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Las Sirenas De Mirthalia.

Las Sirenas De Mirthalia.

Status: Terminada
Genre:Romance / Sirena / Venganza / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Cuando las profundidades del mar ocultan secretos ancestrales y los ecos de la venganza susurran a través de las corrientes, solo las valientes sirenas de Mirthalia pueden desafiar el destino.

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Capítulo 11: Danza entre Sombras

La superficie era un caos de gris y plata. La tormenta que Selene había predicho estaba en sus etapas iniciales; el viento aullaba como una bestia herida y las olas golpeaban los acantilados con una violencia que hacía temblar la tierra. Sin embargo, en una caleta oculta protegida por formaciones rocosas naturales, el agua permanecía relativamente tranquila.

Era la noche de la "Festa di San Telmo" en el pueblo humano, una celebración donde los pescadores encendían hogueras para guiar a las almas perdidas. En esta ocasión, la celebración era diferente. Marinus había organizado una reunión secreta bajo el pretexto del festival.

Selene emergió del agua con elegancia, seguida por sus amigas. Gracias a un antiguo hechizo que el Prisma de Étermar le permitió realizar, sus colas se transformaron en piernas al tocar la arena húmeda. Era una sensación extraña, casi dolorosa; el peso de la gravedad era una carga que sus cuerpos no estaban acostumbrados a soportar. Se vistieron con mantos de seda humana que Marinus había dejado ocultos en una cueva cercana.

—Caminad como si el suelo fuera una corriente de agua —instruyó Selene, tratando de equilibrarse—. No miréis hacia abajo. Los humanos siempre miran al horizonte.

Llegaron al claro del bosque que daba a la playa, donde Marinus y un pequeño grupo de hombres y mujeres de confianza esperaban. Había una fogata inmensa en el centro, y el olor a madera quemada y salitre impregnaba el aire. Cuando Marinus vio a Selene, su rostro, usualmente serio y curtido por el sol, se iluminó con una mezcla de alivio y deseo.

—Pensé que la tormenta os habría impedido llegar —dijo Marinus, acercándose a Selene. Se detuvo a pocos centímetros, respetando el espacio de la mujer que, aunque ahora caminaba sobre dos piernas, seguía pareciendo una criatura de otro mundo—. Estás... diferente, Selene. Tus ojos brillan más que las estrellas que hemos perdido.

—El mar está cambiando, Marinus —respondió ella, permitiendo que él tomara su mano. Su piel estaba caliente, una sensación que siempre la sorprendía—. He encontrado lo que necesitaba, pero el peligro ha crecido. Mi pueblo me caza, y el tuyo está a punto de ser devorado por una sombra que no comprenden.

Para disimular su presencia ante cualquier espía de Pelagios o curiosos del pueblo, Marinus hizo una señal a sus músicos. Una melodía de violín y tambor comenzó a sonar, una música rítmica y ancestral.

—Baila conmigo, Selene —susurró Marinus—. En mi mundo, el baile es una forma de sellar promesas. Mis amigos verán una alianza entre familias de la costa, y tus amigas podrán relajarse por un momento. Necesitamos que esta alianza sea real a los ojos de todos.

Selene aceptó. Al principio, sus movimientos eran erráticos, pero pronto encontró el ritmo. Era una "Danza entre Sombras". Giraban alrededor del fuego mientras las sirenas y los humanos se mezclaban. Coralia bailaba con un marinero de hombros anchos, analizando sus movimientos como si fuera un combate; Ariel reía con un grupo de jóvenes, maravillada por la sensación de la arena entre sus dedos; y Ondina observaba el fuego con una fascinación casi religiosa.

Mientras giraban, la conexión entre Selene y Marinus se intensificó. A través del contacto físico, Selene podía sentir las emociones de él: la lealtad hacia su gente, el miedo al futuro y un amor creciente y prohibido por ella.

—Mis hombres están listos —dijo Marinus al oído de Selene mientras la música subía de tono—. Han visto los barcos negros en el horizonte y las luces extrañas bajo el agua. Saben que el Rey Pelagios no es un mito. Estamos dispuestos a luchar a vuestro lado para proteger la costa.

