Bella Swan, una omega humana con un aroma que vuelve locos a vampiros y lobos, descubre que su destino no es el Edward Cullen que conocemos, sino Alice, una vampira alfa que la ha visto en sus visiones durante décadas. Edward, por su parte, encuentra en Jacob Black (un lobo omega rebelde) una pareja que desafía todas las reglas del universo sobrenatural.
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Capítulo 12: La Cazadora de los Volturi
En la mansión Cullen, a las siete y media de la noche, la biblioteca olía a libros antiguos y a la cera dulce de las velas que Esme encendía cada atardecer, aunque ninguno de ellos necesitara luz para ver. Era más una costumbre humana que otra cosa. Una forma de hacer que la casa se sintiera viva.
Bella llevaba más de una hora sentada en el mismo sillón, con el libro abierto sobre las piernas y la mirada perdida en la misma página. No había leído ni una sola palabra. Su mente estaba demasiado lejos de allí.
Estaba en el bosque.
En Alice.
En Edward y Jacob.
—Sigues sin leer.
La voz hizo que Bella levantara la cabeza de golpe. Rosalie estaba apoyada contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados. Llevaba un vestido blanco impecable que parecía demasiado elegante para una noche lluviosa en Forks. Como siempre, se veía perfecta. Intocable.
Pero esta vez había algo diferente en su mirada.
Curiosidad.
—¿Cómo sabes que no estoy leyendo? —preguntó Bella, cerrando el libro a medias.
Rosalie soltó una pequeña sonrisa ladeada.
—Porque llevas diez minutos atrapada en la misma página. Y porque tu olor cambia cuando te preocupas. Ahora mismo hueles a canela quemada y ansiedad.
Bella dejó escapar una risa corta.
—Eso suena terrible.
—Créeme, he olido cosas peores.
Rosalie caminó hasta el sillón frente a ella y se sentó con elegancia, cruzando las piernas lentamente.
—Alice va a volver —dijo después de unos segundos—. Siempre vuelve a ti.
La seguridad en su voz hizo que Bella tragara saliva.
—No estoy preocupada por Alice —admitió—. Estoy preocupada por Edward y Jacob.
Rosalie levantó apenas una ceja.
—A Edward no le va a pasar nada. Sigue siendo un vampiro insoportablemente dramático. Y Jacob… —hizo una pausa pequeña, como si eligiera bien las palabras—. Jacob es mucho más fuerte de lo que aparenta.
Bella la observó en silencio.
—Sobrevivió a su manada —continuó Rosalie más bajo—. Sobrevivirá a enamorarse de un vampiro.
Bella abrió un poco los ojos.
—¿Enamorarse?
Rosalie soltó una risa seca.
—Por favor, Bella. Edward lleva días completamente obsesionado con ese lobo. Y Jacob lo mira como si fuera lo único capaz de mantenerlo vivo.
Bella sintió una sonrisa involuntaria tirando de sus labios.
—Eso es… bastante romántico.
—Es bastante idiota —corrigió Rosalie de inmediato—. Vampiros y lobos no deberían mezclarse. Las reglas existen por una razón.
Bella apoyó el libro sobre la mesa.
—Las reglas también pueden romperse.
Rosalie la miró fijamente. Y por un segundo, la expresión fría que siempre llevaba encima se quebró apenas.
—Eso solo lo diría una omega pura.
Bella inclinó la cabeza.
—¿Y qué tiene eso de malo?
Rosalie sostuvo su mirada unos segundos antes de responder.
—Que las omegas puras aman demasiado fuerte. Y eso siempre termina siendo peligroso.
Bella sintió un pequeño escalofrío recorrerle el cuerpo.
Iba a responder algo cuando la puerta de la biblioteca se abrió de golpe.
Alice apareció prácticamente corriendo, con el cabello revuelto y los ojos brillando de un rojo intenso. Parecía agitada, aunque los vampiros realmente no necesitaban respirar.
