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Vínculo De Sombras Y Sangré

Vínculo De Sombras Y Sangré

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor de la infancia
Popularitas:11.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

"El arrepentimiento llega cuando el silencio comienza."
Vera y Nadia Smirnov siempre fueron las sombras de los gemelos Vane, hasta que escucharon lo que ellos realmente pensaban: que eran solo unas "chiquillas malcriadas" y un "estorbo" en sus vidas.
Ahora, las gemelas han decidido darles lo que pidieron: ausencia total.
En medio de la boda de Aria y Ethan, Evans y Edans Vane descubren que el poder y la tecnología no sirven de nada contra el hielo de las mujeres que despreciaron. Mientras ellos se desesperan por recuperar su atención, se enfrentan a un obstáculo mayor: la furia de sus padres, Killian y Damián, quienes no perdonarán que hayan roto el corazón de sus niñas.
En esta guerra de egos y orgullo, los enemigos son ellos mismos. ¿Podrán los gemelos Vane convencer a las Smirnov de que ya no son un juego, o las perdieron para siempre?
cuarta parte
_mis hijos hackearon al CEO
_heredero del Pecado
_Dinastía del Leon y la luna

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

La primera mañana en la isla amaneció con una calma engañosa. El sol se filtraba por las persianas de seguridad de la fortaleza, iluminando las estancias de lujo que, para Vera y Nadia, no eran más que una celda con mejores vistas.

Evans y Edans no habían dormido. Habían pasado la noche en el centro de mando de la casa, vigilando los radares y procesando la magnitud del desastre que habían provocado. Pero al salir el sol, decidieron cambiar de estrategia. Si el fuego y el hierro no habían funcionado, intentarían recuperar el terreno perdido a través de los recuerdos.

Cuando las gemelas bajaron al comedor, forzadas por el hambre y el encierro, se encontraron con una escena que les dio un vuelco al corazón. No había guardias a la vista. En la mesa larga de madera rústica, Evans y Edans habían preparado el desayuno exactamente como a ellas les gustaba.

Había café italiano recién molido para Vera, con ese toque de canela que solo ella usaba, y los panqueques de arándanos que Nadia siempre pedía en sus cumpleaños. Incluso estaban las flores favoritas de cada una: peonías blancas para Vera y lirios para Nadia, traídas probablemente en helicóptero durante la madrugada.

Evans se puso de pie cuando Vera entró, pero no se acercó. Mantuvo una distancia respetuosa, aunque sus ojos buscaban desesperadamente una grieta en su armadura.

—Buenos días —dijo Evans, su voz suave, casi cautelosa—. Pensamos que tendrían hambre. Es comida de verdad, nada de raciones tácticas.

Vera miró la mesa y luego a él. El aroma del café le trajo recuerdos de mañanas felices en Nueva York, antes de que las palabras "estorbo" y "malcriada" lo arruinaran todo. Sintió una punzada de nostalgia, pero la aplastó de inmediato con el frío acero de su orgullo.

—¿Crees que un poco de canela y unas flores van a hacerme olvidar que me sacaste de mi cama a punta de pistola, Evans? —preguntó Vera, sentándose con una elegancia gélida sin tocar nada de lo que había en la mesa.

—No espero que olvides —respondió Evans, sentándose frente a ella—. Solo espero que aceptes que, a pesar de mis errores, sigo conociendo cada detalle de lo que te hace sonreír.

—Conocer mis gustos no es lo mismo que conocer mi corazón —espetó Nadia, mirando a Edans, quien le servía jugo de naranja en silencio—. Puedes cocinar los mejores panqueques del mundo, Edans, pero eso no quita el hecho de que nos tienes aquí contra nuestra voluntad. Alessandro nunca me habría obligado a estar en un lugar donde no quisiera estar.

Edans apretó el borde de la jarra de cristal. El nombre del italiano seguía siendo un ácido en sus oídos.

—Alessandro no te ama, Nadia. Solo amaba la ruta comercial que tu padre le prometió. Estás defendiendo a un hombre que te usaba como un ticket de entrada a la Bratva.

—¡Al menos él me usaba con educación! —gritó Nadia, poniéndose de pie—. ¡Tú me usas como si fuera un trofeo que tienes que esconder en una vitrina para que nadie más lo vea!

La mañana transcurrió entre silencios incómodos y breves estallidos de furia. Los gemelos intentaron acercarse de mil maneras: Evans le ofreció a Vera un libro que ella había estado buscando durante meses; Edans intentó mostrarle a Nadia los avances de un proyecto de software en el que ella solía ayudarle. Pero cada intento era rechazado con un desprecio absoluto.

Las gemelas habían hecho un pacto silencioso: no les darían ni un milímetro de satisfacción. Si querían que fueran sus prisioneras, se comportarían como tales.

Cerca del mediodía, Vera caminaba por la terraza, seguida a una distancia prudencial por Evans. Ella se detuvo frente al barandal, mirando el mar azul profundo.

—¿Por qué no nos dejas ir, Evans? —preguntó ella, sin girarse—. Si de verdad nos amas como dices, sabrías que vernos marchitar en esta casa es lo peor que puedes hacernos.

—No están marchitando, Vera. Se están protegiendo —respondió él, acercándose un paso—. Afuera, la Alianza está en llamas. Tu padre ha jurado que me matará. Killian está perdiendo el control de las familias en Chicago. Si las dejo ir ahora, se convertirán en el blanco de cualquiera que quiera golpear a los Vane o a los Smirnov.

