🚨Está historia es intersexual, (Osea, mujer con sistema reproductivo de un hombre, comúnmente llamado p*ne) Si eres sensible a estás historias, por favor no leer. De igual manera, a veces lo que no nos gusta es porque nunca antes nos hemos atrevido a probar, así que no te prives de algo que nunca has probado.
Espero que os guste la novela. Dejen su Like y comentario. No olviden seguir para estar al tanto de cada capítulo que suba. Los episodios se subirán los lunes y viernes, gracias por todo😘 🚨
Alisha, es la jefa de la mafia: peligrosa, dominante... Valeria, aburrida de una vida que la consume, comete un error que cambiará todo: pedirle a Isabela que no la deje volver a su casa.
Ella no imaginaba que esa súplica sería tomada al pie de la letra. Ahora está atrapada en una jaula dorada, bajo el control de una mujer que mezcla crueldad con seducción, amenaza con un beso y castiga con una caricia.
Entre balas, risas oscuras y noches que arden, ambas descubrirán que lo prohibido pu
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Bajo La Mirada Vigilante.
—Oye, Diogo, ven aquí.
—¿Qué pasa?
—Averigua quién es él y dale una lección por molestar a quien no debía.
—Espera, ¿violaste la seguridad de esa clínica? ¿Y así dices que no te gusta?
—P*ndejo, ¿no fuiste tú quién me dijo que lo hiciera? ¿Que así la vería todo el día sin necesidad de ir a su casa?
—No lo decía en serio, solo bromeaba.
—Bien, ahora tu broma te trajo trabajo. Ahora ve y haz lo que te pedí.
...Hace tres días que Valeria se fue, no he podido dormir, tuve que retomar las pastillas para dormir pero no funcionan. He estado metida en mi trabajo y no me di cuenta que ella pasó por eso, pero nunca es tarde para darle una lección a alguien.
—Como ordene, jefa.
...Dijo para luego salir de la oficina. Diogo me dijo que de pronto me guste ella, porque casi siempre paso por su clínica y la sigo hasta llegar a su casa, pero no es cierto, solo la vigilo para que no le hagan daño, ya que yo la llevé a esa cena y de pronto por medio de ella quieran amenazarme o algo por el estilo, solo la protejo, solo por un tiempo. Ayer el señor Ortega otra vez se metió conmigo, aunque no causa muchos problemas, siempre logra retrasarme en las entregas, y eso ya me está estresando, creo que debería enviarle un mensaje para que entienda que su jueguito ya me está cansando y que ya no me detendré por la amistad que tuvo con mi padre.
...La tarde llegó y con eso un sentimiento que últimamente he estado sintiendo sin razón alguna, como si algo me faltara, como si estuviera perdiendo algo que nunca tuve. Salí de la oficina con ganas de todo menos de ir a casa. Me subí al auto con Diego abriéndome la puerta, luego se subió él para luego poner el auto en marcha. Me dolía la cabeza, entonces apoyé mi en el espaldar del asiento con los ojos cerrados, de repente una imagen de ella se presentó en mi mente, igual como la primera vez que la ví, ~ella no me gustará, verdad?~ no puede ser, imposible, creo que es porque no he salido, es mejor distraerse para no pensar bobadas.
—Vamos a tomar un trago, Diogo.
—¿Al de siempre?
... Preguntó él, yo me quedé pensando un rato,~Será que ella estará allí?~No, no creo, no creo que vuelva allí~ Eso creía, así que le dije a otro lugar.
—No conoces otro lugar que sea privado?
—Claro que sí.
—Entonces vamos allá.
—Entendido.
...Con eso dio la vuelta. Al llegar al lugar, casi lo saco por la ventana de un solo golpe, pero eso solo pasó en mi mente.
—Jefa, llegamos.
...Yo solo lo miraba con incredulidad. Este lugar parece sacado de esas películas de bandoleros, y dudo que sea un lugar privado.
