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Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Status: En proceso
Genre:CEO / Arrogante / Romance de oficina / Atracción entre enemigos / La mimada del jefe
Popularitas:24.1k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Kiara Jiménez sólo quería desahogarse de su jefe frío, exigente e insoportable. Así que hizo lo que jamás admitiría en voz alta: escribió una novela adulta con Darío Zárate como protagonista.

El problema fue que, por error, no la subió a la plataforma.

Se la mandó a él.

Una noche de alcohol, vergüenza y deseo termina en la cama del hombre que más quería evitar. Kiara intenta fingir que todo fue un accidente, pero Darío no parece dispuesto a dejarla escapar. Entre ascensos inesperados, una prometida celosa, secretos familiares y amenazas que la persiguen, Kiara tendrá que decidir si Darío es su peor error… o el único hombre capaz de protegerla cuando todo se derrumba.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

Capítulo 12

—Gracias —dijo Gabriel antes que yo.

Me sentí un poco apenada.

—Usted es muy amable. Hoy le quité bastante tiempo.

—No pasa nada. Resolver este tipo de situaciones contigo también es interesante.

Gabriel habló con tranquilidad.

Pero antes de continuar, pareció notar una mirada.

Una mirada fría.

Darío lo observaba desde el otro lado de la mesa.

No decía nada.

Pero la hostilidad era clara.

Gabriel lo miró de vuelta y sonrió con una calma que no ayudó en absoluto.

Por suerte, mi abuela llegó con tres platos humeantes de sopa con huevo y fideos, sencilla, casera, con el olor reconfortante de mi infancia.

—Está humilde —dijo—. No vayan a despreciarla.

—¿Cómo vamos a despreciarla? —Darío fue el primero en hablar.

Tomó los cubiertos, probó un poco y levantó el pulgar.

—Está excelente, doña Inés. Se ve bien y sabe mejor.

Mi abuela se iluminó.

Nadie odia un halago bien dado.

—Coman despacio. Si quieren más, me dicen. No los molesto, jóvenes.

Los tres respondimos.

Luego quedó ese silencio raro.

Yo miré a Gabriel.

Luego a Darío.

Bajé la cabeza y fingí una concentración profunda en mi plato.

No podía soportar esa presión.

A mitad de la comida, aparecieron unas verduras encurtidas en mi plato.

Levanté la vista.

Darío retiraba los cubiertos con toda calma.

—Trabajas demasiado. Come más.

Me quedé un segundo sin reaccionar.

—Gracias, director.

—¿Por qué tan formal conmigo?

Su tono era plano.

Pero sus ojos no.

Sacó unas servilletas y me las pasó.

—Límpiate. Ya eres adulta y comes como gatita.

Me ardió la cara.

No sé de dónde salió esa sensación de mimo en una frase tan simple.

Tomé la servilleta.

—Gracias.

Bajé la mirada.

No vi que, en cuanto lo hice, Darío miró a Gabriel.

La provocación en sus ojos fue evidente.

La comida transcurrió entre corrientes que nadie nombró.

Y ninguno de nosotros sabía que alguien más miraba.

Desde que Camila descubrió la relación entre Marcela y Kiara, había contratado a un investigador privado para seguir sus movimientos.

Cuando recibió las fotos, arrojó el celular sobre la mesa.

—Maldita seas. ¿Cómo te atreves?

Pasó las imágenes una y otra vez.

En varias se veía a Darío junto a Kiara en el puesto de su abuela.

En una, el ángulo hacía que parecieran demasiado cercanos, casi íntimos, como si estuvieran compartiendo una escena que nadie más debía ver.

Camila apretó la mandíbula.

—Vas a ver.

Eligió esa foto, la guardó en su bolso y salió hacia la residencia Zárate.

Marcela se puso nerviosa al verla llegar otra vez.

Camila iba demasiado seguido.

Y cada visita traía problemas.

Marcela intentó mostrarse tranquila.

No le sirvió de mucho.

Camila entró y arrojó la foto sobre la mesa.

—Mira lo que hace tu hija. No trabaja como debe, sólo se dedica a seducir a su jefe. ¿Eso también se lo enseñaste tú?

Marcela miró alrededor, alarmada, para asegurarse de que ninguna empleada estuviera escuchando.

—Camila, cálmate. Déjame ver.

Tomó la foto.

Frunció el ceño.

—Sí parece que están más cerca que simples compañeros, pero tampoco es tan grave como dices.

—¿Qué necesitas? —Camila la miró con furia—. ¿Fotos de algo vergonzoso para aceptar que tu hija no es ninguna inocente?

Marcela no supo qué responder.

—¿Qué quieres que haga?

Camila cambió el tono de inmediato.

