NovelToon NovelToon
La Duquesa Que Volvió De La Muerte

La Duquesa Que Volvió De La Muerte

Status: Terminada
Genre:Época / Reencarnación / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Pau Orozco

*PRÓLOGO*
*Sonya Smith*

El “lo siento” de Noa sonó a disparo antes que el disparo.

Sonya no bajó el arma. No por él. Por Lucía, que estaba detrás, llorando como si no fuera ella quien había puesto el veneno en su café esa mañana. Amigas. Amantes. Traidores.

“Eran los mejores diez años de mi vida,” dijo Noa. Tenía el dedo en el gatillo. No le temblaba. A Sonya siempre le gustó eso de él.

“Fueron,” corrigió ella.

El estruendo reventó la habitación. Dolió menos de lo que pensó. El suelo estaba frío. El techo, blanco. Lucía se arrodilló y le sostuvo la mano mientras se iba. Qué detalle.

Sonya Smith, 30 años, la mujer que desarmó carteles y tumbó gobiernos, murió en el piso de su cocina por confiar en dos personas.

Lo último que pensó no fue en venganza. Fue en silencio.

Por fin, silencio.

Y luego, luz.

NovelToon tiene autorización de Pau Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

*CAPÍTULO 13* *El Juicio de Cristal*

Cristal Valemot no gritó cuando vio la sangre.

No desmayó. No llamó a los sirvientes. No dijo el nombre de Dios.

Solo miró el vestido gris de su hija, manchado de rojo hasta la rodilla. Miró la mano vendada con tela negra imperial. Miró los ojos de Elira, y por primera vez en veinte años, no vio a la niña que había dejado de proteger.

Vio una mirada escalofriante.

“Arriba,” dijo Cristal. Su voz era seda sobre acero. “En mi salón. Ahora. Antes de que tu padre vea esto y muera de un infarto. O peor, antes de que decida que fue culpa tuya.”

Elira no discutió. Sangre en el jardín significaba que la guerra había pasado a fase dos. Y la fase dos se peleaba en las salas privadas, con palabras como cuchillos.

Mira se quedó en la puerta. Cristal la miró de arriba abajo. No la echó.

“Ella se queda,” dijo Elira. “Si voy a juicio, va mi mano izquierda.”

Cristal asintió una vez. Aceptación.

El salón de Cristal olía a té de manzanilla y a cosas que nunca se decían en voz alta. Paredes color marfil. Sin retratos de familia. Solo espejos. Para que nadie olvidara quién la miraba.

Cerró la puerta. No había guardias. No los necesitaba. Su silencio era más fuerte que cualquier espada.

Se sentó frente a Elira. No le ofreció té.

“Habla,” dijo. “Y no me mientas. Puedo oler la mentira desde que naciste. Lo heredaste de tu padre.”

Elira dejó los libros contables sobre la mesa de mármol. Rojos. Manchados. Pruebas de que Roderick había vendido el ducado en cuotas, como quien vende ganado.

“Darian Montclair está muerto,” dijo Elira. Simple. Sin drama. “Laurent su asesino también. Murieron intentando matarme en el jardín. Andrew fue testigo. Escribió lo que pasó. Legal. Limpio. Nadie me tocará por esto.”

Cristal no parpadeó.

“Y yo te pregunto,” siguió Elira, “¿por qué lo permitiste? ¿Por qué dejaste que Roderick me usara como moneda? ¿Por qué dejaste que Samantha me envenenara? ¿Por qué dejaste que yo muriera en esta casa, de a poco, y no hiciste nada?”

El silencio duró diez segundos. Diez segundos donde el único sonido fue la respiración de Mira, lista para saltar si Cristal se movía mal.

Cristal se inclinó hacia delante. Apoyó los codos en la mesa. Y por primera vez, Elira vio que su madre no era una estatua. Era una mujer cansada.

