué decir.

Una parte de ella quiso disculparse, aunque no supiera por qué. Disculparse con Leandro por haber sido mirada. Disculparse con Mateo por no poder responder. Disculparse con todas las mujeres que habían aprendido a tratar su propio corazón como si fuera una molestia política.

Pero Abuela Remedios la miraba desde la sombra con una severidad limpia.

No te hagas pequeña, decía esa mirada.

Leandro sí se movió entonces. Se acercó a Mateo con una calma demasiado peligrosa. Mateo no retrocedió, aunque el miedo se le veía en la cara.

—¿Buscas su poder? —preguntó Leandro.

—No.

—¿Su rango?

—No.

—¿Protección?

Mateo sonrió apenas, triste.

—Si quisiera protección, no me pondría frente a ti para decir esto.

Aitana sintió que la respuesta le tocaba algo.

Leandro también. La dureza de sus ojos bajó un poco.

—Entonces espera —dijo.

Mateo inclinó la cabeza.

—Eso haré.

Leandro tomó la mano de Aitana y la llevó lejos del patio antes de que los murmullos crecieran. No la arrastró. Pero caminaba rápido.

—Leandro.

—Estoy bien.

—No suenas bien.

Él se detuvo bajo la sombra de un árbol.

Por un momento pareció luchar contra algo dentro de sí. Luego se inclinó, apoyó la frente en el hueco entre el cuello y el hombro de Aitana, justo al lado de la marca.

—Si algún día hay muchos que te amen —murmuró—, ¿seguirás pensando en mí primero?

Aitana sintió que se le apretaba el corazón.

No era una exigencia. Era miedo.

Le pasó los dedos por el cabello.

—Tú fuiste el primero en verme antes de que la Luna me nombrara.

Leandro cerró los ojos.

—Eso no responde.

—Sí responde. Solo que no como quieres.

Él soltó una respiración rota.

Aitana le levantó el rostro con ambas manos.

—No sé qué va a pedir la Luna. No voy a mentirte. Pero lo que pasó entre nosotros no se borra porque alguien más aparezca.

Leandro la miró como si quisiera creerlo con todo el cuerpo.

—Prométeme que me lo dirás si cambia.

—Te lo diré.

—Y prométeme otra cosa —añadió él.

—Depende.

Leandro soltó una risa breve contra su palma, amarga y agradecida a la vez.

—Si la Luna te pide otro guardián, no me dejes enterarme por los murmullos del patio.

Aitana pensó en lo que acababa de ocurrir, en todas esas miradas esperando que ella reaccionara como una pieza colocada entre dos machos. Le sostuvo el rostro con más firmeza.

—No eres una pieza en mi vida, Leandro. No voy a moverte sin hablar contigo.

Él cerró los ojos con una expresión que dolía.

—Nunca tuve algo mío que no pudiera perder por una orden.

—Yo tampoco.

Esa confesión los dejó quietos.

Él volvió a abrazarla, más tranquilo, aunque no del todo.

Desde el patio, Mateo los vio un segundo antes de apartar la mirada.

Y Abuela Remedios, observando a los tres desde la distancia, murmuró:

—La Luna no está perdiendo tiempo.

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Maria Diosdado Velázquez
esto es lo que a mí no me gusta, porque después se pierde la novela y no se sabe en qué termina, 😞😞 repruebo esto de no poner toda la novela entera, si usted escritora pudiera no hacer eso se lo agradecería
La novela está buenísima, pero no la pone completa y eso le resta puntos
Maria Diosdado Velázquez
no, no se abren las fotos🤔🤔🤔🤔🤔
Mary Salazar
me encanta 👏👏👏🤣🤣🤣👌👌😂😂
Mary Salazar
Woow 👏👏👏
Mary Salazar
OMG 😱😱😱😭😭😭
🏳️‍🌈ZOE GIANNI 🇮🇹🇦🇷
no puedo ver las imágenes, no soy solo yo no??
Elizabeth Vargas: yo tampoco puedo 😭
total 1 replies
Mary Salazar
Woow 👏👏👏👏👏👏 fantástico
Mary Salazar
guacala 😂😂😂🤣🤣🤣👌👌👌
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