—Qué es este lugar? Cuando lo encontraste?
...Diogo solo sonrió. Luego abrió la puerta y salió para luego abrir la mía, después me dijo:
—Lo siento, este lugar no es nada de lo que usted quería, pero le puedo asegurar que se divertirá. Además, le gusta alguien que viene a estos lugares, debe acostumbrarse.
...Solo respiré hondo. A él quien le dijo que Valeria me gusta.
—Quien te dijo que Valeria me gusta? Así que vámonos.
...Le dije sin moverme del lugar, no entraría a este lugar donde todos se besan con todos y huelen al mismo demonio.
—Jefa, nunca dije que la chica que te gusta es Valeria.
...Dijo con una sonrisa burlona en su rostro. Pero me sorprende, al principio no era él que me decía que la dejara ir, que ella no pertenece a este mundo? pero ahora quiere que vaya a lugares donde ella podría venir, que mosca le picó?
—Maldito! no decías tú que ella no debería estar en este mundo?
... Él sonrió, casi nunca lo hace, pero me alegra que aveces lo haga.
—Por favor, Alisha, solo por hoy, vamos. Y sobre esa niña, no es que acepte que ella esté en este mundo que sabemos que nunca termina bien, pero cuando ella estuvo en casa, tu dormías, te veías mejor, casi no gritabas en el trabajo ni golpeabas a nadie, por eso quiero que vuelvas.
...Respiré hondo. Así que solo quiere que ella vuelva porque ya no grito no les pego? increíble. Pero tiene razón, me estreso mucho cuando no puedo dormir, y eso es todo el tiempo, a menos que ella esté a mi lado. Dejé de hacerme la difícil y decidí bajar.
—No bajo por lo que dijiste, lo hago porque quiero distraerme.
...Dije, él solo sonrió. Sabía que esa sonrisa era todo menos de alegría, se estaba burlando de mí. Entramos al lugar y tal como lo pensé, olía a todo menos a algo bueno. Pero lo que no pensé es que ella realmente estuviera aquí, Diogo tenía razón, ella estaba aquí. Ella estaba bailando con otra chica, parecía estar divirtiéndose, tal parece que no le dolió mucho descubrir el engaño de su novio y mejor amiga. La seguí observando por un poco más de dos horas. Estaba tomando demasiado, reía a carcajadas con esa chica, que de hecho trabaja en la clínica con ella. Algunos chicos se le acercaban pero ellas se alejaban. Bailaban cada canción que sonaba. En cada descanso tomaban por dos,~que le dé gracias a Dios que yo estoy aquí, de lo contrario como volvería a casa.~ Jum.
...Pasaron las horas, los minutos, los segundos, pero ella seguía bailando y tomando como si no hubiera un mañana. Pero algo me estaba molestando, así que me senté frente a su mesa, para así vigilarla mejor. Había un chico que la estaba molestando desde hace rato, si no fuera porque estoy en este bar de quinta ya lo había echo arrepentir.
—¡Oye, ya te dije que te largaras de aquí!
—Oye, solo quiero hablar contigo, acaso no puedo?
—No, no puedes.
—Estas sola, borracha, quien crees que te ayudará? Y por tu amiga, no te preocupes, yo también tengo un amigo.
...Este imbecíl, quien se cree que es?
—Diogo!
—¿Sí, jefa?
—Soluciona esto.
—Entendido.
...Diogo y dos hombres más se acercaron a Valeria. Diogo posó su mano en el hombro de ese tipo, el tipo se levantó furioso.
—Oye, quién eres? Esta chica es mía, así que vete.
...Diogo no lo pensó dos veces, le dio un buen golpe en el estómago al tipo que lo puso de rodillas frente a él mientras tosía y recuperaba su aliento.
—Llevenselo, y denle una lección que no pueda olvidar.
—¡Sí, señor!