“Porque si decía algo, nos mataban a todas,” dijo Cristal. Su voz no tembló. “A ti. A Samantha. A mí. Roderick no es un hombre. Es una deuda con piernas. Y Darian Montclair era el cobrador.”

Señaló los libros.

“Firmó esos pagarés cuando yo estaba pariendo a Samantha. El ducado estaba quebrado. La cosecha se perdió. Los bancos nos cerraron las puertas. Si yo hablaba, si yo iba al Emperador, Darian ejecutaba la deuda al día siguiente. Y entonces no habría ducado. Habría esclavos. Habría tu cuerpo en un burdel de la capital para pagar los intereses.”

“Así que me dejaste morir,” dijo Elira. No era acusación. Era hecho.

“Te dejé vivir,” corrigió Cristal. Sus ojos, iguales a los de Elira, no se apartaron. “Porque sé lo que es un Valemot cuando lo arrinconan. Porque vi a tu abuela hacer lo mismo. Porque vi a mi madre antes que ella. Nosotras no gritamos. Nosotras esperamos. Y cuando el cuchillo está lo suficientemente cerca del cuello, cortamos.”

Se levantó. Caminó hasta el espejo más grande. Se miró. Vieja. Cansada. Pero entera.

“Te dejé sufrir porque sabía que si te mataban, yo moría con algo roto dentro. Y si vivías...” Se giró. “Si vivías, ibas a hacer esto. Ibas a volver del jardín con sangre en las manos y sin miedo en los ojos. Y entonces yo podía dejar de fingir que no veía.”

Elira se quedó quieta quería gritar. Quería romper algo. Quería abrazarla. No podía hacer ninguna de las tres.

“¿Y ahora qué?” preguntó. “¿Ahora me das permiso para ser la duquesa?”

“Permiso,” dijo Cristal, y se rió. Un sonido seco, sin humor. “Elira, yo no mando aquí desde que cumplí diecisiete. Manda el dinero. Manda el miedo. Manda el Emperador que te manda regalos y sangre.”

Caminó hasta ella. Le tomó la mano vendada. Miró la tela negra de Cassian.

“Pero si me preguntas qué hago ahora...” dijo, “hago esto.”

Se arrodilló.

No ante la duquesa.

Mira contuvo el aliento. Elira se quedó helada.

“Te pido perdón,” dijo Cristal. Su voz era baja. Solo para ellas dos. “Por dejarte sola. Por dejar que creyeras que nadie te veía. Por no ser la madre que necesitabas cuando Darian te tocó por primera vez y tú no dormiste en tres noches.”

Le besó la mano vendada. Una vez.

“Pero si me preguntas ahora, te digo esto,” siguió Cristal, levantándose. Sus ojos no tenían lágrimas. No los necesitaba. “El ducado es tuyo. Roderick lo firmó hace una hora. Miedo a Cassian Ashford Thorne hace milagros. Yo seré tu madre. Samantha será tu hermana. O serán nada. Tú decides.”

Elira no dijo nada. No podía. Tenía un nudo en la garganta que no era de Sonya. Era de Elira. De la niña de dieciocho años que había esperado esto toda su vida.

“¿Y Samantha?” preguntó al fin. Su voz salió rota.

Cristal se giró hacia la puerta. La abrió.

Samantha estaba ahí. Arrodillada en el pasillo. Oyendo todo. Con el rostro deshecho. Sin maquillaje. Sin rosa. Solo miedo.

“Ella eligió,” dijo Cristal. “Cuando Darian murió, mandó a una criada a quemar todas las cartas que tenía de él. Luego vino aquí. Se arrodilló. Dijo que si la dejas vivir, te servirá. Si no, que la mates ahora y te ahorres el problema.”

Samantha levantó la cabeza. Sus ojos estaban rojos.

