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La Falsedad Del Amor

La Falsedad Del Amor

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Síndrome de Estocolmo / Atracción entre enemigos / Venganza / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Completas
Popularitas:70k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Crisbella

Soy Anabella Estrada, única y amada hija de Ezequiel y Lorena Estrada. Estoy enamorada de Agustín Linares, un hombre que viene de una familia tan adinerada como la mía y que pronto será mi esposo.
Mi vida es un cuento de hadas donde los problemas no existen y todo era un idilio... Hasta que Máximo Santana entró en escena volviendo mi vida un infierno y revelando los más oscuros secretos de mi familia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XIV Una extraña entre los míos

Punto de vista de Máximo

​Mi plan había funcionado con una precisión quirúrgica. Anabella había firmado nuestro acuerdo matrimonial sin siquiera detenerse a leer la letra pequeña. Si supiera que, con ese simple trazo de tinta, acababa de cavar su propia tumba y de entregarme las llaves de su existencia, quizá habría preferido morir de frío en el jardín.

​No le había contado toda la verdad; la honestidad es un lujo que no me permito con mis enemigos. Si bien era cierto que las empresas de su padre atravesaban una tormenta financiera, no estaban en la ruina total... al menos no todavía. Yo me encargaría de que el colapso fuera definitivo una vez que tuviera el control legal.

​Sin embargo, la enfermedad de Ezequiel era el único cabo suelto que no había tenido que inventar. El muy imbécil había mantenido su cáncer en secreto, sacrificando su propia salud para no perturbar la burbuja de cristal en la que vivía su familia. Fue la golpiza de mis hombres la que obligó a los médicos a descubrir lo que él tanto ocultaba. Irónicamente, mis "perros" le habían salvado La vida solo para que yo pudiera destruirlo después.

​En cuanto a esos dos hombres que se excedieron con la fuerza, ya habían recibido su merecido. Ignorar una orden directa mía es un error que nadie comete dos veces. Les ordené asustarlo, no enviarlo a la tumba antes de tiempo; un muerto no sufre, y yo necesito que Ezequiel Estrada respire para que sienta cada puñalada de mi venganza.

​Las cartas ya estaban echadas sobre la mesa. En cuestión de horas, Anabella Estrada dejaría de existir para convertirse en mi esposa. El mundo vería una unión de conveniencia, pero ella y yo sabríamos la verdad: ahora me pertenecía.

​Me serví un whisky, dejando que el líquido quemara mi garganta mientras imaginaba la cara de Ezequiel al salir de la clínica. Cuando descubra que su preciada "princesa" duerme bajo el techo del hombre que más odia, empezará su verdadero calvario. Y el de ella... el de ella apenas está por comenzar.

Punto de vista de Anabella

El trayecto hacia el juzgado fue un desfile de silencios gélidos. Máximo iba sentado a mi lado en el asiento trasero del auto, revisando documentos en su tableta como si estuviéramos yendo a una junta de accionistas y no a unir nuestras vidas. Yo, por mi parte, observaba el paisaje urbano desapareciendo frente a mis ojos tras el cristal tintado, sintiendo que cada kilómetro me alejaba más de la Anabella que solía ser.

Al llegar, el juzgado parecía haber sido desalojado solo para nosotros. No había prensa, no había curiosos; solo el eco de nuestros pasos sobre el mármol frío. Máximo lo controlaba todo, incluso el tiempo ajeno.

El juez nos esperaba en una oficina privada. Era un hombre mayor que no se atrevía a mirar a Máximo directamente a los ojos. El aire en la habitación estaba cargado de una tensión eléctrica.

—Pueden proceder con las firmas —dijo el juez con voz inquieta, extendiendo el acta matrimonial.

Máximo firmó primero. Lo hizo con un trazo firme, agresivo, como quien marca un territorio conquistado. Luego, deslizó el papel hacia mí. La pluma pesaba una tonelada. Al mirar el documento, vi mi nombre junto al suyo: Anabella Estrada y Máximo Santana. Un escalofrío me recorrió la espalda.

Con los dedos entumecidos, estampé mi firma. Ya estaba hecho. Legalmente, era suya.

—Felicidades, señor Santana —murmuró el juez, aunque sus palabras sonaron más como una condolencia.

Salimos del despacho sin habernos dirigido una sola palabra, ni un beso, ni una caricia fingida. Pero al llegar al pasillo, Máximo se detuvo de golpe y me tomó del mentón, obligándome a mirarlo. Sus ojos brillaban con un triunfo oscuro.

—Ya eres mi esposa, Anabella. Espero que seas consciente de lo que eso significa. A partir de hoy, tu lealtad me pertenece solo a mí. Agustín Linares ya es solo un cadáver en tu pasado.

—Soy tu esposa por contrato, Máximo —respondí, logrando que mi voz no temblara—, pero mi alma sigue siendo mía. Eso es algo que tu dinero nunca podrá comprar.

Él soltó una risa seca, casi carente de humor, y me soltó con brusquedad.

—No necesito tu alma, querida. Con tu apellido, tu cuerpo y tu presencia a mi lado es más que suficiente para terminar de hundir a tu padre. Ahora, muévete. Tenemos una visita que hacer en la clínica. Es hora de que Ezequiel sepa quién es su nuevo yerno.

