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LA GRAVEDAD DEL PASADO Vs. PRESENTE.

LA GRAVEDAD DEL PASADO Vs. PRESENTE.

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Casos sin resolver / Completas
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

La gravedad del pasado vs. El presente:
Él vive atrapado en la órbita de la muerte de su esposa.
Clara Monasterio, luminosa y dedicada a salvar vidas infantiles, representa una fuerza opuesta que lo empuja a sanar, aunque su mente paranoica tema que acercarse a ella ponga en peligro a los que ama.

​El filtro del niño: El hijo de 6 años actúa como el "sensor" de la novela. Al aceptar inmediatamente a Clara, rompe las defensas del padre.

​El misterio de fondo: El asesinato de la exesposa no fue un simple asalto de compras. A medida que Clara y el magnate interactúan, la teniente Samantha Blake comienza a notar inconsistencias en el caso que la policía dio por cerrado, vinculando el peligro al estatus tecnológico del protagonista.
Clara es la hija de la doctora en eminencia en cardiología Diana Monasterio. De la novela "BAJO EL PULSO DE LA GRAVEDAD"

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL DESAFÍO DE LA DETECTIVE Y EL AVISO A LA MATRIARCA

El despacho de Clara quedó sumergido en un silencio momentáneo, cargado de una electricidad sutil que presagiaba un giro inevitable en los acontecimientos. Sobre la caoba pulida del escritorio, la elegante caja gris con la primera edición del tratado histórico de pediatría y la tarjeta escrita de puño y letra por Kaelen Vance brillaban bajo la luz cenital de la lámpara.

Clara seguía de pie, con los dedos apoyados en el borde de la mesa, procesando la magnitud de su propia decisión. Sabía perfectamente que aceptar la cena con el magnate tecnológico equivalía a dar el primer paso en un terreno minado de secretos corporativos y peligros invisibles. Sin embargo, la chispa de desafío que habitaba en su interior —heredada sin duda del temple inquebrantable de los Monasterio— se negaba a retroceder ante el miedo.

La Teniente Samantha Blake la observaba con una mezcla de orgullo reacio y cautela profesional. La exmilitar cruzó los brazos sobre su impecable americana, dejando escapar un suspiro pausado antes de romper el hielo con una media sonrisa socarrona.

—Muy bien, doctora Clara. Veo que el apellido que llevas no es solo un adorno en la puerta del consultorio —comentó Samantha con su característica voz grave, arqueando una ceja—. Tienes el valor de enfrentarte a una órbita inestable. Pero supongo que tienes muy claro que no vas a salir ilesa de esto, ¿verdad? Y, sobre todo, asumo que tienes un plan maestro para informarle a la doctora Diana antes de que el comité de inteligencia familiar se entere por vías extraoficiales y arme otro escándalo en el chat grupal.

Al escuchar aquello, Clara soltó una risa corta, negando con la cabeza mientras sentía que el rubor volvía a asomarse a sus mejillas. Sabía perfectamente lo que le esperaba en cuanto su madre cruzara la puerta del despacho.

—Vivir con mi mamá, contigo y con este clan de mentes brillantes se te ha pegado lo informativa, Samantha —replicó Clara con fingida exasperación, apuntándola con un dedo en tono de advertencia juguetona—. No te resbales ni intentes actuar como si estuvieras por encima del chisme familiar, porque cualquier detalle que vea o que intentes ocultar, se lo diré con pelos y señales a mi mamá en cuanto lleguemos a casa esta noche. ¡Estás avisada, ex teniente!

Samantha soltó una carcajada ronca y profunda que resonó en las paredes blancas del consultorio. Lejos de intimidarse, la mujer mayor dio un paso al frente, apoyando ambas manos en el borde del escritorio e inclinándose ligeramente con una sonrisa divertida que iluminaba sus ojos entrecanos.

—¿Me estás chantajeando, doctora? —bromeó Samantha, arqueando ambas cejas con una falsa expresión de asombro—. Vaya, vaya... la inocente pediatra por fin está aprendiendo tácticas de supervivencia urbana. Pero se te olvida un pequeño detalle fundamental en tu estrategia...

Clara frunció el ceño, intrigada a pesar de sí misma, y cruzó los brazos adoptando una postura defensiva.

—¿Qué detalle, Samantha? ¿Acaso piensas sobornar a la recepción para que destruyan la tarjeta de Kaelen?

—No, doctora. Se te olvida que soy detective... exmilitar e investigadora de campo —respondió Samantha con una falsa solemnidad digna de una película de espías, guiñándole un ojo con absoluta complicidad—. Así que intentar ocultarme algo a mí es como pretender ganarle una partida de ajedrez a una computadora cuántica del señor Vance. Yo no necesito que me cuentes nada, Clara; mi radar capta cada parpadeo, cada suspiro y cada mensaje secreto que cruce por este consultorio antes de que tú misma termines de asimilarlo.

—¡Eres imposible! —exclamó Clara, rindiéndose a la risa mientras negaba con la cabeza y apartaba la vista con fingida molestia—. En serio, voy a tener que redactar una propuesta formal para prohibir la presencia de exdetectives y cardiólogas hiperactivas en la dirección de esta clínica.

—Demasiado tarde para restricciones, doctora —replicó Samantha, enderezándose con una sonrisa triunfal y dándose media vuelta para caminar hacia la puerta—. Por cierto, más te vale elegir un atuendo adecuado para la cena de esta noche. Si vas a entrar en la guarida del lobo tecnológico, hazlo con el mejor estilo de los Monasterio. Yo me encargaré de mantener a Diana distraída con los balances financieros hasta que cruces las puertas de la clínica. Buena suerte con el magnate, Clara. La vas a necesitar.

Con un suave chasquido de la cerradura, la ex teniente abandonó el despacho, dejando a Clara sola con sus pensamientos y con el viejo libro de medicina reposando sobre la mesa.

El silencio volvió a instalarse en la estancia, pero esta vez estaba impregnado de una anticipación febril. Clara tomó su teléfono móvil, abrió el chat directo con su madre y, con los dedos ligeramente temblorosos por la adrenalina, comenzó a redactar el mensaje que cambiaría de manera definitiva la trayectoria de su vida:

"Mamá, esta noche cenaré fuera. No esperes que llegue temprano a casa. Y por favor, dile a Darío y a Esteban que guarden sus apuestas bursátiles para otro día."

En cuestión de segundos, la pantalla de su teléfono vibró con una respuesta inmediata de Diana:

"¡Atrapada! Diviértete, mi amor. Y recuérdale al multimillonario de nuestra parte que con una Monasterio no se juega. ¡Te amamos!"

Clara sonrió con ternura, guardó el teléfono en su bolsillo y, al alzar la vista hacia el ventanal que daba a la ciudad, comprendió que la gravedad ya había dictado su sentencia. Su órbita se había cruzado con la tormenta, y estaba lista para afrontar el impacto.

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Miriam Perilla
mil felicitaciones excelente narración, diversión y suspenso gratis 👏👏👏👏👏👏
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