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El Calabozo De Moff.

El Calabozo De Moff.

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Comedia / Ángeles / Mundo mágico / Mitos y leyendas / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:13.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Xie Lian.

Denle una oportunidad. Alfred y Elast los invitan cordialmente a leer su historia.

NovelToon tiene autorización de Xie Lian. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: La hermana de Andy.

🌼

25/05/2025

Ambos habían decidido volver a la posada. Después de todo, ya pronto caería la noche con su oscuro manto. Un suave aire fresco sacudía sus cabellos, trayéndoles algo de alivio ante el calor que había hecho en las primeras horas de la mañana y la tarde. El aroma suave de Andy le produjo cosquillas en la nariz.

Olía a miel y canela.

Por alguna razón, Alfred sentía que era correcto que ese fuera su aroma.

—La posada fue una herencia de mis padres —comentó el joven mientras, poco a poco, iban divisando el techo del lugar—. La dejaron para mi hermana y para mí cuando fallecieron. Gracias a ella es que hemos estado viviendo bien hasta el momento.

—¿Qué edad tienes?

—Veintidós.

Alfred lo miró con algo de perplejidad. Este chico apenas había comenzado la vida adulta. ¿Y sus padres ya habían muerto? Sintió un leve pesar en su corazón y le dio unas palmaditas en el hombro a Andy a modo de consuelo.

—Lo lamento.

—La vejez y la muerte son dos cosas inevitables. Aunque...

Cerró su boca abruptamente y Alf no lo presionó para hablar. Si bien Andy tenía razón, él odiaba hablar de cosas como la muerte, siempre sembraban un aura depresiva a su alrededor, por lo cual evitaba esos temas. Por otra parte, supuso que los padres del joven ya deberían tener cierta edad cuando lo tuvieron; era normal que las parejas tuvieran hijos después de su época buena. Después de todo, les gustaba disfrutar su juventud y posteriormente engendrar un ser vivo.

—Es un buen punto —habló finalmente—. Mientras recuerdes a esa persona, vivirá en tu corazón. No hay por qué estar triste.

Andy le sonrió radiantemente, hasta el punto de casi opacar los últimos brillantes rayos de sol en el horizonte. Finalmente habían llegado y este le abrió la puerta para que pasara. Se detuvo un momento al ver el lugar con algunas personas comiendo. Era la primera vez que veía un par de seres que no fueran ellos mismos en el establecimiento.

—Habrá llegado mi hermana —no fue una pregunta, sino una declaración.

—¿Eh?

—Las personas adoran su comida, así que cuando ella está a cargo de la cocina, normalmente el lugar se llena por las noches.

—¿Entonces este lugar es un establecimiento nocturno?

—Sí.

Eso explicaría por qué en la mañana no había nadie.

—¿Entonces por qué ayer...?

—Mi hermana ayer no estaba, así que Kerba estaba cerrada.

¿Eso había sido solo una coincidencia? Mirando al muchacho nuevamente, no podía evitar sentir que había algo más escondido entre sus palabras.

—Ve a descansar, iré a ayudarla. Luego baja con Hugo a comer, quiero que ella los conozca.

Alfred soltó un suave "mh" y se dirigió directo a su habitación. Al entrar, se llevó la grata sorpresa de que su hermano aún no había llegado. Así que dispuso ir a bañarse; la ropa se le pegaba a la piel debido al sudor y no era una sensación agradable.

Tomó prendas limpias y se dirigió al baño. Ya en el gran latón de madera, el agua ligeramente fría causó un escalofrío en su columna vertebral. Las gotas colgaban como pequeñas perlitas de sus cabellos y largas pestañas.

¿Por qué su hermano no había vuelto aún? ¿No estaría bebiendo... verdad?

Pasó una de sus manos por su cabello y lo masajeó con suavidad.

¡Esta vez había sido muy imprudente al haber dejado que su hermano se quedara con el dinero!

Alfred ya sabía cómo era este, y aun así había confiado una vez más en su palabra de "iré a recorrer los alrededores y comprar algunas cosas necesarias". Pura mierda. De seguro estaría en algún lugar borracho o con alguna mujer.

Ese maldito libertino.

Ni el agua podía llevarse el enojo que estaba sintiendo ahora, pero era una ira más dirigida hacia sí mismo que hacia Hugo. Se quejaba constantemente de su hermano, pero él no era muy diferente, ¿verdad?

Después de todo, siempre creía en las palabras del otro ciegamente. Era su naturaleza. Su tonta naturaleza que lo hacía confiar en los demás, pero... al final Hugo era su familia. Si no podía confiar en él, ¿qué más podía hacer?

