Cicatrices que arden
Fueron inseparables… hasta que el mundo los rompió.
Ahora, entre peleas y destino, sus caminos vuelven a cruzarse.
Porque hay amores que no se olvidan…
aunque duelan como una herida abierta.
Un vínculo imposible de romper.
Un amor que nunca dejó de arder.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 13: Lo que es mío… no se toca
El motor de la moto rugía con fuerza mientras atravesaban las calles del pueblo. El viento golpeaba el rostro de Izana, pero él no lo sentía. No sentía nada que no fuera esa presión en el pecho, esa sensación incómoda que no se iba, esa mezcla entre rabia, ansiedad y algo que no quería nombrar.
Takemichi iba detrás, aferrado, mirando el camino con nerviosismo. Sabía que esto no iba a terminar bien. Podía sentirlo en el aire, en la forma en que Izana apretaba el manillar, en la velocidad con la que conducía como si cada segundo fuera demasiado lento.
Cuando finalmente frenaron frente al pequeño supermercado, el silencio cayó de golpe. Era un lugar simple, tranquilo, completamente ajeno al caos que ellos llevaban encima.
Izana bajó de la moto sin esperar. Ni siquiera miró atrás. Simplemente caminó hacia la entrada como si ya supiera lo que iba a encontrar.
La campanita sonó al abrir la puerta.
Y entonces lo vio.
Kakucho estaba ahí.
De pie.
Trabajando.
Como si nada.
Como si todo lo que había pasado no existiera.
Pero no estaba solo.
Chifuyu estaba cerca… y al lado de Kakucho, una chica sujetaba su brazo con naturalidad, como si ese lugar le perteneciera.
El mundo se volvió lento.
Demasiado lento.
Los ojos de Izana se clavaron en esa imagen.
En ese contacto.
En esa cercanía.
Algo dentro de él se rompió otra vez.
Kakucho levantó la mirada.
Y lo vio.
No hubo sorpresa real.
Hubo tensión.
Hubo enojo.
Hubo algo más… que ninguno quería admitir.
El aire se volvió pesado.
Denso.
Como si todos en el lugar pudieran sentirlo.
Izana no dijo nada al principio.
Solo caminó.
Paso a paso.
Sin apuro.
Pero cada paso cargado de algo peligroso.
Su mirada no se movía del brazo de Kakucho.
De esa mano ajena que no tenía derecho a estar ahí.
Cuando habló, su voz fue baja.
Demasiado baja.
Pero firme.
,_Suéltalo.
La chica se tensó, confundida, pero antes de que pudiera responder, Kakucho habló.
_No.
Esa sola palabra fue suficiente.
Fue como tirar gasolina al fuego.
Izana levantó la mirada y lo miró directo a los ojos.
_No tienes derecho, continuó Kakucho, sin apartarse.
Eso fue el límite.
Izana acortó la distancia en segundos. Su mano se cerró alrededor del brazo de Kakucho con fuerza, tirando de él sin pedir permiso.
_Nos vamos.
Kakucho se resistió.
Lo empujó.
Intentó soltarse.
Pero Izana no lo soltó.
Nunca lo hacía.
La tensión explotó en ese instante. Chifuyu intentó intervenir, la chica se apartó asustada, Takemichi dudó, pero ninguno pudo detenerlo.
Izana lo sacó del lugar sin mirar atrás.
Como si todo lo demás dejara de existir.
El aire afuera era frío, pero no ayudaba.
Nada ayudaba.
El camino hasta el departamento fue un silencio cargado. Kakucho no dejó de intentar soltarse, Izana no dejó de sostenerlo.
Cuando entraron, la puerta se cerró de golpe.
El sonido resonó en el espacio.
Y entonces, finalmente, lo soltó.
Kakucho retrocedió un paso, respirando agitado.
_Qué te pasa, dijo con enojo, llevándose la mano al brazo.
Izana lo miró.
Esa mirada que no era tranquila.
Que nunca lo era cuando se trataba de él.
_Qué fue eso, preguntó.
Kakucho frunció el ceño.
