Cuando la corte celestial baja al mundo de los mortales para encarar a la diosa de la luna por haber roto las reglas, comienza una larga batalla en los cielos hasta que deciden eliminarla como castigo.
Sin embargo, su fiel esposa, la hará regresar como una mortal llamada: "Rinko Gumi" para que ayude a la princesa del cielo en su misión de recuperar los pergaminos antiguos.
Ahora una joven Rinko deberá proteger a la princesa para resurgir y encarar a la corte celestial en una última batalla contra los cielos.
¿Podrá Rinko resurgir y tener su revancha contra la corte celestial?
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Capitulo #2: La Niña amada por la Muerte
Antes de que mi viaje comenzará, era una niña que pasó la mayor parte de su infancia en el reino de las hadas. Como mis padres siempre estaban en misiones peligrosas para derrotar al señor oscuro, pasé mucho tiempo con Rimkay —él era mi abuelito o al menos lo amaba como a uno— Él siempre me contaba historias de la época antigua.
Yo no era mucho de hablar, la verdad no me gustaba mucho, se me daba mejor escuchar y a él le encantaba hablar sin parar, éramos un dúo perfecto.
Cómo todos en el reino debía tener un deber, un propósito, el mío era cuidar de los duraznos de la muerte, esos duraznos te concedían su bendición y por ende, te daban el don de la inmortalidad.
—Recuerda Rinko Gumi, la principal prueba de un guerrero es la tentación, es por eso que les pedí a las hadas que te den este propósito
—¿Y si tengo hambre? ¿Qué voy a comer? Mami siempre me dice que debo comer para ser tan fuerte como los dioses
—Hija… El hambre es la mayor tentación que presentarás en tu vida, así que si logras vencerla, no habrá nada que pueda tentarte
—Entendido, me como todos los duraznos y me vuelvo una guerrera mega inmortal
—¿Qué? ¡No! ¡¡Gumi!! ¡No!
—Pero… ¿Por qué? Yo tengo hambre y esos duraznos son comestibles
—Tsh ¿Acaso te comerías a tus padres y a mí si fueran comestibles? —me le quedé viendo mientras lamía mis colmillos—. Ugh, ¡No! Gumi, ¡No soy comestible!
—Ahh… —me quejé decepcionada agachando la cabeza—.
—Solo no te comas los duraznos, o sino tendré que decirle a tu madre que te dé un baño
—¡¿Qu-Qué?! ¡No! ¡Por favor! ¡No me quiero bañar! ¡No quiero! ¡El agua es un monstruo! ¡Ayer incluso quería matarme! Por favor… Todo menos eso, por favor, no quiero morir siendo tan solo una niña —le grité exasperada mientras agitaba mis pequeñas manos—
—Hmph, entonces no te los comas y cuida estos duraznos por el resto de tu vida
—Sí, los cuidare para siempre
Forzada por mi abuelito tuve que quedarme en ese lugar lleno de comida, ¡Era un infierno! ¡Una tortura! Era como poner a un perrito frente a cientos de croquetas y decirle que no se las comiera.
Trate de resistir a la tentación usando una técnica que me enseñó mi mami, en medio del bosque de duraznos me puse a meditar para controlar mis impulsos más íntimos pero era imposible… ¡Tenía mucha hambre!
Tanta que mi propia hambre me convenció para que me comiera todos los duraznos…
“Debes comerte esos duraznos… ¡¡Para volverte Hiper inmortal!! ¡Así tú abuelito y tus padres estarán orgullosos de ti!” dijo mi hambre
—¡¿En serio?! ¡Me volveré hiper inmortal!
“Así es… ya que inmortal más inmortal más setecientas veces inmortal es… ¡¡Hiper inmortal!!”
Las palabras de mi hambre eran tan sabias que no pude contener más mi tentación, por lo que subí a uno de los árboles para comerme los duraznos y volverme hiper inmortal.
Antes de que pudiera comerme el primer durazno, una afilada guadaña cortó la rama donde estaba sentada, haciéndome caer al suelo. El durazno que salió volando, fue alcanzado por una mujer vestida con una túnica negra; ella era la dueña de esos duraznos ¡Era la muerte en persona!
—Jaja, siempre tan traviesa, mi florecita de loto
—¡La-Lady! —comencé levantándome del suelo de un salto— ¡¡Lo-lo siento!! No quise profanar su bosque con mi tentación
—Rinko… tranquila, no hiciste nada que rompiera las reglas de este lugar
—¡Pero casi las rompo! ¡Por favor! ¡Discúlpeme! ¡Discúlpeme!
—Jaja, bien, bien, te disculpó, mi florecita de loto —con su guadaña partió por la mitad el durazno que tenía en la mano para comerse una mitad y la otra dármela—. Vamos, come, que el hambre es una tentación preciosa y shh, no se lo digas a ese tonto mortal que te cuida
—¡Gra-Gracias! —grité agarrando la otra mitad para comerla de un solo mordisco— ¡De verdad muchas gracias! ¡Lady!
—No hay de qué, Moon… —respondió en voz baja acariciando mi mejilla con cariño—.
Todos me decían que la muerte era un ser muy intimidante o muy peligroso, aunque desde que tengo memoria, ella siempre había estado ahí para cuidarme y guiarme. Incluso el día que la conocí por primera vez, Lady me protegió de morir, lo cual era irónico siendo que ella es la muerte.
—¡¡Gumi!! —gritó mi madre al verme dentro de una casa que estaba por derrumbarse—.
Mamá se veía asustada, no sabía porqué y en un parpadeo, su rostro cambió de horror a sorpresa; ya que Lady había llegado para cargarme en sus brazos y sacarme del derrumbe. Sus brazos estaban helados pero aún así me daban tanta calidez que no lloré con ella, su hermoso cabello blanco se movía con el viento, sus ojos tenían un par de lágrimas casi como si estuviera llorando.
—Moon… —susurró con una voz temblorosa dejándome en el suelo—. Por favor, no vengas conmigo… ¿sí? Aún tienes mucho por vivir antes de regresar a mis brazos
En ese tiempo era una bebé y no entendía muy bien a qué se refería, así que extendí mis manos hacia ella para que me abrazara, lo que le sacó una carcajada y la hizo desvanecerse.
Desde ese día del derrumbe la muerte poco a poco se volvió mi mentora o eso… decía mi abuelito Rimkay. A mis ojos, más que una mentora, era una amiga más que me ayudaba y me acompañaba cuando mi abuelito o mis papás no estaban.
Aunque…
Un día la muerte simplemente dejó de venir a verme, y en su lugar apareció una princesa con unas extravagantes alas sobresaliendo de su espalda; ella era la princesa del cielo o también conocida por mi pueblo, como el sol encarnado.
El día en el que ella llegó, todos en el pueblo incluso Valky —la reina de las hadas— se reunieron en el bosque de duraznos, no entendía mucho porque esa princesa había venido pero los demás parecían expectantes por su llegada.
—Sun Tsu, bienvenida… —la recibió Valky mientras se arrodillaba—.
—Es un honor conocerla, Valky —respondió haciendo una reverencia—.
—Huhm ¿Qué la trae aquí? Sun Tsu
—He sido enviada para llevarme Rinko Gumi conmigo…
La princesa volteó a verme, fue muy raro, cruzar miradas con ella me hizo sentir mucha nostalgia, similar a lo que sientes cuando te reúnes con tu hermano mayor.
—Her… Hermana… —susurré con lágrimas brotando de mis ojos—