Se sentía como un estúpido.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Cuando terminó de bañarse, se vistió casualmente con la ropa más holgada que había llevado: se trataba de unos pantalones negros que casi tocaban el suelo, por lo cual tuvo que hacerles un pequeño doblez, y una polera blanca bastante fina y fresca. Su cabello aún estaba húmedo y se pegaba un poco a su frente.

Hugo aún no había regresado y Alfred suspiró. Su hermano era un caso perdido. Cuando apareciera, hablaría con él.

Salió de la habitación y caminó unos cuantos pasos antes de llegar a las escaleras. Se detuvo para ver el viejo reloj: eran ya alrededor de las nueve de la noche.

Por un momento, solo se podía escuchar el suave "tic, tac" del reloj.

—Alfred —el mencionado le sonrió al rubio apenas la voz de este se filtró en sus oídos. Andy estaba al pie de las escaleras. La cara del muchacho se tiñó de un suave rojo al verlo. A sus ojos, el mayor se veía muy fresco y llamativo vestido de esa forma. Tragó saliva antes de volver a hablar—. La cena está lista. ¿Hugo no ha regresado?

Alfred notó cómo la tez del joven enrojecía y su primer pensamiento fue que estuvieron mucho tiempo expuestos al calor del día, por lo cual se había quemado un poco.

—No ha vuelto, tampoco sé cuándo lo hará. Comamos sin él —cuando terminó de hablar ya estaba junto al más alto, por lo cual tuvo que levantar un poco los ojos. Andy asintió de acuerdo y lo guió hasta la cocina.

No quería comer con su hermana y Alfred en el mismo lugar que los clientes, así que él mismo se había tomado la molestia de llevar sillas y una mesa al amplio espacio de la cocina, el cual era más tranquilo que el bullicioso hall principal lleno de voces.

Al principio, Alfred estaba algo preocupado por lo que sería la comida, pero no se atrevió a expresarlo en voz alta. Pudo exhalar con alivio cuando los platos que se dispusieron sobre la mesa eran de lo más normales: ensalada, un arroz que había sido dorado hasta alcanzar un color amarillo parecido al oro y una sopa de pollo con múltiples verduras. Todo desprendía un muy buen aroma. Su estómago rugió, avergonzándolo.

—Alfred, preparé esto porque sé que te gustará.

—Gracias.

—Oh, ¿así que este es el famosísimo Alfred? —una voz burlona habló a sus espaldas. El tono era fluido a pesar de estar hablando en el dialecto de Layare. Instintivamente volteó, solo para encontrarse con una mujer de alrededor de treinta años, alta y delgada. Su tez era aceitunada y su rostro estaba lleno de pecas oscuras: daba la impresión de que su piel estaba manchada con tinta, por lo cual llamaba más la atención.

Alfred ya tenía una suposición de quién era esta chica. Si era comparada con Andy, no se parecían en nada.

—Hermana —murmuró el rubio como reproche, y solo se ganó una profunda mirada de la mujer. Sus ojos oscuros parecían querer absorberle el alma—. Alfred, ella es Sea. Sea..., ya lo conoces. Es Alfred.

—Un placer —Alf se puso de pie y extendió su mano, la cual fue ignorada rotundamente por la "manchada de tinta", que solo lo miró por unos segundos antes de tomar asiento. Su corazón se hundió. Al parecer, la hermana de Andy no tenía un carácter amistoso como el del chico, y ser ignorado de esa manera le produjo una leve sensación de molestia.

—Déjame decirte algo —su tono era plano—. Podrás ser amigo de mi hermano, pero no mío. La cortesía no es para mí. Si te sientes a gusto estando a mi lado, bien. Si no, también.

—¡Sea!

—No te preocupes, Andy —Alfred también se sentó y miró a la mujer—. Bien, tampoco pretendo que me agrades. No esperaba que fueras igual a Andy —sus palabras hicieron que los ojos negros de Sea brillaran con una intención oculta—. Aunque la cortesía no te guste, deberías emplearla. Ser educada de vez en cuando no es malo.

La situación lo había irritado; no planeaba quedarse callado ante la hostilidad de la mujer.

—¡Tú!

—¡Comamos antes de que se enfríe! —intervino el rubio, mirándolos a ambos. ¡Jamás se imaginó una situación así! ¿Qué le pasaba a su hermana? ¿Dónde estaba ese Alfred tolerable?

