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Los Años en los que Desapareciste

Los Años en los que Desapareciste

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Hijo/a genio / Reencuentro / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:449.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: yana_vern

Hace cinco años, Matías desapareció de la vida de Sofía sin dejar rastro.
Hoy es uno de los hombres más ricos y arrogantes de Buenos Aires.

Ella vive con un secreto.
Él vuelve cargado de orgullo y rencor.

Cuando se reencuentran, no hay nostalgia, solo ironía y reproches.
Sofía no pide explicaciones ni compasión.
Pero Matías, el hombre que una vez la abandonó,
empieza a aparecer una y otra vez…
y esta vez no piensa irse.

NovelToon tiene autorización de yana_vern para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

En el restaurante de Puerto Madero, el salón privado se había transformado en un escenario inesperado. Matías entró y se detuvo en seco: ocho chicas jóvenes, todas vestidas con elegancia, se encontraban sentadas alrededor de una mesa larga, sonriendo con nerviosismo. Algunas llevaban vestidos de cóctel, otras conjuntos más casuales pero impecables. La abuela había dicho “una cita”, no “un casting”.

Matías sacó el teléfono y llamó de inmediato. “Abuela, ¿qué es esto? ¿Ocho? ¿En serio?”.

Del otro lado, la voz de la abuela sonó alegre. “¡Para que tengas variedad, hijo! No te gustaba ninguna de las fotos, así que traje varias. Y tengo más de treinta esperando en reserva, de todos los estilos. Elegí con calma”.

La línea se cortó. Matías miró el grupo, suspiró y se sentó en la cabecera. Las chicas lo saludaron con voces tímidas. Él las observó una por una, sin disimular el hastío.

La primera, rubia de ojos claros, intentó romper el hielo: “Soy diseñadora de interiores…”.

Matías la cortó: “Diseñadora. Seguro vivís en un departamento lleno de velas aromáticas y frases motivacionales en las paredes. Paso”.

La segunda, morena de cabello largo, sonrió con confianza: “Trabajo en una consultora internacional…”.

“Consultora. Otra que vive para PowerPoint y happy hours. No, gracias”.

La tercera mencionó su carrera en marketing digital. Matías alzó una ceja. “Redes sociales todo el día. Seguro tenés más seguidores que neuronas. Siguiente”.

Una a una, las fue despachando con comentarios cortantes y precisos. Cuando llegó a la octava, una chica de mirada dulce que apenas abrió la boca, Matías ya había terminado. “Todas igual. Bonitas, educadas, ambiciosas. Y aburridas. Buenas noches”.

Se levantó y salió sin mirar atrás. Las chicas se quedaron en silencio, algunas con los ojos vidriosos.

Media hora después, el teléfono de la abuela empezó a sonar sin parar. Las madres y tías de las chicas llamaban indignadas. “¡Qué falta de respeto!”, “¡Mi hija salió llorando!”, “¡Nunca más!”. La abuela colgó cada llamada con el rostro cada vez más rojo. Terminó con un grito ahogado y se agarró el pecho. Matías recibió la llamada de su padre, Martino, esa misma tarde.

“Vení a la casa ahora. Tu abuela está mal por tu culpa”.

La casa Matías en Barrio Parque era una mansión clásica porteña, de fachada blanca y balcones de hierro forjado, renovada con gusto moderno pero conservando el aire señorial. Matías entró por la puerta principal. Martino lo esperaba en el hall. “Está en su habitación. Dice que le duele la cabeza. Andá a verla”.

Matías subió las escaleras y abrió la puerta del dormitorio de la abuela. Ella estaba recostada, con una mano en la sien y expresión de sufrimiento exagerado. Sobre la mesa de noche había un plato con restos de pastel de gloria. Matías se acercó, olió el aire y sonrió.

“Abuela, ese perfume a canela y azúcar no se disimula. Y el plato está tibio. ¿Desde cuándo el dolor de cabeza se cura con pastel de gloria?”.

La abuela abrió un ojo, vio que no había escapatoria y se sentó de golpe. “¡Sos un desconsiderado! ¿Cómo tratás así a las chicas? ¡Las humillaste delante de todo el salón! Las familias están furiosas”.

Matías se sentó en el borde de la cama, divertido. “¿Y qué querías? ¿Que me casara con la primera que me pusieras enfrente? Las rechazé a todas para que nadie más se anime a venir. Problema resuelto”.

La abuela lo miró con indignación. Agarró un almohadón y se lo tiró. “¡Insolente!”. Matías lo esquivó riendo. Ella tiró otro. Él lo atrapó y se lo devolvió suavemente. La abuela siguió lanzando almohadones; Matías los esquivaba o los devolvía, hasta que los dos terminaron riendo entre golpes de plumas y risas. Al final, la abuela se recostó, agotada pero sonriente.

“Ya está. No quiero más citas. Sos imposible”.

Matías le acomodó la manta. “Gracias, abuela. Descansá”.

Salió de la habitación victorioso. La abuela se quedó mirando el techo, murmurando: “Este muchacho me va a matar de un disgusto… pero al menos no lo casé con cualquiera”.

Mientras tanto, en el departamento de Belgrano, llegó por correo el nuevo dominio para el auto. Sofía bajó con herramientas y lo colocó ella misma: dos tornillos, un poco de fuerza y listo. El SUV negro ahora tenía placa propia. El domingo por la mañana, cargó a Tiago en el asiento trasero con una mochila llena de agua, protector solar y un cambio de ropa.

