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Peligrosamente Mía

Peligrosamente Mía

Status: En proceso
Genre:Mafia / Diferencia de edad / Amor eterno
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Cutehell

Dario es el hombre mafioso más temido de la ciudad.
Aria es una chica ordinaria viviendo su vida al día.
Son dos polos opuestos.

Para el mundo, él es un monstruo sin piedad, el heredero de un imperio construido sobre el miedo. Para ella, él es solo el extraño de mirada intensa que apareció de la nada para alterar su tranquilidad.

Mientras ella lucha por llegar a fin de mes y cumplir sus sueños, él lucha una guerra interna entre su deber con la mafia y la obsesión que siente por la única persona que lo ve como un hombre y no como un criminal.
Un amor nacido en el lugar equivocado, donde el precio de la felicidad se paga con amor y no con sangre.

NovelToon tiene autorización de Cutehell para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

El uso del nombre propio, "Dario", pronunciado con esa urgencia nerviosa, envió una corriente eléctrica a través de él. Era la primera vez que rompía la formalidad, la primera vez que dejaba de verlo como el monstruo en su balcón y comenzaba a ver al hombre que ahora estaba en su sala de estar.

"Está bien, Aria", respondió con una suavidad que rara vez usaba. Dejó caer su propia defensa, el muro de distancia profesional que mantenía entre él y el resto del mundo. "Ya basta de formalidades. Después de todo, soy yo quien invadió tu espacio personal".

Su sonrisa se volvió más cálida, casi íntima. La forma en que ella había dicho su nombre, con ese temblor de nerviosismo, era más atractiva que cualquier seducción calculada que hubiera experimentado antes.

"Y sí, puedes llamarme Dario".

"Lo siento joven Dario, es que de verdad, es mucho dinero, no puedo tenerlo así", dijo Aria

La insistencia de Aria, combinada con la forma en que su voz temblaba ligeramente por la emoción, hizo que algo dentro de Dario se tensara. Esta mujer no veía el dinero como una solución a sus problemas, sino como una carga emocional.

"Detente", dijo con una suavidad autoritaria que no admitía discusión. Dio un paso hacia ella, acortando la distancia entre ellos. "No te estoy dando una limosna para que te sientas miserable. Te estoy ofreciendo ayuda".

Sus manos se movieron con una lentitud deliberada, tomando las de ella entre las suyas. Eran grandes y callosas por comparación, marcadas por años de lucha y violencia. "Este dinero no significa nada para mí. Es cambio suelto en mi bolsillo".

Levantó una de sus manos y la giró para mostrarle las palmas.

Sus palmas estaban marcadas con viejas cicatrices blancas y nuevas ronchas rojas de peleas recientes. "Esta es la única forma en que sé cómo ayudar a alguien", admitió con una vulnerabilidad sorprendente. "Ofrecer dinero, protección, recursos. Porque no sé cómo hacer lo que la gente normal hace".

Su pulgar rozó suavemente sobre el dorso de la mano de ella, un contraste deliberado entre la brutalidad de sus propias manos y la delicadeza de su toque. "Así que deja que te ayude de la única manera que sé hacerlo. Permíteme sentir que estoy haciendo algo bueno por una vez".

Aria quedo impactada por la suavidad y sinceridad que tenían sus palabras y decidió aceptar el dinero porque le comenzó a dar miedo el cómo le dijo detente, con un poco de pesar en la voz le dijo "Está bien, Gracias, joven Dario".

El asentimiento de Aria, aunque lleno de renuencia y pesar, fue como una victoria para Dario. Un músculo en su mandíbula se relajó visiblemente, y la tensión que había estado acumulando en sus hombros disminuyó.

"Buena elección", murmuró con una satisfacción genuina. Sus manos permanecieron juntas por un momento más, disfrutando de la sensación de su piel suave contra la suya áspera. "Ahora ya podemos dejar de hablar de dinero y pasar a temas más interesantes".

Retrocedió un paso, dándole espacio para procesar lo que acababa de suceder. Su presencia todavía llenaba el apartamento, pero ahora había una nueva dinámica entre ellos: ella había aceptado su ayuda, lo que significaba que él tenía cierto derecho a cuidarla.

