milena es una princesa que luchara por el trono
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Ecos en la oscuridad
La noche cayó con un silencio inquietante sobre el castillo. No era la calma de la paz… era la pausa antes de algo más.
Milena permanecía de pie frente a la ventana de la torre más alta. Desde allí podía ver todo el reino: las luces, las murallas, los caminos. Todo parecía en orden.
Pero ya no confiaba en las apariencias.
El mensaje seguía en su mente.
“Esto apenas comienza.”
—No vas a descansar, ¿verdad? —preguntó Lysandra desde la entrada.
Milena no se giró.
—¿Tú lo harías?
Lysandra se acercó lentamente.
—No… pero al menos lo intentaría.
Milena soltó un suspiro leve.
—Antes creía que ganar una batalla era suficiente… ahora sé que solo es el inicio de otra.
El silencio entre ambas no era incómodo. Era comprensión.
—El consejo está dividido —dijo Lysandra—. Algunos quieren reforzar el ejército… otros creen que el peligro ya pasó.
Milena negó.
—Ese es el problema. El enemigo quiere que pensemos eso.
Se giró finalmente.
—No van a atacar de frente esta vez.
—¿Entonces? —preguntó Lysandra.
Milena caminó despacio.
—Se infiltran. Observan. Esperan. Como lo hizo Varick… pero mejor.
Lysandra cruzó los brazos.
—Eso significa que cualquiera podría ser…
—El enemigo —completó Milena.
Ambas se miraron.
La desconfianza ya no era una posibilidad.
Era una realidad.
En ese momento, alguien llamó a la puerta.
—Adelante —dijo Milena.
Un joven mensajero entró, visiblemente nervioso.
—Mi señora… llegó esto para usted.
Le entregó un pequeño objeto envuelto en tela oscura.
Milena lo tomó con cautela.
—¿Quién lo envió?
El mensajero negó.
—No lo sé… apareció en la entrada principal.
Eso no le gustó.
Nada.
—Puedes retirarte.
El joven salió rápidamente.
Lysandra observó el paquete.
—¿Lo abrirás?
Milena dudó apenas un segundo.
Luego asintió.
Desató la tela.
Dentro había un medallón.
Antiguo.
Grabado con un símbolo que Milena no reconocía… pero que le resultaba extrañamente familiar.
—¿Lo has visto antes? —preguntó Lysandra.
Milena lo observó con atención.
Entonces algo cambió en su expresión.
—Sí… —susurró.
—¿Dónde?
Milena apretó el medallón.
—Darian lo tenía.
El aire se volvió denso.
—¿Estás segura? —preguntó Lysandra.
Milena asintió lentamente.
—Lo vi una vez… nunca me explicó qué era.
Lysandra dio un paso atrás.
—Entonces esto no es una coincidencia.
Milena abrió el medallón.
Dentro había un pequeño fragmento de papel.
Lo desplegó con cuidado.
Una sola frase.
“Confía en lo que no viste.”
Milena sintió cómo el corazón le latía con fuerza.
—Esto… no puede ser…
—¿Qué significa? —preguntó Lysandra.
Milena levantó la mirada.
Había algo distinto en sus ojos.
Una mezcla de esperanza… y miedo.
—Significa que hay algo que Darian no me dijo.
El silencio cayó entre ambas.
—¿Y si ese algo… cambia todo lo que creemos? —añadió Lysandra.
Milena cerró el medallón con firmeza.
—Entonces lo descubriré.
Caminó hacia la puerta.
—¿A dónde vas? —preguntó Lysandra.
Milena no se detuvo.
—Al único lugar donde pueden estar las respuestas.
—¿Dónde?
Milena abrió la puerta.
Y antes de salir, respondió:
—Donde empezó todo.
La oscuridad del pasillo la envolvió.
Y con ella…
un nuevo misterio.
Porque si Darian había guardado secretos…
tal vez su historia…
aún no había terminado.