...Ellos se llevaron al tipo ese, luego me levanté y fui allí. Y era cierto, ella estaba borracha, estaba invulnerable para cualquier imbecíl, pero eso no es lo que me molesta, no entiendo a qué viene a estos lugares sola, cree que se puede defender sola o qué?. Llegué y me paré al frente de ella. Ella estaba recostada en el sillón con los ojos cerrados, su amiga estaba a su lado igual o peor que ella, entonces le dije a Diogo que se llevara a la chica.
—Llévatela.
—Entendido.
...Diogo agarró a la chica y salió del bar con ella, aunque al principio no quería irse, pero estaba tan borracha que no fue problemas para Diogo, en cambio yo, yo me quedé allí, observando la,~Me pregunto cuando se dará cuánta que su amiga ya no está.~
—Señorita Valeria?
...Le hablé, pero ella no reaccionó, entonces me acerqué, pero no pensé que ella me daría tremendo cabezazo, haciendome sangrar la nariz.
—¡P*ta madre!
...Me llevé la mano a la nariz intentando que no sangrado demasiado, luego unos de mis hombres me pasó un pañuelo, me cubrí la nariz mientras me sentaba al lado de ella. Cuando la sangre se detuvo, la miré mientras embosaba una sonrisa burlona. Ella casi me mata y sigue durmiendo como si nada.
—Jefa, el médico ya se encuentra en la mansión.
...Me comunicó él. Me levanté y la intenté agarrar, pero ella comenzó a moverse y a patear por doquier.
—¡Sueltame! ¡Te mataré si me haces algo! ¡Sueltame!
...Bueno, al menos no es fácil.
—Valeria, soy yo, Alisha.
...Apenas dije mi nombre me pegó tremenda cachetada que creo que me reventó el labio. Me sentí frustrada. Nunca antes me había pegado de estaanera y seguir con vida.
—¡Maldición!
—¡Te dije que me dejaras!
—Maldita sea! Ya te dije que soy yo!
...Ella sonrió y, apenas abriendo sus ojos, me miró, luego me volvió a sonreír, después dijo:
—Ah, eres tú.
...Luego se levantó y me abrazó.
—Ali, te extrañé.
...Eso último me sorprendió, tanto que mi corazón no lo pudo resistir, creo que me dará un paro cardíaco, dios,qué es esto?. Y como que me extrañó? No lo estará diciendo porque está borracha, verdad?. Pero eso no lo sabré porque ahora ya está dormida, de nuevo. La agarre en mis brazos y salí de ese bar de quinta. Nos subimos al auto y salimos de allí.
...Ya en la mansión, la llevé directo a mi habitación. La acosté, luego la cambié de ropa para luego cubrirla con la sábana, entonces salí de la habitación para que el doctor me mirara la nariz. Fuimos a mi despacho.
—Doctor Castro, que tal mi nariz?
...Le pregunté cuando terminó su trabajo.
—Es la primera vez que vengo a tu casa para curarte la nariz, que sucedió?
...Era cierto, nunca antes nadie se había atrevido a tocarme la cara.
—Fue una loca que me encontré en la calle.
...Dije levantándome del sillón para luego ir por un trago.
—Es la misma loca que trajiste a tu casa? Eso también es nuevo.
—Un trago, doctor?
—No puedes tomar, debes tomarte un analgésico.
—Pregunté si quieres un trago, no si podía tomarme uno.
...Dije regresando a sentarme detrás de el escritorio.
—Es un milagro que aún sigas viva.
...Sonreí arqueando mi labio hacia un lado, luego le dije:
—Crees que a lo que me dedico es por suerte que siga viva?
—Tienes razón, me acuerdo cuando estuviste en coma por 15 días por una bala en tu pecho, eso sí fue un milagro.
—Doctor, no recuerde el pasado, es vergonzoso.
... Él rió fuerte, luego agarró su maletín con intención de irse ya.