Más amable.

Más peligroso.

—No quiero armar un escándalo. Sólo quiero que controles a tu hija. Si tú estás bien, yo estoy bien. Todos estamos bien.

Marcela entendió que todavía había margen para evitar algo peor.

—Lo manejaré. Te daré un resultado.

—Más te vale. Si sigue obsesionada con Darío, no me culpes por actuar contra ella.

Marcela, asustada por la posibilidad de que Camila se volviera contra ella, llamó a Kiara poco después.

Yo ya estaba acostumbrándome a sus llamadas repentinas.

Cuando contesté, mi cara no mostró nada.

—¿Qué pasa?

Tenía trabajo pendiente.

No estaba de humor para rodeos.

Marcela respiró hondo.

—¿Últimamente estás muy cerca de Darío?

—Trabajamos en la misma empresa. Es normal tener contacto. ¿O quieres que lo trate como si fuera invisible?

Mi voz subió sin querer.

—El contacto laboral está bien —dijo ella—. Pero en privado espero que mantengas distancia. Si puedes, preferiría que cambiaras de trabajo. Así evitarías verlo por completo. Si aceptas renunciar, puedo encontrarte algo mejor.

La forma en que lo dijo, como una orden, me heló.

—¿Por qué? ¿Hice algo terrible? Cada vez que apareces es para acomodarme la vida. Cuando te necesité, nunca estuviste. Ahora te importa mucho mi futuro, ¿o te preocupa que diga algo frente a la familia Zárate y no puedas seguir siendo la señora de esa casa?

Marcela suspiró, cansada.

—Antes te fallé. Lo sé. Ahora quiero compensarte. Puedo presentarte a un hombre de tu nivel. Gabriel parecía buen partido. ¿Por qué no intentas seguir con él en vez de enredarte con Darío?

Me pareció absurdo.

—No voy a irme de mi empresa. Me gusta mi trabajo. Y sobre elegir novio, sólo me escucho a mí. Si no tienes nada más, voy a trabajar.

Pero ella no se detuvo.

En su cabeza, por ser mi madre, yo debía obedecer.

—Sé que estás seduciendo a Darío. Por tu futuro eres capaz de todo, ¿verdad? ¿Quieres que todos sepan que eres una interesada? ¿Por qué no puedes tener un poco de amor propio?

Las palabras me atravesaron.

Miré la pantalla iluminada del celular.

No entendía cómo podía hablarme así con tanta tranquilidad.

Tal vez porque no le importaba.

Si todavía me viera como su hija, esas palabras tendrían que dolerle a ella también.

Pero no.

Sólo temía que yo afectara su vida cómoda.

La voz me salió fría.

—Tengo cosas que hacer.

Colgué.

La pantalla se apagó y me mostró mi propio reflejo.

Los hombros caídos.

La expresión rota.

¿Por qué todo se había vuelto así?

Yo nunca había querido hacerle daño a nadie.

Pero todos parecían convencidos de que cada paso mío escondía una intención.

1
Marín Orozco
quiero leer el final ya tengo varias novelas así y pues se pierde la emoción
Marín Orozco
hola a mi no me gusta criticar por qué me encanta leer y las novelas están muy bonitas pero por qué no terminan si eso es todo cuando menos digan fin 👏
Patri Carpi
5 veces le dijo lo mismo
Norma Vales
Demasiado problemas, muy inocente la principal protagonista y parece qué o aprende ,así sigue los capítulos repetidos.Deje porque aburre
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Yadira
Por fin los dos se defienden, ya era hora
marta gallegos
Me gustaba la novela , Pero ver así de tonta a la protagonista .... porque no se lleva la abuela con ella ? era sabido que el padre iba a ir con la abuela . y además porque no lo denuncia ? y la otra tontera es que cuando el padre la invito' con agua , ella tomo' . Noooo... se me fue el entusiasmo
Carmen Aldana
🥰🥰🥰
Carola Videla 😈🇦🇷
caradura
Carola Videla 😈🇦🇷
amor propio, una materia pendiente? estúpida
Mariscal Morin
Hay no, porque hacen esto?
Mariscal Morin
Que bueno que siempre le ayuda 🩷❤️🩷❤️
Mariscal Morin
Kiara, te toca subir de nivel, y ahí la oportunidad 🩷👏👏👏👏👏👏
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
Agarrate pinché víbora 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
Que le va a hacer esta desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
👏👏👏👏👏👏👏👏Eso me gusta 😊😊😊
Mariscal Morin
Los buenos también reciben su recompensa ❤️🩷❤️🩷❤️🩷
Mariscal Morin
El se enamoro de ella desde el principio 🩷❤️🩷❤️🩷❤️😊😊😊
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