Lo que Andy no sabía es que ese "Alfred tolerable" estaba molesto por dentro, y la irritación bullía en su interior. Esta mujer...

No sabía cómo catalogar su personalidad: si "desagradable" o "de mierda". ¿Qué clase de primer encuentro había sido este?

Es verdad que siempre mantenía la calma, o eso intentaba, pero con esta persona se había sentido inmediatamente atacado. No pudo evitar mostrar una leve reacción ante sus palabras, pero ahora se avergonzó y ya no pudo estar molesto. Quería disculparse, pero antes de que pudiera hacerlo Andy le tapó la boca con la palma de su mano.

—No.

Parpadeó desconcertado, mirando al joven.

¿No? ¿No qué?

El rostro de Sea se desdibujó mientras ella misma se servía comida.

—No me disculparé.

—Tú comenzaste esto cuando apenas lo viste.

—¿Cómo esperabas que reaccionara ante él?

—Amable. Alfred no tiene la culpa.

¿La culpa? Estaba aún más perdido. Sus ojos vagaron entre Andy y Sea. Levantó su mano y, con suavidad, apartó la del muchacho de su boca.

—¿Eh?

—Nada, es solo que su carácter no es el mejor —declaró mientras le servía la comida. El mayor le agradeció con una sonrisa.

—¿No tienes segundas intenciones con mi hermano?

—¿A qué te refieres? —preguntó, y por su parte Andy fulminó a su hermana con la mirada—. Andy es mi amigo, nada más.

La expresión de Sea se relajó y finalmente mostró una pequeña sonrisa. Por otro lado, el rostro del joven pecoso se ensombreció.

—¿Satisfecha?

—Satisfecha.

Y así, ya con un ambiente más "relajado", la cena comenzó...

Andy y Sea de vez en cuando intercambiaban palabras; él solo escuchaba y observaba la interacción de ambos hermanos. Era bastante divertido ver sus diferentes personalidades, y aunque eran muy distintos el uno del otro, descubrió que se llevaban muy bien.

Se llevó una cucharada de sopa a la boca y tragó con lentitud.

Extrañaba a Hugo. ¿Dónde se había metido? Si continuaba sin aparecer, comenzaría a preocuparse.

—¿Qué te trae por aquí, Alfred? —preguntó Sea de repente.

¿Acaso no lo sabía? Miró a Andy. Pensó que el chico ya le había dicho de antemano el motivo de su visita.

—Está de vacaciones —reaccionó rápidamente el más joven—. Como te dije, vino aquí con su hermano.

¿Sea no sabía por qué él estaba aquí? Eso le sorprendió un poco. ¿Ella acaso sabía lo del diario? Mirando a Andy, parecía que este le había ocultado eso a su hermana. ¿Eso significaba que ella tampoco estaba al tanto de la recompensa?

Frunció el ceño y miró a Andy como diciendo: "Luego hablaremos".

—Ah, sí. ¿Dónde está él?

—No lo sé.

—Volverá pronto —hablaron casi al mismo tiempo.

—Mh, si salió a recorrer y decidió quedarse por ahí, no lo culpo. En verdad Moet es muy hermoso, tiene muy buenas vistas y lugares.

—De seguro.

—Como turista no te veo muy emocionado de estar aquí. ¿Por qué no te fuiste con tu hermano a recorrer los alrededores?

—Salí con Andy —Sea se atragantó con la sopa; su rostro se puso rojo mientras tosía. Andy le sirvió un vaso de agua y se lo pasó mientras le daba unas palmaditas en la espalda—. Me mostró el mercado y demás, no está mal —habló con calma mientras terminaba de comer. Luego levantó la vista y sonrió ante la escena—. Es la primera vez que vengo a Moet, no sé mucho de este país. ¿Podrías darme una breve descripción? —Deliberadamente quería conseguir más información.

—Estás en el país de Moet, obviamente, el cual cuenta con tres grandes departamentos: Moet, que es la capital —en ella no hay pueblos—; Molek, que se encuentra al oeste y tiene tres pueblos: uno al norte llamado Mala, otro al suroeste, ese es Kailia, y otro al noreste, Morill —habló tan rápidamente que Alfred apenas pudo seguirle el ritmo—. Y por último, pero no menos importante, Beille. Aquí solo hay dos grandes pueblos: uno al norte llamado Yai y otro aquí, al este, llamado Fu. Está muy cerca. No es tan difícil recordarlos, ¿verdad?