—Señora Rusca, usted es de otro material. Y ya me voy, y por favor, mantenga lejos a esa loca de la calle, creo que puede hacerle algo mucho peor.
...Solo lo miraba. Que podría hacerme una niña cómo ella, es tan inocente que dudo que recuerde lo que me hizo mañana, tal como olvidó todo lo que me hizo la primera vez que nos vimos. Después de terminar el trago que me serví, me fume un cigarro para luego subir a darme una ducha, pero alguien estaba a punto de botar sus órganos por la boca en el baño. Me paré en el marco de la puerta de la entrada al baño observándola,~Eso pasa por tomar como si no hubiera un mañana~Pensé.
...Después de unos minutos, ella se incorporó para luego mirarse en el espejo y lavarse la cara. Hizo todo eso sin siquiera darse cuenta que yo estaba allí parada. Cuando se dio la vuelta con sus ojos entrecerrados sonreía mientras se acercaba lentamente.
—Tenías razón, ese idiota me estaba engañando con mi mejor amiga. Tan ingenua soy? Dime, tan hp soy? O es que no soy lo suficiente para alguien?
...Decía con lágrimas en sus ojos. Parece que realmente estaba enamorada, pero en serio cree que es insuficiente? Ingenua sí, pero jamás sería insuficiente, si solo a la vista se ve que tiene todo lo que a las demás le hace falta, como puede ser insuficiente, imposible.
—De que estás hablando? Mejor vete a dormir, mañana no recordarás nada.
—Quieres dormir conmigo?
...Abrí mis ojos sorprendida.
—¿Qué?
—Así que para ti soy igual.
...Dijo triste pasando por mi lado. Suspiré. Qué pretende ella? Me di la vuelta y la agarré del brazo.
—Espera. No dije que lo fueras, solo me sorprendió tu propuesta.
...Ella se soltó de mi agarre y se fue a sentar en la cama.
—Entonces dime, por qué no quieres?
...Nunca dije que no quería, pero ella no está pensando bien, está borracha y puede que se arrepienta después.
—Porque estás borracha, y pueda que te arrepientas después. Además, ¿sabes quién soy?
...Ella se rió burlándose de mí, haciendo que mi pregunta sonara estúpida.
—No es obvio? Estuve en esta mansión por tres meses, por más borracha que estuviera aún así la reconocería. Además, tu olor es único, al igual que tu voz, así que sí, si se quién eres.
...Mi olor? Qué olor? No uso perfume, de que olor habla?. Su respuesta me desconcertó.
—Igual, no sé si lo recuerdes después, y no quiero pensar que estoy abusando de ti.
—De acuerdo, no importa, eres igual que él.
...Que soy igual que él? Ja, no tiene ni idea de lo que está diciendo. Mejor me voy a bañar porque me va a convencer. Y jamás estaré con ella en ese estado.
—Mejor duerme, quieres.
...Finalicé, luego me di la vuelta y me fui a duchar. Cuando salí de ducharme, ella se había dormido cubriendo toda la cama con su cuerpo, no dejando espacio para mí. Respiré hondo. Con cuidado la ubiqué bien en la cama, luego me acosté yo. ~Por fin dormiré después de varios días~ Pensé. Me acerqué lo suficiente como para sentirla, y minutos después estaba profundamente dormida.
...........
—Valeria, que haces?
...Me despierto por los besos que ella me está dando en el cuello mientras mueve su pelvis de arriba abajo.
—No puedo aguantar más, quiero hacerlo ahora contigo, no puedes?
...Que sucede aquí?
—Valeria, por favor...
...Ella me calla poniendo su dedo índice sobre mis labios.
—Sshh... Dime, no soy sexy? No te excito?
...Ella no dejaba de moverse, y por muy fuerte que sea, no creo poder resistir por mucho más.
—Vale...
—Deja de hablar y hazme tuya.
