Anhelaba con tener un empleo digno, donde tuviera la oportunidad de tener mi propio hogar, saliendo de la esclavitud de nada más de escuchar las palabras vulgares y maltratos físicos de mis padres. Hasta qué, un día que no podía más, una hermosa luz en mi vida, que me reflejaba el aspecto de un Dios Griego me iluminara ese oscuro cuarto negro. Pero, no todo es como un cuento de hadas... Mejor nos hubiésemos quedado en la parte donde nos mirábamos de lejos y no sabíamos ni nuestros nombres.
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CAPÍTULO 14: BELLEZA OCULTA
Ambos voltearon y lo miraron sin ningúna expresión.
"¿Estas en desacuerdo, hermano?", preguntó Kevin.
"No, para nada", agarró un pedazo de manzana sin permiso y fue directo al comedor.
El comedor estaba muy cerca de la cocina y se podía oír todo completamente. Lyam se sentó en él mientras escuchaba la conversación entre Kevin y Tessa.
"Subiré a la habitación", dijo ella.
"¿Dormirás con mi madre otra vez?"
"No, a partir de ésta noche dormiré en la que está a lado de su habitación."
"Seremos vecinos", sonrió.
Tessa sonrió y subió a la habitación. Pasó a un lado de Lyam y éste miró su pomposa espalda alejándose.
"Tessa", dijo él.
Ella se detuvo y pensó: "Hace un momento dijo mi nombre molesto y ¿ahora me llama por mi apodo de cariño?"
"¿Señor?", ella se voltea y mira a Karen que le estaba sirviendo la cena.
"Mañana iremos a mi empresa, conseguí un empleo para ti."
Tessa se emocionó muchísimo al oír eso, pero disimuló sus expresiones.
"Gracias por su ayuda señor Lyam, ¿quiere hablar otra cosa conmigo? Quiero subir a mi habitación."
"¿No vas a cenar?", preguntó.
"No tengo apetito."
"Está bien... ve."
Ella asintió y subió a la habitación, al cerrar la puerta saltaba de la emoción. Se lanzó en la suave cama y suspiró muy contenta. Una nueva oportunidad de comprar su departamento había llegado. ¡No la iba a desperdiciar!
Encendió la TV, se había concentrado tanto en los programas que olvidó buscar su cepillo de dientes en la habitación de Lyam. Ella salió y caminó por el pasillo dudando en entrar, pensó: "¿Se molestará más conmigo si entro en su habitación sin permiso? Creo que si lo hará", miró el reloj que colgaba de la pared, "Es tarde, debe estar dormido. Sólo entraré silenciosamente y buscaré mi cepillo de dientes."
Abrió la puerta lentamente y quedó petrificada con lo que vió. Karen estaba sentada en su regazo, desnuda y moviendo rápidamente sus caderas mientras él apretada sus glúteos.
Tessa se quedó helada ante tal escena, Lyam volvió su mirada a la puerta y sobresaltó: "T-Tessa."
Ella reaccionó nuevamente y dijo tartamudeando: "Perdón por molestar", cerró la puerta rápidamente y corrió a su habitación.
Lyam maldijo en su mente y dijo: "¡Te dije que no vinieras más a mi habitación por las noches, Karen!"
"Pero lo estabas disfrutando, ¿por qué te afecta tanto que ella nos viera? No importa si sabe que estamos juntos", lo besó apasionadamente.
Lyam la apartó irritado y recogió su vestido: "No estamos juntos, ¿quien te dijo eso?"
"¿Qué? Pero..."
Él la tomó de su brazo y la saco de su habitación: "Estos encuentros se han acabado, Karen", cerró la puerta de golpe.
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Al día siguiente, Tessa se levantó temprano y fue a darse una ducha. Buscó en las bolsas ropa qué compró Amanda el día anterior, notó que también había ropa interior y se sonrojó: "Nunca he usado lencería en mi vida, ¿no es incómodo?", pensó.
Encogió los hombros con indiferencia y dejó caer su toalla, su larga cabellera dejaba caer gotas de agua por la humedad. Tessa se colocó su lencería bordada de encaje y estaba colocando su brasier cuando la puerta de abrió de golpe.
"Tessa ya es momento de...", Lyam quedó inmóvil al verla semidesnuda.
Tessa se volteó tapando sus pechos y lo miró con su ceño fruncido: "¡¿Acaso no le enseñaron a tocar antes de entrar?!", recogió su toalla de inmediato.
