Dentro de nosotros hay una batalla entre dos fuerzas. Unos le llaman el bien contra el mal. Otros en cambio le llaman destino. Pero para Saulo Di Ángelo de Abner esa eterna contienda estaba en las páginas gastadas de un antiguo libro. De pronto sentía el peso de todos sus ancestros a sus espaldas. Pedían sin voz que escuchará y estuviera quieto porque era el resultado del amor de miles antes que él.
¿Podrá cambiar lo que está escrito? ¿Quién triunfará en su alma? El bien, el mal... Acompañame en esta nueva obra y descubrirás si el destino puede torcerse.
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El secreto de Caden
Una semana después del despertar de Clara las cosas se habían vuelto confusas. Nadie entendía en la Academia cómo de un día para otro Reinerio Costa Rivera y Clara Flamme de Abner estaban comprometidos y quien menos comprendía era Roli. Él y Rei siempre habían tenido una saludable rivalidad, pero que su hermano le ocultará algo así, le dolía profundamente. Tenía que hablar claro con Rei y decirle la verdad. Él no pensaba reclamar el derecho de sucesión del Ducado. Eso no era algo que estuviera en sus planes. Había venido a Delta Adhara a ser médico. Ese era su sueño y además ayudaría mucho al negocio de las farmacéuticas el que un prestigioso médico fuera de la familia y mucho más si era graduado de dicha institución. Quería que supiera que sería su apoyo, no un obstáculo.
Otra cosa que había cambiado con este giro dramático de los acontecimientos. Había sido su círculo social. Este se expandió con la incorporación de Caden Flamme. Lo cual no le hacía la menor gracia a Sami. También estaba la imponente presencia del Príncipe Ian de Castela, para incomodidad general de todos los presentes. Salvo quizá de su hermana. Estar cerca del futuro monarca del Reino, no era algo que hubiesen planeado. El Ducado Costa Rivera siempre había sido independiente y autónomo. Claro que mantenían cordiales relaciones con la Corona, pero nunca había pretendido inclinar la balanza política en beneficio. La amistad con Ian podía ser un arma de doble filo. El tiempo diría. Por otra parte estaban las chicas. Esto se le hacía raro, pues hasta el momento entre sus amistades nunca hubo una mujer.
Ahora debían ser considerados. Sobretodo con el lenguaje para no ofender a las damas. Clara Flamme de Abner por supuesto, pronto demostró ser una muchacha con personalidad. Roli reconoció que le pegaba a su hermano. Era tan raro eso de tener cuñada, pero le agradaba y aunque estaba sorprendido al inicio; ahora se alegraba por su hermano. Rei estaba desconocido. Era otro y frente a su prometida se volvía todo complacencia y sonrisas. A leguas se notaba que la adoraba. Roli estaba aceptando el hecho de tener nuevos compañeros, pero la persona que más le preocupaba era la Princesa Alicia. Esa chica lo hacía sentir extraño, como si no fuera él mismo. En su presencia no sabía cómo comportarse y esto no le agradaba ni un poquito porque se sentía inseguro 🫤.
En la Academia su nuevo grupo fue por un tiempo el tema de conversación general y aunque estaban en grupos diferentes. Fuera de clases era raro ya el no verlos juntos. En el comedor, en la biblioteca y hasta en la mayoría de los paseos de fines de semana. Roli pensaba que su grupo de tres de pronto se convirtió en siete y por más que trataba de comprender cómo, no lo lograba. Sentía que le faltaban piezas a este rompecabezas.
Mientras la vida transcurría en Delta Adhara y los exámenes de primer trimestre habían llegado por lo que no quedaba mucho tiempo para otra cosa. Con la misma rapidez con que los rumores del inesperado compromiso entre las dos casas Ducales se esparcieron, así mismo murió por su propio peso y en su lugar fue sustituido por el tema: pruebas escolares. Nadie hablaba ya de otra cosa que no fueran lo duros que estaban saliendo los exámenes.
