Oliver y Yuuki, dos personas totalmente diferentes, se ven obligados a casarse. Yuuki es talentoso, pero presumido debido a su buen estatus, mientras que Oliver odia a las personas ricas, sin imaginar que sería vendido por sus propios padres para casarse con el arrogante Yuuki.
Su relación no empieza nada bien, pues Oliver culpa a Yuuki por tener que verse atado a él en un matrimonio que no pidió y Yuuki aún añora a su primer amor. Pero lo que empezó como un mal matrimonio, empieza a ser una relación donde la pasión es la principal protagonista, aunque Yuuki se ve sometido a los arranques de ira y celos de Oliver, en especial con el regreso del ex amor de Yuuki.
¿Podrán esos encuentros pasionales convertirse en algo más?
¿Será Oliver capaz de borrar los sentimientos que Yuuki aún tiene por su ex?
Advertencias
En esta historia se tocan temas delicados, los personajes pasarán por muchas situaciones, así que si eres menor de edad, por favor abstente de leer.
NovelToon tiene autorización de May de eunhyuk para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Miedo
Expresé mirando mi teléfono, no quería verlo a los ojos o podría perder los estribos, todo en él me molestaba, lo odiaba, de ser por mí ahorita mismo lo dejaba con ese tipo por el que babea y me iba. ¡Pero no! ¡Maldita sea! ¿Por qué me tuvieron que venir a atar con este idiota?
Yuuki
No me di cuenta en qué momento llegó Oliver o si había visto que hablaba con Jiyang. Lo miré y traté de sonreírle, pero lo que dijo me dejó helado. Entonces vio todo, además estaba de nuevo insultándome, no sé por qué tengo que soportar todo esto.
—¿Por qué me tratas así? ¿Por qué piensas que quiero acostarme con todo el que me habla? —pregunté tratando de no gritar, no quería llamar la atención de nadie de mi círculo.
Apenas había tocado mi comida cuando la trajeron. Esta conversación con Oliver me causó malestar estomacal. ¿Acaso siempre iba a tratar así? No pude probar más mi deliciosa comida, me dolía la panza. Estaba enfadado.
—Ya terminé.
Solté los tenedores haciendo el suficiente ruido como para que lo escuchara todo el restaurante y me levanté. A estas alturas ya no me interesa si nos escuchan, es mejor si se arruina la reputación de Oliver, pues a él le dio más trabajo alcanzar su poco estatus que a mí, yo solo chasqueando los dedos haré que todos nos obedezcan.
—Siéntate y termina de comer —ordenó—. Deja de hacer berrinche que no te queda
—Supongo que puedes pagar por esto, ¿o lo pagaré yo? —Agregue con molestia.
Exhale frustrado. Siempre tenía que hacer lo que todos querían. Ya no tenía hambre, ya no quería estar ahí. Por un momento vi sin querer a Jiyang, quien nos miraba intrigado. Tal parece que he hecho un espectáculo. Me senté, pero ya no comí, no quería armar más show aquí. Esperé a que él terminara mientras yo bebía y pedía más vino.
—Te dije que te la acabarás. La comida no se desperdicia Yuuki, te dije C-O-M-E.
Me sorprendí cuando sujetó mi rostro para alimentarme. Estaba tan en shock que no le respondí. Me dediqué a comer, pero seguía quejándome. Cuando tragué, lo miré molesto.
—¿Cómo quieres que coma si tú siempre estás insultándome? No sé cuál es tu maldito problema.
¿Y qué es eso de estarme alimentando? No soy un niño. Sin embargo, me terminé la comida para que no siguiera con su genio. Ya estaba terminando y nuevamente me levanté, dejé unos billetes en la mesa así como si fuera cualquier otra cosa. No me dolía tirar esa cantidad de dinero cuando en realidad la cuenta era la mitad de eso. Le dejaría una gran impresión a Oliver de lo importante que soy y que él no es nada comparado conmigo. No vale ni un centavo, debe saberlo de alguna forma o alguien debería decirle, ¿no? Y ese alguien seré yo.