Lyam seguía petrificado y después dijo molesto: "¡Eso debería decírtelo yo! Es mi casa y puedo entrar donde quiera y cuando quiera."
"Lamento haber interrumpido su momento señor Lyam, sólo quería buscar mi cepillo de dientes."
Lyam apretó sus puños y dijo: "Ahora date prisa que tengo mucho trabajo que hacer", él tiró una caja encima de la cama y dijo: "Es tu uniforme", él la miró por última vez y cerró la puerta de golpe.
Tessa resopló y se acercó lentamente cerrando la puerta con seguro. Abrió la caja lentamente y vió un hermoso uniforme vino tinto con unos zapatos negros.
Tocan a la puerta.
"¿Quién es?", preguntó.
"Soy yo, querida."
Tessa abrió nuevamente la puerta, Amanda traía un pequeño cofre: "Buenos días, me enteré que empezarás a trabajar hoy como asistente de Lyam así que bien a asesorarte respecto a tu aspecto."
"¡¿Asistente del CEO?!", Tessa estaba aturdida.
"¿¡No es genial?! Vine a maquillarte y a enseñarte como. En pocas palabras irás a todos lados con Lyam y conocerás a empresarios famosos e importantes, debes empezar por dar una buena impresión."
"O-Ok."
"Ven aquí, siéntate."
Tessa se sentó en el sillón del tocador y Amanda la empezó a maquillar: "El maquillaje natural es un estilo de maquillaje que se basa en utilizar colores neutros, de forma que una vez ha sido aplicado apenas se nota su presencia en el rostro."
"¿Y qué sentido tiene entonces, si no se va a notar nada?", preguntó incrédula.
Amanda río y golpeó su cabeza: "Optar por el maquillaje que luzca natural puede ser una de las mejores opciones para una mujer, ya que la imagen sencilla que ofrece combina con cualquier estilo de vestimenta, evento social o estación del año."
"Oh, claro", río.
"Para tu edad es bueno no maquillar excesivamente los ojos. Optar por sombras de ojos (si se desea) de tonos beige, marrón o rosado; es decir, colores muy ligeros. Hidratar muy bien la piel para aprovechar al máximo su tersura en esta época la vida."
"Ya entiendo."
Minutos después Amanda da vuelta al sillón, Tessa quedo muy sorprendida del resultado.
"Tenías una belleza oculta, Tessa. Es momento de que la saques a la luz."
Ella se levantó del sillón y se tambaleó por los zapatos: "Oh, no sé caminar con tacones."
"Tampoco es que son muy altos", se burló. "Te enseñaré, primero empuja tus hombros hacia atrás y poniendo tu abdomen fuerte. Debes ser firme y directa hacia tus metas. Algo que te puede ayudar mucho es imaginar una línea recta hacía tu destino y caminar sobre ella, esto hará que tu caminar sea confiado y sobre todo elegante. No olvides que debes mirar hacia enfrente y no a tus pies."
Lyam estaba en la sala de estar cuando escuchó unos tacones bajando por las escaleras. Volteó ligeramente y vió a Tessa.
Esa falda de tubo que llegaba dos centímetros arriba de sus rodillas hacian ver unas gruesas caderas, unas caderas que sus vaqueros o vestidos sueltos no dejaban ver.
Su cabello largo y liso estaba recogido en una coleta con mechones que caían por su frente. Si la observabas bien apenas lograbas notar su maquillaje.
Lyam estaba muy sorprendido, sentía que no estaba viendo a la Tessa tonta e ingenua de hace un momento. Ahora se veía muy diferente... aunque aún podías percibir su inocencia y ternura, pero con un toque de sensualidad.
Su manzana de Adán de Lyam se movió y dijo: "Que bueno que te haya quedado el uniforme. Es momento de irnos."
"¿Qué? ¿Pero no van a desayunar?", preguntó Amanda.
Tessa asintió y salió primero que Lyam, el joven se volteó a ver a su madre y dijo: "Aún es muy temprano, mamá. Pero te prometo que la llevaré a comer."
"Está bien, cuídala."
Él asintió y se volteó siguiendo a la pomposa Tessa.
Ella subió a la parte trasera del auto sin decir nada. Lyam estaba confundido: "¿Por qué no subes al asiento del copiloto?
"Llegaremos a su empresa, señor Lyam. No quiero que hayan mal entendidos."