_Nada.
_No me mientas.
_No es asunto tuyo.
El silencio que siguió fue pesado.
Porque ambos sabían que esa frase no iba a quedar así.
Izana se acercó.
Lento.
Pero decidido.
_Todo lo tuyo es asunto mío.
Kakucho lo empujó.
_No.
Respiraba rápido.
Molesto.
Cansado.
_Eso es lo que no entiendes.
Izana no se detuvo.
No retrocedió.
_No soy tuyo, continuó Kakucho.
Y por un segundo… todo quedó suspendido.
Pero Izana no respondió con palabras.
Lo besó.
De golpe.
Sin aviso.
Un beso cargado de todo lo que no sabía decir.
Kakucho se tensó, sorprendido, pero no lo apartó de inmediato. Sus manos dudaron antes de aferrarse a la ropa de Izana, como si esa reacción fuera más instintiva que consciente.
El beso se volvió más profundo, más intenso, más real.
Había enojo.
Había necesidad.
Había algo que ninguno de los dos quería enfrentar.
Cuando se separaron, el aire entre ellos era distinto.
Más pesado.
Más cercano.
Más peligroso.
Izana apoyó su frente contra la de Kakucho, respirando cerca.
_No vuelvas a dejar que alguien te toque así.
Kakucho soltó una risa corta, sin humor.
_Y tú sí puedes.
_Sí.
La respuesta fue inmediata.
Sin dudas.
Sin culpa.
Eso hizo que algo en Kakucho se moviera.
No era aceptación.
Pero tampoco rechazo.
_Estás mal, murmuró.
Izana no se apartó.
Solo contigo.
El silencio volvió.
Pero esta vez… no era vacío.
Era tensión.
Era algo que ardía.
Kakucho cerró los ojos un segundo.
No puedo seguir así.
Su voz fue más baja.
Más honesta.
No puedo ser algo que no elegí.
Izana lo observó.
Y por primera vez…
no respondió de inmediato.
_Entonces dime, murmuró, por qué siempre vuelves.
La pregunta quedó en el aire.
Y esta vez… Kakucho no pudo esquivarla.
Porque la respuesta…
la sabía.
Pero dolía.
Porque no sé cómo irme del todo.
Eso fue suficiente.
El ambiente cambió.
La intensidad bajó apenas.
No desapareció.
Pero cambió.
Izana llevó una mano al rostro de Kakucho, más suave.
_Entonces no te vayas.
Kakucho lo miró.
Y en sus ojos…
había conflicto.
Había miedo.
Había algo más.
_No es tan simple.
Para mí sí.
Y ahí estaban otra vez.
En el mismo lugar.
Donde siempre terminaban.
Donde ninguno podía soltarse.
Donde todo dolía…
pero también atraía.
Izana se inclinó apenas.
_Te quiero a ti.
Su voz fue baja.
Real.
Sin máscaras.
Solo a ti.
El silencio se hizo más profundo.
Kakucho no respondió.
Pero tampoco se alejó.
Y eso…
Decía más que cualquier palabra.
Kakucho, no pudo más y le quitó la ropa Izana ya sabía que los dos no podían con su carácter kakucho empezó a besarlo Izana disfrutaba de ese momento, ya que kakucho estaba llevando el control..
Él lo tomo por su cintura y comenzó a moverse Izana apretaba la almohada y kakucho decía ...
_ Te amo kakucho
Kakucho cerró los ojos y le dijo.
_ Te amo Izana
💕💕💕💕..... 💕💕💕💕..... 💕💕💕💕....
Kakucho: trabajando tranquilo
También Kakucho: de repente aparece Izana con ojos en llamas
Izana: “No soy celoso”
También Izana: ve un brazo ajeno — “SUÉLTALO”
Takemichi: yo solo vine de acompañante
Chifuyu: esto se va a descontrolar…
Y uno pensando…
¿esto es una historia de amor… o una guerra emocional?
Porque cuando Izana dice “es mío”…
NO es una sugerencia
Si te gustó, deja tu mensaje
con cariño Luna Auol 🌸