La única persona en toda la Academia que no parecía importarle un pimiento todo eso era Caden Flamme. Unirse al grupo fue para él una fiesta y en cuanto al estudio en la biblioteca, se la pasaba leyendo cualquier cosa, menos los apuntes escolares y para sorpresa general hasta el momento había sacado sobresalientes. No había explicación posible para tanto talento innato. Esto mortificaba a Sami muchísimo. Hasta lo consideraba un insulto y un día le espetó de forma cortante que si no iba a estudiar se fuera de ahí. Caden se sorprendió. Él no estaba molestando a nadie. Desde que entraron a la biblioteca se concentró en leer con la vista una novela romántica bastante entretenida. Sabía que los otros estaban estudiando y por eso ni hablaba. Un poco molesto por el ataque sin justificación respondió disfrazando su molestia en un tono burlón.
- ¿Qué pasa Sami? ¿Acaso te molesta que sea más inteligente que tú? - la mesa quedó en suspenso. Aquellos dos eran como dinamita. Cuando no estallaba uno era el otro y sino los dos a la vez. Sami se sintió retado.
-¿Más inteligente que yo? No te creas tanto. Lo tuyo ha sido suerte nada más.- Caden había cerrado el libro con suavidad calculada. Afincó su codo en la mesa y su puño en el mentón con la cabeza medio ladeada. Un gesto que ya Sami empezaba a reconocer en el chico como indicio de verdadera molestia y eso lo alegró. Había mortificado a Caden. Se sentía de fábula por ello.
- ¿Suerte dices? Bien, tú sigue creyendo eso bombón. ¿Qué tal y hacemos un trato? El que obtenga mejor calificación en las pruebas restantes le concederá un deseo al otro.
- Ni sueñes.
- ¿Qué? ¿Tienes miedo? - lo provocó Caden deliberadamente.
- ¿Miedo yo? No seas ridículo. - respondió Sami enfadado. - Lo que pasa es que no hago tratos con cualquiera.
- ¿Así que yo soy cualquiera?
- Si te sirve el sayo...
- ¡Qué desilusión! Y yo aquí pensando que era el amor de tu vida.
- Tienes que verte eso. Ve a la enfermería. Algo en tu cerebro está descompuesto.- Caden iba a replicar pero Ian intervino para poner orden.
- ¡Paren los dos, por Dios del cielo! ¿Es que no se pueden llevar bien por un minutos tan siquiera? El bibliotecario nos está mirando con mala cara. ¿Es qué quieren que los expulsen o qué?
Los chicos miraron en dirección al bibliotecario. Este les miraba por encima de los espejuelos con mirada cortante. Ellos tragaron en seco. Caden abrió su libro nuevamente y Sami enterró la cara en el suyo. La calma había vuelto a la mesa y a la biblioteca, pero no al corazón de Caden. Él no quería hacerse el inteligente. Es que ya se sabía esto de memoria. Había vuelto con esta cinco veces en el tiempo. Cuando transmigró a este mundo se horrorizó, pues lo hizo en un cuerpo masculino. En su mundo original era una preciosa modelo de lencería fina muy cotizada. Era famosa y su vida perfecta. La deseaban multitud de hombres y hasta alguna que otra mujer, pero todo eso cambió en un instante. Fue algo tan insignificante que hasta que no murió, no lo comprendió.
Tenía una amiga que era extremadamente romántica. Soñaba con príncipes azules y castillos de cuentos de hadas. Un día emocionada le dijo que había encontrado al amor de su vida. Era un escritor. Todo parecía ir bien hasta el día en que celebraron la ceremonia de compromiso. Para ese entonces ella había leído la novela mediocre que el novio de su amiga había escrito. Aquello era una obra oscura llena de secretos y muertes tontas. Una guerra absurda por falta de comunicación y un montón de tonterías más. Lo único decente era el personaje de un desafortunado chico que sacrificaba su vida para salvar a su gente y a una esposa que lo odiaba. Incluso aparecía hasta una foto del personaje. Ella pensó que era lo único bueno en ese libro. Con un hombre así uno podía dejar de ser soltera. Estaba más caliente que el sol de verano y ese escritor lo mataba. ¿Qué desperdicio?