El terror se apoderó de mí con la fuerza de una descarga eléctrica. Imaginar la expresión de mi padre al ver a su peor enemigo dándole la mano como su nuevo yerno me revolvió el estómago. Eso no sería una noticia, sería su sentencia de muerte instantánea.

—¡Máximo, espera! —le detuve, apretando el acta matrimonial contra mi pecho—. No es conveniente que mi padre se entere de esto por ahora. Su corazón no lo resistiría.

Me quedé sin aliento, buscando en sus ojos una pizca de piedad, o al menos de lógica.

—Mejor esperemos a que salga de la clínica —supliqué con la voz rota—. Cuando esté estable, buscaremos el momento. Pero ahora... ahora podrías matarlo.

Máximo se detuvo y me observó durante unos segundos que me parecieron eternos. Una sombra de burla cruzó su rostro, pero luego asintió lentamente.

—Vaya, qué sorpresa. Mi esposa además de hermosa resultó ser inteligente —dijo con un tono cargado de sarcasmo—. Tienes razón; no sería divertido que muriera antes de que pueda disfrutar de su derrota. Guardaremos el secreto por ahora.

Solté un suspiro de alivio que casi me hace doblar las rodillas, pero sus siguientes palabras me recordaron quién tenía el mando.

—Sin embargo, te llevaré a la clínica para que veas a tus padres. Considéralo tu regalo de bodas, Anabella. Disfruta de mi generosidad mientras dure.

Regresamos al auto. El trayecto fue una repetición de la frialdad anterior, pero con un peso nuevo: el anillo oculto bajo mi guante y el contrato en mi bolso. Máximo volvió a sumergirse en sus documentos, ignorándome como si yo fuera un mueble más de su lujoso vehículo. Yo me pegué a la ventana, viendo cómo la ciudad seguía su curso, ajena a que yo acababa de vender mi vida.

Estaba a punto de ver a mi familia, pero por primera vez en mi vida, me sentía como una extraña entre ellos. Llevaba la marca de los Santana en el dedo y el veneno de Máximo en mi destino.

1
Elizabeth Vivas
hermosa historia.....gracias autora
aunque quede con una duda y la nana?
Mirta Bernaccki
todavía no se lo q hizo Ezequiel pero ese Santana es un loco. no puede tener esa actitud tan mala con Ana. pobre chica, es preferible ser pobre 😭
Helizahira Cohen
Esto es interesante hasta la mamá parece que se enamoro de un Santana, esta intriga esta super
Helizahira Cohen
No creo que el padre de él sea tan inocente, así que se empezarán a descubrir secretos
Violette Hernandez
Ojalá y si sea un ser perverso y ratero el padre de ella 😅😅
Violette Hernandez
pues es lo que debería de hacer, ya que también por culpa de sus padres es que está ahí con él, que no le dice la mamá que hicieron para que Máximo los odie, dejarse morir.
Violette Hernandez
Espero y sea verdad y que lo haga sufrir al menos un poco, ya que enseguida luego, luego se calientan y se ponen flojitas y cooperando sólo porque el hombre en cuestión sufrió mucho y está bien bueno 🤣🤣😛🤣
Violette Hernandez
Es lo malo de los ricos se acostumbran a la opulencia y por no sufrir hasta la dignidad pierden,en primera no hubiera usado la ropa que le mandó mucho menos las joyas, y preferible estar en la pobreza y tener amor propio, que estar a sus caprichosa venganza 😁😁
Anonymous
Estoy de acuerdo, interesante.
Violette Hernandez
Porque el afán de ser tan tontas, no conocen al sujeto aaahh pero como es guapísimo entonces no hacen nada.😅😅😅
Violette Hernandez
Bueno pues se pasa de tonta, porque por muy dolida que esté como es que se sube en el auto de un desconocido, jajajaja o sea no piensa que le pueda hacer algo, sólo porque está súper guapo ya no le tiene miedo????
Violette Hernandez
Pudo haber buscado el taxi, pero no,se sintió rescatada por el hombre imponente.😅😅
Violette Hernandez
no me gusta que siempre les ponen de diez a doce o hasta catorce años de diferencia a los protagonistas 😒 siempre ponen a las mujeres muy chicas y tontas 😃 y a los hombres muy grandes
Anonymous
yo lo dije varios capítulos atrás, incluso les decía que me disculparan si estaba equivocada, pero el coño de madre de Fernando era el culpable o el mayor culpable.
Anonymous
si me equivoco me perdonan, pero les diré que coño de madre es el verdadero culpable de lo que pasó con la familia de Máximo...
Maggi González
Maravillosa, me encantó, muy lindo final, FELICITACIONES 👏👏👏👏
Nayade Caruso Rangel
cuando yo espero la parte más importante ,que es la intimidad, espero que sea explícito , no evade nada ,para eso esto es para adultos , cuando eso no pasa se pierde el interés de la novela ,carajo
Ana Moreno
Estuvo buena felicidades, pero que paso con la nana de maximiliano
Petra Melo
me encantó tu novela escritora de principio a fin. gracias y bendiciones ♥️🇻🇪🌻
Petra Melo
ahora a ser felices, Anabella y max♥️♥️
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