Bella se puso de pie de inmediato.—¿Alice?
Alice levantó la mirada hacia ellas.—Los encontré.
El silencio cayó pesado sobre la habitación.
Rosalie se levantó lentamente.
—¿Dónde están?
—En una madriguera, en el bosque. Pero no están solos.
La forma en que lo dijo hizo que Bella sintiera un nudo en el estómago.
—¿Qué significa eso? —preguntó Rosalie, tensándose.
Alice apretó las manos.—Hay algo más con ellos. Algo que no es humano. Ni vampiro. Ni lobo.
Bella sintió cómo su corazón comenzaba a latir más rápido.
—¿Un híbrido?
Alice negó despacio.
Y por primera vez desde que Bella la conocía… parecía realmente inquieta.
—Peor.
Rosalie frunció el ceño.
—¿Qué viste?
Alice levantó la mirada lentamente.—Un emisario Volturi.
El aire de la habitación pareció congelarse.
Rosalie perdió el color del rostro al instante. Bella sintió un vacío helado en el pecho.
—Los Volturi están en Forks… —susurró Bella.
—No todos —respondió Alice rápidamente—. Solo ella.
—¿Ella?
Alice tragó saliva antes de hablar.
—Se llama Selene. Lleva siglos trabajando para Aro. Y no viene a negociar.
Bella sintió que el cuerpo entero se le tensaba.
—¿Qué tan peligrosa es?
Alice soltó una sonrisa pequeña, pero completamente vacía.
—Más peligrosa que Edward. Más peligrosa que Emmett. Más peligrosa que Carlisle y yo juntos.
Rosalie dio un paso hacia adelante.
—Eso no es posible.
Alice la miró directamente a los ojos.
—Selene no pelea.
La llama de las velas tembló suavemente con el viento que entraba por la ventana abierta.
Y entonces Alice terminó de hablar, casi en un susurro.
—Selene caza.
En la Madriguera de los Lobos a las ocho de la noche Edward sintió el peligro antes incluso de verlo.Fue una sensación extraña, pesada, como si la oscuridad del bosque hubiera decidido entrar en la madriguera sin pedir permiso.
Un escalofrío lento le recorrió la espalda de piedra, frío y punzante, parecido a una cuchilla deslizándose entre sus costillas inmóviles. El fuego de la hoguera empezó a chisporrotear con más fuerza, lanzando sombras inquietas sobre las paredes cubiertas de runas antiguas.
A su lado, Jacob también se tensó de inmediato.
El lobo levantó la cabeza despacio, inhalando profundamente. Sus músculos se endurecieron bajo la piel morena y sus dedos se cerraron alrededor de la manta que tenía sobre las piernas. Había algo salvaje en sus ojos dorados. Algo que reaccionaba antes que las palabras.
—Alguien viene —murmuró Jacob, con la voz baja y profunda.
Edward ya lo sabía.
El ambiente entero había cambiado. El aire dentro de la madriguera se sentía pesado, contaminado por una presencia oscura que parecía arrastrarse entre los árboles del bosque.
—Lo sé.
Jacob volvió a aspirar el aire lentamente, frunciendo el ceño.
El rostro de Edward se endureció al instante.
Sin pensarlo, se puso de pie y se colocó delante de Jacob. El movimiento salió tan natural que ni siquiera tuvo que razonarlo. Simplemente ocurrió. Como respirar. Como protegerlo.
Aunque él ya no respirara.
—Quédate detrás de mí.
Jacob soltó una pequeña risa amarga.
—No me escondo detrás de nadie, Cullen.
Edward ni siquiera volteó a mirarlo.
—No estoy pidiéndote que te escondas. Estoy intentando ganar tiempo.
Por un segundo, Jacob quiso protestar. Edward podía notarlo en la tensión de su mandíbula, en el temblor inquieto de sus dedos. Pero al final obedeció. Solo dio un paso hacia atrás, aunque claramente no estaba feliz con eso.
