NovelToon NovelToon
Contrato De Medianoche

Contrato De Medianoche

Status: En proceso
Genre:Casada con el millonario / Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Romance
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Elizabeth Valdéz

Adrián Vega necesitaba una esposa falsa. Camila necesitaba dinero para salvar a su madre. El trato era simple: un año de matrimonio y millones de dólares. Sin amor. Sin preguntas. Sin romper el contrato. Pero cuando Camila entra al peligroso mundo de los Vega descubre algo aterrador… Las mujeres que se acercan demasiado a Adrián terminan desapareciendo. Y ahora ella podría ser la siguiente.

NovelToon tiene autorización de Elizabeth Valdéz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: El primer error de Camila

El silencio que siguió después de que Lucas leyó el mensaje fue inquietante.

Las palabras todavía parecían flotar sobre la mesa del comedor.

“La próxima pista está en la habitación donde comenzó todo.”

Camila sentía que el corazón le latía con fuerza.

—La oficina de tu madre —dijo finalmente.

Adrián seguía mirando el teléfono de Lucas.

—Sí.

Sebastián cruzó los brazos.

—Eso no me gusta nada.

Lucas levantó una ceja.

—¿Por qué?

Sebastián suspiró.

—Porque alguien está guiando cada uno de nuestros movimientos.

Camila frunció el ceño.

—Tal vez esa persona quiere ayudarnos.

Los tres hermanos la miraron al mismo tiempo.

Lucas soltó una pequeña risa.

—Eso sería demasiado conveniente.

Camila bajó la mirada hacia la mesa.

—Pero si alguien quisiera destruirlos… no nos daría pistas.

Adrián habló con calma.

—O tal vez quiere que encontremos algo específico.

Sebastián añadió:

—Algo que provoque una reacción.

El silencio volvió a llenar el comedor.

Camila pensó en todo lo que había ocurrido desde que llegó a esa casa.

La noticia.

El artículo.

La fotografía de su madre.

—Necesitamos ver esa oficina —dijo finalmente.

Adrián levantó la mirada.

—Está cerrada.

—Entonces ábrela.

Lucas apoyó los codos sobre la mesa.

—No es tan simple.

Camila frunció el ceño.

—¿Por qué?

Sebastián respondió:

—Esa habitación se selló después de la muerte de mamá.

Camila parpadeó.

—¿Nunca volvieron a entrar?

Adrián negó lentamente.

—No.

Camila sintió que algo en su interior se movía.

—Entonces es el lugar perfecto para esconder algo.

El silencio cayó sobre la mesa.

Lucas sonrió ligeramente.

—Empiezo a entender por qué Adrián se casó contigo.

Camila lo miró con confusión.

—¿Qué quieres decir?

—Tienes instinto.

Adrián se levantó de la silla.

—Vamos.

Sebastián levantó una ceja.

—¿Ahora?

—Sí.

Lucas también se puso de pie.

—Esto se está poniendo interesante.

Camila respiró profundo mientras caminaban por el largo pasillo de la mansión.

Las luces eran suaves.

Las paredes estaban llenas de cuadros antiguos.

El ambiente se sentía extraño.

Casi como si la casa misma estuviera observándolos.

—¿Dónde está la oficina? —preguntó Camila.

Adrián respondió mientras caminaba al frente.

—En el ala norte.

Sebastián caminaba detrás de ellos.

—No he estado allí en años.

Lucas observaba todo con atención.

—Algunas cosas nunca cambian.

Camila sentía que el corazón le latía cada vez más rápido.

Finalmente llegaron a una puerta de madera oscura.

Era elegante.

Pero el polvo alrededor del marco mostraba que no había sido abierta en mucho tiempo.

Adrián se detuvo frente a ella.

El silencio llenó el pasillo.

—Esta es.

Camila observó la puerta.

—Parece que guarda muchos secretos.

Adrián sacó una llave del bolsillo.

—Eso vamos a descubrir.

Introdujo la llave en la cerradura.

El sonido del metal girando rompió el silencio.

Luego empujó la puerta.

La habitación estaba oscura.

El aire tenía ese olor a lugar cerrado durante mucho tiempo.

Adrián encendió la luz.

Camila entró lentamente.

