Mayra debe sacar a sus hermanas menores de la cárcel, ya que fueron emboscadas y caturadas por la policía aluego de que alguien las traicionó.
Las sicarias son llamadas "Hadas sangrientas" por la facilidad de escape y la escena terrorifica que dejan detrás. Al tener semejante reputación, se volvieron el interés de los oficiales policiales que apuuestan por sus cabezas, pero no todos son así.
El capitán solo quiere justicia para su ciudad, y aunque no le guste admitirlo, debe reconocer que las hermanas Dimou han logrado desaparecer escorias de la sociedad; esas que siempre salen libre de prisión gracias a sus contactos. Sin embargo, al hacerlo también cometen delitos y deben pagar la pena correspondiente a la gravedad.
NovelToon tiene autorización de Tamara Gallo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El secuestro
Selene llega a la calle del edificio donde se han quedado estos días, le manda un mensaje a Alicia pidiéndole que baje y la menor lo hace, con cuidado de no ser escuchada.
Ambas inician el viaje hasta la casa del capitán y bajan sin ningún tipo de disimulo ni escondite, tocan su timbre insistentemente y él abre con la respiración agitada por correr desde su cama a la puerta, pensando que habí pasado algo urgente con alguno de sus vecinos.
—Bueno, es un milagro encontrarlo aquí— asegura Selene apuntándole con su arma directo a la frente del policía.
Y sí, como bien dice, es un milagro, ya que el secuestro salió básicamente de imprevisto y no pensaron en dónde podía estar él realmente. Al menos, el destino jugó a su favor, lo que para ellas eso es un buen augurio.
— ¿Solo son dos?— cuestiona él mirando detrás de las mujeres, buscando a la mayor.
—Lamentamos interrumpir su descanso— se burla Alicia— Nuestra hermana lo espera— le miente.
—Debería vestirme— avisa él, por lo que ambas lo observan mejor.
Dorian tiene el torso descubierto, mostrando sus músculos, mientras que a su intimidad la cubre un short deportivo de fútbol y tal vez su ropa interior.
—No lo necesitará— menciona Selene haciéndole seña para que salga de la casa. Aun apuntándole.
Él no pone resistencia, ni intenta atacarlas, por el contrario, va tranquilamente. Ni siquiera se molesta cuando ellas le colocan una bolsa de tela negra en la cabeza para que no vea el camino y unas esposas por su espalda. Algo que también las confunde, por lo que van en constante alerta por las dudas de que decida atacarlas justo cuando Selene esté manejando.
Alicia no deja de apuntarle con el arma y mirarlo fijamente a la "cara".
Él, dentro de esa bolsa, sonríe sabiendo que volverá a ver al hadita mayor, aunque lo decepciona no haberla visto fuera de su casa, ya que ella no fue a buscarlo personalmente.
Lo gracioso de la situación, para él, es saber que no quiere, ni intentará lastimar a las hermanas Dimou porque no quiere que la mayor lo odie.
Una completa locura de su parte siendo alguien totalmente legal, contra tres mujeres que son fugitivas de la ley, y a quienes pudo haber capturado en muchas oportunidades, ya que se estudió los movimientos de los guardias de seguridad y que ellas no salieron en esos días.
Además, Ares solo apareció una noche y ellas permanecieron juntas. Lo que facilitaba la captura.
Pero, no quiso.
No quiere ver a Mayra detrás de las rejas.
Y, por ende, tampoco quiere ver Selene o Alicia, ya que si eso pasa, la mayor irá nuevamente por sus hermanas.
—¿Falta mucho?—cuestiona él.
— No sea impaciente, capitán.— le responde una voz que no logra distinguir con facilidad, pero es Selene.
—Las cosas buenas tardan en encontrarse— dice una segunda voz, siendo la menor— ¿No lo cree?
— Sé que sí, señoritas.
Ellas no vuelven a dirigirle la palabra hasta que llegan a la casa. Lo ayudan a bajar con cuidado, le quitan la bolsa y dejan que observe su nueva realidad.
Por fuera, la fachada parece que es espantosa, no puede notar algún color, solo que no ha sido cuidada, pero nota que tiene rejas, por lo que será imposible escapar por las puertas o ventanas.
El resto del paisaje no tiene nada interesante que le brinde una pista de dónde está parado, ya que aparentemente no hay nada alrededor, no puede ver las luces de casas vecinas, y solo puede escuchar muy, muy lejos, agua.
Alicia lo empuja un poco y lo obliga caminar detrás de Selene, quien los guía por un camino iluminado por su linterna.
Entran por la parte trasera de la casa y a penas puede ver un pasillo oscuro, ya que ninguna de ellas se interesó por prender una luz o siquiera una vela.
Lo empujan hacia una puerta, donde al prender el foco, le produce una leve ceguera al estar acostumbrado a la oscuridad casi total; y lo sientan en una cama matrimonial.
— Lamentamos haberle mentido sobre nuestra hermana y esperamos, sinceramente, que pueda dormir bien por las siguientes horas— dice sarcásticamente Selene.
—Ella vendrá mañana— concluye Alicia.
Ambas se dan la vuelta y salen de la casa, trancando la cerradura y dejándolo solo. Se suben al auto de Mayra y vuelven a realizar un largo camino hasta el departamento de la mayor, quien seguramente no se ha dado cuenta de que ellas se han escapado.
O eso esperan.
Dorian suspira sentado en la cama, aun con la luz sobre su cabeza y las manos con esposas en su espalda, lo que será incómodo para dormir, o imposible, así que no lo hará.
Esperará a Mayra despierto.