Vera se giró, sus ojos azules brillando con una intensidad feroz.

—Prefiero correr el riesgo de ser un blanco allá afuera que ser una sombra aquí contigo. El amor de ustedes es una enfermedad, Evans. Es posesivo, es oscuro y es egoísta.

Antes de que Evans pudiera responder, un sonido rítmico y potente empezó a vibrar en el aire. No era el viento. Era el batir de las aspas de varios helicópteros pesados.

Evans y Edans se tensaron al unísono. Corrieron hacia el borde de la terraza, mirando hacia el helipuerto de la isla. Tres helicópteros militares negros, con las insignias combinadas de la Alianza y la Bratva, estaban descendiendo.

—Maldición —susurró Edans, revisando su tablet—. No deberían haber encontrado este lugar tan rápido. El escudo de señales estaba activo.

—No lo encontraron, Edans —dijo Evans, mirando a Vera, quien tenía una pequeña sonrisa de triunfo en los labios—. Ellas nos dieron la ubicación.

Vera levantó su mano, mostrando un pequeño dispositivo de rastreo oculto en el interior de su anillo de compromiso falso, el que Lorenzo le había dado.

—¿Crees que soy la única que sabe de tecnología, Evans? Lorenzo y yo teníamos un canal de emergencia. En cuanto el inhibidor de la casa tuvo una micro-caída durante el pulso que lanzaste anoche, la señal se envió.

Las puertas de los helicópteros se abrieron antes de que terminaran de aterrizar. Killian Vane y Damián Smirnov bajaron con la furia de dos dioses antiguos descendiendo al inframundo. Venían rodeados de hombres armados hasta los dientes, y sus rostros prometían un castigo que haría que el exilio pareciera un premio.

—¡Vera! ¡Nadia! —gritó Damián, su voz resonando por encima del ruido de los motores.

Las gemelas corrieron hacia las escaleras, pero Evans y Edans se interpusieron, aunque esta vez no levantaron sus armas. Sus rostros mostraban una mezcla de derrota y una determinación desesperada.

—No pueden llevárselas —dijo Evans, mirando a su padre, quien ya subía las escaleras de la terraza con paso pesado—. No están seguras con ustedes. Van a usarlas para sus malditos negocios otra vez.

Killian llegó frente a su hijo y, sin decir una palabra, le propinó un golpe en el rostro que lo lanzó contra la pared de piedra.

—¡Cállate! —rugió Killian—. Has destruido veinte años de paz por un berrinche. Has deshonrado mi apellido.

Damián, por su parte, abrazó a sus hijas con una fuerza protectora, pero sus ojos estaban fijos en los gemelos Vane con una sed de sangre evidente.

—Se acabó el juego, muchachos. Van a aprender lo que sucede cuando se le roba a un Smirnov. Y esta vez, ni siquiera su padre podrá salvarlos.

Las gemelas seguras tras los hombres de su padre, mirando por última vez a unos gemelos Vane golpeados, humillados y rodeados por las armas de la Alianza. El rescate había llegado, pero la mirada de Vera y Evans al cruzarse decía que nada de esto había terminado realmente. El vínculo de sangre y sombra era demasiado profundo para romperse, incluso con una guerra de por medio

1
Gloria Grijalba
buena
Zaidymar 🌠
Gemelas se merecen unas nalgadas por hacer sufrir a los genios
Mary Diaz
Pues de plano que se olviden de Ellas. Los gemelos la regaron al principio y ya estuvo suave de que siempre ellos pierdan, merecen ser felices si no es con ellas que vengan más chicas guapas y sencillas para ellos.
Mary Diaz
Excelente
Liliana 🇨🇴🇨🇴🍀
gracias autora
Zaidymar 🌠
las hermanas se pasan de verdad
Zaidymar 🌠
Huy ya sabía yo que todo era un plan
Zaidymar 🌠
y ahora que harán los locos?
Zaidymar 🌠
Yo creo que es un plan de Killian y Damián para ver si el amor de ellos es real.
Zaidymar 🌠
Mucho con demasiado están tensando la cuerda. y de que lado se romperá?
Zaidymar 🌠
Les cortaron la 🎵🎵🎵🎵 nota jajaja
Zaidymar 🌠
Huy el juego del gato y el ratón 🐭 dónde en cualquier momento cambian los roles.
Zaidymar 🌠
Éstos niños sí les gusta sufrir por tonteras! ahora que están solos no lo aceptan
Zaidymar 🌠
Les faltaba aire según ellos, pero alejaron a su oxígeno. Niños genios! pero muy brutos en el amor
Maria Guevara Arbulu
excelente , gracias 😊
Maria Guevara Arbulu
si q paso con leo fiel amigo del león cual es su historia esperamos pronto su historia 🫶😊👏
Zaidymar 🌠
Hay gemelos si ellas desde niñas morían por ustedes
Rosa Nicolás
excelente
Liz Leal
/Heart//Rose//Rose/
Marisel Rio
💕💕💕💕dicen que errar es humano y perdonar divino
Espero que el orgullo de las gemelas no sea tan drástico
Ellos se equivocaron pero ellas están siendo demasiado duras 🤦🤦😅
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