La oficina era grande.

Había un escritorio antiguo cerca de la ventana.

Estanterías llenas de carpetas.

Fotografías familiares en las paredes.

Camila se detuvo frente a una de ellas.

Era una foto de Adrián con su madre cuando era niño.

La mujer sonreía.

Camila sintió un pequeño nudo en el pecho.

—Tu madre parecía una buena persona.

Adrián respondió con voz baja.

—Lo era.

Lucas caminó hacia las estanterías.

—Si alguien dejó una pista aquí… no será fácil encontrarla.

Sebastián empezó a revisar los cajones del escritorio.

—Podría ser cualquier cosa.

Camila observó la habitación.

Algo no se sentía normal.

Como si alguien hubiera estado allí antes.

—Adrián…

Él levantó la mirada.

—¿Sí?

—¿Estás seguro de que nadie ha entrado aquí desde el accidente?

Adrián respondió con firmeza.

—Completamente.

Camila caminó lentamente por la habitación.

Sus ojos recorrían cada detalle.

Cada objeto.

Cada sombra.

Entonces lo vio.

Un pequeño marco de fotos sobre una repisa.

Lo tomó.

Era una foto de dos mujeres.

La madre de Adrián.

Y otra mujer.

Camila sintió que el corazón le dio un salto.

—Adrián.

Él se acercó.

—¿Qué pasa?

Camila le mostró la fotografía.

—¿Quién es ella?

Adrián frunció el ceño.

—No lo sé.

Sebastián se acercó.

—Nunca había visto esa foto.

Lucas también miró el marco.

—Curioso.

Camila volvió a observar la imagen.

Y entonces se dio cuenta de algo.

La mujer en la fotografía…

Se parecía mucho a alguien.

Pero no lograba recordar a quién.

—Hay algo extraño aquí —murmuró.

Adrián levantó una ceja.

—¿Qué cosa?

Camila giró el marco.

Y encontró algo escrito en la parte trasera.

Una fecha.

Y una palabra.

“Confía.”

El silencio llenó la habitación.

Sebastián frunció el ceño.

—Eso es raro.

Lucas tomó la foto.

—Muy raro.

Camila sintió un escalofrío.

—¿Quién escribiría eso?

Adrián guardó silencio.

Pero algo en su expresión cambió.

Como si acabara de recordar algo importante.

—Es la letra de mi madre.

Camila levantó la mirada.

—¿Qué?

Adrián tomó la fotografía.

—Ella escribió esto.

Sebastián frunció el ceño.

—¿Confía en quién?

El silencio volvió a caer.

Camila respiró profundo.

—Tal vez en la mujer de la foto.

Lucas observó nuevamente la imagen.

—Entonces necesitamos saber quién es.

En ese momento el teléfono de Adrián vibró.

Lo sacó del bolsillo.

Leyó el mensaje.

Y su expresión cambió.

Sebastián lo notó.

—¿Qué pasa?

Adrián levantó la mirada.

—La seguridad acaba de enviar un informe.

Camila frunció el ceño.

—¿Sobre qué?

Adrián habló con voz seria.

—Alguien entró en esta habitación antes que nosotros.

El silencio fue inmediato.

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Eso es imposible.

Adrián giró el teléfono.

En la pantalla había una imagen tomada por una cámara de seguridad.

La fotografía mostraba el pasillo del ala norte.

Y una figura caminando hacia esta oficina.

Camila entrecerró los ojos.

—¿Quién es?

Adrián respondió con una voz tan fría que el aire en la habitación pareció congelarse.

—Tú.

El silencio fue absoluto.

Camila sintió que el mundo se detenía.

—Eso… eso no puede ser verdad.

Adrián sostuvo el teléfono frente a ella.

La figura de la cámara se parecía exactamente a ella.

La misma altura.

La misma ropa.

El mismo cabello.

Pero Camila sabía algo con certeza.

Ella nunca había estado allí antes.

El silencio se volvió aterrador.

Y entonces comprendió algo.

Ese…

había sido su primer error.

1
Elizabeth Valdéz
Contrato de medianoche es algo a lo que normalmente escribo y me gusta experimentar historias nuevas. Espero les guste esta historia!
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play