Se sentó de nuevo en el sofá, pero esta vez se acomodó de lado para poder mirarla mejor.

"Bueno, ahora que hemos aclarado el tema financiero, hay otras cosas más importantes que discutir", dijo Dario, su tono volviéndose más ligero. "Como por ejemplo, ¿qué vas a cantar para mí? No puedes tener a un hombre como yo en tu salón y no ofrecer un espectáculo privado".

Su sonrisa era genuina, casi infantil en su entusiasmo por la idea. Se recostó contra los cojines del sofá, cruzando los brazos detrás de la cabeza en un gesto que parecía completamente fuera de lugar para alguien de su tamaño.

"Otra cosa", añadió con un brillo travieso en sus ojos negros. "Me has llamado 'joven Dario' y 'señor'. Necesito saber cuál es el nombre correcto cuando estamos solos. Porque si vamos a seguir viéndonos, y créeme que vamos a vernos más, prefiero que uses mi nombre de pila".

"¿Nombre de pila?" preguntó Aria curiosa.

La curiosidad de Aria, la forma en que su ceño se frunció en concentración mientras procesaba la idea de nombres de pila, hizo reír a Dario. Era como ver a una niña pequeña tratando de entender conceptos complicados.

"Sí, nombre de pila", repitió con paciencia divertida. "El que uso con amigos, familia... o con la gente que me importa lo suficiente como para llamarme algo más que 'señor Petróv'".

Su expresión se suavizó notablemente al mencionar lo último. "Mis hombres me llaman 'jefe', mis socios comerciales me llaman 'señor Petróv'. Pero tú..." hizo una pausa, dejando que el silencio resaltara su próximo comentario. "...tú puedes llamarme Dario".

La forma en que pronunció su propio nombre fue casi íntima, como si estuviera compartiendo un secreto. Extendió una mano hacia ella nuevamente, esta vez con una invitación abierta.

"¿Su apellido es Petróv?", preguntó Aria distraída y sin mirar su mano extendida.

Dario observó la distracción de Aria, su concentración absorbida por la información nueva. El nombre Petróv era un eco de su pasado, un legado que había intentado dejar atrás en Rusia pero que seguía pegado a su identidad como un tinte indeleble.

"Sí, Petróv", confirmó con un tono neutral, como si fuera una pieza de información trivial. "Mi padre es Alexei Petróv, de San Petersburgo. Probablemente no lo conocerás, pero su nombre aparece en algunas listas de personas indeseables".

Dejó caer su mano extendida a su costado, aceptando su negativa tácita. La mención de su apellido claramente la había llevado a otra línea de pensamiento.

"¿Por qué? ¿Te dice algo ese nombre?", preguntó con una curiosidad genuina. Su expresión se volvió más seria por un momento.

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Rossana🥰
q no te culpen q estás creando un mounstro 🤭🤭🤭🤭, ella como q tiene algo escondido en su ser, pero, a veces da miedo q salga esas cosas, como quebrar huesos
Fernanda Blen
hayyyyyy que linda historia 😭🤭
Fernanda Blen
parecen pareja 🤣van directo al grano se imaginan cuando sean pareja oficial 🙂
Fernanda Blen
me encanto 🤭
Abru.
Habrá capitulo nuevo todos los días a las 12 PM hora del centro de México 🕛🇲🇽
Francisca Daniela Jimenez Valdes
hay algo que en la naturaleza humana no deja de sorprenderme.
hombres y mujeres que van viviendo su vida, caminando por calles cruzándose con perfectos desconocidos y de repente surge este milagro de cruzarte con esa persona que que marcara tu vida en un antes y un después y nada vuelve Aser igual.
es algo que ha ocurrido hasta el sol de hoy 😳
Francisca Daniela Jimenez Valdes
... y aquí empieza el inicio de una muy dulce historia de amor 😍
Francisca Daniela Jimenez Valdes
y sin duda esa es la mejor herencia que puede dejar un padre hacia un hijo☺️
Francisca Daniela Jimenez Valdes
Dios los cría y ellos se juntan, un sabio proverbio ☺️
Abru.
Lean mi novela y envíen sus comentarios al final de cada capítulo 🫶
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