Terminó de leer la dichosa obra solo para complacer a su amiga. A ella no le gustaba leer novelas trágicas. No conocía al novio, pero si tenía que juzgar por esta creación, debía ser un demente. Nunca lo había visto. Sabía de su existencia, pero hasta ahí. No lo vio jamás excepto en esa fatídica celebración de compromiso. La ceremonia fue hermosa. Luego fue la fiesta. Salió al balcón. La noche era cálida y la luna iluminaba todo. Esperaba el momento adecuado para abandonar la recepción. El novio del año la abordó. Le dijo que su compromiso con su amiga fue solo un pretexto, una estrategia para poder conocerla, pues fue la única manera que encontró para acercarse a tan "famosa estrella". Explicó que era la mujer de su vida. Que la amaba tanto que podía hasta matarla y un montón de cosas espeluznantes más que ya ni recordaba. Alarmada por las declaraciones de aquel psicópata, simuló haber recibido una llamada de "su novio". Le dio la espalda al hombre y fingió que atendía feliz a su inexistente prometido.
Sintió cuando fue empujada. El golpe contra la baranda, el vacío, el suelo acercándose y después nada hasta que despertó en un cuerpo masculino. Le dio trabajo comprender que no estaba soñando y cuando lo hizo se desesperó. Terminó suicidándose, pero como una broma cruel volvió a despertar nuevamente con el mismo cuerpo. Esa vez trató de adaptarse, de entender y para su consternación estaba dentro de la horrible novela de su asesino. El cuerpo poseído era precioso, no lo negaba, pero ella era una mujer. ¿Quién había cometido un error tan grande? Fue todo un reto aprender a caminar y comportarse como lo que nunca había sido. Trató de ser hombre.
Cambió la historia. Se rebeló contra lo escrito. Fue a la Academia. Estudió, se hizo amiga del único personaje que le gustó. Se enamoró de él. Asistió a su boda. Lo vio ser infeliz por ello. Trató de evitar que muriera trágicamente. Llegó incluso a sacrificarse en su lugar. Irónicamente despertó una tercera vez, pero notó algo inusual. Cada vez que volvía era más joven. El tiempo no se reanudaba en el mismo punto, sino mucho antes, con diferencia de años incluso. Esta tercera vez siguió al pie de la letra la trama. No alteró ni un parlamento del estúpido guión. Pensó que así por fin podría descansar y salir del ciclo, pero sorpresa, de nuevo a la misma historia por cuarta vez. Usó otra estrategia. Le dijo a todo el mundo que estaban dentro de un libro, que eran personajes de una novela trágica que iban a morir. Incluso.
Creyeron que había perdido la cabeza. El único que le dio el beneficio de la duda fue su querido personaje. En un arrebato le confesó su amor, pero se olvidó de un detalle. Era un hombre ahora y además lo consideraban loco. Lo vio huir horrorizado. Fue encerrada hasta el día en que mataron a todos en el Ducado. En esa vida no volvió a verlo. Cuando regresó seguía siendo Caden Flamme, pero niño. Por algún motivo algo había cambiado. Camila Flamme Del Alba y su madre. Dos personajes que nunca existieron antes. Sintió esperanza. Puede que esta vez el ciclo terminara. Si fuera así, haría lo que le diera la gana. Lo primero era evitar que Samuel se casara con Clara. No dejaría que en esta vida fueran infelices. Lo segundo era evitar la guerra entre Abner y Castela y lo tercero Sami sería suyo.
Ahora en el presente. Estaba absolutamente convencida de que la trama por fin se había roto. Todo era nuevo, desconocido y bueno Sami y ella habían estado juntos una noche. Eso nunca había sucedido, pero el chico parecía odiarle de verdad. Estaba pensando en rendirse, con pesar suspiró. Debía conformarse con el recuerdo de su apasionada noche. Al fin y al cabo lo que más deseaba era verlo feliz y ahora que Clara estaba comprometida con Rei Costa Rivera, las posibilidades de que lo fuera aumentaban. La guerra no había sucedido y lo único que estaba haciendo infeliz al chico era ella. Se levantó con decisión de la mesa. A partir de ese momento lo dejaría en paz. Si esta era su última vida, trataría de encontrar un propósito nuevo. Se excusó y se retiró de la biblioteca. No miró a Sami. Acababa de renunciar a él.