En un rincón apartado de Paraguay, una escritora busca la magia en las palabras. Lo que no espera es que la magia la encuentre a ella. Kael llega para cambiarlo todo, pero ¿podrá Elara elegir entre el mundo que conoce y el amor prohibido de un hechicero?
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EL BOSQUE DE PÁGINAS ROTAS
El equipo avanza por el bosque de páginas rotas, y cada paso es un reto. Las páginas crujen y se enredan en sus pies, y los fragmentos de historias abandonadas leen en voz baja en sus oídos: "nunca te volveré a ver", "la aventura terminó aquí", "el amor se rompió como un cristal". El aire está cargado de tristeza y desesperación, y algunos miembros del equipo empiezan a sentir la tentación de detenerse, de quedarse en la oscuridad.
—No escuchen las palabras —grita Kael, usando su poder de guardián para hacer resuonar su voz por todo el bosque—. Ellas son parte de la sombra. Nuestras palabras son las que cuentan.
Elara toma el lápiz de magia y empieza a escribir en las páginas a su alrededor, una por una: "hay esperanza", "el final es un comienzo", "el amor vuelve". Cada frase que escribe hace que una página se ilumine y se convierta en parte del camino, haciendo que el bosque se abra un poco más.
Mientras avanzan, Aldo se detiene frente a una página grande y rota. En ella, se lee el final de su propia historia —abandonado en un desierto, sin poder cumplir su misión de salvar su reino.
—Esta es mi historia —dice, con la voz cargada de lágrimas—. La dejaron aquí, sin terminar.
Elara se acerca a él y pone una mano en su hombro.
—No es el final —dice—. Ahora eres parte de nuestra historia. Y la nuestra tiene un final feliz.
Toma el lápiz y escribe en la página de Aldo: "Aldo encontró un nuevo equipo y cumplió su misión, salvando muchos reinos." En ese instante, la página se completa, se ilumina con luz dorada y se convierte en un pedazo de tierra firme bajo sus pies. Aldo sonríe por primera vez desde que llegaron al reino oscuro.
—Gracias —susurra.
De repente, el suelo tiembla. Los árboles de páginas rotas se agitan, y de entre ellos salen más Silencios —pero esta vez son más grandes, más fuertes, con dentelladas de páginas rotas que brillan en la oscuridad.
—Se acercan más —avisa la princesa de Sofia, mientras su pájaro vuela alto para vigilarlos.
El equipo se forma en círculo. Dorian crea una barrera de magia ancestral. Lira encende fuegos en los árboles para iluminar el camino. El pirata de palabras saca su espada de madera y se prepara para atacar.
Pero los Silencios son demasiado. Uno de ellos atraviesa la barrera y se dirige hacia Elara, que está ocupada escribiendo encantamientos en el libro rojo. Kael corre hacia ella y se interpone, recibiendo un golpe de las dentelladas en el brazo. El frío de la sombra le recorre el cuerpo, y se tambalea.
—Kael! —grita Elara, abandonando el libro y corriendo hacia él.
Lo agarra y le pone la mano en la herida. Toma el lápiz de magia y escribe en su brazo: "Mi amor es tu curación." Una luz roja brillante sale de la frase —igual que el anillo de Kael— y la herida empieza a cerrarse. El frío desaparece, y Kael recupera la fuerza.
—Te lo dije —susurra Elara, con lágrimas en los ojos—. Nuestra conexión es invencible.
Kael le besa rápidamente los labios, luego se pone de pie y usa su poder para crear una ola de luz que hace retroceder a los Silencios. Elara regresa al libro rojo y escribe una frase grande y clara: "Todos los personajes tienen derecho a una historia completa. La sombra no puede robarles eso!"
Una luz gigante sale del libro y se extiende por todo el bosque. Los Silencios se desvanecen uno por uno. Los árboles de páginas rotas empiezan a brillar, y sus páginas se completan con nuevas frases de esperanza y amor. El bosque se transforma: de oscuro y triste, se convierte en un lugar de luz y posibilidades.
Cuando la luz se apaga, el equipo mira hacia adelante: el bosque ha terminado, y se ve el desierto de letras olvidadas —el próximo obstáculo en el camino al castillo negro. Pero ahora, están más unidos que nunca. Aldo camina al frente, con la cabeza alta, sabiendo que su historia no está abandonada. Los demás siguen, con la magia de las palabras vivas en sus corazones.
Elara toma la mano de Kael y lo mira a los ojos.
—Hemos superado el primer obstáculo —dice.
—Juntos —repite él, y le besa con una pasión que hace olvidar la oscuridad del reino.
Miran hacia el desierto de letras olvidadas, listos para seguir avanzando. Saben que el camino sigue siendo peligroso, pero también saben que con amor y palabras, nada es imposible.
ha cerca, de aventuras relacionadas, a pasado de nosotros, dos enamorados empedernidos, Eduardo y Maylu...
con algo de ciencia ficción...
/Scare/ y rescindir nuestra, vida hace muchos siglos, atrás.../Scare/