Entre el cielo y el infierno, Giovanna Costello reina junto a sus hermanos. Hija menor del clan Costello, nació y se crió entre las leyes y reglas de la mafia, destinada a mandar y no a ser mandada.
Giovanna llevaba una vida libre de la presión de la mafia y del consejo, hasta que sus hermanos deciden entregarla en matrimonio a Lorenzo Romano.
Lorenzo Romano es conocido por su crueldad en el mundo mafioso: un hombre frío y calculador que mató a su propia esposa a sangre fría al descubrir que le era infiel. Ahora, con 39 años, se encuentra entre la espada y la pared cuando el consejo lo obliga a casarse de nuevo para asegurar un heredero.
Lorenzo es el tipo de hombre que se hace justicia por su propia cuenta. Llega a un acuerdo con la familia Costello… y de ese acuerdo surge un matrimonio inesperado.
Giovanna, una mujer que no cede fácilmente.
Lorenzo, un hombre que siempre lo ha controlado todo.
¿Qué les depara el destino?
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Capítulo 11
*Giovanna
Pasé toda la noche dando vueltas en la cama recordando a aquel hombre, sus ojos fijos en los míos, su cuerpo caliente en contacto con el mío me hizo sentir algo que nunca sentí antes, pero a quién quiero engañar, nunca me importó ese tipo de cosas, no será ahora que eso va a cambiar. Estaba en la oficina de papá mientras terminaba de leer un informe que Mónica me había pasado, pero los flash de ayer todavía me vienen a la mente.
Después de mi encuentro con el tal hombre no lo vi más, al menos creo que no, al final no conseguí ver con claridad su rostro, pero se notaba su presencia marcante, la mansión hoy está tranquila, mamá está organizando la tal cena para el invitado que aún ni sé quién es, papá estaba demasiado callado y eso me hace cuestionar lo que de hecho está sucediendo.
Termino de leer el informe y escucho un golpe en la puerta, luego mi padre entra.
Henrique - ¿Estoy interrumpiendo?
Doy una sonrisa gentil.
Giovanna - De ninguna manera.
Él entra y se sienta frente a mí mientras me observa juntar los papeles y firmar otros.
Henrique - ¿Algún problema?
Él habla mientras apunta hacia los papeles.
Giovanna - No, solo un informe que Mónica olvidó entregarme ayer, pero ya finalicé.
Él me encara.
Giovanna - ¿Papá, todo bien?
Henrique - Claro que sí, querida, ¿por qué?
Giovanna - Ustedes están un poco extraños estos días, desde que habló de la cena de hoy.
Él se acomoda en la silla como si quisiera disimular, pero creo que Henrique Costello se olvidó de quién soy hija.
Henrique - No es nada demás, querida, en realidad necesito conversar contigo sobre la cena de hoy.
Su tono de voz estaba un poco serio y ahora yo soy quien se siente incómoda.
Giovanna - Sé que está sucediendo algo, papá, y odio cuando me esconden las cosas.
Mi padre encara sus manos.
Henrique - Sabes que siempre he respetado tus decisiones y deseos, ¿no es así?
Confirmo con la cabeza.
Henrique - En la cena de hoy vamos a tratar sobre un asunto un poco incómodo para ti, pero quiero pedirte que confíes en mí y en tus hermanos.
Entrecierro mis ojos pues estoy encontrando esta conversación muy extraña.
Giovanna - ¿Papá, qué está sucediendo?
Él respira hondo y antes de que hable mi madre nos interrumpe.
Cassandra - Henrique, ven aquí, necesito ayuda.
Él me encara mientras yo espero que diga algo.
Henrique - Prometo que todo va a estar bien, hija, por favor confía en nosotros.
Mi padre suelta eso y sale dejándome allí atónita y pensativa, es claro que había algo raro, yo no soy tonta, y ahora sabiendo que esa cena es para algo que probablemente me va a dejar con rabia, estoy hasta pensando en quedarme en el cuarto e inventar alguna excusa para no bajar. Tomé mis cosas y subí para el cuarto, el restante del día me quedé encerrada, no sabía lo que me esperaba en la noche y con mucho costo me arreglé para esa cena.
