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La Esposa Fugitiva Del Alfa Millonario

La Esposa Fugitiva Del Alfa Millonario

Status: En proceso
Genre:Embarazada fugitiva / Matrimonio contratado / Omegaverse / CEO
Popularitas:8k
Nilai: 5
nombre de autor: Leiva Silva, Juan Manuel

"Firmaste el contrato, Luna. No hay divorcio que te salve de mí."

Para salvar a su familia, Elena aceptó un matrimonio por contrato de un año con Alexander Vance, el implacable CEO y Alfa más temido de la ciudad. Lo que él ignoraba era que Elena no era una humana sumisa, sino una loba de linaje puro.

Tras un año de desprecios y manipulaciones, la noche en que vence el acuerdo Elena descubre la verdad: está embarazada del Alfa y ha despertado su poder dormido.

Sin rogar por afecto, Elena quema el contrato y desaparece en la noche. Cuatro años después, regresa como la inversionista más poderosa de la industria, acompañada por un niño genio calcado al CEO.

Alexander emprenderá una cacería obsesiva por recuperar a su esposa, pero esta vez ella no es la presa: es la cazadora.

NovelToon tiene autorización de Leiva Silva, Juan Manuel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: La Reina de las Cenizas

Los días que siguieron a la batalla fueron un torbellino de dolor, reconstrucción y luto.

La mansión había resistido, pero apenas. Las paredes del ala este estaban agrietadas, el jardín era un campo de batalla embarrado, y el aire aún olía a sangre y humo. Los heridos llenaban las habitaciones del primer piso, atendidos por sanadores de ambas manadas que trabajaban sin descanso. Los muertos —diecisiete guerreros, once de la Sangre de Acero y seis de la Luna Plateada— fueron velados en una ceremonia privada al amanecer del tercer día.

Enterramos a nuestros caídos bajo el gran roble del jardín oeste, el mismo árbol donde Alexander y yo nos habíamos besado por primera vez. Seraphina pronunció las palabras rituales, su voz clara y firme a pesar de las lágrimas que brillaban en sus ojos. Kael, con el brazo en cabestrillo y una venda ensangrentada en el costado, se mantuvo en silencio junto a mí, su presencia un recordatorio silencioso de todo lo que habíamos perdido.

Cuando terminó la ceremonia, me acerqué a cada una de las familias de los caídos. Les tomé las manos. Les prometí que sus muertes no serían en vano. Les juré que la Sombra Nocturna pagaría por cada gota de sangre derramada.

—Alfa Elena —dijo una anciana loba, cuyas manos temblaban sobre el pecho—. Mi hijo murió por usted. Por la Luna Plateada. Por favor... no permita que su sacrificio sea olvidado.

—Nunca —respondí, con una voz quebrada—. Mientras yo viva, nunca.

Esa noche, me encerré en mi habitación y lloré. No por mí. No por el miedo. Por ellos. Por los que habían dado todo por una causa que apenas comenzaba a comprender.

Alexander me encontró así, sentada en el suelo junto a la ventana, con las rodillas pegadas al pecho y el rostro surcado de lágrimas.

—Elena —dijo, arrodillándose a mi lado—. No estás sola.

—Lo sé —susurré—. Pero duele. Duele tanto...

—Lo sé —respondió, tomándome en sus brazos—. Duele siempre. Pero así es como sabemos que seguimos vivos.

Me abrazó con fuerza, y yo me aferré a él como si fuera lo único sólido en un mundo que se desmoronaba.

—¿Qué vamos a hacer? —Pregunté, cuando finalmente se me secaron las lágrimas—. La Sombra Nocturna volverá. Y esta vez serán más. Más fuertes. Más despiadados.

—Lo sé —admitió Alexander—. Pero también sabemos algo que ellos no.

—¿Qué?

—Que podemos ganarles —dijo, mirándome a los ojos—. Que el vínculo entre nosotros es más poderoso que cualquier ejército. Que la Luna de Sangre no fue un accidente, sino una profecía.

—¿Una profecía? —Repetí, confundida.

—Seraphina me lo contó —dijo Alexander—. Mientras te recuperabas. La Luna de Sangre no es solo un fenómeno. Es una señal. La señal de que dos Alfas de sangre antigua se han unido. De que el equilibrio del mundo está a punto de cambiar.

—¿Cambiar cómo? —Pregunté.

—No lo sé —admitió Alexander—. Pero Seraphina cree que somos el cumplimiento de una antigua profecía. La profecía de los Dos que se convierten en Uno. Los que cierran el Sello. Los que traen la paz.

—¿Y si no podemos? —Pregunté, con una vulnerabilidad que rara vez mostraba.

—Entonces moriremos intentándolo —dijo Alexander, con una sonrisa triste—. Pero no sin luchar.

A la mañana siguiente, me reuní con Seraphina y Kael en el despacho de Alexander. Sobre la mesa, extendido, había un mapa antiguo, con símbolos que no reconocía y anotaciones en una lengua que nunca había visto.