Entonces ocurrió.
La entrada de la madriguera se iluminó con una luz azulada y extraña. No parecía fuego. Parecía luna congelada.
Y ella apareció.
Alta. Delgada. Elegante de una forma aterradora.
El cabello blanco le caía hasta la cintura como un río de nieve, y sus ojos tenían ese color oscuro y espeso de la sangre seca. La armadura negra que cubría su cuerpo brillaba bajo la luz tenue, como si estuviera hecha de escamas vivas.
Selene sonrió apenas.
Y aquella sonrisa no tenía absolutamente nada humano.
—Edward Cullen… —su voz resonó lentamente por toda la madriguera, suave y fúnebre al mismo tiempo—. Cuánto tiempo ha pasado.
Edward inclinó apenas la cabeza, aunque no había respeto real en el gesto.
—Selene.
Jacob observó el intercambio en silencio, pero Edward pudo sentir cómo el cuerpo del lobo se tensaba todavía más detrás de él.
—No sabía que los Volturi enviaban a su mejor asesina para perseguir a un simple lobo.
Selene soltó una risa baja. Fría. Vacía.
—No vine por el lobo.
Sus ojos se movieron lentamente hacia Jacob.
—Vine por la omega.
Edward sintió que algo oscuro se agitaba dentro de él apenas escuchó el nombre no pronunciado de Bella.
—Bella no está aquí.
—Lo sé.
Selene dio un paso hacia adelante. El sonido de sus botas contra la piedra hizo eco en toda la madriguera.
—Pero tú sabes dónde está. Y él también.
La mirada de la vampira cayó sobre Jacob con una intensidad incómoda.
—Puedo percibir el vínculo. Es pequeño… todavía inestable. Pero existe.
Jacob salió detrás de Edward inmediatamente.
—No sé de qué demonios hablas.
Selene sonrió otra vez.
—Claro que lo sabes, cachorro.
Edward vio cómo las manos de Jacob se cerraban con fuerza.
—No me llames así.
—¿Y cómo quieres que te llame? ¿Omega? ¿Mascota? ¿Error?
El gruñido que salió del pecho de Jacob fue profundo y salvaje.
Edward dio un paso adelante antes de que todo explotara.
—No lo tocarás.
Selene levantó una ceja con diversión.
—¿Vas a detenerme tú? Tú apenas puedes controlar tus propios instintos.
Edward sostuvo su mirada sin moverse.
—Lo intentaré.
La sonrisa de Selene se ensanchó lentamente.
—Eso es exactamente lo que siempre me ha divertido de los Cullen. Esa absurda necesidad de jugar a ser héroes.
Y entonces atacó.
No hubo advertencia.
Ni movimiento visible.
Solo un destello oscuro.
Edward apenas alcanzó a apartarse por puro instinto. Las garras negras de Selene atravesaron el aire tan cerca de su rostro que sintió el calor quemándole la mejilla.
El surco comenzó a humear de inmediato.
—¡Jacob, corre! —gritó Edward
—No voy a correr —dijo Jacob.Y entonces se transformó.
El cambio fue rápido y brutal.Edward escuchó el sonido de los huesos rompiéndose y acomodándose otra vez bajo la piel. La espalda de Jacob se arqueó con fuerza mientras un pelaje marrón y espeso cubría todo su cuerpo. Sus manos se volvieron garras. Sus ojos cambiaron a un amarillo intenso que brilló en medio de la oscuridad de la madriguera.
Y cuando levantó la cabeza y aulló, el sonido hizo temblar las paredes de piedra.El fuego de la hoguera se agitó.Las runas antiguas brillaron por un segundo.
Selene se quedó quieta mirándolo, sorprendida de verdad por primera vez desde que había llegado.
—Vaya… —murmuró despacio—. Un lobo omega que puede transformarse sin luna llena.Sus labios se curvaron lentamente.—Eres más interesante de lo que pensé.
Continuará 🔥