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Un Narcisista Reencarnado

Un Narcisista Reencarnado

Status: Terminada
Genre:ABO / Yaoi / Reencarnación / Completas
Popularitas:16k
Nilai: 5
nombre de autor: Sooya'sBook

Dicen que ten cuidado con lo que desees... ¡Pero yo pedí un trono!, bah, que más da. Y si no fuera poco, resulta que ahora soy un omega puro. La nueva cáscara, que, aunque tenga mi nombre, en realidad era un... ¡Idiota, migajero, sin nada de dignidad! Y para el colmo; un personaje que sería utilizado por el protagonista y luego desechado.

No gracias, arreglaré eso, y mientras tanto me voy a divertir, porque este mundo donde los alfas dominan; no va conmigo, es más, haré que se inclinen a mis pies.

NovelToon tiene autorización de Sooya'sBook para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epi 4; Bajo mi mando

La noche cayó sobre la ciudad como un manto de terciopelo pesado, y yo seguía ahí, sentado en medio de mi palacio de algodón de azúcar, sintiendo que el aire se volvía más denso. Había algo que no cuadraba. Ese diario... ese maldito cuaderno de cuero tenía una energía que me picaba en la nuca. Decidí darle una última revisada antes de dormir, solo para asegurarme de que no me había saltado ningún detalle sobre las cuentas bancarias que pudiera saquear.

Pero cuando abrí las páginas, mi sangre se congeló.

—¿Qué demonios es esto? —susurré, frotándome los ojos—. Juraría que aquí hablaba de un labial de edición limitada hace tres horas.

El contenido había mutado. Las letras, antes redondas y erráticas, ahora eran una caligrafía afilada y precisa que parecía quemar el papel. Ya no era un diario; era una crónica. Una hoja de ruta. Un guion donde el estúpido de Leonard Ruiz no era solo un tipo con buen traje, sino el protagonista absoluto de una tragedia donde yo, o el dueño anterior de este cuerpo, era el peón sacrificado.

"El ascenso del Magnate", rezaba un encabezado invisible entre líneas. Según este nuevo texto, Leonard estaba destinado a ser el dueño del país, devorando empresas como quien come bocadillos en un cóctel. ¿Y su mayor obstáculo? Mi encantador y arrogante hermano, Marco.

—Vaya, vaya... así que el plan es la traición —dije, soltando una carcajada ácida que resonó en las paredes rosas—. Qué chiste tan rancio. Es tan predecible que casi me ofende.

La historia narraba con una frialdad quirúrgica cómo Leonard aprovecharía la sed de afecto de "Inel". Haría un par de promesas vacías, lanzaría un par de miradas intensas de Alfa dominante, y el Inel original, como el perrito faldero que era, le entregaría las llaves del reino. Le daría los secretos industriales de Marco, las debilidades de Víctor, y hasta su propia dignidad en bandeja de plata.

"Y una vez cumplido el objetivo", leí en una de las últimas páginas, "el Omega será desechado como un juguete viejo, roto y sin valor, mientras Leonard consolida su imperio sobre las cenizas de los Vargas".

Cerré el libro de golpe, sintiendo una mezcla de náuseas y una euforia salvaje.

"Así que estoy en una de esas historias de 'destino manifiesto'", pensé, mientras me levantaba para caminar hacia el ventanal que daba a los jardines. "Leonard es el héroe de su propia narrativa, y yo soy el daño colateral necesario para su éxito. Qué ternura. Realmente cree que el universo gira a su alrededor porque tiene un subgénero dominante y una cuenta corriente con muchos ceros".

Me miré en el reflejo del vidrio. Los ojos hazel brillaban con una malicia que el autor de esa "historia" nunca habría podido imaginar.

—Lo siento, Leonard, pero me temo que el papel de víctima ya no me queda bien —murmuré, ajustándome el cuello del pijama de seda—. Si quieres usarme para destruir a mi familia, vas a tener que pagar un precio que ni todo tu imperio podrá cubrir. Y si el destino dice que Marco debe caer... bueno, quizá caiga, pero seré yo quien recoja los pedazos, no tú.

Me sentí extrañamente animado. No hay nada que me guste más que un protagonista arrogante que se cree invencible; son los que más ruido hacen cuando se estrellan contra el suelo. Leonard Ruiz quería un informante, un amante desesperado, un tonto útil. En su lugar, iba a recibir a un sociópata con cuerpo de modelo y un conocimiento profundo de cómo funcionan los verdaderos villanos.

—Gracias por el spoiler, diario —dije, lanzando el cuaderno al fondo de un cajón y echándole llave—. Ahora sé exactamente por dónde empezar a cortar los hilos de tu marioneta.

Me acosté en la cama, ignorando por completo el aura rosa de la habitación. Por primera vez desde que desperté en este mundo, dormí con una sonrisa. Mañana sería el primer día del fin de la era de Leonard Ruiz. O, al menos, el inicio de una nueva gestión bajo mi mando.

...—🖇️—...

A kilómetros de distancia de la mansión Vargas, el ambiente no olía a flores ni a perfumes de diseño, sino a una mezcla fría de ozono, café cargado y el aroma dominante del cedro que emanaba de un solo hombre. En el piso 60 de la Torre Ruiz, la ciudad de cristal parecía un tablero de ajedrez iluminado a los pies de Leonard Ruiz.