—Es el mapa del Sello de la Luna —dijo Seraphina, señalando un punto en el centro—. Aquí es donde está encerrado. En las profundidades de las Montañas Nubladas, al norte.

—¿Y cómo llegamos allí? —Pregunté.

—Ese es el problema —dijo Kael—. Las Montañas Nubladas están en territorio de la Sombra Nocturna. Para llegar, tendríamos que atravesar sus tierras. Y después de la batalla... —Hizo una pausa—. No seremos bienvenidos.

—Entonces tendremos que ser sigilosos —dije—. Rápidos. Letales.

—No es tan simple —dijo Seraphina—. El Sello está protegido por guardianes. Criaturas que han existido desde antes de que los lobos aprendieran a caminar. No se puede simplemente entrar y cerrarlo.

—¿Qué se necesita? —Pregunté.

—La sangre de un Alfa de la Luna Plateada —dijo Seraphina—. La tuya. Y el poder de un Alfa de la Sangre de Acero. El de Alexander. Juntos, pueden activar el Sello. Pero solo si están unidos. Solo si su vínculo es fuerte.

—¿Y cómo sabemos si nuestro vínculo es lo suficientemente fuerte? —Pregunté.

—Lo sabremos —dijo Seraphina, con una sonrisa enigmática—. Cuando llegue el momento.

Esa tarde, mientras entrenaba en el claro del bosque, algo cambió.

Kael me había estado enseñando una nueva técnica de combate —una que combinaba velocidad y precisión—, cuando de repente, sentí un dolor agudo en el vientre. Me detuve en seco, llevándome una mano al estómago.

—¿Elena? —Kael se acercó, con el rostro pálido—. ¿Qué pasa?

—No lo sé —jadeé—. Duele...

—Siéntate —ordenó Kael, guiándome hacia una piedra cercana—. Respira. Despacio.

Respiré, pero el dolor no cedía. Al contrario, se intensificaba, extendiéndose por mi abdomen como una ola de fuego.

—Kael... —susurré, con el corazón latiéndome desbocado—. El bebé...

Kael palideció aún más.

—Voy a buscar a Seraphina —dijo, levantándose de golpe—. No te muevas.

Pero antes de que pudiera irse, el dolor desapareció tan rápido como había llegado. Me quedé sentada, jadeando, con la mano aún sobre el vientre.

—Estoy bien —dije, aunque no estaba segura de creerlo—. Ya pasó.

—¿Estás segura? —Preguntó Kael, con el ceño fruncido.

—Sí —mentí—. Solo fue... un calambre.

Pero sabía que no era un calambre. Sabía que algo estaba pasando. Algo relacionado con el bebé. Algo relacionado con mi loba. Algo relacionado con la profecía.

Esa noche, busqué a Seraphina.

La encontré en la capilla abandonada, arrodillada frente al altar, con las manos entrelazadas y los ojos cerrados. Al oírme entrar, se giró, y su expresión se volvió seria.

—Lo sé —dijo, antes de que pudiera hablar—. Sentí el cambio.

—¿Qué está pasando? —Pregunté, sentándome en el banco frente a ella—. Esta tarde, sentí un dolor. Un dolor terrible. Y luego... nada.

—Es el bebé —dijo Seraphina—. Está despertando.

—¿Despertando? —Repetí, confundida—. ¿A qué te refieres?

—Tu hijo no es un lobo ordinario, Elena —dijo Seraphina—. Es el hijo de dos Alfas. El hijo de la profecía. Su poder es inmenso. Y está comenzando a manifestarse.

—¿Pero está bien? —Pregunté, con el corazón encogido—. ¿No está en peligro?

—No —dijo Seraphina, con una sonrisa suave—. Está más que bien. Está creciendo. Despertando. Preparándose para lo que viene.

—¿Y qué viene? —Pregunté.

—El fin de la guerra —dijo Seraphina—. El comienzo de una nueva era. La era de la Luna Plateada.

Los días siguientes estuvieron marcados por una tensa calma.

Los heridos se recuperaban lentamente. Las defensas se reforzaban. Los exploradores reportaban que la Sombra Nocturna se había retirado a sus tierras, pero que estaba reuniendo fuerzas. Grandes fuerzas. Un ejército que superaba todo lo que habíamos visto.

—No tenemos mucho tiempo —dijo Alexander una noche, mientras cenábamos en el comedor de invierno—. Si no actuamos pronto, nos superarán en número.

—Entonces actuemos —dije—. Vayamos al Sello. Cerremos la puerta antes de que puedan abrirla.

—¿Y cómo llegamos allí? —Preguntó Kael—. Atravesar territorio enemigo con un ejército es imposible. Con un grupo pequeño, es suicida.

—Entonces iremos solos —dije—. Alexander y yo. Nadie más.

—¿Estás loca? —Exclamó Kael—. No puedes...