Coloqué una ropa más casual y unas zapatillas, odiaba estar en tacones principalmente en casa, y con el presentimiento malo que estaba sintiendo no tenía ni un poco de ganas de arreglarme más que eso, pasé un labial leve y dejé el cabello suelto, miré en el reloj ya eran las 19:45, sabía que estaba atrasada y probablemente el invitado ya estuviese allá abajo, pero por mí ahora poco me importaba, tomé el celular y salí del cuarto, bajé las escaleras oyendo voces conversando, reconocí la de mi padre, Gabriel y Gustavo, pero la otra voz no la conocía, era fuerte e imposible no ser notada, así que bajé el último escalón el silencio tomó cuenta de la sala y todos me miraron.
Recorrí los ojos por la sala viendo a mi padre al lado de Gabriel y Gustavo en la poltrona mientras bebía un vaso de whisky, a su lado dos hombres estaban sentados, pero uno en específico me llamó la atención, él era alto, fuerte, cabello bien peinado y la barba hecha, él no esbozaba ninguna reacción así como yo, era como si yo lo conociese de algún lugar.
Henrique - Querida, que bueno que bajaste.
Mi padre habló sacándome del trance, di una leve sonrisa.
Giovanna - Disculpen la demora, estaba finalizando algunas cosas del trabajo.
Mentí.
Henrique - Ven acá, déjame presentarte a nuestro nuevo aliado y el salvador de Gustavo.
Gustavo dio una leve sonrisa, me aproximé sintiendo el cuerpo erizarse con la mirada del hombre.
Gabriel - Él es Don Lorenzo Romano y su asistente Jordan, Don Romano, esa es mi hermana Giovanna Costello.
Romano, Lorenzo Romano, el nombre resonaba en mi mente, él se levantó y, nuestra, el hombre parecía tener más de 2 metros de altura, él extendió la mano y el olor de su perfume invadió mis pensamientos, ¿de dónde conozco ese olor?
Lorenzo - Placer, señorita Costello.
Sujeté su mano y sentí mi cuerpo erizarse en el mismo momento, me sentí incómoda y retiré mi mano.
Giovanna - El placer es mío, Don Romano.
El otro chico apenas dio un leve aceno de cabeza, Don Romano me encaraba de una forma extraña como si estuviese evaluándome, soy sacada de mis pensamientos cuando mi madre entra en la sala avisándonos que la cena estaba lista, agradecí a los cielos y salí en disparada para la sala de jantar, nos acomodamos y comenzamos a comer, los hombres hablaban de negocios, y cosas del tipo, de vez en cuando yo veía a Romano mirándome, yo intentaba disimular pero me estaba sintiendo extraña.
Hasta que en un momento de la cena mi padre soltó los cubiertos y pidió nuestra atención.
Henrique - Hoy es un día muy importante para nosotros, tanto los Costellos como los Romanos.
Mi padre hizo una pausa y continuó.
Henrique - Don Romano nos procuró para pedir ayuda, y como somos aliados nuestras familias son una sola, una alianza entre dos potencias dentro de la mafia sabemos bien lo cuanto eso significa para todos.
Yo miraba a mi padre atenta sintiendo que mi corazón iba a saltar para fuera.
Henrique - Y hoy más que nunca tenemos el placer de estrechar aún más ese lazo, hoy Don Lorenzo Romano se torna no solo un aliado más una parte importante de la familia.
¿¿¿Qué??? ¿¿¿Cómo así??? Mi padre mira en mi dirección y casi tengo un infarto, no puede ser, ¿será que es lo que estoy pensando?
Henrique - Giovanna.
Siento mi cuerpo temblar, él no puede haber hecho eso.
Henrique - Don Romano nos procuró para una alianza de matrimonio, y yo con tus hermanos vimos que eso sería una gran hazaña no solo para nosotros, mas para él que necesita tener herederos para seguir su imperio.
No, no puede ser, siento mi corazón partirse en mil pedazos.
Henrique - Hoy yo oficializo tu noviazgo con Don Romano.
El mundo pareció parar, yo miraba para mi padre, para mis hermanos y yo no veía más a mi familia, yo vi un montón de traidores, ellos sabían que eso era el límite para mí, yo siempre dejé claro lo que pensaba sobre matrimonio arreglado, miré para mi madre que apenas bajó la cabeza, y yo supe que aquello no era una broma.