“Vamos al zoológico, mi amor. Tu primera vez”.

Tiago aplaudió emocionado. Llegaron temprano. El niño corrió de jaula en jaula: los leones, los monos, los pingüinos. Se paraba frente a cada una con los ojos muy abiertos, señalando, preguntando. “¿Por qué el elefante tiene trompa tan larga?”, “¿Los tigres duermen tanto porque son flojos?”. Sofía respondía todo, sacando fotos con el celular. Verlo reír sin parar, correr de la mano, le llenó el pecho de una alegría tranquila y profunda.

A las cinco de la tarde emprendieron el regreso. El cielo estaba despejado cuando salieron, pero a mitad de camino, sobre la autopista, se oscureció de golpe. Un trueno retumbó y empezó a llover con violencia. Sofía redujo la velocidad, encendió las balizas, mantuvo las manos firmes en el volante. En un cruce, un auto gris cambió de carril sin señalizar. El impacto fue seco: el lateral del SUV recibió el golpe, giró ligeramente y se detuvo contra la banquina.

Sofía se quedó un segundo en blanco. Lo primero que hizo fue girar hacia atrás. “¿Tiago? ¿Estás bien?”.

El niño, con los ojos muy abiertos, asintió. “Sí, mamá. Me apreté el cinturón fuerte”.

Sofía respiró aliviada. Bajó del auto bajo la lluvia torrencial para revisar el daño. El lateral tenía una abolladura grande, pero las ruedas parecían intactas. Estaba evaluando si podía seguir cuando una sombra la cubrió. Una mano sostenía un paraguas negro sobre su cabeza. El agua caía alrededor, pero ella ya no se mojaba.

Matías estaba allí, con el paraguas inclinado casi por completo hacia ella. Su camisa blanca se había empapado del lado izquierdo; el agua le corría por el brazo y goteaba del codo. No dijo nada al principio. Solo la miró, luego miró el auto dañado, y finalmente al asiento trasero donde Tiago observaba todo desde la ventanilla empañada.

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Luz Velazco
quien te está obligando a leer🤭
Zulema Neme
Muchas Felicitaciones Autora Maravillosa la Novela Excelente Relato de tan Bella Historia Me Encanto 👏👏👏👏👏👏👏👏👏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
Zulema Neme
Maldita Camila. parece que a vos nadie te encuentra Te Odio Dios Protege a Thiago 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Muy Bien Bruno. Me Encanta que protejas a Valeria 👏👏👏👏👏👏👏👏💗💗💗💗💗💗💗💗
Zulema Neme
La Verdad Valeria te pasas de Estupida. Deja de pensar mal de ti y madura Ve de Frente 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Zulema Neme
Sofía deja que te Protejan Lo Necesitas y ya estás Sola Ahora tienes un Hermosa Familia que te Ama
Zulema Neme
Hay Matías Aprendes o Desapareces 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Luz Velazco
😂
Luz Velazco
mujer dejá de molestar vos enteneis 🤭
Zulema Neme
Por fin todos saben la Y Thiago tiene a su papá 👏👏👏👏👏👏👏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
Zulema Neme
Por fin la Abuela va a hacer lo que Corresponde.en esa Familia 👏👏👏👏🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Zulema Neme
La Abuela si que sabe actuar rápido y con el Corazón en la mano y la Mente Clara. No como el Idiota de su Nieto 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Por fin Sofía estás tomando una decisión Inteligente tu hijo merece saber que Matías es su hijo 💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
Zulema Neme
Malnacido ese estupido Resentido no tiene capacidad para hacer feliz a nadie y se desquita con Sofía Lo Odio 😚😚😚😚😚😚😚😚
Nancy Castro Castillo
me perdí, se supone que le dijo que era el sobrino y ahora tan natural el dulce tu hijo y el niño dice mi mamá, por otro lado, muy grosero el niño, como le va a decir al papá que tiene cara de culo
Janeth Bandera
lo que no entiendo mucho, es que capitulos atrás Sofi le dice a Matías que Thiago es el sobrino,y no desmintieron eso todavía, y ahora resulta que Matías ya sabe que Sofi es la mamá🤔
Eloina Arteaga
ya está aburrida🥱 siempre lo mismo
Criss Mendez Flores
dejo esta novela solo perdí mi tiempo no es buena repites mucho no avanza la alargaste mucho 150 capitulos y llevo 57 y que me brinco varios capítulos y lo mismo ..perdon escritora quizás empieces Pero primero tendrás que estudiar como se desarrolla una novela una trama...si corriges esta novela te quedarías con 20 capítulos para iniciar desarrollar el drama y darle solución y el final ..
Criss Mendez Flores
ya me pase más de 10 capitulos y no pierdes el hilo ...sigue el mismo no avanza sigue comiendo pollo con arroz los mismos problemas y lo peor de todo es que la trama no tiene muchos problemas solo una condición por qué según le dijo que quería un hombre rico ...según en broma no tiene ni mucho sentido ..con hablarlo y sacarlo se terminar la historia y lleva 53 capitulos 🤭 y sigue los mismos
Criss Mendez Flores
estoy esperando desde hace muchos capitulos a tras que le diga la verdad y es lo mismo lo mismo quería darle una oportunidad al libro pero ya me aburrió ..
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