Leonard se mantenía de pie frente al ventanal, con la chaqueta del traje descartada sobre el sofá de cuero negro y las mangas de su camisa blanca remangadas con una precisión militar. A sus veintisiete años, poseía una complexión que era el epítome de la genética Alfa: hombros anchos, una mandíbula que parecía esculpida en granito y unos ojos oscuros que nunca parpadeaban por debilidad. En seis años, había pasado de ser un heredero prometedor a un depredador corporativo que había devorado a tres de las cinco familias más influyentes del país.

Solo quedaba un obstáculo. Los Vargas.

—Señor Ruiz, el informe sobre la planta de energía está listo —anunció su secretaria a través del intercomunicador, su voz temblando ligeramente debido a la presión que el aura de su jefe ejercía incluso a través de los cables.

—Déjalo en mi escritorio. Y asegúrate de que nadie me interrumpa en los próximos diez minutos —respondió Leonard. Su voz era un barítono profundo, el tipo de voz que hacía que los Omegas bajaran la cabeza por instinto y que los Alfas menos capaces apretaran los puños con envidia.

Se giró lentamente y caminó hacia su escritorio de caoba oscura, donde descansaba una fotografía reciente de un evento de caridad. En ella, aparecía Marco Vargas, luciendo tan arrogante como siempre. Y a su lado, casi como un accesorio olvidado, estaba el hermano menor: Inel.

Leonard dejó escapar un suspiro que fue casi un gruñido de satisfacción. Sabía que Marco era un hueso duro de roer; era meticuloso, paranoico y tenía recursos. Pero Marco tenía un punto ciego, una debilidad que compartía con la mayoría de los de su clase: su arrogancia respecto a su propia sangre. Marco subestimaba a Inel, lo veía como una carga, un Omega inútil que solo servía para gastar el patrimonio familiar.

"Y ese es tu mayor error, Marco", pensó Leonard, mientras sus dedos tamborileaban rítmicamente sobre la superficie del escritorio. "Crees que tu hermano es basura, pero para mí, es la llave maestra de tu caja fuerte".

Leonard recordaba la última vez que había visto al joven Inel. El omega se moría por llamar su atención desesperadamente, tropezando con sus propias palabras y emitiendo esas feromonas de "por favor, mírame" que a Leonard le resultaban patéticas, pero útiles. Sabía que Inel estaba desesperado por un poco de validación, por un Alfa que lo sacara de la sombra de su hermano. Solo tenía que darle una dosis calculada de atención, un par de promesas susurradas al oído, y el chico le entregaría hasta los registros más privados de la empresa Vargas.

—Es casi demasiado fácil —murmuró para sí mismo, una sonrisa fría y desprovista de cualquier calidez humana curvando sus labios—. Un Omega hambriento de afecto es el arma más barata que he comprado en toda mi carrera.

Se sentó en su silla de cuero, recostándose con la gracia de un felino que ya ha acorralado a su presa. En su mente, el plan ya estaba ejecutándose: la seducción sistemática, la extracción de información y, finalmente, el golpe de gracia que dejaría a Marco en la calle y a Inel... bueno, Inel volvería a ser lo que siempre fue: un juguete roto que ya no sirve para entretener al dueño.

Leonard Ruiz no creía en el destino, creía en la voluntad. Y su voluntad dictaba que para el final del trimestre, la bandera de los Ruiz ondearía sobre las ruinas del imperio Vargas.

Lo que Leonard no sabía, mientras observaba la ciudad con la arrogancia de un dios, es que el "pequeño e indefenso" Inel acababa de despertar con un apetito mucho más voraz que el suyo.

1
Valentina Rodríguez
muy buena novela, estuvo muy entretenido
carmen castillo
Se confío demasiado en su egocentrismo 🤨🤨🤨
Ruby
No puedo con esto, que divertido JAJAJA
Ruby
Jajaja se pasa Damian
yeimy ferrer
pregunta que paso con la versión anterior la que pasa en la escuela con la caza en el jardín y todo eso
yeimy ferrer
amo este final
inel es simplemente inel
Eve dorado
AMEEE 🤭😭❤️
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Pobrecito /Facepalm/
ILikeYourFather
JAJAJAJA
Lina 256
no pues gracias mi vida, yo no hago lo primero, pero lo último sí como helado con pijama puesta
Ruby
Autor danos unos extras
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como que ya termino
Eve dorado: pensé que nos darían más cap especiales como que tienen hijos o nose 😭😭❤️
total 1 replies
ILikeYourFather
👅👅
ILikeYourFather
Damian es tan lindo con Inel 😍
patata_02
siempre un te amo, nunca un ...
patata_02
🤨🤨🤨
patata_02
JAJAJAJAJAJ SISI, que raro que es el cerebro
patata_02
jajajajaj marco sabe cosas
patata_02
AAAAAAAAH, DAMIAAAAN NO SABES COMO TE AMOOOOOOOOO 😭 NO TE MUERAS NUNCAAAAA
yeimy ferrer
amo esta nueva versión de esta historia, pero también me gustaría que le dieras un cierre a la versión anterior que también fue muy buena
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