—Puedo —lo interrumpí—. Y debo. La profecía dice que dos Alfas deben unirse para cerrar el Sello. No dice nada de ejércitos. Nada de guerreros. Solo nosotros dos.

—Elena tiene razón —dijo Seraphina, para sorpresa de todos—. La profecía es clara. Los Dos que se convierten en Uno. Solo ellos pueden activar el Sello.

—¿Y si los capturan? —Preguntó Kael—. ¿Y si los matan?

—Entonces moriremos intentándolo —dije, con una firmeza que no sentía—. Pero no podemos quedarnos sentados esperando a que nos destruyan.

Alexander me miró largamente. Luego, para mi sorpresa, sonrió.

—Estoy de acuerdo —dijo—. Iremos juntos. Solos. Y cerraremos ese Sello.

—¿Cuándo? —Preguntó Kael, con resignación.

—Mañana al amanecer —dije—. Cuanto antes, mejor.

Esa noche, mientras preparábamos las provisiones para el viaje, Alexander me llevó aparte.

—¿Estás segura de esto? —Preguntó, con una vulnerabilidad que rara vez mostraba—. No tienes que venir. Puedo ir solo.

—No —dije, con firmeza—. La profecía dice que debemos ir juntos. Y aunque no lo dijera, no te dejaría ir solo. Nunca.

—Elena... —Empezó, pero lo silencié con un dedo en los labios.

—No hay nada que discutir —dije—. Somos un equipo. Somos uno. Y juntos, haremos lo que sea necesario.

Alexander me miró largamente. Luego, me atrajo hacia él y me besó.

—Te amo —susurró contra mis labios.

—Y yo a ti —respondí—. Más que a nada en este mundo.

Esa noche, mientras dormíamos abrazados, tuve un sueño.

Estaba de pie en un lugar que no reconocía. Un valle rodeado de montañas nevadas. En el centro, un círculo de piedras antiguas, cubiertas de musgo y runas que brillaban con una luz tenue. Y en el centro del círculo, una puerta. Una puerta de piedra, enorme, sellada con cadenas de plata y runas de fuego.

Detrás de la puerta, algo se removía. Algo enorme. Algo antiguo. Algo que susurraba mi nombre.

Elena...

Me desperté de golpe, con el corazón latiéndome desbocado.

—¿Qué pasa? —Preguntó Alexander, incorporándose a mi lado.

—El Sello —dije—. Lo he visto. En sueños. Sé dónde está.

—¿Cómo? —Preguntó, confundido.

—No lo sé —admití—. Pero sé que es allí. Las Montañas Nubladas. El Valle de las Sombras. Es donde termina todo. O donde comienza.

Alexander me miró largamente. Luego, asintió.

—Entonces iremos allí —dijo—. Y terminaremos esto. De una vez por todas.

Al amanecer, partimos.

No hubo despedidas largas ni discursos grandilocuentes. Solo abrazos silenciosos, miradas cargadas de significado, promesas susurradas al oído. Seraphina me abrazó con fuerza, susurrándome que creía en mí. Kael me dio una daga de plata, forjada por él mismo, y me dijo que la usara bien. Los guerreros formaron una línea y se inclinaron a nuestro paso.

—Cuiden de la manada —dijo Alexander, con una voz que resonó en todo el patio—. Si no volvemos...

—Volverán —dijo Seraphina, con una firmeza que no admitía réplica—. Lo sé.

Cabalgamos hacia el norte, hacia las montañas que se alzaban en el horizonte como gigantes dormidos. El viaje sería largo. Peligroso. Mortal.

Pero no me importaba. Porque no estaba sola. Tenía a Alexander. Tenía el vínculo. Tenía la profecía.

Y juntos, enfrentaríamos lo que viniera.

Pero mientras cabalgábamos, no pude evitar mirar atrás. Hacia la mansión. Hacia mi manada. Hacia todo lo que dejábamos atrás.

Y en algún lugar de las montañas, alguien abrió los ojos.

1
Mamc
Ame el final 👁️👄👁️
Mamc
😭😭😭
Amelia Macias cruz
.
Lupe
😭😭😭😭 Me encanta su hijitooo
Martha
Exelente me encanta ☺️
laura123
esta hermosa la historia 😊
dana lopez
😭😭😭😭
Dani
me encanta como esta avanzando la novela 😊😊😊
Esther Capurro
/Smile//Smile//Smile/
Lisa Michi
me encanta 😊
Derlys Capurro
me encantó esta historia 😁
DOMENICA Capurro
excelente historia
Martha
Sube más capítulos 👄
Lupe
Sube más capítulos ☺️
mimi
sube más capítulos porfa😭
Sury Lupita
me encanta el niñito
Sury Lupita
está interesante
laura123
podrías subir más capítulos, está super interesante
dana lopez
me encanta mucho esta novela , podrías subir más capítulos
Carola Ortiz Macías
me encantó ☺️
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