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The Seven Rubies: Volumen 2

The Seven Rubies: Volumen 2

Status: En proceso
Genre:Romance / Apocalipsis / Bestia / Acción
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

VOLÚMEN 2 LEER PRIMERO EL VOLUMEN 1

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VOLUMEN 2 — CAPÍTULO 11

Sin decir una sola palabra, una suave luz rosada envolvió su cuerpo.

El pequeño zorro desapareció poco a poco.

Segundos después, Umiel volvió a su forma humana.

Su largo cabello rosado cayó sobre sus hombros mientras se acercaba a una pequeña mesa cercana.

Tomó una botella de vino y sirvió una copa.

Luego regresó junto a la cama y se la ofreció.

—Toma.

Nerissa aceptó la copa casi sin pensar.

Bebió un trago.

Luego otro.

Y otro más.

El vino descendió por su garganta mientras intentaba ahogar aquella sensación de dolor que llevaba acumulando durante tanto tiempo.

Pero no desapareció.

Al contrario.

Parecía crecer más y más.

Así que siguió bebiendo.

Una copa.

Luego otra.

Y otra más.

Hasta que el alcohol comenzó a nublar sus pensamientos.

Sus mejillas se tiñeron de rojo.

Sus ojos brillaban por las lágrimas.

Y finalmente terminó apoyándose contra Umiel.

El zorro no dijo nada.

Simplemente permitió que ella se acercara.

Nerissa terminó aferrándose a su ropa mientras lloraba.

—¿Por qué...?

Su voz sonó rota.

—¿Por qué no me ven...?

Las lágrimas empaparon la tela del pecho de Umiel.

—Yo no quiero ser otra persona...

—No quiero ser un recuerdo...

—No quiero ser una sustituta...

Su cuerpo tembló.

—Solo quiero ser yo...

Umiel observó en silencio a la joven que lloraba aferrada a él.

Nerissa continuó desahogándose entre sollozos.

Habló de la confusión.

Del miedo.

De no saber quién era realmente.

De lo mucho que le había dolido abandonar el Reino Marino.

Y también habló de Azariel.

Del hombre que le había dado un nombre.

Del hombre con quien había entrenado durante meses.

Del hombre del que estaba enamorada.

—Yo no quería hacerle daño...

Sus dedos se aferraron con más fuerza a la ropa de Umiel.

—Jamás quise obligarlo...

—Jamás...

La habitación quedó en silencio.

Solo se escuchaban los pequeños sollozos de Nerissa.

Y mientras ella lloraba, Umiel simplemente permaneció allí, observándola en silencio mientras descargaba todo el dolor que había estado cargando sola durante tanto tiempo.

A primera vista parecía paciente y comprensivo, pero la realidad era muy distinta.

Durante décadas había visto innumerables escenas similares. Hembras que lloraban, que contaban historias trágicas o que fingían vulnerabilidad con la esperanza de despertar compasión en algún macho poderoso. Era una estrategia tan antigua como el mundo mismo.

Por eso, aunque escuchaba cada palabra de Nerissa, no sentía la menor lástima.

De hecho, encontraba la situación casi predecible y un poco molesta.

Sin embargo, debía admitir que aquella joven era un caso peculiar. La historia que había contado era diferente a las que estaba acostumbrado a escuchar. Había algo extraño en ella, algo que no terminaba de encajar.

Aun así, para Umiel el desenlace era evidente.

Tarde o temprano ella intentaría acercarse a él de la misma forma que tantas otras antes.

Y cuando llegara ese momento, la mataría sin vacilar.

Era una decisión que ya había tomado mucho antes de conocerla.

Las lágrimas de Nerissa continuaron cayendo durante varios minutos más hasta que, poco a poco, comenzaron a disminuir.

Finalmente levantó la cabeza.

Sus ojos enrojecidos por el llanto se encontraron con los de Umiel.

El hombre zorro la observó atentamente.

Su cuerpo se tensó ligeramente.

Estaba preparado para escuchar cualquier petición.

Preparado para cualquier intento de manipulación.