—Es una alianza de sangre, Marinus —advirtió Selene—. Si perdemos, no quedará nada de tu pueblo ni del mío.

La danza terminó con un silencio súbito cuando una ráfaga de viento helado apagó parte de la hoguera. Marinus llevó a Selene hacia la sombra de los árboles, lejos de las miradas curiosas. Su expresión se volvió sombría, y la luz de las brasas moribundas resaltaba la angustia en sus ojos.

—Selene, hay algo que debo decirte. Algo que he ocultado incluso a mis aliados más cercanos —comenzó Marinus, su voz apenas un susurro—. Has buscado el Corazón de la Tierra... y tienes razón, mi familia lo ha custodiado por generaciones. Pero no es solo un objeto de poder.

Selene sintió una punzada de premonición. El Prisma en su pecho vibró con una nota discordante.

—Dime la verdad, Marinus. No podemos permitirnos secretos ahora.

—El Corazón de la Tierra no es una piedra... es un legado de traición —dijo Marinus, bajando la cabeza—. Mi antepasado, el que ves en las pinturas, no recibió el Corazón como un regalo de las sirenas. Lo robó. Lo robó de tu madre, Marina, durante el caos del primer pacto. Él creía que los humanos necesitaban ese poder para defenderse si las sirenas decidían volverse contra nosotros.

Selene retrocedió un paso, sintiendo como si la arena se convirtiera en lodo bajo sus pies.

—¿Lo robó? —preguntó, con la voz temblando de rabia y decepción—. Mi madre murió creyendo que el pacto mantendría el equilibrio, ¿y tu familia ha estado usando su sacrificio como una póliza de seguro?

—Es peor que eso, Selene —continuó Marinus, con lágrimas de frustración en los ojos—. El Corazón de la Tierra está... infectado. Al ser tomado con violencia, comenzó a drenar la vitalidad del océano para proteger la tierra. Mi padre... él ha estado en contacto con el Rey Pelagios. Están negociando. Pelagios quiere que le devolvamos el Corazón para que él pueda usarlo para sellar el Abismo permanentemente, sacrificándote a ti en el proceso. Mi padre aceptó el trato a cambio de que la tormenta nunca toque nuestras costas.

La revelación golpeó a Selene con la fuerza de un tsunami. La persona en la que más confiaba en la superficie era el hijo del hombre que estaba vendiendo su vida por un poco de seguridad meteorológica.

—¿Y tú? —preguntó Selene, con una frialdad que asustó incluso a Marinus—. ¿Eres parte de esta negociación? ¿Me trajiste aquí para que fuera más fácil para ellos capturarme?

—¡No! —exclamó Marinus, intentando tomar sus manos, pero ella las apartó—. Te lo digo porque voy a traicionar a mi padre. He robado el Corazón de su caja fuerte esta noche. Pero Selene... el objeto es inestable. Si lo unes con tu prisma sin el ritual adecuado, podrías ser tú quien destruya ambos mundos en lugar de salvarlos.

Selene miró hacia el mar, donde la oscuridad absoluta parecía estar devorando la línea del horizonte. Estaba en una posición imposible: perseguida por su propio rey, traicionada por la historia de los humanos y vinculada a un hombre cuya familia era la razón de la debilidad de su madre.

La "Danza entre Sombras" había revelado una verdad mucho más oscura que cualquier enemigo ancestral. Las alianzas estaban rotas antes de empezar, y Selene se dio cuenta de que, en la batalla que venía, podría terminar luchando sola contra la oscuridad de ambos mundos.

—Enséñame el Corazón, Marinus —dijo Selene, con una resolución nacida de la desesperación—. Y reza a tus dioses para que mi perdón llegue antes de que la tormenta nos mate a todos.

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Betsabe Herrera
bonita 😻😻😻
Elba Lucia Gomez
me encanta, mi sirena debe recuperarse😘
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