“Yo... yo lo siento, Elira,” dijo. Su voz era un susurro. “Yo tenía miedo. Darian me dijo que si no te odiaba, me mataba a mí. Yo... yo no quería morir. Pero no quería que tú murieras tampoco. Solo quería que te fueras. Para que todo volviera a ser como antes.”

Elira miró a su hermana. La niña que lloraba ahora como una niña de verdad.

Sonya Smith quería la cabeza.

Elira Valemot recordaba las noches que Samantha le llevaba agua cuando tenía fiebre. Antes. Antes de Darian.

“No vuelvas a tocar mi té,” dijo Elira.

Samantha asintió, frenética.

“No vuelvas a hablar de mí a mis espaldas,” siguió Elira. “Y a partir de mañana, duermes en el ala este. Con Mira. Ella te enseñará lo que pasa cuando me traicionan. Y lo que pasa cuando me sirven.”

Samantha asintió otra vez. No se atrevió a llorar de alivio.

Cristal cerró la puerta.

“Bien,” dijo. “La casa está limpia. Por ahora.”

Se sentó de nuevo. Sacó un papel. Lo puso frente a Elira.

“Firma,” dijo.

Elira miró el papel. Era la cesión del ducado. Roderick ya había firmado. Con letra temblorosa.

“¿Y tú?” preguntó Elira.

“Yo me retiro,” dijo Cristal. Se recostó en la silla. Por primera vez, parecía cansada. Vieja. Humana. “Veinte años de fingir que no veía me cansaron. Tú haces lo que sigue. Yo te cubro las espaldas. Como madre. Como Valemot. Como la mujer que te enseñó a sonreír aunque te estén matando.”

Elira tomó la pluma.

Firmó.

*Elira Valemot, Duquesa de Valemot.*

La tinta se secó rápido. Como si la casa la estuviera esperando.

Mira sonrió. Por primera vez, sin tristeza.

Cristal se levantó. Se acercó a Elira. Le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja. Un gesto de madre.

“Bienvenida a casa, hija,” dijo.

Afuera, el cuervo graznó. Siete veces.

La casa Valemot ya tenía dueña.

Y no era Roderick.

No era Darian.

Era ella.

1
Pau Orozco
Gracias, a ti por leer mi novela espero la hayas disfrutado mucho🥰
Marisela Morales
gracias por una historia bella
Quica Romero
Y no es "caza".°~😏~° Es simple "selección natural".😈°~😌~°😈🧍🏼‍♀️👈 ¡Tú si!.🧍‍♀️👈¡Tú también!.🚶‍♀️‍➡️👈🧍🏼‍♀️🧍‍♀️👈¡Y por supuesto que ustede!.😈😈😈😈😈😈😈
Quica Romero
Todo depende...°\😌/°🤔
Quién se atraviese primero y por qué... Montclair o el trono.🤨😈😏😈🙎‍♀️
Quica Romero
¡Un "Peña Nieto"!.🤷‍♀️🥴😆😅😂🤣
Marisela Morales
bueno se comieron /Awkward//Scream//Scream//Scream//Awkward//Awkward//Awkward/
Marisela Morales
terminaaaaa
Marisela Morales
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Shy//Silent//Shy//Silent//Shy/
Marisela Morales
omg me estoy comiendo las uñas /Smug//Slight//Chuckle//Smug//Slight//Chuckle/
Marisela Morales
a la guerra
Marisela Morales
pelea ,guerra ,sangre
Marisela Morales
omg mujer empoderada
Marisela Morales
la madre sabe que su hija murió??? y el pdj la tocó /Skull/
Marisela Morales
omg/Skull//Skull//Skull//Skull//Skull//Skull/ tenebrosa interesante 🤭🤭🤭
Marisela Morales
omg/Skull//Left Bah!//Left Bah!//Left Bah!//Skull//Skull//Skull//Skull/
Marisela Morales
omg está interesante /Slight//Determined/
Pau Orozco: 🥰gracias soy nueva en esto espero lo disfrutes.
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play