Preparado para actuar si era necesario.

Nerissa abrió la boca.

Durante unos segundos pareció reunir fuerzas para hablar.

Entonces, con las mejillas ligeramente sonrojadas por el alcohol y un pequeño hipo escapando de sus labios, murmuró:

—Cambia al pequeño zorro...

Umiel parpadeó.

—¿Qué?

—El pequeño zorro es muy lindo...

El silencio se apoderó de la habitación.

Por primera vez en mucho tiempo, Umiel se quedó sin saber qué decir.

La joven volvió a hacer un pequeño puchero.

—Quiero al zorro...

Su expresión era completamente sincera.

No había vergüenza.

No había segundas intenciones.

Solo un deseo infantil y absurdo.

Umiel la observó durante unos segundos.

Esto tiene que ser una estrategia.

Debe serlo.

Sin embargo, antes de darse cuenta en que momento lo pensó, una suave luz rosada envolvió su cuerpo.

Su figura humana desapareció y, en cuestión de segundos, el pequeño zorro rosa de siete colas apareció nuevamente frente a ella.

La reacción de Nerissa fue inmediata.

Sus ojos brillaron.

Se lanzó torpemente hacia él sin la menor duda.

Lo atrapó entre sus brazos y hundió el rostro en su suave pelaje rosado.

Las siete colas del zorro se estremecieron.

—Tan suave...

Nerissa frotó las mejillas contra él mientras sonreía.

—Tan lindo...

Umiel permaneció completamente inmóvil.

Era una situación tan absurda que ni siquiera sabía cómo reaccionar.

Durante décadas había perfeccionado su técnica para seducir y manipular.

Sin embargo, aquella mujer parecía ignorar por completo todo eso.

Para ella, el pequeño zorro resultaba mucho más interesante que el hombre.

Los minutos transcurrieron lentamente.

Las lágrimas desaparecieron.

Los murmullos incoherentes provocados por el alcohol se volvieron cada vez más suaves.

Hasta que finalmente Nerissa cerró los ojos.

Su respiración se volvió tranquila.

Y terminó quedándose dormida mientras abrazaba al pequeño zorro contra su pecho.

La habitación quedó en silencio.

El fuego del brasero crepitó suavemente.

Umiel levantó la cabeza y observó a la joven dormida.

No detectó falsedad alguna en su expresión.

Ni siquiera mientras dormía.

Aquello era tan extraño que le resultaba difícil de creer.

Una pequeña sonrisa apareció en su hocico.

Esta es la primera vez que una hembra se queda dormida delante de mí.

La primera vez que alguien parece preferir mis orejas y mis colas antes que mí apariencia humana.

Con cuidado, procurando no despertarla, se acomodó mejor entre sus brazos.

Las siete colas se extendieron alrededor de ambos formando una especie de manta cálida.

Afuera, la tormenta de nieve seguía rugiendo entre las montañas de la Zona 2.

Pero dentro de aquella habitación solo existían el calor del brasero, el silencio de la noche y una joven profundamente dormida abrazando a un pequeño zorro rosa.

Umiel decidió dejar de pensar en todo lo demás.

Cerró los ojos lentamente y también se quedó dormido.

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Mercedes Jimenez
que lindo serán hermosos los bebés 🎊
Niurka Pineda
necesito más
Niurka Pineda
ahhhhhh
Mercedes Jimenez
😱😱ooo por fin hay pacion
Mileinis Araujo
bien
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu calificación y comentario me hace muy feliz.😊/Smile/
total 1 replies
Mercedes Jimenez
eso fue lindo
Mercedes Jimenez
😱 increíble me encantó
Ruczca🐈‍⬛🌸: No salió la imagen que puse 🫠:(
total 1 replies
Mercedes Jimenez
tienen que convivir para ver lo maravillosa que es 🤗
Mercedes Jimenez
pobre nadie la comprende
Mercedes Jimenez
😱😋 puros papacitos y no te lo comes a diario mija
Mileinis Araujo
me encanta 🥰
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