—Ya, me voy.
Oliver
Me concentré en comer porque el platillo ya me había abierto el apetito, sin embargo, claramente este inútil no me iba a dejar comer en paz, me molestó de sobremanera que hiciera tanto ruido con los cubiertos y que se pusiera a hacer su berrinche de niño chiquito. Si había algo que odiaba era que desperdicien comida porque muchas veces me había tocado ver el hambre e incluso conocerla en carne propia. Yo estaba tranquilo y quizá pensaría que no estaba enojado, no obstante, era al revés, si gritaba u ofendía todo estaba normal, pero si hablaba con frialdad y calma significaba que mi paciencia estaba a su límite y podía explotar en cualquier momento. Tuve que alimentarlo como si fuera un bebé, esto es ridículo de verdad, tener que hacer que comiera a la fuerza… después de eso, estaba dispuesto a dejar ir el asunto cuando terminó su comida y arrojó esos billetes... esos malditos billetes...me recordaron a...no, yo no...no podía soportarlo más, saqué la cantidad exacta de la cuenta, sabía bien cuánto costaban y tomé sus billetes mirándolo con la furia descrita en mi rostro. Lo tomé del brazo sacándolo a la fuerza y poco me importó si se lastimaba o no, apenas llegamos a donde estaba el auto lo arrojé contra la puerta y le solté una cachetada tan fuerte haciendo que su rostro se volteara y su mejilla quedó roja.
—Oliver... ¿Qué...? —preguntó con ojos rojos. Él estaba que no podía creérselo, pero yo solo quería golpearlo hasta…
—¡Jamás en tu vida vuelvas a hacer algo así, nadie necesita tu dinero! —Lo tomé del cuello de su ropa acercándolo a mí—. ¡Tú no vas a comprarme, solo eres uno más de esos asquerosos cerdos! ¡Tú…!
No pude seguir hablando porque se me quebró la voz y antes de permitir que salieran lágrimas de mis ojos abrí la puerta del asiento trasero y lo aventé dentro, cerré y me subí arrancando a toda velocidad hacia el departamento. En este preciso momento me importaba muy poco si nos estrellamos, de ser así acabaría con toda esta maldición de una vez por todas. Ahí nadie me molestaría, ni este idiota ni mi padre.
—¡Oliver! ¿¿Qué haces?? ¡Vas a matarnos!
Escuché su grito histérico, sin embargo, ya no podía calibrar que estaba bien o que estaba mal.
—¡Eso es lo que quiero! ¡Así podré acabar con este infierno llamado vida!
Vi su intento desesperado por detener el auto, sin embargo, no funcionó, de verdad quería seguir y estrellarme en algún lado. Entonces pude notar el miedo que Yuuki desprendía y de alguna forma escuchar que me gritaba insistiendo que me detuviera me trajo de vuelta, fui reduciendo la velocidad hasta que logré detener el auto a centímetros de una pared. Al fin suspiré tomando a Yuuki para que se sentara a horcajadas en mis piernas, solo lo abracé escondiéndome en su cuello.
—Lo lamento, perdí el control —susurré sin gustarme tanto la idea, pero creo que mis traumas hablaron por mí esta noche—. Yo no considero que le abras las piernas a cualquiera solo dejé que mi enojo me dominara, sé que tú tampoco estás aquí por voluntad, pude notar como mirabas a ese chico en el restaurante y...no sé, supongo que es muy obvio que estás enamorado. —Sonreí forzadamente—. Que suerte tienes de poder sentir algo así, pero...no me gustó ver eso sabiendo que vamos a casarnos y no te voy a pedir que me ames porque ni siquiera yo quiero que lo hagas solo... deja de ver a otros cuando me tienes enfrente, al menos finge que existo.