...Dijo para luego besarme con furia. Dios mío, ella besa como los dioses. Dejé de detenerme llevando mis manos a su cuello y pelo para luego besarla también. Bien, haré que no quiera desear a nadie más en este mundo. Tomé impulso para darle la vuelta quedando ella ahora abajo, tome sus manos y las junté por encima de su cabeza para después besarla en los labios con ganas. Ella gimió al instante. Sus labios son suaves, dulces y carnosos. Su lengua es exquisita. Su respiración es agitada, entonces dejé sus labios para besar su cuello, ella corrió un poco su cabeza para darme más espacio. No sé si es que la había estado deseando antes, pero su piel es suave, tiene un sabor como agridulce, me encanta. En un movimiento rápido, me posicione entre sus piernas, ella por instinto cruzó sus piernas sobre mi cintura para luego hacerle precion contra ella para luego mover su pelvis debajo de mí. ~Maldicion, en donde aprendió a hacer esto?~ Volví a sus labios, ya con las ganas a mil, no veía la hora de quitarle toda la ropa y poder sentir su calor, pero...
—Señora Rusca. Señora Rusca?
... Escuchar llamarme así no me gustó, entonces dejé de besarla y levanté la cabeza. Que!?
—Señora Rusca.
....Que!?
.......
...Abrí mis ojos. Ella estaba frente a mí intentando despertarme, entonces me di cuenta que estaba soñando.
—Se encuentra bien?
...Frunciendo el ceño me senté.
—¿Qué?
—Si, estaba haciendo ruidos raros, por eso la desperté.
...Cerré mis ojos para luego soltar un suspiro ahogado maldiciéndome internamente. No puedo creer que todo fuera un sueño. Posé mis dedos en el tabique de mi nariz haciendo un poco de presión manteniendo la calma.
—Si la desperté lo siento, estaba teniendo una pesadilla.
...Dije levantándome de la cama. Maldición, por qué soñaría eso con ella? Miré la hora y eran las 6, me estaba levantando tarde para ir la gimnasio. Me fui a duchar, la necesitaba. Después de unos minutos salí del baño, ella se había dormido de nuevo, entonces salí de la habitación. Detrás de la puerta estaba Diogo y dos hombres más esperándome para ir al gimnasio.
—Buenos días, Jefa.
...Dijeron al tiempo. Solo seguí mi camino. ~Maldicion, no puedo creer que haya tenido ese tipo de sueño con Valeria~ Suspiré.
...Terminé con mi rutina diaria. Me tomé el jugo verde. Después Diogo me entregó una carpeta que para ser sincera no sabía que era. Aun sudando y un poco agitada agarré la carpeta.
—Qué es?
—Es sobre el señor Ortega, al parecer se molestó por el regalo que usted le envió.
...Que imbecíl, la que debería estar molesta soy yo, pero ahora resulta que lo he ofendido, jim, que desgraciado.
—Bien, entonces haz que se enoje más.
...Le dije regresandole la carpeta. Él la recibió para luego despedirse y marcharse, pero antes.
—Te haz visto con él?
...No necesitábamos nombres, ambos sabíamos de quién hablábamos. Su pregunta me puso en alerta.
—No señora, por qué?
—Entonces quiero que lo hagas, quiero saber en qué anda, qué quiere, y porque recién aparece, entiendes?
—Como ordene. Ya mismo me pongo en eso.
—Bien.
...Diogo salió, quedandome sola. Todo el tiempo que hice ejercicio no dejaba de pensar en ese sueño y lo increíble que se sintió. Se sintió tan real, que realmente pensé que estaba sucediendo de verdad. Suspiré. Luego subí a darme una ducha. Pensé que ella aún estaría durmiendo o al menos estaría aún en casa, pero no, ella ya no estaba. Me sentí un poco agobiada. Respiré hondo y me fui a duchar. No debería sentirme así, sabía que ella no se quedaría, pero... por qué aún así me siento así?