—No... —Recitó en su mente el nombre de cada departamento y pueblo, deseando recordarlos. Una comezón cerebral lo atacó, produciéndole una sensación eléctrica que descendió por su columna vertebral. Tenía el presentimiento de haber escuchado esos nombres en el pasado—. ¿Y respecto a las montañas?

—Mph, solo Moff. ¿Por qué preguntas? —Sus ojos se estrecharon, y Andy los miró a ambos.

—Curiosidad por cosas que escuché, nada más.

—Es un sitio prohibido por el Emperador, no muy lejos de aquí. Solo está a unos cuantos kilómetros.

—Mh.

¿Así que no sería difícil llegar? Eso estaba bien. Lo más difícil sería pasar a los guardias; esa tarea se la pasaría a Andy. Él mismo se había jactado de conocer Moet como la palma de su mano, así como el horario de los guardias. Solo esperaba que todo saliera bien y pudieran pasar sin problemas. Después de todo, cuando la leyenda fuera desmentida, Hugo y él podrían regresar a casa, pagarían la deuda y se dedicarían a vivir en paz hasta morir. Quién sabe, quizá con el dinero sobrante hasta podrían comprar una casa en alguna zona de Eura y vivir pacíficamente en un campito del próspero país. Podrían dedicarse a la agricultura y al cuidado del ganado para generar más ingresos.

Layare sería dejado atrás y solo sería un recuerdo entre sombras.

El buen humor lo invadió mientras imaginaba el futuro que tanto lo ilusionaba en su corazón.

En ese momento fue sacado de sus pensamientos cuando la puerta se abrió de un golpe. Todas las personas que estaban comiendo en el hall principal hicieron silencio. Sea y Andy se pusieron de pie y salieron de la cocina para ver. De inmediato, el chico más joven soltó una exclamación. El corazón de Alfred, por alguna razón, palpitó con fuerza y se puso de pie de un salto solo para seguirlos fuera de la cocina.

—¿¡Hugo!?

—¿Ese bastardo es tu hermano? —La expresión de Sea era algo complicada.

Alfred se apresuró a apoyar a su hermano. Este olía un poco a alcohol, cosa que no lo sorprendió. Por otro lado, estaba preocupado: las ropas de Hugo estaban sucias y con rastros de sangre, su labio estaba partido y en una de sus mejillas comenzaba a formarse un hematoma violeta monstruoso. Estaba claro que se había metido en una pelea. Ignoró la pregunta de Sea o simplemente no la escuchó. Alzó la mirada y Andy se acercó para ayudarlo; rápidamente se llevaron a Hugo a la habitación.

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☆~ʟɪʟʟʏ ᴡᴏʟғ G.P.D.~☆
:0 🥹ya acabo?
𝑳𝒖 𝑮𝒖𝒂𝒏𝒈: Me acuerdo siii.
total 6 replies
Chu WanNing
que hermoso 🥰
Chu WanNing
Tiene un puntooooo
Chu WanNing
De hecho🤣👏
Chu WanNing
JAJAJA, AME
Niiiniiiiiiii👋
DIOS, ME HACEN LLORAR DE FELICIDAD. QUE POR FIN ESTEM JUNTOSSSS, LOS AMO
Niiiniiiiiiii👋
Si él se pone triste, yo también 😿
Niiiniiiiiiii👋
ratassssss
Niiiniiiiiiii👋
Amén, Alfred, amén 🥺💖
Niiiniiiiiiii👋
A pesar de no haber aparecido tanto, Andy fue muy importante. lo extraño 🥺
Niiiniiiiiiii👋
SIIII 😭
Niiiniiiiiiii👋
SIIII 😭
Niiiniiiiiiii👋
💖😭💖💖💖
LOS AMO DEMASIADO
Niiiniiiiiiii👋
Aún no puedo creer que está novela ya haya llegado a su fin 😭💔😭😭😭😭💖💖💖💖
Niiiniiiiiiii👋
No, bueno JAJAJKAAKAKKAJAA
Niiiniiiiiiii👋
Jlakakakakanaoakakksnalaksksks 😲❤️❤️❤️❤️❤️🧑‍🤝‍🧑🏳️‍🌈❤️❤️❤️❤️💞❤️💞❤️😍😍😍😍🤩💖🧡🏳️‍🌈🥰
Niiiniiiiiiii👋
🥺🥺🥺🥺🥺🧡
Niiiniiiiiiii👋
DIOS, NO. PORQUÉ. o sea, era prácticamente un niño con el mundo sobre los hombros 😭😭😭😭😭
Niiiniiiiiiii👋
QUE
Niiiniiiiiiii👋
🥺
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