Lyam se irritó y dijo: "Nadie pensará mal, sube a mi lado, Tessa."
"..."
"Tessa, te estoy hablando, hazle caso a tus mayores."
"..."
"¡Tessa!"
Después de tanto insistir ella se bajó de la parte trasera del auto y chocó ligeramente con el hombro de Lyam, su seductor perfume entró por sus fosas nasales y despertó muchos instintos en él.
Lyam suspiró y subió al auto. Ella ya había colocado su cinturón de seguridad y su mirada no se apartaba de al frente.
"¿Se te cayó un brazo por obedecerme?", preguntó con sarcasmo.
"..."
"¿Por qué me ignoras? Tessa, soy tu mayor y tu jefe de ahora en adelante, ¡debes tenerme respeto!", reclamó.
"¡Uy, perdón! No quise ofenderlo, fósil prehistórico", replicó.
Lyam estaba sorprendido de su reacción. ¿Por qué se ve tan molesta?
Negó con la cabeza y condujo con velocidad, se veía frustrado y apretó el volante con sus gruesas manos.
"Ella no significa nada para mí, ¿me oíste?", dijo de repente.
Tessa lo miró de reojo y respondió: "No es asunto mío, señor. Sólo soy una invitada en su casa, no tengo derechos de poner en su lugar a las personas que me falten al respeto, usted mismo me lo advirtió."
Él estacionó el auto de golpe en la esquina antes de llegar de la empresa.
"¿Como que las personas que te falten al respeto? ¿Quién te faltó al respeto, Tessa?"
Tessa no respondió y bajó rápidamente del auto, él siguió llamándola pero no respondió.
Tessa había aprendido rápidamente las lecciones que le dió Amanda y entró con elegancia a la empresa. Muchos enfocaron su mirada en ella.
Se sentía incómoda ser el centro de atención, pensó: "¿Que son esas miradas? ¿Así se sienten las miradas codiciosas?"
Ella negó con la cabeza y continuó su camino, recordaba cada lugar de la empresa desde que vino a la excursión. Tomó el ascensor y llegó al piso del CEO, en cuánto las puertas se abrieron Tomás estaba charlando con unos señores elegantes.
Los tres voltearon, Tomás la miró por un momento confundido y después preguntó: "¿Señorita Rondón?"
Tessa asintió: "Señor Brion, que gusto verlo nuevamente", hizo una reverencia.
Tomás estaba muy sorprendido y sonrojado: "Te ves muy... bien", sonrió. "Te presento a los nuevos socios de las empresas Lambert; el señor Johnsons y el señor Echeverría."
Tessa sonrió y recordó las palabras de Amanda, se presentó con respeto: "Es un placer conocerlos, mi nombre es Teressa Rondón."
Ellos la miraban con lujuria mientras sonreían: "El placer es nuestro, señorita Rondón."
La mano que Tessa había extendido para estrechar el señor Johnsons la tomó y depositó un cálido beso. Él subió su mirada, sus ojos eran color avellana, muy hermosos e intensos.
El ascensor abre sus puertas y el rostro de Lyam se ve aún más serio: "No puedo creerlo, Tessa. ¿Acabas de llegar y ya estás coqueteando?", preguntó irritado.
Tessa soltó la mano del señor Johnsons con educación y dijo: "Fue un honor conocerlos, con permiso tengo mucho trabajo que hacer", hizo una reverencia y se fue.
Lyam saludo a sus socios y se fue detrás de ella: "¡Tessa!"
Ella se detuvo de golpe y lo miró seria: "¿Necesita algo, señor?"
Él tragó en seco al ver su mirada y dijo: "Sígueme."
Ella asintió y llegaron a la oficina del CEO. Tiffany estaba revisando unas cosas en la computadora cuando Lyam se pone de pie frente a ella.
"Señor Lambert", se levantó de golpe. "¿Sirvo su café?"
Él levantó su mano para detenerla: "Ya no es necesario que lo hagas, ella es Tessa", se apartó y ambas quedaron cara a cara. "Desde hoy empezarás a impartirle tus enseñanzas a ella. No quiero errores."
"S-Sí señor", sonrió.
Lyam entró a su oficina y la sonrisa de Tiffany se borró. "Soy Tiffany Loftus, ¿tu eres Tessa?"
"Tessa es mi apodo, soy Teressa Rondón", sonrió.
"Bien, empecemos."